Biografía de Antón de Alaminos

Posted By on 7 octubre, 2010

Biografía de Antón de Alaminos

Piloto Mayor español a caballo de los siglos XV y XVI.

Vino al mundo en la marinera ciudad de Palos de la Frontera, a lo largo del año de 1482, según otras fuentes lo sitúan en torno a 1475.

Se comienza a saberse de él, al ser uno de los grumetes embarcados en el tercer y cuarto viaje de Cristóbal Colón, siendo el último el que zarpó de la bahía de Cádiz el día once de mayo del año de 1502, compuesta de las carabelas nombradas Capitana y Santiago de Palo ambas del porte de setenta toneladas y dos navíos llamados Gallego y Vizcaíno ambos del porte de cincuenta toneladas.

Después de este viaje, al parecer se quedó ya en las islas tanto de La Española como en la Juana (Cuba), porque se le pierde la pista y aparece como piloto de una de las naves de Ponce de León en el año de 1513, descubriendo en su viaje la península de La Florida el día veintisiete del mes de marzo del mismo año; en éste viaje Alaminos se apercibió de la corriente del golfo, ya que había momentos en la parte oriental que los buques con todas las velas al viento no conseguían avanzar e incluso retrocedían.

Éstas las notó al explorar la parte oriental de la península, pasando posteriormente a la occidental, viendo las islas Lucayas pero iban en busca de las famosas Bimini, por haberse corrido la voz de que en ellas estaba la ‹ fuente de la juventud › pero no consiguieron dar con ella, por ello Ponce de León se quedó en La Florida y dejó el mando de sus naves a Juan Pérez de Ortubia, y de Alaminos, quienes prosiguieron en la búsqueda de tan fastuoso lugar, consiguieron encontrar la isla de Bimini y la exploraron por completo, comprobando que nada había en ella de lo dicho, deshecha la fastuosa leyenda retornaron a la isla de Cuba, donde comunicaron lo comprobado y que nadie más fuera en busca de algo a esa isla porque no había nada que no estuviera ya en la que se encontraban.

El día uno de febrero del año de 1517, zarpó en la expedición de Francisco Hernández de Córdoba, compuestas de tres naves alcanzando el Yucatan el día uno de marzo, pero pensaron que también era una isla, cuando en realidad eso ya era el continente, el caso es que se siguió tomando como a tal por la cartografía levantada durante unos años. Arribaron hasta la Laguna de Términos, donde desembarcaron pero los mayas les atacaron y tuvieron que abordar los buques de nuevo. Decidiendo regresar a Cuba, pero aquí Alaminos no empleó el trayecto ya usual de navegar a rumbo fijo a la isla, sino que aprovechó la corriente del golfo y arribó por el Sur de la Florida, con lo que ahorró tiempo y mucho esfuerzo, dado que la corriente era tan fuerte que a pesar de navegar muchas más leguas, se cubrían en mucho menos tiempo.

Siendo por tanto el primer piloto en la Historia, que supo aprovechar las corrientes y no ir contra ellas, lo que facilitaba las comunicaciones y no cansaba tanto a las tripulaciones. Todo un hito que después aprovecharon otros a partir de sus explicaciones, que fueron se corriendo de boca en boca generalizándose ésta nueva forma de navegar.

En el año de 1518, por su alta fama conseguida fue elegido por Juan de Grijalva, para su viaje de exploración y descubrimiento como Piloto Mayor, puso rumbo a lo que ya sería el continente, arribando el día tres de mayo a la isla de Cozumel, la bojearon y la situaron en las cartas náuticas, continuando su navegación hasta alcanzar la bahía de Ascensión.

En este lugar fondeados estuvieron discutiendo Grijalva y Alaminos, sobre la ruta a seguir, porque el descubridor no le parecía que manteniendo ese rumbo se fuera a descubrir nada, por lo que se impuso el parecer de Grijalva, así que viraron dieciséis cuadras y regresaron por donde habían venido, bojeando toda la costa del Yucatán hasta llegar a lo que después sería el virreinato de Nueva España, pero no se decidieron a desembarcar, siguiendo hasta el cabo Rojo y virando de nuevo repasaron la costa del Yucatán, desde aquí regresaron por las corrientes a la isla de Cuba.

