1810 Naufragio total en la ría de Vivero

Posted By on 21 febrero, 2019

En 1810 se le dio el mando de una expedición a don Joaquín Zarauz y de Santander, con la orden de transportar la del general Renobales al Cantábrico, formada por la fragata Magdalena, de 38 cañones, uniéndose en conserva con el bergantín Palomo, de 18 y otros buques menores, eran tiempos difíciles y las fuerzas navales de España estaban en mínimos otra vez, se hizo a la mar desde ésta bahía con la misión de proteger a un pequeño convoy transportando unidades del ejército con destino a la costa cantábrica, por ello realizaron escala en el Arsenal de Ferrol, para descanso de las tripulaciones y de la tropa.

Aquí comienza una de esas jugadas del destino que como a tal escapa del conocimiento, por ser a veces favorable y otras por desgracia un total y dramático desastre.

En su travesía fueron entrando en varios puertos y bahías, hasta arribar a la ría de Vivero donde se dejaron caer las anclas de todos los buques, era el 1 de noviembre de 1810, el mismo día se desató un duro temporal, por sus efectos todos los buques se fueron a pique, perdiéndose la expedición del general Renobales.

Pasadas unas horas comenzó a amainar la fuerza de los vientos y con ellos la de la mar, permitiendo se diera comienzo a la humanitaria operación de ir rescatando a los pocos supervivientes y recuperar los cuerpos de los desafortunados fallecidos, entre otros hallaron el cuerpo de don Blas unido en un abrazo final al de su hijo el guardiamarina don Blas a bordo de la Magdalena; sucediendo esto el 2, ¡el destino es incontrolable; en este caso, dramático para una familia y para España! falleciendo también el jefe de la expedición don Joaquín Zaraúz.

Al ser conocido este trágico accidente reaccionó la Junta Central, Gobierno provisional de España en aquellos críticos años, en que una vida tenía muy poco valor, pero este hecho sobrepasaba la obediencia debida a su profesión, por ello rápidamente se promulgó una Real orden, prohibiendo a partir de ese momento que en el mismo buque no podrían ir embarcados más de una persona en primer grado de consanguineidad, tratando así de evitar tan luctuosos desastres familiares.

En palabras del Comandante General del Departamento general don Salvador María Chacón y Sánchez de Soto: «¡Qué días de juicio antes de ayer, ayer y hoy se han representado en este pueblo! No se oye otra cosa por las calles y casas que lamentos, lloros y sollozos de la multitud de familias que han quedado huérfanas y desconsoladas.»

Bibliografía:

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Est. Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra» 9 tomos. Madrid, 1895—1903.

Fernández Duro, Cesáreo.: Naufragios de la Armada Española. Establecimiento tipográfico de Estrada, Díaz y López. Madrid, 1867.

Paula Pavía, Francisco de.: Galería Biográfica de los Generales de Marina. Imprenta J. López. Madrid, 1873.

Válgoma y Finestrat, Dalmiro de la. Barón de Válgoma.: Real Compañía de Guardia Marinas y Colegio Naval. Catálogo de pruebas de Caballeros aspirantes. Instituto Histórico de Marina. Madrid, 1944 a 1956. 7 Tomos.

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