Biografía de don Luis Jorganes y Pardo de Andrade

Posted By on 23 octubre, 2015

Jefe de escuadra de la Real Armada Española.

Caballero Cruz de la Real y Militar Orden de San Fernando de 1ª clase. 9 de julio de 1836.

Caballero Cruz de la Real y Militar Orden de San Fernando de 1ª clase. 24 de febrero de 1837.

Comendador de número de la Real y Muy Distinguida Orden Española de Carlos III.

Vino al mundo el 1 de agosto de 1808 en Ferrol, siendo sus padres don Joaquín Jorganes y de Castro Cachupin, y doña María Asunción Pardo de Andrade y Río.

Sentó plaza de guardiamarina en la Compañía del Departamento de Ferrol el 16 de marzo de 1821. Expediente N.º 3.274, folio 881.

Al aprobar el examen teórico se le ordenó embarcar en 1824 en la corbeta Aretusa, zarpando dando escolta a un convoy con rumbo a la Habana, quedando incorporado el buque al apostadero, realizando cruceros en comisión de guardacostas, en uno de ellos combatió y apresó al bergantin corsario Tunante, trasbordando poco después a la fragata Sabina y más tarde al bergantín Vengador, regresando a la península dando escolta a un convoy, en su rumbo combatió el 4 de febrero de 1826 contra otro insurgente por nombre Tonto, arribando a la bahía de Cádiz el 19 de marzo, donde trasbordó a la corbeta Descubierta, más tarde a la Zafiro, dándose a la vela con rumbo al Cantábrico en comisión de guardacostas, en unos de sus cruceros apresó tres velas contrabandistas, continuo sus navegaciones por las costas peninsulares navegando sobre los bergantines Relámpago, Manzanares y Guadalete, en persecución de corsarios colombianos, cruzó a Civitavecchia realizando otras comisiones en la costa norteafricana hasta 1828.

Al año siguiente embarcó en la fragata Casilda, zarpó dando escolta a un convoy con tropas y destino a la Habana, participando en la expedición de Barradas a Nueva España, entrando en combate contra los insurgentes en punta Jerez y el ataque a Tampico, al producirse la rendición de las tropas regresó a la Habana entrado 1830, ordenándole trasbordar a la corbeta Diana, zarpando dando escolta a un convoy con rumbo a la bahía de Cádiz, al arribar pasó a Cartagena para embarcar en la goleta Mahonesa, al cumplir el tiempo reglamentario de embarque pasó el examen, siendo ascendido a alférez de navío el 21 de noviembre siguiente.

Recibió la orden de pasar al Departamento de Ferrol en 1831, siendo destinado como ayudante del Arsenal, más tarde de la Mayoría, embarcando sobre la fragata Lealtad y un tiempo después al navío Guerrero, navegando en comisión a Lisboa, permaneciendo hasta 1835.

Al empezar la guerra Civil fue destinado a las fuerzas navales del Cantábrico, comenzó embarcado en la fragata Perla, se le otorgó el mando sucesivamente de la trincadura Corza, los cañoneros Veloz y Eduardo y el paquebote Anguila, con ellos participó transportando artillería a Pasajes, efectuó un desembarco en Lequeitio donde destruyó varias lanchas carlistas varadas en el río Magdalena, de las que apresó tres, en 1836 desembarcó en San Sebastián al segundo regimiento de ligero, socorrió el peñón de Guetaria, desembarcó para batir las alturas de Aspe, se mantuvo hasta cruzar las tropas por Urumea, batió el castillo de Santa Isabel de Pasajes, siendo el primero en entrar izando el pabellón nacional, auxilió a un destacamento británico en las alturas de Pasajes de Francia, batió Alza, el convento de los Capuchinos, tomó parte en el tercer Sitio de Bilbao participando los días 2 á 4 de noviembre, cumplió la comisión de transportar pliegos y situado entre Bilbao y Portugalete, sufriendo siete heridos en éstas, se mantuvo en la ría combatiendo en la acción de Luchana el 24 de diciembre, al ser vencidos en este combate se levantó el sitio de la ciudad.

De estas acciones le fue concedida la Cruz de la Real y Militar Orden de San Fernando de 1ª clase, al mando del cañonero Eduardo por el valor demostrado en el asalto y toma del fuerte de Pasajes, por Real orden del 9 de julio de 1836. Concediéndosele la segunda por el valor en la acción al mando del cañonero Veloz durante el combate de Luchana la noche del 24 de diciembre de 1836, por Real orden del 24 de febrero de 1837, añadiéndole el Gobierno la Cruz de Liberadores del 3er Sitio de Bilbao, la Cruz de la Marina de Diadema Real y las Cortes lo nombraron Benemérito de la Patria, a ello se sumo S. M. firmando la Real orden del 27 de noviembre de 1836 ascendiéndole al grado de teniente de navío.

