Combate Trafalgar Parte oficial navío Bahama

Posted By on 18 enero, 2011

Combate Trafalgar Parte oficial navío Bahama

Por su comandante, su Segundo don Tomás de Ramery.

« Hallándome situados a las nueve de la mañana en la línea mandada formar por el General por la popa del navío francés Algésiras y en nuestra popa el Aigle, también francés, ciñendo el viento por babor como todos los demás se hallaban, los enemigos en varias columnas arribados en popa sobre nosotros, como a dos millas de distancia, viendo continuaban sin formar línea de batalla se persuadió el comandante era el ánimo de estos por un ataque parcial introducir el desorden, y cortando la línea por cualquiera punto poner entre dos fuegos la parte que pudieran cortar, por lo que dispuso estrechar mucho la distancia con el Algésiras.

El primer navío inglés que llegó al tiro de nuestra línea con dirección al centro fue uno de tres puentes, contra el que rompieron el fuego los navíos que teníamos por nuestra proa; el segundo inglés que seguía al de tres puentes, luego que estuvo a tiro lo rompió contra nosotros, al que contestamos inmediatamente.

Serían las doce del día; el tercer navío inglés se nos situó al costado de babor, y contra éste rompimos todos nuestros fuegos; en este tiempo el navío cabeza de otra columna, según su dirección parecía querer cortar nuestra línea por la popa del Algésiras y proa nuestra, pero viendo que teníamos tan estrechada la distancia que lo era imposible el verificarlo, procuró hacerlo por nuestra popa; el navío Aigle, que también estaba bastante unido a nosotros, no quiso arribar, por cuyo motivo se abordó con el inglés, y abordados continuaron batiéndose.

Pero con este abordaje resultó quedarse el Aigle atrasado y nuestra popa descubierta, situándose otro navío inglés por nuestra aleta de estribor a tiro de fusil; viendo el comandante era mucho el destrozo que nos ocasionaba la ventajosa situación de este navío, mandó arribar, con el objeto de presentarle nuestros fuegos, arribando él al mismo tiempo, con los que quedamos prolongados; el navío inglés que teníamos al costado de babor, con nuestra arribada nos quedó por la aleta, y se nos atracó entonces, también a tiro de fusil; estos dos navíos, con sus muchos fuegos de metralla y palanqueta, nos inutilizaron toda nuestra maniobra y a la media hora nos mataron al comandante.

Hecho yo cargo del navío, seguí en esta misma situación batiéndome, e imposibilitado ya de dar movimiento al buque, por estar toda su maniobra picada, sin apercibirlo a causa del mucho humo, nos colocamos a las dos y cuarto al costado de un navío de tres puentes, y entre estos tres, a las tres y media, desarbolados ya del palo mayor y mesana, esperando por momentos ver caer el de trinquete pues estaba todo acribillado, el timón partido por dos palanquetazos a flor de agua, mucha agua en la bodega, inutilizada toda la artillería de sobrecubierta, desmontada mucha parte de la de combés, las baterías llenas de cadáveres y heridos, llena la enfermería de éstos y pérdida de esperanza de ser socorrido.

Pues en nuestras inmediaciones no había buque alguno que no estuviera herido o imposibilitado de podernos auxiliar, dispuse llamar a Junta a todos los oficiales, los que fueron de sentir no era posible hacer ya mayor resistencia, por lo que mandé suspender el fuego que aún hacíamos y arriar nuestra bandera. Los enemigos cesaron el fuego, y luego que advirtieron nuestra rendición, y a las cuatro y cuarto vino un bote inglés y me condujo a bordo del navío Colossus, uno de los que constantemente nos estuvieron batiendo. — Cádiz, 19 de diciembre de 1805. — Tomás de Ramery »

Parte dado por D. Benito Basabe

« Excmo. Sr.: Con motivo de acabar de llegar a este puerto y ser muy corto el tiempo, no puedo dar a V. E. una noticia circunstanciada de los sucesos ocurridos desde el 21, en que fui prisionero en el navío Bahama, pero lo haré luego que reunida la gente pueda adquirir todas las noticias que ahora me faltan, limitándome en éste a decir a V. E. que en el combate murió mi comandante y dos oficiales de Córdoba y heridos el Segundo Comandante, dos oficiales y dos guardias marinas, todos de poca consideración.

