Biografía de don Gabriel de Aristizábal y de Espinosa

Posted By on 18 noviembre, 2012

Retrato de don Gabriel de Aristizábal y de Espinosa. Cortesía del Museo Naval. Madrid.

Gabriel de Aristizábal y de Espinosa. Cortesía del Museo Naval. Madrid.

Teniente general de la Real Armada Española.

Caballero cruzado de la Militar Orden de Alcántara.

Encomienda del Peso Real de Valencia, en la misma Orden.

Vino al mundo en la ciudad de Madrid el día 25 de marzo del año de 1743, fueron sus padres, don Nicolás Aristizábal y Olloqui, Secretario de S. M. en el Real Consejo de hacienda, y de su esposa, doña Rosa Espinosa y Aguado.

Sentó plaza de guardiamarina en la compañía del Departamento de Cádiz, el día 18 de octubre del año de 1760. Expediente N.º 878.

Por su preparación anterior, en la compañía destacó en matemáticas y en idiomas, que llego a la perfección de su uso, en el latín, italiano, francés e inglés, pasó con excelentes notas los exámenes teóricos.

Siéndole ordenado embarcar para realizar los prácticas, en ellas realizando navegaciones y cruceros por el océano Atlántico y Pacífico llegando a las Filipinas, estando a bordo correlativamente de los navíos Septentrión, Triunfante, Princesa y Buen Consejo, así mismo intervino a bordo de estos buques en diferentes encuentros y combates con los buques de su Graciosa Majestad.

Al regresar a la península, se le notificó su ascenso a alférez de fragata con fecha del día 23 de febrero del año de 1766, habiendo realizando todas las anteriores navegaciones por espacio de cinco años como guardiamarina.

Poco tiempo después de su arribada se le entregó al Real orden del día 17 de septiembre del año de 1767, con su ascenso al grado de alférez de navío, por las inmejorables dotes que poseía y que fueron avaladas por sus jefes, siendo destinado al Departamento de Cartagena.

En principio se dedicó al estudio de las matemáticas, los cueles le llevaron dos años en el mismo Departamento, hasta recibir la orden de embarque en la fragata Astrea, que zarpó con rumbo de nuevo a Manila, donde arribó el día 9 de agosto del año de 1770, sin saberlo ya se había firmado la Real orden del día 18 de diciembre del año de 1769, por la que se le ascendía al grado de teniente de fragata.

Eran tan acusados sus conocimientos que en el mes de septiembre siguiente a su arribó a Manila, el capitán general del archipiélago le nombró Comandante del Arsenal de Cavite, su grado de oficial subordinado, contar con veintisiete años y serle entregado este mando, habla por sí solo de sus conocimientos y confianza en su persona de sus jefes.

Bajo su mando fue construyendo puertos de apoyo para las fuerzas sutiles, únicos buques que en aquellas aguas se disponía, pasó a pedir que le fueran enviadas alguna unidad mayor para contrarrestar la piratería, así un tiempo después arribaron las fragatas San Carlos y San José, con las cuales comenzó una autentica presencia naval en aquellas aguas, poco después realizó por primera vez un viaje a Nueva España cargando entre ambas dos millones de pesos fuertes.

A su regreso, se le comunicó que los piratas de Mindoro, habían estado a sus anchas haciendo su trabajo, se puso manos a la obra y en poco tiempo alisto tres galeras y dos paquebotes, más treinta y un buque de las fuerzas sutiles, embarcó en ellos tropas del ejército las embarcó y se dirigió a la isla, los moros tenían su base a cuatro leguas tierra adentro, desembarcó a las tropas y se pusieron en camino, llegando a ellos y comenzando diferentes combates, en los que iba ganando terrero, pero muy lentamente, así que decidió tomar un descanso para sus hombres y un día que le pareció propicio se lanzó a la conquista de la fortaleza, la cual después de doce horas de duro combate logró penetrar en ella, los moros como siempre salieron huyendo a las montañas y bosques, pero apreso a diez buques enemigos, diferentes y cuantiosos valores a su vez robados fueron recuperados, añadiéndose a ello, que no pudieron llevarse en su rápida fuga un cofre que contenía cuarenta mil pesos fuertes, valor de vendido de su rapiña, que fue embarcado y depositado en la Real Hacienda en Manila, como recompensa, no fue ascendido como le correspondía en la promoción general del año de 1773.