En 1837 se le otorgó el mando de la fragata pontón San Juan, más tarde la goleta Isabel II, realizando cruceros por el Cantábrico sin tener mucha repercusión por haberse logrado dejar la costa libre de carlistas y la guerra pasar al interior, permaneciendo en la mar hasta 1838.

Al año siguiente se le otorgó el mando de la balandra Atalaya, la cual estaba arrinconada sin utilizarse en el puerto de Santander, el jefe de las fuerzas navales quiso saliera a la mar para ser trasladada a San Sebastián, don Luis hizo saber a su jefe la alta responsabilidad de sacar el buque por el visible mal estado del casco, su jefe se tomó a mal la indicación y lo ceso en el mando, instruyéndole causa por desobediencia, la cual llegó al Gobierno, quien determinó destinarlo a Filipinas, pero entrado 1840, resaltó al Gobierno sus buenos servicios y a ser posible se le cambiara el destino por el de la Habana, siéndole concedido, se traslado al apostadero donde se le dio el mando del pontón Teresa, permaneciendo como oficial de reconocimientos de buques hasta el 24 de julio de 1842, por serle otorgado el mando de la balandra Donación fondeada en el apostadero de Trinidad en la isla, donde permaneció hasta el 10 de octubre de 1843 por cumplir el plazo de tres años en ultramar.

El 18 de mayo de 1844 se presentó en Ferrol, solicitando licencia para Ontaneda y Madrid, siéndole concedida y prorrogada hasta primeros de 1845, pero aún se excedió aplicándosele un relief, se presentó en Ferrol, siendo destinado como ayudante de la subinspección del Arsenal, permaneciendo hasta recibir la Real orden del 13 de septiembre siguiente otorgándole el mando de paquebote Dolorcitas, realizando comisión de guardacostas por el Cantábrico, cesando en el mando el 3 de enero de 1846 por serle concedido el del bergantín Nervión.

El 2 de abril siguiente se produjo un alzamiento en Galicia, parte de las fuerzas del ejército al mando del jefe de Estado Mayor señor Solís, al grito de ¡Viva la Reina libre! ¡Viva la Constitución! ¡Abajo el dictador Narváez!, siguiéndole la ciudad de Santiago de Compostela, comenzando a correr por casi toda Galicia, (excepto Coruña, Ferrol y Orense) para a los pocos días estar toda ella en armas contra el Gobierno, la rápida reacción de las fuerzas realistas aplastó la revolución, sufriendo los alzados las derrotas en Cacherías y el mismo Santiago, siguiendo el fusilamiento de todos los cabecillas.

Mientras esto sucedía don Luis al mando de su bergantín, más la barca Astuto y lugre Bidasoa, fueron enviados a bloquear la ría de Vigo, pero en vez de cumplir la orden al arribar el Nervión y Astuto se pasaron a los alzados, por contra el comandante del Bidasoa teniente de navío don Francisco García de Quesada no atendió las órdenes de su jefe y viró para separase de su división, arribando a Ferrol y dando parte de lo sucedido.

Tal acto fue inmediatamente denunciado al Gobierno, quien dicto una Real orden, para que el brigadier don José Fermín Pavía tomara todos los buques disponibles entre ellos los vapores Vulcano é Isabel II, la corbeta Villa de Bilbao y otros menores para perseguir y apresar a los buques sublevados, quedando autorizado a hacer cumplir la Ley del mar sobre los amotinados.

Zarparon los buques pero el bergantín Nervión al ver lo poco que iba a durar la intentona se hizo a la mar, virando con rumbo a Gibraltar donde arribó (curiosamente en toda su derrota no se cruzó con ningún buque de la Real Armada, ni siquiera al cruzar frente a Cádiz) siendo acogido el comandante, entregando el mando a su segundo quien zarpó fondeando en el apostadero de Algeciras.

El 19 de septiembre siguiente se reunió el Consejo de Guerra de Generales, emitiendo la sentencia de ser pasado por las armas.

