Biografía de don Juan Mathé de Luna

Posted By on 3 enero, 2011

Biografía de don Juan Mathé de Luna

IX Almirante del Reino de Castilla, entre los años de 1295 a 1299, como Almirante de la escuadra de Andalucía, ejerciendo el cargo junto a Fernán Pérez Maimón que lo era de la escuadra del Océano.

Señor de Villalba, Nogales, Peñaflor, Lapizar y el Vado de las Estacas.

Camarero Mayor del Rey Sancho IV.

Veinticuatro de Sevilla.

Armero Mayor.

Su fecha de nacimiento y lugar es desconocido, aunque es posible que viniera al mundo en la población de Luna, de donde era su padre, que a su vez fue el tercer alcalde de la ciudad de Sevilla una vez conquistada.

Se tiene su primera noticia en el año de 1251, cuando sus hermanas doña Leonor y doña María de Aragón, fundaron el Convento de Santa María de las Dueñas de la Orden de las monjas cistercienses, señalando en los protocolos, que son hermanas del Almirante don Juan Mathé de Luna, e hijos los tres del Alcalde Mayor de Sevilla don Fernán Matheos. Esto nos puede indicar que ya participaron en la conquista de la ciudad, pues su padre ya era el tercer Alcalde de ella y eran privilegios que previamente se habían ganado por alguna causa.

En el año de 1286. Era 1324, encontrándose el rey Sancho IV en la ciudad de Pontevedra, por un ordenamiento con fecha del día dieciocho de agosto, renueva a parte de los Veinticuatro de la ciudad de Sevilla y casi nos aclara que significaba el título, que a su vez es la primera vez que aparece en un documento

Dice así: « Yo el Rey Don Sancho otorgo todas estas cosas, segun dichas son; y confirmolas, salvo en razón de los Veinticuatro Caballeros y Omes buenos que el Concejo pusieron para esto que tuelgo (quito) ende á Don Iague, de la Mesta Alcalde, y á Guillen de Lérida, que mora en Xerex, y á Pedro de San Martin, y á Domingo Juan Negro; é en lugar de estos tengo por bien que sean Juan Rodriguez, mio Escribano, y Fernan Perez, mio Despensero, y Juan Mathe, mio Camarero mayor, y Maestre Micer Vergara, que son vecinos de Sevilla, é omes buenos abonados, y servirán en ello á mi, y á Dios, y al Concejo, &c. »

Se encontraba el Rey en la ciudad de Soria, firmando un privilegio el día catorce de diciembre del año de 1291 Era 1329, en el que dice:

« Sepan quantos, (signo irreproducible)c. cuemo yo Don Sancho, (el mismo anterior)c. por hacer bien é merced á vos Juan Mathe, nuestro criado, y nuestro Camarero mayor, por quanto nos pidió por merced que le ficiesemos sus bienes mayorazgo, é le diesemos licencia que él lo pudiese facer; é Nos habiendo voluntad de lo honrar é de lo ennoblecer, porque su casa quede siempre hecha, é su nombre non se olvide nin pierda, y por le emandar munchos servicios leales y buenos que nos siempre fizo á Nos, é á los Reyes onde nos venimos, é porque le sigue ende mucha pro é honra á Nos y a nuestros regnos en facer que aya muchas grandes casas de grandes Omes, por ende Nos, como Rey y Señor natural, é de nuestro Real poderío, facemos mayorazgo de todas las casas de su morada que él ha en la ciudad de Sevilla, en la Colacion de Santa María la Mayor, con la barrera y barrio que las dichas casas tienen, y con todas las franquezas de privilegios de mercedes que tiene de Nos, y de todos los Reyes, nuestros antecesores; y á vueltas de ellos facemos mayorazgo los sus castillos, y heredamiento de Villalba, y Nogales, y Peñaflor, y Lapizar, y el Vado de las Estacas, é mas todos los otros lugares, (se repite el signo)c. »

Estando el Rey en la ciudad de Sevilla, con fecha del día veinticinco de diciembre del año 1292. Era 1330, firma un privilegio de revocación sobre el mayorazgo concedido a don Juan Mathé, por el que le deja algunos bienes que ya tenía en los reinos de Toledo y Jaén, más su casa de Sevilla, por falta de consentimiento de su esposa doña Estefanía Rodríguez de Cevallos, habiendo otorgado el Mayorazgo el día doce de abril próximo anterior, haciendo la revocación el día veintiocho siguiente.