Le fue entregada la Real orden del día 28 de abril del año de 1774, por la que se le ascendía al grado de teniente de navío y poco después la del fallecimiento de su madre, por ello al cumplir los tres años demando, regresó a la península muy apenado en el mismo año de 1774.

S. M. enterado posteriormente de los excelentes servicios allí realizados, le nombró consejero para los asuntos del aquel archipiélago, y no hubo nada que se hiciera en él que no le fuera consultado, durante los dos años que permaneció en este cargo en la misma Corte.

Ahora sí, S. M. por los servicios prestados, le firmó la Real orden del día 17 de febrero del año de 1776, con su ascenso al grado de capitán de fragata y por la misma destinado al Departamento de Ferrol, al zarpar la primera expedición para la conquista de Penzacola se le otorgó el mando de comandante del convoy, que se fue formando en el puerto de la Habana.

Al poco tiempo de arribar, le llegó la Real orden del día 23 de mayo del año de 1778, por la que se le notificaba su ascenso al grado de capitán de navío, recibiendo la orden de regresar a la península, al arribar se le entregó el mando de un navío con el que participó en la guarda de las costas del norte de la península, estando en esta comisión por Real orden del día 1 de diciembre del año de 1782, se le comunica su ascenso al grado de brigadier, continuando en ella hasta finalizar la guerra con el Reino Unido, por una paz que había pedido el Reino Unido firmándose en el año de 1783.

La paz tuvo dos actos, uno con los: Artículos de paz entre España é Inglaterra; concluidos y firmado en Versalles, el 20 de enero de 1783. Estos preliminares, los firmó Jorge III de Inglaterra el 25 de enero, siendo ratificados por don Carlos II el día 31 siguiente. Posteriormente se firmó el: Tratado definitivo de paz entre las coronas de España é Inglaterra, firmado en Versalles el 3 de septiembre de 1783.

En el año de 1784 se le otorga el mando de una división naval, compuesta de los navíos Triunfante y Pascual, la fragata Santa Clotilde y el bergantín Infante, con estas fuerzas realiza un viaje a Constantinopla, por haberse firmado el primer tratado de amistad y paz entre los dos países, el día 14 de septiembre del año de 1782, por España y la Sublime Puerta (Turquía), zarpó la división el día 24 de abril del año de 1784 llevando valiosos regalos de nuestro Rey al Sultán de aquella nación.

Esta comisión, buen desarrollo e inmejorable distinción que dejó la impronta del joven brigadier Aristizábal, le supuso en agradecimiento de S. M. traducido por Real orden del día 14 de junio del año de 1785, su ascenso al grado de jefe de escuadra, siendo nombrado Segundo jefe de la escuadra del mando del general don Juan de Lángara.

Reinando don Carlos IV, por Real orden del día 1 de marzo de año de 1791 se le asciende al grado de  teniente general, quedando de momento sin mando y desembarcado.