Los tiempos eran revueltos y las acciones de los gobernantes se utilizaban mal, el 10 de octubre doña Isabel II contrajo matrimonio, como gracia Real con la sana intención de evitar males mayores y tratar de unir a los españoles, firmó el Real decreto del 19 siguiente, con un perdón general para todos los encarcelados o encausados por razones políticas, a éste Decreto se acogió don Luis, siéndole respetado por S. M. a pesar del dictamen en contra en este caso concreto del Supremo Tribunal de Guerra y Marina, siendo confirmada la firmeza de la Reina embarcó en Tánger desembarcando en Cádiz, al llegar se le hizo saber la orden interna del 27 de mayo de 1847 de: «…no poder obtener mando de clase alguna hasta que con su conducta sucesiva de pruebas de reunir todas las circunstancias necesarias al efecto…» a pesar de no poder darlas por estar libre de mandos, sí recibió la Real orden del 19 de agosto siguiente con su ascenso al grado de capitán de fragata, siendo nombrado por Real orden del 28 de septiembre capitán del puerto de Mayagües, en la isla de Puerto Rico.

Al llegar entrado 1848 elevó queja de no haber sido ascendido como la mayor parte de sus compañeros por el enlace de la Reina. A mediados de 1850 la goleta americana North Carolina naufragó en la costa de su demarcación, don Luis actuó como lo creyó conveniente sin atender las observaciones del capitán del buque, ni del de la corbeta Albany del mismo pabellón, esto produjo un intercambio de correspondencia diplomática, llegadas las noticias al comandante del apostadero de la Habana, desaprobó la conducta de Jorganes, instruyéndole sumario sobre al parecer los malos tratos recibidos por la dotación del buque perdido.

Enterada S. M. por orden del 17 de junio se le ordena a don Luis regresar a la península, donde se presentó el 26 de febrero de 1851, siendo destinado de comandante de los buques desarmados, permaneciendo hasta el 8 de noviembre seguido por ser nombrado capitán del puerto de Ferrol.

En 1853 concluyó la instrucción del sumario sobre el naufragio, recibiendo la orden del 6 de marzo de presentarse en la Habana para ser juzgado, celebrándose los días 10 y 11 de junio seguido, siendo la sentencia de absolución, regresando a Ferrol donde al llegar pidió licencia para viajar a Madrid, la cual se le concedió.

Por el resultado es palpable su petición de viajar a Madrid, pues por Real orden del 28 de octubre siguiente se declara que: «En virtud de haber sido absuelto, de los perjuicios que ha sufrido de resultas de la causa, y en consideración á su capacidad y servicios prestados en diferentes ocasiones, ocupe su lugar en la escala de antigüedad, como ya se previno en Real orden del 27 de mayo de 1847, ascendiéndolo por esto al empleo de capitán de navío supernumerario; que se publique su inocencia, siendo además la voluntad de S. M. que se le tenga presente para mandos ó destinos análogos á su misma clase.»

En 1854 el Supremo Tribunal de Guerra y Marina con fecha del 26 de junio acordaba que: «…lo actuado no perjudicase á su buen concepto y adelantos sucesivos en la carrera.» Por contra el Gobierno de Estados Unidos no estaba conforme con las sentencias y demandaba una indemnización para el capitán de la goleta naufragada, el Gobierno de Madrid hizo oídos sordos, para terminar de darle su autoridad se le nombró comandante de la fragata Bailén en construcción, pasando al vapor Isabel II, no llegando a salir de puerto.

En este mismo año seguía pensando que los cambios políticos no debían afectar a los mandos militares, por ello escribió una exposición de sus razones cuando decidió sublevarse con el bergantín Nervión, entre otras cosas dice:

«En 1845, convencido de lo ruinoso para la nación la continuación del sistema adoptado por los individuos puestos al frente del Gobierno de V. M., y en consideración á que sólo había jurado el que expone la Constitución de 1837; no dudó tomar parte en el pronunciamiento de Vigo, originándole ser sentenciado á la pena capital, salvándose milagrosamente, pues le buscaban por todas parte los vapores y demás buques de guerra…dando paso a su emigración, el haberlo colocado en otro puesto en el escalafón, así como el juicio en Mayagües, en el ‹que se le faltó á toda consideración y justicia, sólo por sus opiniones políticas› así como los agravios y perjuicios ‹como único en todo el cuerpo›»

En respuesta a esto la Dirección General de la Armada le informó que su antigüedad era la correspondiente, por ello era improcedente su petición, pero por Real orden del 4 de enero de 1855 se ordenó que: «fuera comprendido en la promoción de gracia por el natalicio de la Princesa de Asturias y que ocupaba el número 20 de la escala de su clase.» por otra R. O. del 22 de febrero fue ascendido al grado de brigadier como supernumerario, «en atención á sus relevantes méritos, servicios y conocimientos que concurren en este Jefe, como á sus graves padecimientos en defensa del trono legítimo de S. M. y de la causa liberal» por otra R. O. del 28 de noviembre se le nombra Jefe de sección en el Ministerio de Marina, sin ser dado de baja en el Cuerpo General por sus muchos méritos y circunstancias concurrentes en su persona.

