Biografía de don Diego Lorenzo de Quiroga y Ulloa

Posted By on 10 agosto, 2010

 

Jefe de escuadra de la Real Armada Española.

Caballero profeso de la Militar Orden de Santiago. 1762, sig. 6.811.

Vino al mundo el día 17 de febrero del año 1725 en la población de Santa María de Beyra, perteneciente a la población de Betanzos, en la actual provincia de la Coruña. Fueron sus padres, don Pedro Carlos de Quiroga Lemos Miranda y doña Beatriz Alfonso Flórez de Ulloa.

Elevó petición de ingreso y al ser comprobada su hidalguía, se le concedió la Carta orden de ingreso en la Corporación, sentando plaza de guardiamarina en la Compañía del Departamento de Cádiz (única existente entonces) el día 27 de julio del año 1750. Expediente N.º 548.

A los dos años de su acceso pasó los exámenes teóricos, siendo destinado a embarcar para realizar los prácticos, pasando al navío América y un tiempo después trasbordó al Asía, manteniéndose en ambos en comisión de corso en el océano, en una de sus arribadas se le ordenó trasbordar al San Fernando, realizando un viaje con caudales al reino de Nápoles, de donde regresó a su puerto de partida, la bahía de Cádiz, al arribar se le ordenó trasbordar a la fragata Águila, con la que de nuevo viajó a las islas Canarias y mientras permaneció en misión de corso, al regresar a la bahía desembarcó para pasar los exámenes prácticos, consiguiendo aprobarlos y con fecha del día 20 de marzo del año 1754 se le entregó su despacho de alférez de fragata.

Después de un corto periodo de descanso, el día 15 de abril siguiente se le ordenó embarcar en el navío Dragón, zarpando rumbo a Ferrol para cumplir una misión y al terminar se reincorporó a su base en Cádiz. Unos días después el comandante del buque recibió la orden de zarpar, habiendo sido cargado con pertrechos de guerra para reforzar las plazas a visitar, navegando con rumbo a la Guaira, Puerto Cabello y Cartagena de Indias, donde fue descargando su buque los correspondiente a cada uno de ellos, arribando posteriormente a la Habana para cargar situado y zarpar con rumbo a la bahía de Cádiz.

A su arribada se le ordenó trasbordar a la fragata Liebre, con la que zarpó de la bahía de Cádiz con rumbo a Ferrol y poco después a Santander, de donde zarpó directo a la Habana, continuando en este destino cumpliendo las misiones típicas de la isla, comisionado casi siempre en guardacostas. Recibió la Real orden del día 20 de abril del año 1757, por la que se le comunicaba su ascenso al grado de alférez de navío, continuando en su servicio hasta finales del mismo año, que por orden trasbordó al navío Europa con el que regresó a la Península, recibiendo la orden de desembarcar el día 11 de enero del año 1758.

Recibió la orden con su nuevo destino en el Departamento de Ferrol, para ser trasladado a él embarcó de transporte en el navío España, pasando embarcar al poco tiempo a la fragata Liebre, (su vieja conocida) estando comisionado el buque en misión de guardacostas sobre las bañadas por el mar Cantábrico. Recibió la Real orden con fecha del día 13 de julio del año 1760, por la que se le notificaba su ascenso al grado de teniente de fragata. En una de sus arribadas a Ferrol se le ordenó trasbordar al navío Victorioso, con el que permaneció un tiempo en la misma comisión, recibiendo la orden de trasbordar al Poderoso y a su bordo viajó hasta la bahía de Cádiz.

El buque fue incorporado a la escuadra del mando del general don Juan José Navarro marqués de la Victoria; la cual debía de zarpar de la bahía de Cádiz con rumbo al Arsenal de Cartagena, donde arribó el día 25 de junio del año 1765 para embarcar a la Infanta de España doña María Luisa, para convertirse en la esposa del Gran Duque de Toscana, zarpando el mismo día con la misión de transportarla al puerto de Génova, donde arribaron el día 17 de julio, pasando posteriormente al puerto de Liorna para embarcar a la Princesa de Parma, que venía a contraer nupcias con el Príncipe de Asturias, el futuro don Carlos IV regresando la escuadra a Cartagena el día 11 de agosto.