Se hace referencia en este año a un dato curioso, en él se demuestra que todos los Conventos con el nombre de Dueñas, siempre encabeza el nombre del mismo, como Dueñas de Santa Clara, Dueñas de San clemente, Dueñas de San Leandro, pero en cambio en el donado por don Juan Mathé, y entregado a sus hermanas, queda como Santa María de las Dueñas, además en el protocolo «. .sus Abadesas quedan exentas de todo Prelado, inmediatas al Papa » por lo que solo reconocían la autoridad de Su Santidad, sin posible intervención de persona intermedia. (Es uno de esos datos que dicen mucho de quien los da, ya que no busca la fama de los cercanos, ni el aplauso de los arribistas, demostrando que todo lo hace por el bien de la religión que profesa)

Corría el año de 1293. Era 1331, cuando el Rey se encontraba en la capital de Valladolid, firmando con fecha del día cuatro de junio unos privilegios, después de comprobar el gran trabajo que realizaba don Juan Mathé, confiriéndole el título de Camarero Mayor, pero quiso favorecerle algo más y le nombro Armero Mayor, entregándole la villa de Güelva (Huelva) como parte de su Mayorazgo y como señor vitalicio de ella para realizar el almojarifazgo. (Almojarife: oficial o ministro del Rey que cobraba las rentas del Monarca, manteniéndolas en su poder, hasta que se le pedían. Su base eran las mercaderías que estaban sujetas a arancel Real, tanto las que entraban en el reino como las que salían, sobre todo embarcadas)

No pertenece directamente al biografiado, pero dado que es un apreciable momento de la Historia de España, en la que de nuevo y una vez más, las desavenencias entre el Rey y su hijo el Infante don Juan, propiciaron por rencor y odio un acto vil, al que el padre de la victima respondió como siglos después se volvería a repetir. Siempre hemos intentado separar las cuestiones personales de los hechos de armas que traen aquí a los biografiados, sin atenernos a su ascendencia o descendencia, solo y estrictamente a los aciertos o lo contrario del que figura en la cabecera de la biografía, no pensamos que tenga nada que ver en su persona y sus decisiones, el provenir o dejar unos descendientes más o menos importantes. Por otra parte, dejamos al lector que valore ciertos actos o hechos como a tales y en cada época, para que saque sus conclusiones, puesto que la guerra conlleva sus atrocidades inherentes pero otra, y muy distinta es, cuando en ella se emplean las cuestiones personales guiadas solo por el odio, provenga de donde provenga.

En el año de 1294. Era 1332, cuando el Infante don Juan zarpó con rumbo a Francia, huyendo de su padre el Rey, pero los vientos contrarios le hicieron arribar al norte de África, donde el Sultán Aben-Jacob lo acogió como a una amigo, tratándolo como a su título correspondía y por lo tanto muy agasajado. Don Juan aprovechó la acogida y planteó formar una expedición contra Tarifa, ya que tenía un gran odio contra el defensor de la plaza y castillo, don Alonso Pérez de Guzmán, para conquistarla y entregársela al Sultán. Éste consintió, se formó una expedición que cruzó el Estrecho poniendo sitio a la plaza, pero se encontró con una fuerte resistencia que era incapaz de vencer.

Como el pueblo sí había sido conquistado, encontró en él al hijo primogénito de don Alonso, don Pedro Alonso y no concibió otra barbaridad que indicar al padre, que de no rendir inmediatamente la fortaleza degollaría al hijo, así hizo llamar a don Alonso quien se acercó a la muralla, en el momento en que estaba comiendo; al oír la amenaza, el padre no se alteró (conocía al asesino) y solo le dijo: « No hay respeto humano que me pudiese inducir á negarme a lo que debía a su Rey, y al homenaje que por aquella plaza le había hecho; y que por él no solo aquel hijo, mas otros muchos que tuviera, dexaria entregar á la muerte; y que si se la queria dar, él mismo le daría instrumento con que executarse; y arrojándole su puñal, se retiro a seguir comiendo con su mujer » El Infante « ensañado » cumplió su promesa»

Al año siguiente de 1295, el Rey ya muy enfermo, le llegó la noticia del noble acto de don Alonso, por lo que le envío la Orden de hacerse llegar a la Corte, que en ese momento se encontraba en la población de Alcalá de Henares, le Rey le habló y el escribano tomó nota del acto, en el que se dice:

