Biografía de don José María de Cruz y Moya

Posted By on 6 abril, 2010

Biografía de don José María de Cruz y Moya

Jefe de Escuadra de la Real Armada Española e Ingeniero Naval.

Vino al mundo a lo largo del año de 1802, en la ciudad de Cádiz en San Fernando, por estar su padre don Pedro de la Cruz de calculador del Real Observatorio de la Armada.

Entró a prestar servicio como cadete en el regimiento de caballería de Calatrava el día quince de mayo del año de 1811, por ser menor de edad.

Terminada la guerra de la Independencia, solicitó su pase a la Real Armada, por lo que procedió a efectuar el consiguiente examen como ingeniero, habiendo aprobado todas las asignaturas con nota muy buena, con fecha del día quince de mayo del año de 1818, el Rey le concedió el ingreso en el Cuerpo de Ingenieros de Marina.

Pasando destinado al Arsenal de La Carraca, para comenzar su carrera.

Por su buen hacer y sus conocimientos, con fecha del día treinta y uno de julio del mismo año de 1818, se le ascendió al grado de alférez de fragata de ingenieros y el día veintiuno de noviembre del año siguiente, se le volvió a ascender al grado de alférez de navío de su cuerpo.

Pasó a continuación a realizar las prácticas de mar, por ello el día cinco de diciembre embarcó en el navío San Julián, trasbordando el día quince de enero del año 1920 a la fragata Ligera, siendo ambos buques del mando del general don Francisco Maurell, con este buque zarpó de la bahía de Cádiz el día diez de noviembre, formando división al mando del capitán de fragata don Ángel Laborde, junto a la Viva y Aretusa, más los bergantines Hércules y Hiena con rumbo al apostadero de Puerto Cabello, transportando al mismo tiempo tropas y pertrechos de guerra para reforzar al ejército de Tierra Firme.

Estando en estas aguas se mantuvo en cruceros y comisiones, los primeros para evitar el tráfico enemigo y los segundos para llevar noticias de una zona a otra, participando en varias acciones de guerra, hasta que en uno de ellos se descubrió una gran vía de agua en la fragata Ligera, viendo la imposibilidad de atajar el problema con los materiales de a bordo, se ordenó poner rumbo al puerto más cercano que era el de Santiago de Cuba, pero ya casi a la vista se dieron cuenta de que ya no aguantaba más y para evitar el hundimiento decidieron embarrancar en una playa cercana, así el día seis de diciembre del año de 1822 pudieron salvar a la fragata.

En Santiago de Cuba embarco de transporte ya en el año de 1823 en una goleta mercante que lo traslado al puerto de la Habana, donde al llegar se le ordenó embarcar en la corbeta Ninfa, para trasbordar al poco tiempo a la del mismo tipo Diamante con la que zarpó con rumbo a la bahía de Cádiz, pero al arribar estaba bloqueada por la escuadra francesa, decidiendo su comandante arribar al Peñón a esperar noticias, al firmarse la paz con los franceses zarpó del fondeadero y arribó a la bahía de Cádiz el día veinte de octubre del mismo año.

El día veinticuatro de enero del año de 1824, recibió la orden de desembarcar de la corbeta y pasar destinado al Arsenal de la Carraca, pero estuvo poco tiempo, ya que con fecha del día veintisiete de junio recibió otra orden, para pasar al Arsenal de Cartagena, donde se le ordenó embarcar en la goleta Mahonesa, para continuar sus estudios de ingeniero.

Ya embarcado elevó escrito al Rey para que se le pudiera otorgar el pase al cuerpo General, recibiendo una Real Cédula con fecha del día veintinueve de enero del año de 1826, por la que se le concedía y con la antigüedad desde que fue admitido en el Cuerpo de Ingenieros Navales.

El día diecinueve de noviembre la goleta zarpó con rumbo a la ciudad Condal, para desde este apostadero contribuir junto a otros buques a combatir el contrabando, que se venía ejerciendo en el triángulo de Barcelona, Palma de Mallorca y Valencia, a su vez realizaron alguna escolta de convoyes a las ciudades de Cádiz y Ceuta.

Se encontraba el buque en la bahía de Cádiz, cuando recibió la orden de zarpar, efectuándolo el día veintisiete de abril del año de 1828 con rumbo al Mediterráneo, después de realizar varios cruceros arribó a la bahía de partida el día uno de enero del año de 1829, pasando destinado como ayudante al Arsenal de La Carraca.

El día nueve de marzo del año de 1829, recibió la Real Orden de su ascenso al grado de teniente de navío; el día diez de julio recibió otra, que lo destinaba al Arsenal de Ferrol, para llegar a éste se embarcó de transporte en el bergantín Manzanares, al desembarcar se le agregó al servicio de arsenales, pero volvió a estar poco tiempo, pues con fecha del día dieciséis de octubre zarpó en el bergantín Guadalete con rumbo a la bahía de Cádiz, a donde arribó el día veintinueve del mismo.