A su regreso por orden se quedó en el Arsenal de Cartagena, donde se le entregó la Real orden del día 15 de enero del año 1766, por la que se le ascendía al grado de teniente de navío, el día 1 de octubre siguiente se le ordenó embarcar en el navío Oriente, siendo trasportado a la bahía de Cádiz, de donde zarpó para regresar a su Departamento de destino de Ferrol, al arribar ya a fines del año 1768, se le ordenó desembarcar y pasar a su nuevo destino, en los Batallones de Infantería de Marina.

Por orden superior el día 16 de abril del año 1770, pasó a embarcar en el navío Guerrero, para cumplir la misión de corso en el océano, sufriendo un paréntesis por ser reclamado el navío para realizar las pruebas comparativas entre él y el Real Trinidad, que estaba a las órdenes del general don Pedro Castejón.

Pasado un tiempo, entrado el año 1771 se le ordenó trasbordar al navío San Genaro, con el que zarpó de Ferrol con rumbo a Cartagena, estando en este Arsenal recibió la orden de incorporarse a su Departamento de destino, arribando al poco tiempo. Aquí regresó a los Batallones de Infantería de Marina y estando en ellos recibió la Real orden del día 21 de abril del año 1774, por la que se le comunicaba su ascenso al grado de capitán de fragata.

A primeros del año 1775 se le otorgó el mando de la fragata Santa Bárbara, con la que zarpó de Ferrol con rumbo a la bahía de Cádiz, siendo incorporado a la escuadra del mando del general Arce, con la que zarpó de Cádiz con rumbo a Cartagena, donde estaban acudiendo los buques que iban participar en la expedición contra Argel, estando la escuadra al mando del general don Pedro de Castejón.

La escuadra estaba compuesta por; seis navíos, doce fragatas, diez jabeques, tres bergantines, cuatro bombardas, siete galeotas, doce lanchas cañoneras y cinco urcas, sumando en total 1.099 bocas de fuego, a lo que se añadían trescientos sesenta y un buques, que transportaban al ejército al mando del conde O’Relly compuesto por veinte mil ochocientos veintidós hombres.

La expedición zarpó del puerto de la ciudad de Alicante a finales del mes de junio. Pero pronto corrió la voz entre las potencias europeas y las católicas se apuntaron a ellas a forma de cruzada; entre ellas la que más buques aportó fue la Orden de Malta, que casi llegaron al mismo tiempo que la española, que fondeó a la vista de Argel el día 1 de julio.

Habiéndose enterado también los argelinos se prepararon para el ataque, por lo que se habían procurado nuevos asentamientos de artillería y dispuestos a soportar el envite. La escuadra permaneció durante ocho días bombardeando las alturas y las fortalezas, al pensar que ya estarían más débiles se llevó a efecto el desembarco, pero los ataque sobre todo de la caballería enemiga, que llegaron a ser algo más de doce mil los jinetes, impedía cualquier posicionamiento de los españoles.

De hecho Quiroga el día 8 de julio, estaba fondeado al Este de las posiciones y cerca del castillo de Parach cubriendo la rada de Argel, permaneciendo desde las cuatro hasta las ocho de la mañana bombardeando sin parar las posiciones enemigas, pero sobre las nueve, recibió la orden de posicionarse para cubrir al ejército desde su izquierda, tanto se acercó a tierra en el intento de estar más cerca del enemigo, que tuvo once muertos y treinta y cuatro heridos entre su dotación, pero quedó demostrada su decisión y valor por su arriesgada maniobra, por intentar aliviar lo máximo posible a las tropas que estaban sufriendo lo indecible.

Algunos de los ataques fueron parados por la misma artillería de los buques, pero a pesar de ello y no dar tiempo a preparar las trincheras ni desembarcar la artillería de sitio, se vieron en grave aprieto llegando la orden de reembarcar al ejército, que gracias al apoyo de las lanchas cañoneras, con sus fuegos muy certeros y los menos certeros pero más fuego de los bajeles, se consiguió a pesar de todo recuperar a todos los soldados incluidos los heridos.