Por Real decreto del 15 de enero de 1856 fue ascendido a Oficial Mayor del Ministerio, permaneciendo hasta el 4 de junio siguiente, por ser nombrado capitán del puerto de la Habana, a mediados del año siguiente presentó su dimisión, no siéndole aceptada, por haberse extralimitado en el trato al capitán general de la isla, quien informó al Supremo Tribunal de Guerra y Marina, éste dictaminó: «Estuvo en su lugar la represión dirigida al Brigadier Jorganes por el Gobernador Capitán General de la isla de Cuba, puesto que fue por las maneras descompuestas con que se le presentó y habló en asuntos del servicio.» Siéndole ordenado regresar a la península, presentándose en Ferrol el 23 de noviembre siguiente.

Continuó sin mando en el Departamento, en 1860 fue amonestado por las faltas cometidas como Presidente en un Consejo de Guerra, seguido fue nombrado comandante militar del Tercio de Santander, al llegarle la orden pidió licencia siéndole concedida, evitando así tomar posesión del destino.

Por Real orden se le otorgó el mando del navío Reina Doña Isabel II, tomando posesión el 13 de marzo de 1861, zarpando de Ferrol rumbo a Cádiz, entregándolo el 24 de abril siguiente por ser nombrado segundo jefe del Departamento de Ferrol a donde viajó por postas. (Seguro pasaría por Madrid.)

El 6 de enero de 1862 fue relevado de su destino, en agradecimiento por Real orden del 4 de marzo seguido se le concedió la Encomienda de número de la Real y Muy Distinguida Orden Española de Carlos III, por otra R. O., del 14 de julio siguiente se le otorgó el mando de la fragata acorazada Tetuán estando en construcción, pasando el 1 de noviembre a ocupar el puesto de Comandante del Arsenal.

Por Real orden del 22 de agosto de 1863 fue ascendido al grado de jefe de escuadra, el 15 de septiembre fue nombrado segundo jefe del Departamento, por Real orden y tener cumplidos los requisitos se le concedió la Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.

En 1864 se le comisionó pasar revista de inspección de matrículas del Departamento, siendo relevado el 18 de octubre, por ser nombrado de nuevo segundo jefe del Departamento, donde permaneció hasta su falleció en Ferrol el 7 de abril de 1866, cuando contaba con cincuenta y siete años de edad, de ellos cuarenta y cinco de servicios.

Don Cesáreo Fernández Duro nos lo describe: «Se le conceptuaba inteligente en la profesión marinera, y demostró sagacidad en sus propios asuntos, utilizando los frecuentes cambios políticos de nuestro país y las relaciones que cultivaba en Madrid, á donde acudía en persona en las ocasiones oportunas. Afiliado en el partido progresista, tomó parte en las Juntas y comités de Galicia; nunca figuró su nombre, sin embargo, entre los candidatos á la diputación. Era de alta estatura, delgado, de cabeza pequeña, rostro encendido, mirada y voz penetrantes, cabello negro.»

Bibliografía:

Ceballos-Escalera y Gila, Alfonso de. Vizconde de Ayala, Ceballos-Escalera y Gila, Luis de, y Madueño y Galán, José María.: Los Marinos en la Orden de San Fernando. Ministerio de Defensa. Madrid, 2011.

Estado General de la Armada para el año de 1861.

Estado General de la Armada para el año de 1864.

Estado General de la Armada para el año de 1865.

Estado General de la Armada para el año de 1866.

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Est. Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra» 9 tomos. Madrid, 1895—1903.

Paula Pavía, Francisco de.: Galería Biográfica de los Generales de Marina. Imprenta J. López. Madrid, 1873.

Válgoma y Finestrat, Dalmiro de la. Barón de Válgoma.: Real Compañía de Guardia Marinas y Colegio Naval. Catálogo de pruebas de Caballeros aspirantes. Instituto Histórico de Marina. Madrid, 1944 a 1956. 7 Tomos.

Compilada por Todoavante ©

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