El día veintinueve de enero del año de 1830, zarpó de Cádiz con rumbo a Ferrol, después barajó la costa Cantábrica y el buque en el que iba varó en el puerto de Santoña, desde donde se puso en camino por tierra hasta el Arsenal del Ferrol.

Al poco tiempo de nuevo zarpó de éste Arsenal con rumbo al de Cádiz, arribando el uno de abril; el día cinco de junio embarcado en la división del mando del capitán de navío don José Morales de los Ríos, zarpó con rumbo al Mediterráneo siendo su punto de arribada el puerto de Mahón, desde donde realizaron cruceros para vigilar a la escuadra francesa que en esos momentos estaba conquistando Argel.

El día seis de diciembre del año de 1831 arribó a la bahía de Cádiz con su buque, recibiendo la orden de desembarcar y pasar destinado como Ayudante en el Arsenal de la Carraca, permaneció en el puesto hasta el día veintidós de noviembre del año de 1832, por ser destinado al apostadero de la Habana.

Zarpó a su destino el día veintiocho de enero del año de 1833, en el correo nº 1 arribando a la Habana el día cuatro del mes de mayo, al presentarse se le destinó a la fragata Restauración, tomando el mando de los guardiamarinas y siendo oficial del detall. Con este buque realizó los cruceros típico en contra del contrabando y participó en una campaña naval estando al mando de ella el brigadier don Juan Bautista Topete.

Éste mismo jefe con fecha del día veintiséis de enero del año de 1836, le entregó el mando del pailebote Teresita, con el que efectuó las misma misión de protección en el mar de las Antillas, realizando con mucho valor y honor un acto, pues interpuso su buque entre una fragata de guerra británica que pretendía abordar y reconocer a un mercante con pabellón español, impidiendo de esta forma que tal acto se llevara a término.

Con fecha del día nueve de diciembre del año de 1840, hallándose en Santiago de Cuba se le relevó del cargo, por haber pasado demasiado tiempo, mucho más del establecido en la zona. Pero aun estuvo unos meses hasta que el día nueve de mayo del año de 1840, se le encontró sitio en el vapor Villanueva con rumbo a la Habana, pasando inmediatamente a la fragata mercante San Fernando con la que regresó de transporte a la bahía de Cádiz. A su llegada se encontró con la Real Órden de su ascenso a capitán de fragata, pero con fecha del día veintisiete de abril próximo pasado.

Por Real Órden del día ocho de mayo del año de 1841, se le destinaba como ayudante de la Mayoría General del Departamento de Cádiz, pero una típica enfermedad por su permanencia en la isla de Cuba se le declaro y tuvo que dársele licencia para restablecerse, por lo que no llegó a tomar el nuevo cargo. Recibiendo con fecha del día trece de julio del año de 1841 la Cruz de caballero de la Real y Militar Órden de San Hermenegildo.

El día veintinueve de agosto del año de 1842 ya restablecido, se le nombró segundo comandante de la fragata María Cristina, pero como estaba asignada al departamento del Ferrol, para llegar se embarcó en el bergantín correo Manzanares para ser trasladado, al arribar se presentó a su comandante y tomó el cargo.

A pesar de estar asignado al Ferrol, estuvo realizando cruceros por el Mediterráneo, así como por el cabo de San Vicente, por las buenas informaciones de su comandante, en el mes de junio del año de 1843 desembarcó de la fragata por habérsele otorgado el mando del bergantín Patriota, que se encontraba estacionado en la Habana, por lo que de nuevo cruzó el océano de transporte a dicho puerto para hacerse cargo de su buque.

Pero no había todavía embarcado, cuando con fecha del día nueve de noviembre por Real Órden se le asciende al grado de capitán de navío, pero sin el sueldo ni la antigüedad reconocidas.

El día veinte del mismo mes arribó a la Habana y tomó el mando de su buque, con él regresó a sus tareas de costumbre en la isla, realizando cruceros en todo su entorno, tocando en los diferentes puertos como Matanzas, Santiago de Cuba y arribó por dos ocasiones a Veracruz.

Al regreso de uno de estos cruceros se le notificó que se le había otorgado el mando de la fragata Isabel II, tomando el mando el día uno de diciembre del año de 1844, zarpando con ella con rumbo a la Península el día tres de julio del año de 1845, arribando al puerto de Vigo el día siete de agosto, como era costumbre en este puerto pasó la cuarentena, al terminar zarpó con rumbo a Ferrol y desde aquí con órdenes al de Cádiz. Recibiendo a su arribada la noticia de habérsele concedido desde el día veinte de septiembre anterior el grado que ya poseía en propiedad, pasando a contarle la antigüedad desde ésta fecha.

El día veintinueve de mayo del año de 1846, recibió la órden de arribar al puerto de Vigo, donde por otra Real Órden del día doce de agosto, se le confería el mando de una división compuesta por su fragata, más las corbetas Villa de Bilbao, Colón, la goleta Bidasoa y los vapores Blasco de Garay y Vulcano, para realizar ejercicios de todo tipo y acostumbrar a las dotaciones a maniobrar en escuadra, además de realizar este trabajo sobre las costas de Galicia y del vecino país de Portugal. Terminados los ejercicios arribó a Ferrol el día cuatro de octubre.

