Almirante Lobo 1909

Posted By on 16 febrero, 2022

Almirante Lobo. Autor desconocido.

Construido por Astilleros Scott, Kinghorm. (Gran Bretaña), por encargo directo de la Armada, entregado en 1909.

Desplazamiento: 2.545 t. Dimensiones: Eslora: 79’92 por 11’58 de manga y calado de 4,32 m. Máquina alternativa de triple expansión con 4.300 C.V. Combustible: Carbón 290 t. Velocidad: máxima 12 nudos. Autonomía: 4.540 millas a 8 nudos. Armamento: 2 Nordenfelt de 57/37 mm situados en el castillo. Tripulación: 76 tripulantes.

Encargada su construcción por Real Orden del 10 de abril de 1907, siendo contratado el 15 de septiembre siguiente y recibido por la Armada en mayo de 1909, trasladándose a La Carraca para ser armado; desde ese momento ya en guerra en el Rif, participó en comisiones propias de traslado de hombres y materiales a África, sobre todo al ser utilizado en la toma de Alcazarquivir y Larache, transportando un batallón de Infantería de Marina, quienes efectuaron la toma de ambas posiciones.

El 1 de febrero de 1912, fue designado como buque de servicios especiales, llevando a buen término entre el 12 y 19 de junio de 1913, el desembarco de tropas y materiales en Yebala, como apoyo al efectuado por otras unidades en Larache, siendo a su vez uno de los muchos que en 1925 formó parte en el desembarco de Alhucemas; en 1928 cumplió una comisión, no siendo otra que zarpar de Alicante con rumbo a Fiume, para embarcar torpedos para los nuevos submarinos del tipo C, regresando a Cartagena; en 1934 quedo en el arsenal, como buque de apoyo a los minadores.

Se encontraba en su base al producirse el alzamiento, por estar afecto a este Arsenal, estando amarrado en la dársena, en el muelle del petróleo, al mando del capitán de corbeta D. Gonzalo Bruquetas Llopis, tanto el comandante como el 2º, teniente de navío D. Agustín Posadas Orbeta, y los alférez de navío D. José María García Presno, D. Ricardo Noval Ruiz y D. Pedro Benjumea Vázquez, el teniente médico D. José Díaz de Villar y teniente de intendencia D. José Francés Núñez Arenas; el 19 llegaron noticias de haber sido asesinado un teniente de navío y al mismo tiempo del alzamiento en Marruecos y otras ciudades de la Península.

El comandante seguía manteniendo la calma, y explicando que debían esperar a la llegada de los mandos, para saber a qué atenerse, pero en principio fueron renuentes a aclarar la situación, como es natural la falta de noticias u órdenes, causaba mal estar en general, hasta que el mismo 19 llegó al arsenal el destructor Almirante Valdés, éste ya con la dotación amotinada y cautivos los oficiales, a la vista de esto tanto el comandante como el 2º desembarcaron para desplazarse a pedir las órdenes al almirante, a las 22:00 regresaron pero muy abatidos, porque los mandos, incluido el gobernador militar, no se habían decidido a tomar ninguna medida, y esta fue la causa de perderse esta base naval por los alzados.

El día 20 por la mañana llegó un piquete de marinería al mando de un auxiliar, quienes bloquearon la escala para que nadie pudiera desembarcar, seguido un automóvil con el vicealmirante Francisco Márquez y Román y el contralmirante D. Camilo Molins y Carreras, jefe y 2º del Arsenal y base, y con gran sorpresa procedieron a destituir al comandante y su segundo, así como al resto de oficiales, esto fue el disparo de salida, porque la dotación había permanecido fiel a sus mandos, pero al quedarse sin ellos, cada cual salió como pudo del problema, lo bien cierto es que comenzaron a llegar otros oficiales al barco, porque el mando lo había declarado buque prisión al menos en un principio, esa misma tarde embarcaron más oficiales, pero ya todos ellos sin insignias de sus grados. Lo bien cierto es que éste buque fue el último en unirse a los revolucionarios.

El mismo 20 por la tarde, el comandante del remolcador Ciclope capitán de corbeta D. Miguel Buiza Fernández-Palacios, se unió a los revolucionarios, y como su buque se encontraba atracado a popa del Almirante Lobo, presenciaron la salida de los oficiales embarcados, para ser encarcelados en espera de ser juzgados, unos días más tarde el Ciclope zarpó con rumbo a Málaga, donde su comandante entregó el mando al maquinista D. Juan Verdaguer, pasando D. Miguel Buiza a tomar el mando del crucero Libertad, buque insignia de la Flota.

Al parecer si salió a la mar, seguramente para transportar algo a Valencia, donde tuvo la mala suerte de ser bombardeado en 1938, donde lo encontraron los nacionales muy dañado, pero fue reparado lo suficiente para regresar a Cartagena, donde quedo como pontón y almacén de carbón y por un tiempo sirvió de muelle al submarino francés Iris, quien logro llegar en el transcurso de la 2ª guerra mundial, dando un alojamiento seguro a su dotación; continuo en ello hasta ser dado de baja en la Armada, 28 de febrero de 1942.

A pesar de lo escrito arriba, en la obra de la Comisión de la Armada para el Salvamento de Buques, no consta en la relación el salvamento de este buque, lo que nos lleva a pensar hay algún error en algún sitio; se han mirado todos los recuperados, en todos los puertos de la Península incluso el Fernando Poo en la bahía de Bata en Guinea, y no aparece, por lo que pensamos se recuperó por los mismos republicanos, quienes lo trasladaron como pudieron a Cartagena.

La Comisión comenzó a trabajar, cuando en el puerto de Mussel se encontró hundido el destructor Ciscar, por ello empezaron los trabajos el 22 de octubre de 1937, estando a flote el 21 de marzo de 1938, a partir de aquí conforme se iban tomando puertos y costas, la Comisión trataba de cumplir su misión, llegando al 1 de abril de 1939 y con el fin oficial de la guerra, se extendió a toda las costa Mediterránea, en la que se calculó un tonelaje hundido o con graves problemas, de unas 225.000 t. sin contar los buques menores, que fueron numerosos, al finalizar la recuperación de todos los posibles en diciembre de 1940, se supo fueron en total 95 cascos, sumando un tonelaje de 130.000 t. quedando en los puertos 10 buques con 16.000 t., y fuera de ellos pero a mayor profundidad muy problemáticos de recuperar, otros ocho con unas 20.000 t. y otros que resultaban imposibles por antieconómico, siendo 23 cascos con unas 23.000 t. Esta fue la labor de la Comisión, y en ella no aparece nuestro Almirante Lobo.

Bibliografía: Para leer clicar sobre ella.

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