Al saberse la noticia del pequeño desastre, que no fue a más por la decidida acción de los marinos y sus buques, todo el peso de la derrota en la opinión pública y Real cayó sobre el general Conde de O’Relly.

Aun así el general Castejón dejó frente a Argel a una pequeña división naval, al mando del brigadier don Alonso Alburquerque, siendo incorporada la fragata Santa Bárbara a ella, sobre todo para impedir que los buques de la regencia norteafricana pudieran zarpar a dar caza a alguno de los mercantes, de esta forma quedaban bloqueados. La división permaneció otros cuarenta y cinco días en la mar, arribando de nuevo a Cartagena. A su llegada se le ordenó desembarcar, para trasbordar a la Margarita que lo trasladó a Cádiz y de aquí en el navío San José de transporte regresó a Ferrol.

A su llegada quedó sin destino de mar, hasta que el día 26 de agosto del año de 1776, en el que por Real orden se le otorgaba el mando del navío Galicia, zarpando de Ferrol con rumbo a Cádiz, al tiempo de estar aquí fondeado, se le ordenó tomar el mando del San Isidro cuyo buque estaba destinado a la escuadra del general don Miguel Gastón, realizando varias salidas para interceptar a los buques de las regencias norteafricanas, al regreso de uno de esos cruceros se le entregó la Real orden del día 13 de mayo del año 1779, con su ascenso al grado de capitán de navío. En una de las salidas en conserva del Atlante intentaron dar caza a dos fragatas argelinas, pero la mayor velocidad de éstas les permitió escapar, aún permanecieron otros veinticuatro días en la mar en espera de mejor ocasión, pero no se presentó ninguna.

Al arribar a la bahía de Cádiz se le ordenó incorporar su navío a la escuadra del general don Luís de Córdova, porque en el mes de junio del año 1779 se había declarado la guerra a la Gran Bretaña, por esta razón se incrementó la escuadra, uniéndose a la francesa del mando del conde D’Orvillers compuesta por treinta y seis navíos, entregándole el mando de la combinada al general español, zarparon de la bahía de Cádiz doblando el cabo de San Vicente y poniendo proa al Norte, al estar a la altura del cabo de Finisterre, se les unió la escuadra del Ferrol con varios navíos y fragatas, quedando reunida la escuadra combinada con sesenta y ocho buques en total, poniendo rumbo al canal de la Mancha. Siendo quizás la mayor fuerza naval reunida a lo largo de todo el siglo XVIII.

La combinada era portadora de un total de 2.636 cañones y veintiún mil setecientos treinta y cuatro hombres, dominando la embocadura del canal de la Mancha, obligando a retirarse a las fuerzas enemigas del almirante Hardy, que solo contaba con treinta y ocho de ellos, ante su inferioridad prefirió guarecerse en sus puertos y Arsenales.

Encontrándose en el Canal el día 22 de agosto del año 1779 estaba alejado del cuerpo principal, teniendo a la vista el cabo Leran en la costa británica, consiguiendo apresar a un lugre del porte de 12 cañones y 6 pedreros, con cuarenta hombres de dotación. Pasó un oficial y dotación de presa para marinarlo con rumbo a la isla de Quessant, que era el lugar de encuentro, navegando a su rumbo se le acercó una fragata francesa de las destinadas como aviso de la escuadra, la Gentil del porte de 40 cañones, quien le comunicó que estaba dando protección a un paquebote de 20 cañones y un bergantín de 18, que habían zarpado de Brest para reunirse con la escuadra transportando pliegos importantes para el conde de Guichen.