« Supimos, y en mucho tuvimos dar la vuestra sangre, y ofrecer el vuestro primogenito hijo por el nuestro servicio, y el de Dios delante, y por la vuestra honra, en lo qual imitastis al padre Abrahan, que por servir á Dios le daba el su hijo en sacrificio, y en lo al quisistes su semejante á la buena sangre, onde venistis, por lo qual merecistis ser llamado el Bueno, y asi os lo yo llamo, y os llamaredes de aquí en adelante, é á justo es, que el que face bondad, que tenga nombre de Bueno, &c. Su fecha de Alcalá de Henares á 2 de enero de este año »

Se estaban carenando y rearmando en las atarazanas de Sevilla una numerosa escuadra de galeras, unas de la corona y otras de las que estaban en mejor estado para poder ser recuperadas, que había ganado el Almirante de Castilla, (el genovés Benedetto Zaccarias que este mismo año había pedido ser exonerado de su mando, por diferencias con Sancho IV) a Abu Yusuf Yacub, que era hijo del Sultán de Fez, éste ocupaba el sultanato desde el año de 1287, siendo su nombre Abu Yacub Yuçuf ben Abu Yuçuz Yacub ben Abdel-hac de la tribu de los benimerines.

Según datos en el mes de junio del año de 1294. Era 1332, se alistaron sesenta galeras por parte de Castilla, pero el rey Sancho IV de Castilla, envió a Fernán Peréz Maimón al reino de Aragón, para que Jaime II le enviara un refuerzo, éste se encontraba en un momento delicado, puesto que Roger de Lauria estaba en Sicilia defendiendo aquellos territorios, al mismo tiempo se había nombrado otro Almirante de Aragón en la persona de Bernardo de Peratallada, por Real título del día doce de julio del año de 1288, con la condición de pasar a segundo de Lauria cuando éste regresase. Esto nos puede dar una idea de lo complicado que lo tenía el Rey para desprenderse de fuerzas navales.

Pero no obstante no quiso abandonar al Rey de Castilla y envió una escuadra compuesta por once galeras, al mando del Vicealmirante de Aragón Berenguer de Montolíu, estando compuesta por la capitana más cinco de Tortosa que era su escuadra, añadiendo otras cinco del reino de Valencia, acudiendo al sitio de Tarifa, donde quedó a las órdenes de Juan Mathé, Camarero Mayor que junto a Fernán Pérez Maimón, Chanciller del Sello, interrumpieron los abastecimientos a los moros por mar, mientras por tierra avanzaba un ejército formado en Sevilla, puesto a las órdenes de Nicolás Pérez de Villafranca, que era el Escribano mayor de su Cabildo y Secretario del Rey, por lo que apretados por los dos costados se vieron obligados a abandonar el sitio dado a la plaza.

Entre otros Señores y Caballeros acudieron al sitio; Pedro Fernández de Marmolejo, Ibáñez de Montemolin, Diego Ortiz, Alfonso Ortiz Calderón, Mathos Sánchez, Ibáñez Melgar, etc.

A primeros del año de 1295. Era 1333, estando en Rey en Toledo donde fallecería poco después en agradecimiento a todo lo realizado y con tanto tino, nombró con el título de Almirante a Juan Mathé de Luna y Fernán Pérez Maimón.

Alcanzado este éxito ambos Almirante, por otra parte muy amigos, pues todas las empresas que emprendieron juntos consiguieron la victoria, hay que matizar aquí que con ellos regresa el título de Almirante de Castilla a los castellanos, ya que en los últimos años había estado en poder de genoveses contratados, resultando ser un autentico dispendio para la corona. (Quizás esta pudiera ser la razón del enfrentamiento entre don Sancho IV y Benedetto Zaccarias)

Se preocupan de plantear la conquista de Algeciras, pero por el mal estado de don Sancho IV, lo revisa su esposa doña María de Molina, para ello era necesario no desarmar la escuadra en el invierno (costumbre de la época) al mismo tiempo que formalizar un ejército, para en la primavera siguiente pasar a la acción sin demora. Ésta conquista tenía un coste de un millón ochocientos noventa mil maravedíes. Decidido por la Reina, se lo entregó al Rey y éste lo firmó, pero no se pudo llevar a buen término por sobrevenirle el óbito a don Sancho IV, el día veinticinco de abril del año de 1295 en la propia ciudad de Toledo.

