Galeón

Posted By on 22 julio, 2017

Según autores por su nombre era descendiente de la galera, otros de la carraca, la realidad, una mezcla de ambas, por ello los primeros solían tener una relación manga eslora de uno a tres, posteriormente se fueron agalerando sucesivamente a tres y medio, cuatro y excepcionalmente a cuatro y medio, dependiendo más del lugar de su fábrica y la aplicación de las medidas clásicas de cada zona.

Sus formas alterosas, sobre todo en la popa (Tercio de cuadra) y algo menos en proa (Tercio de amura) permitía a los hombres cubrir con sus fuegos al enemigo, al mismo tiempo que ayudar a rechazar un abordaje, pues su posición les daba la oportunidad de concentrarlo por una u otra banda o sobre ellos en caso de abordaje, a esto se unían sus grandes cofas, capaces de llevar hasta doce hombres.

Grabado de un galeón en su primera época.

Grabado de un galeón en su primera época.

Su arboladura de cuatro palos, bauprés, trinquete, mayor y mesana, a los que se les añade la cebadera, sobrecebadera, el juanete y la sobremesana, esto aumentaba considerablemente los metros cuadrados de vela dándole muchas más velocidad y poder de fuego al llevar al menos dos baterías, por supuesto fueron los primeros buques mancos (sin remos) de guerra.

En sus primeras navegaciones tuvieron problemas de navegabilidad por pesos altos, por ello se pasó a concentrar los cañones más pesados sobre el centro (Tercio de media) y los medios en la primera batería en los extremos, Tercio de amura (proa) y de cuadra (popa) de estos en el centro de la segunda y los más pequeños a proa y popa, todo bajo cubierta disparando a través de portas dispuestas en ajedrezado, pasando por ello todo el peso ofensivo a las bandas.

No se tienen muchos datos de los primeros, siendo estos por 1540, y al parecer encargado por don Álvaro de Bazán “El Viejo”, su desplazamiento era muy variable, los más pequeños de unas 450 toneladas, llegando dos décadas después a las 800, 1.000 y 1.200, comenzando a tenerlos más exactos en los participantes en la Gran Empresa contra Inglaterra de 1588.

Por ejemplo el Nuestra Señora del Rosario, capitana de la escuadra de Andalucía, (según Casado Soto, era una Nao) de 1.150 tn., montaba 3 cañones (muy pesados), 6 cañones pedreros, un basilisco, 8 culebrinas, 5 medias culebrinas, 5 sacres, 3 falcones, 6 falconetes y 11 pequeñas. El San Salvador, almiranta de la escuadra de Guipúzcoa (según Casado Soto era otra Nao), con 958 tn., con 6 cañones, 5 cañones pedreros, 6 culebrinas, una media culebrina, 4 falconetes, 2 pedreros y 2 mosquetes enteros. Se debe tener en cuenta que en todo gran armamento por las prisas imposibilitaba disponer de los normales, por ello sólo son datos, pero no una base de apoyo a la realidad de otros encuentros más ocasionales y en épocas posteriores, pues como todo fueron evolucionando hasta llegar al navío de línea, el cual reunió varios conceptos ya introducidos incluso en otros tipos de bajeles.

Galeón San Martín. Condeminas.

Galeón San Martín. Condeminas.

De ellos los mayores sobre su cubierta portaron piezas, convirtiéndose en buque de tres baterías, la máxima expresión fueron los nueve construidos por Cristóbal de Barros en las cuatro villas, guardando una relación manga-eslora de uno a tres con treinta y tres piezas de artillería, de ellos dos más grandes para Capitana y Almirante y los siete restantes muy parecidos. En el primer viaje a Lisboa al mando de Recalde dice: «Los galeones me an parecido mucho mejor de la relaçión que dellos me avian echo, porque tengo por cierto an de ser muy utiles de armada, tras que la fortificación es extremada, y los másteles, aunque no se tiene esperiençia dellos, podrían salir buenos.» estos eran de haya, pero al llegar a Lisboa Recalde los cambia de pino, pero algo más altos y las vergas más cortas. «Son fuertes y buenos navíos…porque para alcanzar y huir an de sufrir muchas velas, que trabajan mucho, y porque an de sufrir sobre sus costados mucha y gruesa artillería…Las maderas gruesas y tan espesas que se haga el costado macizo, alcanzándose unas maderas a otras, asta las escoperadas de la puente…; cosidos en todo y por todo con pernería…; corbatonados en todas las cubiertas y debajo de la xareta, y en la sobrechimenea y batallera, con toda la demás fortificación que llevaron los dos galeones que el dicho señor Cristóbal de Barros hizo fabricar, por mandado de su Magestad, el año pasado de setenta e ocho, que fué la que maestros carpinteros y gente de consideración pudieron imaginar.» A esto se añadió la opinión de Pedro Sarmiento diciendo: «…si metieren contracostado, son mejores para sustén, aunque ésto estorba algo para bolinear.» por ello fueron embonados.

Su calado y con ello su desplazamiento fue limitado por la Casa de Contratación, por lo ajustado del paso a grandes buques por el Guadalquivir, fueron botados entre abril y agosto de 1583, sus nombres la capitana San Cristóbal, de 700 tn., Nuestra Señora del Barrio, San Pedro, San Felipe y Santiago, San Medel y San Celedón, Santiago El Mayor, San Juan Menor y La Ascensión (Asunción), todos de 530 tn. Falta el Santísima Trinidad, el cual por pérdida no participó en la Gran Empresa.

Bibliografía:

Artiñano y de Galdácano, Gervasio.: La Arquitectura Naval Española en Madera. Madrid, 1920.

Casado Soto, José Luis.: Barcos españoles del siglo XVI y la Gran Armada de 1588. Editorial San Martín, 1988. Premio Virgen del Carmen 1988.

Enciclopedia General de Mar. José María Martínez-Hidalgo. 1988.

Monleón Torres, Rafael.: Construcciones Navales. Lunwerg Editores y Museo Naval. Madrid, 1989. Primer facsímil de la obra manuscrita y única realizada entre 1889 a 1891.

O’Scalan, Timoteo.: Diccionario Marítimo Español. Facsímil de 1831. Museo Naval. Madrid, 1974.

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