Biografía de don Andrés Baleato

Posted By on 28 junio, 2010

Teniente de navío de la Real Armada Española.

Fue el primer delineador del Deposito Hidrográfico en Madrid.

Vino al mundo en la marinera ciudad de Ferrol el 9 de noviembre de 1766.

Dio principio a su carrera en el cuerpo de pilotos por no ser hidalgo, necesario en la época para acceder al Cuerpo General, comenzando sus estudios en 1779.

Destinado en la fragata Santa Perpetua participó en el apresamiento del gran convoy el 9 de agosto de 1780, zarpó de nuevo con rumbo a cruzar sobre las islas Terceras, el 21 de marzo de 1781 apresaron dos buques británicos, los llamados Rochinghan y Susprise los cuales quedaron tan maltrechos que el siguiente 23 se les dio fuego, el 29 siguiente de regreso a la bahía de Cádiz volvieron a apresar otro buque, el Gibraltar, el cual transportaba víveres para el peñón.

A primeros de 1782 embarcó en el navío Ángel de la Guarda, realizando varios cruceros sobre los cabos de Santa María y San Vicente, al regresar a la bahía de Cádiz se le ordenó trasbordar al San Eugenio, volviendo a la comisión anterior, al llegar la noticia de haberse firmado la Paz de Versalles el 20 de enero de 1783, arribó a la bahía el día 21 de agosto siguiente.

El 1 de agosto de 1785 se le ascendió a pilotín, participando en el rescate de los pertrechos y tesoro a causa del naufragio del navío San Pedro de Alcántara sobre la costa de Portugal en las cercanías de la población de Peniche, el 2 de febrero de 1786, los trabajos se dieron por terminados el 19 de junio siguiente, cuando los buzos llevados de Cádiz, habían recuperado siete millones doscientos ochenta y seis mil cuatrocientos setenta y dos pesos en oro y plata, más seis mil seiscientas veinticinco barras de cobre y otros objetos, pero a pesar de la orden de regreso, Muñoz continuó en el lugar y en el mes de agosto rescató sesenta y dos cañones, solo se dio por satisfecho al comprobar que el resto, trescientos quince mil cuatrocientos ochenta y ocho pesos, así como cuatrocientas veintitrés barras de cobre eran imposibles de recuperar quedándose en la zona depositadas en su fondo.

Al concluir los trabajos regresó a Ferrol, siendo reclamado a Madrid por la Secretaria de Marina, donde permaneció hasta 1789, por ser destinado a Cartagena, donde al llegar se le ordenó embarcar en la fragata Santa Águeda, zarpando con rumbo al mar del Sur arribando al Callao en el mes de abril de 1790, siendo destinado por el virrey a la sazón el jefe de escuadra don Francisco Gil de Taboada y Lemos, donde ocupó la Dirección de la Escuela Náutica.

Fue comisionado para levantar las cartas hidrográficas del virreinato del Perú, trabajos que al mismo tiempo servían de estudio a sus alumnos.

Fue el fundador y primer maestro de la Academia de náutica de Lima dando comienzo sus clases en 1794.

En el mes de septiembre de 1796, se le ascendió a piloto por ello se le otorgó el empleo de alférez de fragata graduado, continuando en el desempeño de sus clases y levantamiento de planos.

En 1798 a petición del virrey levantó el «Plano de la Intendencia de Trujillo.», en 1799: «Plano General del Reino.» en 1803 «Sonda del surgidero de El Callao en la playa.» y dos escritos: «Discursos sobre el patrimonio y recursos de Chile.» y «Apuntes sobre la división del Perú.»

En 1814 se le ascendió al grado de teniente de navío.

Estropearon sus trabajos los convulsos años de la emancipación de aquellas tierras, el 6 de julio de 1821 fue capturado por las tropas del general San Martín, quien intento incorporarlo a su causa, pero al negarse fue encarcelado en Ancón, de donde al fin pudo embarcar en la fragata mercante sueca Drottingen, saliendo del Callo el 24 de febrero de 1822 con rumbo a la bahía de Cádiz, donde desembarcó el 29 de agosto siguiente, al llegar se le concedió licencia para restablecerse.

Pero también en esos años la península no estaba muy tranquila, pues estaba transcurriendo el trienio liberal, al que se dio fin con la segunda invasión francesa al mando del duque de Angulema, ‹Los cien mil hijos de San Luis› la cual obligó al Rey, al mismo Gobierno y las Cortes a abandonar Madrid en búsqueda de una ciudad más segura por ser el objetivo principal la capital de España.

Como el ejército invasor no pudo ser parado por el español continuó avanzado, obligando a la Corte a viajar a Sevilla y al final a la Isla de León para buscar un buen refugio, hubieron combates pero las tropas del duque vencieron, por esta razón el 1 de octubre, fue cuando ya sin resistencia el Rey se trasladó al cuartel general del duque de Angulema, estando asentado en la población del Puerto de Santa María, donde se le ratificaron sus poderes absolutos, siendo abolidos los Constitucionales, así regresó España al absolutismo que por el alzamiento de Riego en la población de Cabezas de San Juan del 1 de enero de 1820 había sido abolido.

Por ello no pudo tomar posesión de su destino hasta 1824, pasando a Madrid a hacerse cargo de la Dirección del Depósito Hidrográfico. Por ausencia de sus compañeros ocasionalmente ocupaba otros puestos, siendo uno de ellos como oficial de Detall.

Dejó escrita una obra que vio la luz de la imprenta en 1826: «Instrucción para delinear, sombrear y lavar planos y cartas, que por disposición del Sr. D. M. F. de N director del Depósito hidrográfico, ha escrito el teniente de navío D. A. B. impresa por orden superior, en Madrid en la Imprenta Real: año de 1826.» Es un cuaderno en 4º con cuarenta y tres páginas, más cuatro donde se representan los signos que se usaron para mejor entender lo explicado, pero estos signos siguen en vigor en los planos y tablas geográficas é hidrográficas.

Falleció en Madrid el 2 de enero en 1853 cuando contaba con ochenta y seis años de edad.

Bibliografía:

Enciclopedia General del Mar. Garriga. 1968. Compilada por el contralmirante don Carlos Martínez-Valverde y Martínez.

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española, desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Museo Naval. Madrid, 1973.

Fernández de Navarrete, Martín.: Biblioteca Marítima Española. Obra póstuma. Imprenta de la Viuda de Calero. Madrid, 1851.

VV. AA.: Los Virreyes Marinos de la América Hispana. Cuaderno Monográfico del Instituto de Historia y Cultura Naval, nº 40. 2002. En este caso la del Frey don Francisco Gil de Taboada y Lemos, páginas 87 y siguientes, por el General Auditor don José Cervera Pery.

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