Biografía de don Fernán Pérez Maimón

Posted By on 7 febrero, 2011

Biografía de don Fernán Pérez Maimón

X Almirante del Reino de Castilla.

Canciller del Sello de la Poridad (Secreto) de Sancho IV.

Despensero Real de Sancho IV.

Veinticuatro de Sevilla.

Se desconoce su fecha y lugar de nacimiento. Su familia se asentó en la ciudad de Sevilla un tiempo después de su reconquista y según autores, era de origen hebreo converso.

Se comienza a saber de él cuando mediado el año de 1285. Era 1323, el Rey Sancho envía tropas al mando de su hijo el Infante don Juan, para reconquistar la ciudad de Jerez de la Frontera. Transcribimos lo que nos dice don Diego Ortiz de Zúñiga en su obra los Anales de Sevilla:

« Llegado el Infante D. Juan, el Señor de Vizcaya y los más Prelados y Ricos Omes, aunque era mayor el esfuerzo que el número, veló el Rey las armas en la Santa Iglesia, christiano y piadoso uso en el principio de las empresas, y marchó hacia Xerez por el campo de Tablada, avisando á Aben-Jucef como iba á pelear con él, que le esperase, que dentro de cinco días sería á su vista, para que lo desafiaba: aunque tan inferior de fuerzas, no lo parecieron así al Moro, y más quando supo que en la ribera de Guadalete estaba poderosa la Armada Christiana y que gobernaba el Almirante Fernán Pérez Maimón: temió que uno y otro poder ya formidables se diesen á la mano, y no osando esperar, alzó el sitio, y se fué retirando hacia la ribera de Guadalete desde la qual vió la Armada; y refiere la Crónica que habló con el Almirante y que desde el bordo de su galera le respondió brioso, mostrándole como antes su Rey el pan y el palo, significación de agrado y rigor »

A su vez don Adolfo de Castro, en su obra « Historia de la muy noble, muy leal y muy ilustre ciudad de Xerez de la Frontera », nos narra lo mismo pero desde otro ángulo, y dice:

« Abenjucef luego que estuvo de la otra banda del Guadalete, reparó en los muchos bageles de la armada de Benito Zacarias estaban en la bahía de Cádiz delante del lugar que aun hoy llaman del Puntal, y envió a Abdalla, valiente capitán suyo, que la reconociese, el cual llegando a Matagorda preguntó a Fernán Pérez Maimón, gran privado del rey don Sancho, y á quien estaban encomendados los navios de la armada, -¿cuya era?- el cual respondió, mostrándole un grande palo en una mano y un pan en la otra: “Abdalla, decid á vuestro rey Abencef, que digo yo, Fernán Perez Maimón, criado del rey don Sancho, mi señor, que la palabra que os dio ahora un año cuando venisteis con su embajador á Sevilla, que ya es cumplida: que aquí está el pan y aquí el palo”. Bien conocía don Sancho cuan oportuno tiempo le mostraba la fortuna para quebrantar y desbaratar á su enemigo que se retiraba huyendo, porque sus caballos no habian comido grano de cebada en tres días, ni la podían haber, porque la flota de Maimón, le tenía tomado el paso á las provisiones que le venían por mar; pero dejó de seguirle al alcance por el aviso que Fernán Pérez Ponce le dio antes de morir, y por el recelo de que una buena parte de la gente estaba deseosa de paces: las cuales ajustó al poco tiempo con el mismo rey moro Abenjucef »

En el año de 1286. Era 1324, encontrándose el rey Sancho IV en la ciudad de Pontevedra, por un ordenamiento con fecha del día dieciocho de agosto, renueva a parte de los Veinticuatro de la ciudad de Sevilla y casi nos aclara que significaba el título, que a su vez es la primera vez que aparece en un documento.

