1278 – 1279 Toma de Algeciras por los moros

Posted By on 24 febrero, 2016

 

Al poco tiempo de la inactividad por haber viajado don Alfonso X para intentar ser elegido Emperador del Sacro Imperio, llegaron noticias al Sultán de Fez, quien mando a su hijo Abu Yusuf Yacub, con un fuerte ejército y una armada no muy numerosa, consiguiendo pasearse por las costas del Sur de España sin sufrir ataque alguno. Hasta organizarse un ejército en Castilla de unos treinta mil hombres, acudiendo a la frontera el infante don Fernando, quien murió en un combate contra los enemigos, mientras su hermano don Pedro acudió en socorro de Algeciras, consiguiendo al menos contener el avance musulmán. Por otra parte y enterado el Almirante en poco tiempo armó una gran escuadra, compuesta en total por ochenta velas de las que veinticuatro eran galeras.

El ejército consiguió cerrar el sitio a Algeciras el 5 de agosto de 1278, siendo a su vez bloqueado por la mar con la escuadra que no era poca, pero sucedió algo inexplicable. Los enemigos no recibían nada por ningún lugar y pedían socorro a Abu Yusuf Yacub, pero éste sólo disponía de catorce galeras, considerando que eran pocas para enfrentarse a las castellanas, por lo que no se movía de Tánger. Pero a su vez a la escuadra castellana, tampoco le estaba llegando sus debidos víveres, al parecer por falta de efectivo en el Real.

Para acercarnos lo máximo posible al hecho y sus consecuencias, existe en la Real Academia de la Historia una crónica manuscrita que parece ser escrita en el siglo XV, en ella nos dice: «El infante D. Sancho tomo los dineros prevenidos por el rey con destino al cerco y dispuso de ellos. Los de la flota que estaban en la guarda todo el invierno y el verano en completo abandono, sin vestidos, sin raciones, sin pan, adolecieron de grave enfermedad, que debió de ser escorbuto, por los síntomas explicados. Levantaron chozas en la playa y en la Isla Verde, se pusieron en cura, abandonando las embarcaciones.»

No quería creerlo Abu Yuçuf, aunque desde Algeciras se lo avisaban pidiéndole socorro, temeroso del gran número de naves componentes de la armada cristiana, siendo pocas las que él tenía en Tánger. Discurrió la estratagema de una embajada al infante D. Pedro, ofreciendo 200.000 doblas si alzaba el sitio, porque no se dijera que en sus manos se perdía la plaza confiada por el rey de Granada; en la inteligencia de que, una vez á cubierto el crédito y devuelta á su dueño, él ayudaría de buen grado al rey de Castilla á ocuparla.

La embajada tenía en realidad por objeto entretener á los caudillos con la afluente palabrería de los árabes, mientras los arráeces disfrazados de marineros iban en la galera del mensajero, practicaban á su satisfacción el reconocimiento. Informado a su regreso a Abu Yuçuf de la realidad, éste ordenó en el acto el envío de sus 14 galeras reforzadas, suficientes para deshacer aquella armada ficticia en que no había hombre que se tuviera en pie.

«Destas 14 galeas las cuatro dellas fueron a las galeas que estaban cerca de la isla, y las otras diez vinieron a la mayor parte, e tan poca era la gente, que home dellas no se cató por defender nin pudieron ningunas de aquellas galeas donde estaban trabadas con las ancoras, e los moros quemaronlas todas e mataron los que estaban en ellas, e aun se falla mas en escripto, que los caballeros moros dicindieron a tierra e mataron muchos de los que yacían dolientes»

Los que aún tenían alguna fuerza se pusieron en camino al Real, para a ser asesinados sin poder defenderse, el ataque tuvo lugar el 25 de julio, según otras fuentes lo fija el 20 de 1279. (Esta variedad de fechas con respecto a las fuentes antiguas es una lucha contante, porque muchos se olvidan de que en la época regía el calendario Juliano. A esto añadir, que las noticias siempre llegaban con retraso y dependía de la memoria de quien la daba, y de lo que entendiera el que la escribía, por lo que al final lo mejor es dejar el mes y el día exacto se deja un poco de lado, porque es muy difícil afirmar nada en este aspecto.)

De todos los buques solo tres pudieron dar la vela, maniobrando al principio con los remos, fueron las galeras del Almirante don Pedro Martínez de Fe, la de don Gonzalo Morante y la de don Guillén de Savanaque, ya que por ser los jefes sus hombres eran los únicos sanos escogidos de toda la escuadra. Al ver los enemigos la acción de estas tres galeras se lanzaron a su caza, pero viendo que eran hombres de rescate Abu Yusuf Yacub, ordenó a los suyos les dieran tregua y parlamento, por lo que se convino arribar al puerto Tánger, donde los tres castellanos desembarcaron para hablar con Yusuf, pero estando en ello se levantó un fuerte viento que convirtió en inseguro el puerto de Tánger, por ello los cabos de las galeras castellanas, aprovecharon la confusión se hicieron a la mar entrando en el puerto de Cartagena. Abu Yusuf Yacub pensando había sido una treta de los castellanos, ordenó darles prisión a los tres a pesar de estar en libertad limitada bajo palabra, por ello permanecieron dos años en prisión hasta poder ser rescatados.

Bibliografía:

Fernández Duro, Cesáreo.: La Marina de Castilla. Desde su Origen y Pugna con la de Inglaterra, hasta la Refundición en la Armada Española. Madrid, 1893.

Ibáñez de Ibero, Carlos. Marqués de Mulhacén.: Historia de la Marina de Guerra Española. Espasa-Calpe, S. A. Madrid, 1939.

Salas y Rodríguez Morzo, Francisco Javier.: Marina Española de la Edad Media. Imprenta Ministerio de Marina. Tomo I. Estb. Tipog. de T. Fontanet. Madrid, 1864.

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