Biografía de don Alfonso de Alburquerque

Posted By on 16 abril, 2010

Biografía de don Alfonso de Alburquerque

Teniente general de la Real Armada Española.

Vino al mundo en la población de Lorca, actual provincia de Murcia, a lo largo del año de 1718. Provenía de familia noble y acomodada.

Pero él prefirió después de terminados sus estudios primarios, enrolarse en la marina mercante en la que estuvo corriendo caravanas, llegando a ser cruzado caballero de la Orden de San Juan de Jerusalén, en la que andando el tiempo se le otorgó la Gran Cruz honorario de la Orden.

Comprobando que era su vocación permanecer en la mar, pidió y se le otorgó la Carta Orden de ingreso en la Real Armada, sentando plaza de guardiamarina en el Compañía del Departamento de Cádiz, el día siete de diciembre del año de 1733.

Al aprobar sus estudios teóricos se le ordenó pasar a embarcar, siendo en diferentes buques y tanto por el mar Mediterráneo como por las aguas del océano hasta las islas Azores, en las que los buques realizaban la protección de los mercantes provenientes de Tierra Firme, al terminar sus estudios prácticos se le ascendió al grado de alférez de fragata el día veintitrés de marzo del año de 1741.

Continuó su carrera y navegó por las mismas aguas con el grado de alférez de navío, otorgado por Real Orden del día diecisiete de junio del año de 1747, mantuvo un duro combate contra los corsarios berberiscos, demostrando tanto valor y conocimientos en la táctica naval, que por Real Orden de día treinta de julio del mismo año de 1747, se le asciende a teniente de fragata, permaneciendo en su anterior grado solo cuarenta y tres días. Lo que le hacía recuperar los casi ocho que estuvo en la Compañía.

La mayor parte de sus acciones navales en los primeros años fueron siempre realizando el corso, el cual se practicaba con la intención de mantener a los corsarios norteafricanos dentro de unos límites tolerables, ya que los daños que ocasionaban cuando estas misiones se relajaban algo, eran cuantiosos en vidas y bienes, llegando a interrumpir temporalmente la libertad de la navegación, incluida la de cabotaje.

Por esta época navegó a los mares de Sur, por lo que cruzó el cabo de Hornos en varias ocasiones, así como arribando a la Habana en uno de sus regresos siendo destinado en la isla, combatiendo allí a los piratas y contrabandistas, en cuya misión permaneció varios años, al transcurrir el tiempo máximo de permanencia en colonias regresó a la Península. Estando desembarcado en el Departamento de Cádiz, le llegó la Real Orden con fecha del día veintiocho de octubre del año de 1751, por la que se le ascendía al grado de teniente de navío.

Pero está vez al mando de un jabeque pasó a realizar el corso en el Mediterráneo, para un tiempo después embarcar en una fragata y realizar dos viajes redondos a las islas Filipinas seguidos, con la misión de transportar tropas del ejército, por la razón de que realmente las islas nunca fueron totalmente pacificadas y esto se traducía en una guerra sin fin causando la correspondiente sangría casi diaria, viéndose obligados los mandos a transportar a más efectivos. A su regreso continuó en la protección del tráfico marítimo, tanto en los cruceros sobre el océano entre Cádiz y las islas Azores, como combatir el corso en el Mediterráneo.

Por Real Orden del día trece de julio del año de 1760, se le comunica su acenso al grado de capitán de fragata, pasando a ser segundo comandante en varios navíos, realizando varios viajes a las Antillas y Tierra Firme así como a Veracruz, para cargar caudales y transportarlos a la Península, pasando posteriormente a tener el mando de varias fragatas, con las que regresó a la misión de custodia y protección del tráfico marítimo. Ocupando puestos en las ayudantías del Departamento, así como por un tiempo pasar destinado a los Batallones de Infantería de Marina.

Estando en este puesto recibió la Real Orden con fecha del día quince de enero del año de 1766, por la que se comunicaba su ascenso al grado de capitán de navío, al mismo tiempo se le otorgaba el mando del Santa Isabel, con el que regresó a sus conocidas misiones de cruzar entre los cabos de Santa María y San Vicente, arribando en varias ocasiones a las islas Azores, en una de sus arribadas a la bahía de Cádiz a reponer víveres, se le entregó el mando del Monarca, pasando esta vez al Mediterráneo a combatir el corso contra las regencias norteafricanas y la misión de formar parte de la escuadra que realizó el transporte de los P.P. jesuitas a la isla de Córcega, tiempo después se le dio el mando del San Nicolás, permaneciendo en el mismo mar y siendo comisionado a visitar la regencia de Argel, para llevar a buen término el canje acordado de cristianos por musulmanes.

Desembarcó por orden superior y pasó a ocupar interinamente el cargo de subinspector del Arsenal de Cartagena, permaneciendo en él entre el día doce de julio y el doce de septiembre del año de 1772. Quedando disponible en el mismo Departamento, estando en esta situación, le llegó la Real Orden del día uno de julio del año de 1774, por la que se concedía en propiedad el cargo anterior, pero estuvo poco tiempo, pues por otra Real Orden del día veintiocho de noviembre del mismo año se le nombra Intendente de Marina del mismo Departamento.

Continuó en el puesto, recibiendo la Real Orden con fecha del día veintidós de enero del año de 1775, por la que se le ascendía al grado de brigadier y se le confirmaba en el mismo cargo, por lo que prosiguió con su misión, llegándole otra Real Orden del día cuatro de julio del año de 1785, por la que se le ascendía al grado de jefe de escuadra, siendo de nuevo confirmado en su cargo.

Siguió en el mismo Departamento y en el mismo cargo, hasta que recibió la Real Orden del día quince de enero del año de 1789, por la que se notificaba su ascenso al grado de teniente general, siendo nombrado al mismo tiempo gobernador militar de la plaza de Cartagena, se encontraba cumpliendo su complicado cargo, hasta que el día veintiocho de marzo del año de 1794, le sobrevino el óbito repentinamente en su domicilio.

Falleció según lo escriben por ataque apoplético, contaba con setenta y seis años de edad, de los que había permanecido sesenta en la Real Armada, siendo siempre sobre todo un hombre de una rectitud inquebrantable y con muy buenas cualidades de mando.

Bibliografía:

Enciclopedia General del Mar. Garriga. 1968. Compilada por el contralmirante don Carlos Martínez-Valverde y Martínez.

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española, desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Museo Naval. Madrid, 1973.

Paula Pavía, Francisco de.: Galería Biográfica de los Generales de Marina. Imprenta J. López. Madrid, 1873.

Compilada por Todoavante.

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