1936 Estepona 9 / X

Posted By on 2 agosto, 2010

Hundimiento de los patrulleros Uad-Muluya y Uad-Lucus.

En la mañana del día nueve de octubre del año de 1936, se recibió en la Comandancia Militar de Ceuta, un cable que pedía auxilio desde las posiciones de Manilba (frente de Málaga), pues estaban siendo hostigados con fuego desde dos patrulleros de la marina roja, que les impedía hacer sus correspondientes avances y careciendo de artillería, estaban imposibilitados de devolverles el fuego y con ello defenderse.

Pasada la petición de apoyo al almirante don Francisco Moreno y por la prontitud en que debía de realizarse el cometido, a pesar de contar con el cañonero Cánovas y varios patrulleros, estos por su poca velocidad no podrían llegar a tiempo, mientras que el cañonero estaba con las calderas apagadas y necesitaría un tiempo mucho más largo para poder acudir, mientras que el Canarias se encontraba en Algeciras desembarcando una bandera del Tercio, (si no se da esta circunstancia hubiera sido el destinado para no tener dudas del resultado del enfrentamiento), razón por la que solo le quedaba el crucero Almirante Cervera, el cual no quería utilizar demasiado por tener su artillería principal muy desgastada, pero al menos podría abrir fuego seguro con la secundaría, dejando patente su inferioridad si aparecían los destructores rojos, ya que el Cervera en esos momentos no era un crucero, sino un destructor y pobre, con su artillería de 101 m/m (4 pulgadas), ya que la montada en los destructores era de 120 m/m (4’7 pulgadas) y más moderna, aparte de 33 nudos de velocidad máxima para el crucero y 36 para los destructores.

El crucero que estaba siempre listo para zarpar, lo realizó en pocos minutos, salió de puntas poniéndose a rumbo y a su máxima velocidad, para acortar la distancia lo antes posible y arribar a tiempo al punto de destino.

Al mismo tiempo, se comunicó por radio a todos los efectivos aéreos que estaban en vuelo, que si alguno portaba armamento y se podía dirigir a la zona, atacara a los buques enemigos. Coincidiendo, que un hidro el D-4 (Dornier Wal), estaba haciendo un vuelo de exploración sobre Málaga, por lo que al recibir el mensaje viró y se puso en rumbo al lugar señalado, localizando en poco tiempo a los dos patrulleros y al parecer una lancha más pequeña, a los cuales les arrojó dos bombas de 50 kg. (una a cada uno), pero al parecer no hizo blanco, pero si notificó la situación al crucero, lo que confirmaba la necesidad de llegar cuanto antes.

El D-4 finalizada la Guerra

El hidro D-4, pertenecía al Grupo 1-G-70 al mando del comandante don Luis Rambaud Gomá compuesto por dos escuadrillas la 1-E-70 de la Aeronáutica Naval, al mando del T.N. don Miguel Ruiz de la Puente, en la que quedaban encuadrados los hidros D-4, D-5 y D-8, mientras en la 2-E-70 al mando del capitán don Julio Meléndez Machado pertenecientes a la Aviación Militar los G-17, G-21, G-24 y G-31.

El D-2 amerizando.


Habiendo soltado todo su armamento el D-4, se dirigió a su base, que estaba en la bahía de Cádiz donde amaró después de cuatro horas y cuarenta minutos de vuelo, quedando amarrado a los muertos preparados para ellos.

El Uad-Lucus, en fechas anteriores a la guerra, en no muy buen estado de mantenimiento.

A las 1630 horas, comenzaron a caer en los alrededores de los patrulleros las granadas lanzadas desde el crucero Almirante Cervera, anunciando así su presencia. Rápidamente fue acortando distancias y mientras mantenía el fuego, que era muy nutrido pero de poca efectividad por estar utilizando la artillería principal, pero al ir acortando la distancia entro en juego la secundaria y ésta ya realizó su trabajo, pues en pocos minutos fueron hundidos los patrulleros Uad-Muluya y Uad-Lucus, así como se pudo ver a través de los prismáticos, que el tercer buque era la lancha J-5 de Tabacalera.

Al mismo tiempo, aparecieron cuatro aviones rojos, que atacaron al crucero nacional, pero éste se defendió con su artillería DCA, (Defensa Contra Aeronaves) y se dio a uno de ellos por derribado, pero sin confirmación visual segura. (Según otras fuentes, fueron cinco los trimotores que efectuaron el ataque).

Foto en la que se aprecia el estado en que quedó hundida la lancha Tabacalera I-5, aunque en el libro de Alcofar Nassaes lo da como el Uad-Lucus.

Para dar muestra veraz de lo mal que estaban las ánimas de la artillería principal del crucero del calibre de 152 m/m (6 pulgadas), éste gastó doscientas setenta y cuatro granadas de las que no hizo blanco ninguna, pero en cambio las de 101 m/m segundaría, que en realidad fue la que cumplió la misión ya que hundió a los patrulleros y lancha, utilizando solo veintidós proyectiles. Señal inequívoca de que era prácticamente inservible el crucero como a tal.

Desde el puente y zonas altas del crucero, se apercibieron que entre los habitantes de Estepona había cundido el pánico, pues estaban ya saliendo con sus coches, motocicletas y caballerías todos aquellos que disponían de ellos, el resto a pie y corriendo a veces. Todo porque al parecer, algunos de los proyectiles de la artillería principal, al ser disparados desde tan corta distancia y a tiro tenso, debían de haber rebotado en la superficie del agua yendo a caer a la carretera, lo que se interpretó como que el fuego iba dirigido a ellos. Pero el crucero nunca hizo fuego contra la población, entre múltiples razones porque nadie le había dado la orden de hacerlo, precisamente por la inseguridad en el tiro que podía caer en zonas nacionales.

Terminada su misión, el crucero viró y puso rumbo a Ceuta, donde al llegar ya se tenían noticias del éxito de su aparición e intervención, por lo que su comandante capitán de fragata don Salvador Moreno, fue felicitado por su hermano y almirante de la flota nacional.

En el tiempo en que el crucero permaneció en la mar, en el Cuartel General de Ceuta se escuchaban las noticias de la zona roja, en ellas dejaban de manifiesto, que el crucero había tenido que acercarse sobre los dos mil metros, para poder hacer fuego efectivo sobre los patrulleros, pero al mismo tiempo confirmaban la perdida de los dos patrulleros y la lancha más un avión, incluido su piloto.

Bibliografía:

Alcofar Nassaes, José Luis.: Las Fuerzas Navales en la Guerra Civil Española. Dopesa. 1971.

Guerrero Flores, Francisco A. O’Donnell Torroba, César. Rodríguez Sosa, Vicente.: Proa al Cielo. Imágenes de la aviación naval española desde 1917. Agualarga. Madrid, 2004.

Jane’s Fighting Ships. 1934. Oscar Parkes. London, diciembre 1934.

Moreno de Alborán y de Reyna, Fernando y Salvador.: La Guerra Silenciosa y Silenciada. Historia de la campaña naval durante la guerra de 1936-39. Impreso en Gráficas Lormo. S. A. 1998.

Salas Larrazabal, Jesús.: La Guerra de España desde el Aire. Ariel. 1972.

Compilada por Todoavante.

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