Dice así: « Yo el Rey Don Sancho otorgo todas estas cosas, segun dichas son; y confirmolas, salvo en razón de los Veinticuatro Caballeros y Omes buenos que el Concejo pusieron para esto que tuelgo (quito) ende á Don Iague, de la Mesta Alcalde, y á Guillen de Lérida, que mora en Xerex, y á Pedro de San Martin, y á Domingo Juan Negro; é en lugar de estos tengo por bien que sean Juan Rodriguez, mio Escribano, y Fernan Perez, mio Despensero, y Juan Mathe, mio Camarero mayor, y Maestre Micer Vergara, que son vecinos de Sevilla, é omes buenos abonados, y servirán en ello á mi, y á Dios, y al Concejo, &c. »

Volvemos a saber de él en el año de 1294. Era 1332, cuando el Infante don Juan zarpó con rumbo a Francia, huyendo de su padre el Rey, pero los vientos contrarios le hicieron arribar al norte de África, donde el Sultán Aben-Jacob lo acogió como a un amigo, tratándolo como a su título correspondía y por lo tanto muy agasajado. Don Juan aprovechó la acogida y planteó formar una expedición contra Tarifa, ya que tenía un gran odio contra el defensor de la plaza y castillo, don Alonso Pérez de Guzmán para conquistarla y entregársela al Sultán. Éste consintió, se formó una expedición que cruzó el Estrecho poniendo sitio a la plaza, pero se encontró con una fuerte resistencia que era incapaz de vencer.

Como el pueblo sí había sido conquistado, encontró en él al hijo primogénito de don Alonso, don Pedro Alonso y no concibió otra barbaridad que indicar al padre, que de no rendir inmediatamente la fortaleza degollaría al hijo, así hizo llamar a don Alonso quien se acercó a la muralla, en el momento en que estaba comiendo; al oír la amenaza, el padre no se alteró (conocía al asesino) y solo le dijo: « No hay respeto humano que me pudiese inducir á negarme a lo que debía a su Rey, y al homenaje que por aquella plaza le había hecho; y que por él no solo aquel hijo, mas otros muchos que tuviera, dexaria entregar á la muerte; y que si se la queria dar, él mismo le daría instrumento con que executarse; y arrojándole su puñal, se retiro a seguir comiendo con su mujer » El Infante « ensañado » cumplió su promesa»

Al año siguiente de 1295, el Rey ya muy enfermo, le llegó la noticia del noble acto de don Alonso, por lo que le envío la Orden de hacerse llegar a la Corte, que en ese momento se encontraba en la población de Alcalá de Henares, el Rey le habló y el escribano tomó nota del acto, en el que se dice:

« Supimos, y en mucho tuvimos dar la vuestra sangre, y ofrecer el vuestro primogenito hijo por el nuestro servicio, y el de Dios delante, y por la vuestra honra, en lo qual imitastis al padre Abrahan, que por servir á Dios le daba el su hijo en sacrificio, y en lo al quisistes su semejante á la buena sangre, onde venistis, por lo qual merecistis ser llamado el Bueno, y asi os lo yo llamo, y os llamaredes de aquí en adelante, é á justo es, que el que face bondad, que tenga nombre de Bueno, &c. Su fecha de Alcalá de Henares á 2 de enero de este año »

Se estaban carenando y rearmando en las atarazanas de Sevilla una numerosa escuadra de galeras, unas de la corona y otras de las que estaban en mejor estado para poder ser recuperadas, que había ganado el Almirante de Castilla, (el genovés Benedetto Zaccarias que este mismo año había pedido ser exonerado de su mando, por diferencias con Sancho IV) a Abu Yusuf Yacub, que era hijo del Sultán de Fez, éste ocupaba el sultanato desde el año de 1287, siendo su nombre Abu Yacub Yuçuf ben Abu Yuçuz Yacub ben Abdel-hac de la tribu de los benimerines.

Según datos en el mes de junio del año de 1294. Era 1332, se alistaron sesenta galeras por parte de Castilla, pero el rey Sancho IV de Castilla, envió a Fernán Peréz Maimón al reino de Aragón, para que Jaime II le enviara un refuerzo, éste se encontraba en un momento delicado, puesto que Roger de Lauria estaba en Sicilia defendiendo aquellos territorios, al mismo tiempo se había nombrado otro Almirante de Aragón en la persona de Bernardo de Peratallada, por Real título del día doce de julio del año de 1288, con la condición de pasar a segundo de Lauria cuando éste regresase. Esto nos puede dar una idea de lo complicado que lo tenía el Rey para desprenderse de fuerzas navales.

Pero no obstante no quiso abandonar al Rey de Castilla y envió una escuadra compuesta por once galeras, al mando del Vicealmirante de Aragón Berenguer de Montolíu, estando compuesta por la capitana más cinco de Tortosa que era su escuadra, añadiendo otras cinco del reino de Valencia, acudiendo al sitio de Tarifa, donde quedó a las órdenes de Juan Mathé, Camarero Mayor que junto a Fernán Pérez Maimón, Chanciller del Sello, interrumpieron los abastecimientos a los moros por mar, mientras por tierra avanzaba un ejército formado en Sevilla, puesto a las órdenes de Nicolás Pérez de Villafranca, que era el Escribano mayor de su Cabildo y Secretario del Rey, por lo que apretados por los dos costados se vieron obligados a abandonar el sitio dado a la plaza.