En el año de 1793 se le da el mando de una escuadra compuesta por seis navíos y dos fragatas, cruza el océano Atlántico arribando a las Antillas donde bloquea el puerto de Santo Domingo, dadas las necesidades la escuadra fue reforzada llegando disponer de, once navíos, siete fragatas y nueve bergantines montando en total 1.114 cañones, a pesar de ello, no pudo escapar a dos fuertes tormentas que dificultaron la inmediata intervención de la escuadra, y para terminar de arreglarlo, precisamente por ese retraso de meses, provocó una epidemia del vomito negro y posteriormente de escorbuto, que en poco menos de dos meses causó la muerte de mil ciento setenta y tres hombres de las dotaciones, entre ellos treinta oficiales, nada de todo esto supuso para él continuar así consiguió tomar el Fuerte Delfín y sus fortalezas el día 27 de enero del año de 1794, en cuya operación que finalizó el siguiente día 29, no intervino el fuego puesto que las guarniciones francesas prefirieron rendirse, se capturaron 38 cañones de á 24 y á 36 más 3 morteros, con unos buenos polvorines llenos de pólvora y municiones, dando fin a sus acciones al firmarse el tratado de paz de Basilea, el día 22 de julio del año de 1795.

Por la firma de la Paz anterior había que devolver la isla de Santo Domingo a Francia, lo que llevó al general Aristizábal a pedir el permiso de exhumación de los restos del Almirante don Cristóbal Colón, cuyas cenizas se encontraban en la Catedral de la ciudad, en el mes de diciembre del mismo año de 1795, le autorizó el Gobernador general de la isla, por recibir a su vez del arzobispo el permiso para ser trasladados a un lugar que fuera tierra española, así se formó un cortejo fúnebre con los honores debidos al alto grado del descubridor, siendo embarcados en el navío San Lorenzo y transportados a la Habana, donde recibieron cristiana sepultura en la misma catedral de la ciudad el día 19 de enero del año de 1796.

Zarpando de nuevo para realizar sin pérdida de tiempo una campaña en las costas de Tierra Firme (actual Venezuela), por el seno mejicano, las dos Floridas y las Antillas españolas hasta el año de 1800, en el que recibió la orden de regresar a la península, pero era tan deplorable el estado de la Armada, que se vio obligado a viajar por los Estados Unidos para poder encontrar un medio de transporte, aprovechando la inesperada visita ampliando sus conocimientos y comprobando los avances de la joven nación en construcción naval.

En los primeros grados de oficial se cruzó caballero de la Militar Orden de Alcántara, por ello S. M. quiso premiar sus buenos  servicios prestados, concediéndole la Encomienda del Peso Real de Valencia, en la misma Orden.

Por Real  decreto del día 28 de mayo del año de 1802, fue nombrado capitán general del Departamento de Cádiz, no tomando posesión de su alto mando, por pertenecer desde el mes de julio anterior como vocal de la Junta de Generales que examinaron el nuevo Código Naval, razón por la que se retrasó hasta el día 15 de noviembre, la toma de posesión de su Departamento.

Su salud ya quebrantada le obligó a estar dos años en el mismo mando intentando recuperarse, viendo que no mejoraba pidió ser exonerado de su cargo a finales del año de 1804, sobreviniéndole el fatal desenlace el día 5 de junio del año de 1805 en la Isla de León en Cádiz, contaba con sesenta años de edad de ellos casi cuarenta y cinco de honrosos servicios a España.

Bibliografía:

Cantillo, Alejandro del.: Tratados, Convenios y Declaraciones de Paz y de Comercio desde el año de 1700 hasta el día. Imprenta Alegría y Chalain. Madrid, 1843.

Enciclopedia general del Mar. Garriga. 1957. por el contralmirante don Carlos Martínez-Valverde y Martínez.

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Est. Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra» 9 tomos. Madrid, 1895—1903.

González de Canales, Fernando. Catalogo de Pinturas del Museo Naval. Tomo II. Ministerio de Defensa. Madrid, 2000.

Paula Pavía, Francisco de.: Galería Biográfica de los Generales de Marina. Imprenta J. López. Madrid, 1873.

Válgoma, Dalmiro de la. y Finestrat, Barón de.: Real Compañía de Guardia Marinas y Colegio Naval. Catálogo de pruebas de Caballeros aspirantes. Instituto Histórico de Marina. Madrid, 1944 a 1956. 7 Tomos.

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