Viendo la importancia de que llegasen al encuentro de la escuadra, le indicó al capitán de la fragata que estaría vigilante pero alejado de ellos, para prevenir, en caso necesario con suficiente tiempo; puso rumbo para cruzar el Canal llegando a la vista de Plymouth, continuando su derrota hasta el mismo cabo de Leran, por lo que con su acción impidió la salida de todo buque enarbolando el pabellón británico, posteriormente viró para regresar a su punto de encuentro con la escuadra, pero su buque comenzó a hacer mucha agua y no daba tiempo a desalojar toda la que entraba, estando en este trabajo se encontró de vuelta encontrada con un queche holandés, quien le respondió a su pregunta de saber donde se encontraba la escuadra, su capitán le comunicó que en un punto a veinte leguas al Oeste de las islas Orlingas, por lo que decidió arrumbar al arsenal de Brest para reparar su navío, lugar al que efectivamente un par de días después de su arribada lo hizo la escuadra.

Dado a la banda el buque en muy poco tiempo lo repararon de fortuna, lo que le permitió incorporarse a la escuadra, que ya había dado por terminada la campaña sin obtener grandes resultados positivos, sólo con la pequeña ventaja de haber apresado al navío británico Ardent, de 74 cañones, cuatro fragatas, seis bergantines y dos convoyes. Al finalizar esta demostración de fuerza las escuadras regresaron a Cádiz.

Se sacó la conclusión de la imperiosa necesidad de aumentar el armamento de los buques españoles, montándoles artillería en el alcázar y castillo, así como también de perfeccionar los aparejos.

Encontrándose fondeado en la bahía de Cádiz, por orden superior del día 17 de septiembre del año 1780, se le comunica que pase a incorporarse a la división del brigadier don M. Masen, perteneciente a la misma escuadra del general don Luís de Córdova, quedando formada por cinco navíos y dos fragatas, con la misión de cruzar sobre el cabo de San Vicente a la espera de la llegada de la escuadra del mando del conde de Guichen, que regresaba de las Antillas con un convoy, se avistaron en la mar y quedaron incorporados a la escuadra aliada franco-española, arribando a la bahía de Cádiz el día 18 de diciembre del mismo año, desembarcando por encontrarse enfermo.

No terminaba de recuperarse de su enfermedad y aunque se incorporó a su puesto sus jefes no lo veían con muchas fuerzas, por lo que se le destinó a ocupar destinos de su grado en trabajos de mesa en el mismo Departamento de Cádiz. Entre un día bien y otro no tan bien, a pesar de ello le llegó la Real orden del día 29 de octubre del año 1789, por la que se le ascendía al grado de brigadier, siéndole entregado al poco tiempo el mando del navío San Fernando, con el que permaneció en misiones de corso y alguna comisión especial, pero aún soporto el trabajo en el navío hasta el año 1793.

Con residencia en la ciudad de Cádiz donde ya estaba muchos años, iba de un pueblo a otro en busca de solución a su problema, así como varios ingresos en el hospital del Departamento, pero no conseguía una mejora notable. Con fecha del día 25 de enero del año 1794, recibió una Real orden con su ascenso al grado de jefe de escuadra, siendo destinado como Comandante principal de los Batallones de Infantería de Marina, en el desempeño de su destino le sobrevino el fallecimiento en el año 1799 en la misma ciudad de Cádiz.

Bibliografía:

Cárdenas Piera, Emilio de.: Caballeros de la Orden de Santiago. Siglo XVIII. Ediciones Hidalguía. Madrid, 1977 — 1996. Del tomo VI al IX. De IX.

Enciclopedia General del Mar. Garriga. 1968. Compilada por el contralmirante don Carlos Martínez-Valverde y Martínez.

Enciclopedia Universal Ilustrada. Espasa. Tomo 48. 1922, página, 1439.

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Est. Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra» 9 tomos. Madrid, 1895—1903.

Paula Pavía, Francisco de.: Galería Biográfica de los Generales de Marina. Imprenta J. López. Madrid, 1873.

Válgoma y Finestrat, Dalmiro de la. Barón de Válgoma.: Real Compañía de Guardia Marinas y Colegio Naval. Catálogo de pruebas de Caballeros aspirantes. Instituto Histórico de Marina. Madrid, 1944 a 1956. 7 Tomos.

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