Entre otros Señores y Caballeros acudieron al sitio; Pedro Fernández de Marmolejo, Ibáñez de Montemolin, Diego Ortiz, Alfonso Ortiz Calderón, Mathos Sánchez, Ibáñez Melgar, etc.

A primeros del año de 1295. Era 1333, estando en Rey en Toledo donde fallecería poco después en agradecimiento a todo lo realizado y con tanto tino, nombró con el título de Almirante a Juan Mathé de Luna y Fernán Pérez Maimón.

Alcanzado este éxito ambos Almirante, por otra parte muy amigos, pues todas las empresas que emprendieron juntos consiguieron la victoria, hay que matizar aquí que con ellos regresa el título de Almirante de Castilla a los castellanos, ya que en los últimos años había estado en poder de genoveses contratados, resultando ser un autentico dispendio para la corona. (Quizás esta pudiera ser la razón del enfrentamiento entre don Sancho IV y Benedetto Zaccarias)

Se preocupan de plantear la conquista de Algeciras, pero por el mal estado de salud de don Sancho IV, lo revisa su esposa doña María de Molina, para ello era necesario no desarmar la escuadra en el invierno (costumbre de la época) al mismo tiempo que formalizar un ejército, para en la primavera siguiente pasar a la acción sin demora. Ésta conquista tenía un coste de un millón ochocientos noventa mil maravedíes. Decidido por la Reina, se lo entregó al Rey y éste lo firmó, pero no se pudo llevar a buen término por sobrevenirle el óbito a don Sancho IV, el día veinticinco de abril del año de 1295 en la propia ciudad de Toledo.

El autor Pedro Salazar de Mendoza, nos dice en su obra acerca del Almirante; páginas 170 y 171:

« Don Fernán Pérez Maymon, décimo Almirante, sirvió al Rey Don Fernando el Emplazado, el qual tuvo muchos Almirantes. De este consta por un privilegio concedido por el mismo rey a tres de Agosto en Valladolid año de mil y doscientos y noventa y cinco. Por otro del mismo Rey, á veinte de Marzo de mil y trecientos, a favor de la Clerecía de Salamanca, confirmando otro del Rey don Alonso de León, padre del rey don Fernando el Santo, que le dio el Corral de San Márcos »

Le sobrevino el óbito a lo largo del año de 1300, en la ciudad de Sevilla siendo sepultado en la Catedral de la misma ciudad, en la capilla de San Andrés junto a la familia Marmolejo, de quienes era familiar.

Bibliografía:

Arteaga, Almudena de.: María de Molina. Tres coronas medievales. Ediciones Martínez Roca, S. A. Madrid, 2004.

Calderón Ortega, José Manuel.: El Almirantazgo de Castilla: Historia de una Institución conflictiva (1250-1560) Universidad de Alcalá de Henares. Servicio de Publicaciones, 2003.

Enciclopedia General del Mar. Garriga. 1957. sin iniciales de identificación del autor.

Fernández Duro, Cesáreo.: La Marina de Castilla. Desde su Origen y Pugna con la de Inglaterra, hasta la Refundición en la Armada Española. Madrid. 1894.

Guardia, Ricardo de la.: Notas para un Cronicón de la Marina Militar de España. Anales de trece siglos de historia de la marina. El Correo Gallego. 1914.

Laurencín, Marqués de.: Los Almirantes de Aragón. Datos para su cronología. Establecimiento Tipográfico de Fortanet. Madrid, 1919.

Montero Sánchez, Antonio.: Compendio de la Historia de la Marina Militar de España. Rivadeneyra. Madrid, 1900.

Ortíz de Zúñiga, Diego.: Anales Eclesiásticos y Seculares de la Muy Noble y Muy Leal ciudad de Sevilla. Guadalquivir S.L. 1988. Edición Facsímil de la Imprenta Real, Madrid, 1795-1887.

Salazar de Mendoza, Pedro.: Origen de las Dignidades Seglares de Castilla y León. Universidad de Granada. Granada, 1998.

Compilada por Todoavante.

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