El Montecillo

Posted By on 26 noviembre, 2020

Construido por Dunlop Bremer & Co. Alemania, 1920.

Mercante El Montecillo

Desplazamiento: 7.536 tn. Eslora 104’90 por 14’90 de manga y calado de 5’80 metros. Máquina: Vapor alternativa triple expansión con 1.740 C.V. Velocidad: máxima 9 nudos.

Pertenecía a la Compañía General de Navegación, con sede en Bilbao, al producirse el alzamiento se encontraba en su puerto base, siendo incautado por los gubernamentales, comenzado a embarcar casquillos de munición y otros materiales de guerra, al mando de su capitán D. Juan Díaz González, zarpando el 19 de agosto con destino a Alicante, la dotación proclive a la República, le obligó a navegar a más de 50 millas de las costas de Portugal, conocedores de que el capitán, el segundo y el radiotelegrafista lo eran de los alzados.

Y da comienzo la odisea; al estar a la altura de Punta Carnero, el capitán comunica a la dotación la obligación de entrar en Gibraltar, por haberse recibido un comunicado secreto, por el cual debía ponerse en contacto con el Gobierno de Madrid, la dotación de acuerdo entro en el peñón el 25 de agosto de 1936, donde fondeo sin problemas, en el viaje el capitán había tirado al mar la Patente de Sanidad y el certificado de fumigación, por ello las autoridades británicas, sólo le dejaron desembarcar a él, pasando a Algeciras donde fue recibido por el Comandante Militar, teniente coronel D. Manuel Coco Rodríguez y con el Comandante de Marina, capitán de navío D. Juan Benavente y García de la Vega, por teléfono se comunicó con las autoridades de San Fernando, notificando su destino y carga, a la vez que pedía: «que era preciso que lo bombardearan», le respondieron que no era problema, pero corría el riesgo de ser acertado, sin titubear respondió: «Para mí es un honor morir por España» colgó el teléfono se despidió de los presentes y se encamino a su barco, el 26 seguido a las 11:00 levó y salió con rumbo al Este, siguiendo la derrota ya prevista.

Dornier Wall D-4

Se recibió la orden en la Aeronáutica Naval para que dos hidros salieran a cumplir la misión, eran el D-5 y D-8, el primero a los mandos de su piloto el alférez de navío D. José María Moreno y Mateo Sagasta y D. Carlos Castro Cavero, con los auxiliares de vuelo, Ramos, Sastre, el segundo pilotado por el teniente de navío D. Miguel Ruiz de la Puente y el alférez de navío D. Ignacio Cubillo Melero, con los auxiliares, Carrión, Pallares y Navarro, los aviones eran los afamados Dornier Wal, uno de ellos algo modificado, fue el primero en cruzar el océano Atlántico.

Ya en vuelo siguiendo las instrucciones sobrevolaron el mercante, quien iba escoltado por el destructor Almirante Valdés, comenzando a bombardearlos a las 12:05, obviamente con cierto acercamiento, pero sin intención de acertar, a su vez al caer las bombas, el capitán se acercaba al destructor, para ver si por alguna causa, era éste el que recibía lo que caía, pero surgió lo previsto, la dotación no sabía dónde esconderse, y el destructor incapaz de defenderse, aumento la velocidad, abandonando la escolta con rumbo Tánger, pero al mismo tiempo transmitía dando la orden al capitán de arrumbar a Málaga, pero sólo, al alejarse los hidros por perseguir al destructor, el comité del mercante amenazo al capitán para seguir al pie de la letra la orden del destructor, el capitán obedeció y mantuvo el rumbo, a las 13:00 volvieron los hidros, esta vez las bombas cayeron mucho más cerca, el capitán se mantenía sin alterarse, lo que desconcertaba a su dotación, pero viendo las caras de los tripulantes, se dirigió a ellos diciéndoles: «he sido yo quien ha ordenado el ataque, de los hidros hasta llegar al hundimiento, si antes no se rendían», ya fuera de sí no vieron mejor solución para salvar sus vidas que, tirar sus armas al mar, izaron bandera de rendición y agitaban pañuelos para ser vistos por los pilotos; el capitán dio orden de arrumbar a Ceuta donde entro y atracó entregando el buque y su carga.

No había terminado el trabajo de amarre, cuando los pilotos Ruiz de la Puente, Cubillo y Castro abordaron el casco, felicitando al capitán por su estrategia y sobre todo el buen fin del plan, diciéndole: «Capitán es Ud. un héroe» a ello respondió: «¿Un héroe? ¡bah!…yo no soy más que un pobre gallego»

El capitán siguió al mando del mercante; cuando el 29 de septiembre los cruceros Canarias y Almirante Cervera rompieron el bloqueo de la escuadra gubernamental en el Estrecho, ya con el grado de teniente de navío de la Reserva Naval, fue el primero que embarcó tropas y cruzó de Ceuta a Algeciras, realizando seguido múltiples viajes como transporte militar, tocando siempre los mismos puertos, desde Ceuta, Algeciras y retorno, Cádiz, Sevilla y regreso, desde Cádiz a Vigo y Ferrol, al comenzar el año nuevo, cumplía su comisión de transporte entre Cádiz, Las Palmas, pasando a Santa Isabel de Fernando Poo, Bata, San Carlos, Santa Isabel, de regreso a Las Palmas, Cádiz, Sevilla, Coruña, Pasajes, Ferrol y Cádiz, realizando más de 30 viajes entre todas ellas, hasta que solicitó poder embarcar en un buque de guerra, se le concedió y por ello el 10 de julio de 1937 entregó el mando del mercante, pasando 12 el seguido a embarcar en el cañonero Dato, donde permaneció hasta el 24 de mayo de 1938, encontrándose en Cádiz, por entregarle el mando el seguido 25 de la lancha rápida Sicilia, estando en ella hasta el 25 de junio, por ser nombrado comandante del patrullero Cándido Pérez, estuvo poco tiempo, porque se le entregó el mando del patrullero Xauen el 26 de agosto, permaneciendo en la flotilla del Estrecho hasta finalizar la guerra.

Todo esto llevo pasados los años a que, por su acción de entrega de un buque y con su carga militar, poniendo en juego su vida, después del juicio contradictorio se le concedió, por Orden Ministerial del 7 de junio de 1946, al Excelentísimo Señor Don Juan Díaz González, la Cruz Laureada de San Fernando de 2ª clase, recibiéndola de manos del Jefe del Estado, siendo por ello el único marino mercante que recibió la más alta condecoración al valor de España, en esta guerra. En cuanto al buque de este historial, continúo con otro capitán de transporte el resto de la guerra, al concluir el conflicto como todos, fue devuelto a su propietario. Fue desguazado en Vigo en 1972.

Bibliografía: Para leerla clicar sobre ella.

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