El 25, con motivo de estar próximos a la costa, se entregaron los ingleses, y quedé con el mando del navío por haberse llevado los enemigos el 21 el teniente de navío más antiguo. El 27 una balandra recogió los ingleses y el 28 un navío se llevó prisionero un alférez de navío y un guardia marina y como ciento treinta hombres, la mayor parte marineros. El 29 se acordó en Junta de Oficiales varar el navío, pero no lo pude conseguir por no obedecer a la espadilla y menos largar vela por estar desarbolado de los tres palos, por lo que dimos fondo en nueve brazas de agua.

El siguiente día llegó el socorro que el día anterior se solicitaba a fuerza de cañonazos, e inmediatamente se procedió al embarco de la gente en las cuatro barcas de buey, lo que advertido por los enemigos se destacó una fragata para impedirlo, la que quedaba del navío al desatracarme de él, como una milla escasa, lo que no me dio lugar a quemar el navío y sí sólo al de cortar el calabrote con que estaba amarrado.

El navío ha quedado inútil del todo, haciendo agua, que llegó a tener el día del combate veintiocho pulgadas y después hasta siete pies y medio. Tengo la satisfacción de haber salvado la vida y libertad a cuatrocientos cincuenta hombres poco más o menos, de los que se han dirigido a Huelva tres de las barcas, y yo a este puerto con la cuarta y ciento treinta a ciento cuarenta individuos. — Dios guarde a V. E. muchos años. — Sanlúcar, 31 de octubre de 1805. — Excmo. Sr. Benito Basabe (rubricado) Excmo. Sr. D. Federico Gravina. »

Segundo parte de don Benito Basabe

« Acabo de llegar con ciento treinta hombres, parte de los que se han salvado del navío Bahama, que después del combate del 21 quedó en poder de los enemigos hasta el 25 que se me hizo entrega por los ingleses; por no perecer en la costa, desde este día hasta el 27, que se avistó un buque que pareció ser místico, en que hallándose a media legua de distancia mandé tirar un cañonazo, e inmediatamente se dirigió hacía el navío, y ya más cerca se reconoció ser una goleta de guerra inglesa, la que se llevó toda la gente de su nación que guarnecía el navío, y el capitán inglés nos aseguró que el inmediato día vendría por todos nosotros.

Efectivamente, el 28 por la tarde se acercó un navío, al que echó tres botes al agua y se llevó un alférez de navío y un guardia marina y hasta ciento treinta marineros, incluso algunos soldados, quedando aún acordes en que al inmediato día volverían, si el tiempo lo permitía. En este estado, amando más el aventurar nuestras vidas, se determinó por junta de oficiales y noticia de la gente el ir a varar antes de caer prisioneros.

En efecto, a las cuatro de la mañana picamos el cable e hicimos vela, pero el navío no obedecía a la espadilla, y yéndonos hacia afuera por salir la marea, volvimos a dar fondo a un anclote; a las seis, pareciéndonos que los ingleses no podrían llegar, por estar bastante distantes, volvimos a picar el calabrote pero sin efecto, como el primer caso, se determinó dar fondo con un cañón, y en este estado esperar el viento y marea para verificar nuestro intento.

El 29 tiramos muchos cañonazos pidiendo socorro a varios faluchos, pero todos huyeron; los enemigos se mantenían a la vista. El 30, como de once a doce del día, se vieron cuatro barcas del bou que se dirigían hacia nosotros a una regular distancia se tiró un cañonazo e izó bandera española, a cuya señal acudieron inmediatamente, y luego que estuvieron al costado se procedió al embarco de la gente, verificando la evacuación.

Como a las cuatro de la tarde, desde que los enemigos vieron atracar las barcas, se dirigió una fragata, sin duda con ánimo de impedir la extracción de la gente, y en la última barcada se hallaba ya como a una milla poco más o menos, por cuyo motivo no se le puso la camisa de fuego y se quedó en el alcázar, quedando sólo el arbitrio de picar el cable, cuyo buque quedó flote. Y lo participo a V. S. para su noticia y efectos consiguientes. — Dios guarde a Vmd. muchos años. — Sanlúcar de Barrameda, 31 de octubre de 1805. — Benito Basabe (rubricado) — Sr. Comandante de Marina de esta Provincia. »

Bibliografía:

González-Aller Hierro, José Ignacio. La Campaña de Trafalgar (1804-1805) Corpus Documental. Ministerio de Defensa. Madrid, 2004.

Lon Romeo, Eduardo.: Trafalgar (Papeles de la campaña de 1805). Excma. Diputación Provincial. Zaragoza, 2005. Facsímil.

O’Scanlan, Timoteo.: Diccionario Marítimo Español. Museo Naval. Madrid, 1974. Facsímil publicado en el año de 1831.

Transcrito por Todoavante.

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