A principios del año de 1519 se organizó la expedición de Hernán Cortés y éste volvió a elegir a Alaminos como Piloto Mayor, regresando a las aguas del Yucatán pero volvió a invertir el rumbo y llegar a la costas del futuro virreinato de Nueva España, pero allí esta vez, en la desembocadura del río Tabasco el día catorce de marzo sí desembarcó Hernán Cortés comenzando la verdadera conquista y colonización del nuevo continente.

Abandonó el lugar para seguir descubriendo, acompañándole Francisco de Montejo prosiguiendo hasta arribar al Panuco, desde donde regresaron al río Tabasco. Entre tanto Cortés ya había tenido los primeros combates contra los indígenas de la tribu de los putunes, una escisión de los mayas, teniendo lugar el gran combate de Centla que fue favorable a las tropas españolas. El río fue bautizado con la españolización en honor del cacique de los putunes, llamado Halach Uinik que traducido era Taabscoob, de aquí por comodidad de vocalización se tradujo en Tabasco.

Hernán Cortés que había pegado fuego a sus naves para que nadie retrocediera, solo pudo disponer de la que regresó con Alaminos, por lo que al ver la inmensidad del territorio y lo agresivas de sus tribus, quiso comunicarlo directamente al rey de España don Carlos I, para que le enviara nuevas tropas y pertrechos de guerra, ya que sus relaciones con el Gobernador de Cuba no eran nada buenas, de hecho el Gobernador había enviado dos expediciones más para arrestar a Cortés, por haber sido informado del trato tan brutal que les hacía a los indígenas, pero los recién llegados en vez de cumplir la orden se unieron a él oliéndose el beneficio.
Por ello encomendó a don Alonso Hernández Portocarrero y a Francisco de Montejo, para que viajaran a la Península, siendo el piloto de la nava Alaminos, al que le recomendó que no se acercara a la isla porque de hacerlo seguro que serían presos y el Rey no se llegaría a enterar de lo descubierto por él.

Zarpó de la ya Veracruz el día dieciséis de julio del año de 1519, pero a pesar de la advertencia de Cortés, don Francisco de Montejo quiso que arribara a la Habana, como era su jefe le hizo caso y por esta causa el gobernador Velázquez se enteró de las intenciones de Cortés, dando orden de apresar a la tripulación y el buque; entre tanto Montejo ya había regresado al buque y Alaminos, que ya estaba sobre avisado en cuanto estuvo a bordo zarpó. Al llegar la orden de aprensión del Gobernador, se les comunicó a los de la justicia que ya habían zarpado, así Velázquez volvió a dar la orden de que zarparan dos buques rápidamente y que los apresaran, pero el ingenioso Alaminos temiéndose esta reacción también, como era conocedor de las corrientes las buscó, encontró y salió del gran canal de Bahamas tan rápido que no le pudieron dar alcance, arribando a la Península.

Los dos informadores se pusieron en marcha a donde se encontraba la Corte, al llegar fueron recibidos por el Rey a quien le dieron las buenas nuevas de lo descubierto y éste nombró a Hernán Cortés capitán general de los nuevos territorios, quedando así fuera de la jurisdicción del gobernador Velázquez, lo que le causo una gran pena pues hasta el mismo Rey se le había burlado, siendo que fue él el promotor de la expedición de Cortés y de su propio peculio, y todo el agradecimiento que recibía era el desprecio a su buen hacer, de hecho poco tiempo después presentó la dimisión de su cargo al Rey y se quedó en la isla, por no tener dinero para regresar a la Península.

Sobre su lugar y fecha de fallecimiento, se baraja que fue a partir del año de 1520, ya que no se vuelven a tener noticias de él, lo cual y dada la fama adquirida no es lógico de no ser que ya no estuviera vivo, pero se añade que igual pudo ser en la Península, por lo que no habría regresado a la isla y otros lo colocan en el mismo virreinato de Nueva España. Así que más disparidad imposible.

Bibliografía:

Díaz del Castillo, Bernal.: Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Espasa Calpe. Madrid, 1933.

Enciclopedia General del Mar. Garriga. 1968. Compilada por el contralmirante don Carlos Martínez-Valverde y Martínez.

Enciclopedia Universal Ilustrada. Espasa. Tomo 4. 1909, páginas, 15.

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española, desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Museo Naval. Madrid, 1973.

Pereyra, Carlos.: Historia de la América Española. ED. Saturnino Calleja. Madrid 1924.

Prescott, William H.: Historia de la Conquista de Méjico. Facsímil. Ediciones Istmo, 1987.

Compilada por Todoavante.

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