Falleció en la ciudad de Sevilla el día nueve de agosto del año de 1299. Fue enterrado en la capilla de San Mateo que él mismo dotó en la Santa Iglesia Catedral, en un sepulcro puesto en alto de mármol, en el que se encuentra su escudo de armas, con el epitafio siguiente:

AQVI  YAZE DON  IVAN  MATHE DE

LVNA, CAMARERO MAYOR QVE FVE

DE  EL  REY DON SANCHO, E ALMI-

RANTE MAYOR DE CASTILLA, FINO

NVEVE DIAS DE  EL MES DE AGOS-

TO, EN LA ERA DE M. CCC. XXXVII.

AÑOS MVY BIEN SIRVIO A LOS RE-

YES,  E  MVY  BVENO  FVE EN DES-

CERCAR  A TARIFA.  MVNCHO BIEN

FIZO, DELE  DIOS PARAISO, AMEN.

En el año de 1401, la iglesia antigua de deshizo, siendo trasladado el sepulcro a la capilla de San Martín en la nave del Sagrario en el claustro. Posteriormente en el año de 1848, según cuenta don Pablo de Espinosa, fue abierto, encontrándose su cuerpo: «. .armado hasta las rodillas con botas blancas, y espuelas doradas calzadas, y una espada ancha con vayna de terciopelo verde, y una bandera, amortajado con un manto de seda carmesí, el cuerpo todo entero »

Posteriormente a su fallecimiento se perdió el mayorazgo por él creado. Nos lo explica Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés en su obra « Batallas y Quinquagenas » Tomo I, páginas 43 y 44.

« Después, en tiempo del rey don Sancho quarto vino en Castilla un gran varón llamado don Juan Mate de Luna, y fue Almirante de Castilla y camarero mayor del rey don Sancho 4.º; y así se lee en las letras de su sepultura. El qual casó con doña Estefanía de Cevallos, que era gran señora, y ovo en ella un hijo que se llamó don Fernando Mate de Luna. Y muerto el almirante, su muger casó segunda vez con don Alonso Manrique (que le decían don Alonso el mozo), y por el segundo marido ella olvidó el hijo que ovo del primer marido, de tal manera, que con el patrimonio de aquél enriqueció los hijos del segundo; porque eran de aquel don Juan Mate, Almodóvar del Río y el Vado de las Estacas, y otras muchas heredades. Y desta manera quedó desheredado don Fernando Mate. Pero conociendo su nobleza, aquel Juan Fernández de Mendoza susodicho, le dio una hija sola y heredera que tenía, por muger, con tal condición que los hijos que sucediesen se llamasen de Mendozas; pero que truxesen las armas del padre, que eran la luna de escaques »

Bibliografía:

Arteaga, Almudena de.: María de Molina. Tres coronas medievales. Ediciones Martínez Roca, S. A. Madrid, 2004.

Calderón Ortega, José Manuel.: El Almirantazgo de Castilla: Historia de una Institución conflictiva (1250-1560) Universidad de Alcalá de Henares. Servicio de Publicaciones, 2003.

Enciclopedia General del Mar.: Garriga. 1957. por el contralmirante don Carlos Martínez-Valverde y Martínez.

Fernández de Oviedo, Gonzalo.: Batallas y Quinquagenas. Real Academia de la Historia. Madrid, 1983-2002. 4 Tomos.

Fernández Duro, Cesáreo.: La Marina de Castilla. Desde su Origen y Pugna con la de Inglaterra, hasta la Refundición en la Armada Española. Madrid. 1894.

Guardia, Ricardo de la.: Notas para un Cronicón de la Marina Militar de España. Anales de trece siglos de historia de la marina. El Correo Gallego. 1914.

Laurencín, Marqués de.: Los Almirantes de Aragón. Datos para su cronología. Establecimiento Tipográfico de Fortanet. Madrid, 1919.

Montero Sánchez, Antonio.: Compendio de la Historia de la Marina Militar de España. Rivadeneyra. Madrid, 1900.

Ortíz de Zúñiga, Diego.: Anales Eclesiásticos y Seculares de la Muy Noble y Muy Leal ciudad de Sevilla. Guadalquivir S.L. 1988. Edición Facsímil de la Imprenta Real, Madrid, 1795-1887.

Salazar de Mendoza, Pedro.: Origen de las Dignidades Seglares de Castilla y León. Universidad de Granada. Granada, 1998.

Compilada por Todoavante.

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