Con fecha del día treinta y uno del mismo mes por Real Órden se le notifica el ascenso a brigadier, con el que regresó a Vigo que era su verdadera Estación Naval.

Al parecer los ejercicios anteriores tenían un motivo, ya que el día trece de abril del año de 1847, zarpó con su división con rumbo a Lisboa, donde se juntaron con divisiones de las armadas de Francia y el Reino Unido, las tres juntas realizaron ejercicios así como una espectacular arribada al puerto de Setubal.

De todo ello fue informado el Rey, quien agradecido por lo alto que había dejado el pabellón de España y a su Real Armada, le concedió la Cruz y Placa de tercera clase de la Real y Militar Orden de San Fernando (¡cuidado, no Laureada!), recibiendo al mismo tiempo los parabienes del Rey de Portugal y con ellos la Encomienda de la Muy Noble Orden de la Torre y Espada, la más alta condecoración de ese país.

Al terminar las demostraciones se puso rumbo a la bahía de Cádiz, a donde arribó el día diecisiete de septiembre, siendo recibida una Real Orden con fecha del día dieciocho, por el que se desactivaba la división, eso sí, recibiendo al mismo tiempo la Gracia Real por sus inmejorables servicios y otra Real Órden con fecha del día uno de octubre siguiente por el que se le destinaba como Comandante General del Arsenal de la Carraca, cediendo el mando de la fragata.

Se le mantuvo mucho tiempo en este cargo, por lo que consiguió grandes mejoras, tanto en los talleres en obras hidráulicas y mantenimiento de los buques, ya que siempre conseguía tener lo que demandaban los comandantes y lo que a veces, a gritos pedían los mismos buques.

A parte de esta gran tarea se construyeron varios buques, como el navío Reina Doña Isabel II del porte de 84 cañones, el vapor Pizarro de 350 caballos de vapor, los bergantines Valdés y Galiano, los pailebotes Cruz y Gaditano, más las urcas Marigalante y Santa María.

Por sus ejemplares servicios al mando del Arsenal, el Gobierno tuvo a bien gratificarlo por Real Órden del día veintisiete de octubre del año de 1848, con la Encomienda de número de la Real y Muy Distinguida Orden de Carlos III, recibiendo por otra Real Orden del día diecinueve de noviembre del año de 1850, el ascenso a jefe de escuadra y por haber permitido la reparación de varios buques de guerra franceses que estaban en apurada situación, el Emperador le gratificó con la Encomienda de la Real Órden de la Legión de Honor.

Permaneció en el alto cargo de Comandante General de la Carraca y como Ingeniero de Marina, hasta que por Real Orden del mes de diciembre del año de 1852, el Rey le encomendaba otra comisión de alto valor.

Esta consistía en visitar como representante de España, los arsenales de Francia y Reino Unido, eran tiempos muy crudos por la velocidad de las novedades en el aspecto naval, comenzando por la instalación  de las primeras hélices, se estaban construyendo las primeras fragatas acorazadas y al mismo tiempo la artillería esta sufriendo un gran cambio pasando a ser rayadas las ánimas, lo que proporcionaba mayor alcance y mejor puntería, a lo que se sumaban los primeros proyectiles ojivales explosivos y de todo debía de encargarse de ver, saber y aprender para tratar de ponernos al día en la Península y al mismo tiempo, también se empezaban a la construcción en hierro ó acero, todo ello suponía un gran reto que la Reina gran amante de la navegación  no quería que España quedara retrasada.

Para ello le confirió el sueldo igual que si fuera el Comandante General de la Escuadra, permitiéndole todo tipo de gastos para mejor informarse de todos los procesos, viajando además con pasaporte diplomático para que nada le pudiera ocurrir, así con todas las garantías se disponía a viajar, pero la mala fortuna se cebó con él y en muy pocos días falleció en su domicilio de San Fernando, quedándose todo en el aire.

Por el telegrama que envío el Capitán General del Departamento al Ministro de Marina, sabemos alguna cosa más.

Dice así: « Excmo. Sr.: Tengo el disgusto de participar á V. E. que á las cinco y 24 minutos de la mañana de hoy ha fallecido el Jefe de escuadra D. José María de la Cruz.—Desde el domingo anterior se hallaba bastante costipado, y en la noche de ayer se le declaró una afección al corazón, que fue agravándolo, hasta que expiró á la indicada hora en su cabal conocimiento.—Dios guarde á V. E. muchos años. San Fernando 12 de Marzo de 1853.—Excmo. Sr.—Casimiro Vigodet.—Excmo. Sr. Ministro de Marina. »

 

Bibliografía:

Enciclopedia General del Mar. Garriga, 1957. Compilada por el contralmirante don Carlos Martínez-Valverde y Martínez.

Enciclopedia Universal Ilustrada. Espasa. Tomo 16, 1913, páginas 658 y 659.

Paula Pavía, Francisco de.: Galería Biográfica de los Generales de Marina. Imprenta J. López. Madrid 1873.

Compilada por Todoavante.

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