Biografía de don Benigno Da Vila ó Dávila Pérez

Posted By on 16 mayo, 2011

Biografía de don Benigno Da Vila ó Dávila Pérez

Contramaestre de la Real Armada Española.

Vino al mundo en el año de 1888, no sabemos el lugar.

Viene a estas biografías por un acto heroico, en el que se comportó con un valor y arrojo, en el que quedó patente su buen hacer, sus conocimientos de la navegación y el desprecio por su propia vida.

El hecho ocurrió estando embarcado en la fragata acorazada Numancia, cuando ésta unidad naval se encontraba como acorazado guardacostas y cumpliendo con su misión, dando escolta al vapor Sevilla que llevaba provisiones de boca al Peñón de Alhucemas.

Fue el día cuatro de septiembre del año de 1909, cuando se presentaron en las cercanías del peñón, se posicionaron a sotafuego de él por el que solían hacer los moros, así protegidos se arrió un bote de vapor de la Numancia, con varias personas ya las había transportado al Peñón, sin sufrir el fuego enemigo, regresó y se abarloó al Sevilla.

Al llegar ya había sido arriado un gran bote cargado con víveres, para ser remolcado por el de vapor y alcanzar el peñón para desembarcar tan preciada carga. Se confiaron un poco, no en balde porque hasta ese momento no habían surgido los típicos disparos desde los altos peñascos de la costa africana.

Mientras regresaba el primer bote de vapor, se había arriado un segundo de la Numancia, para llevar más víveres pero al encontrarse éste a tiro comenzó un nutrido fuego desde tierra y por la carga que llevaba tenía orden de regresar si las cosas se ponían mal, para terminar de arreglar la situación se levantó un viento de Levante, que casi impedía regresar al bote al costado del guardacostas, pero lo consiguió manteniéndose todos a la espera de que amainará el viento.

El viento calmó un poco, a pesar de ver como se estrellaba la mar contra el Peñón, decidieron arriesgar e intentar llegar para dejar la mercancía que mucha falta hacía, pero la mar seguía algo alta para las bordas de los botes, pero continuaron a su rumbo, siendo ya un milagro que no les impactará ningún proyectil de los miles que estaba disparando los moros, aparte de contar éstos con un cañón en un punto alto, que de vez en cuando les salpicaba el agua de la caída cercana el proyectil lanzado.

En esa situación, un golpe de mar partió el cabo de remolque, que para complicar más las cosas, al quedar a merced de la corriente y por su cercanía a tierra, fue a enrollarse en la hélice del bote de vapor, quedando ambos botes a merced de las olas y como a unos ciento cincuenta metros de la playa, sufriendo un duro fuego, siendo en este momento cuando Benigno se lanzó al mar y con su cuchillo de marinería, se zambullía una y otra vez hasta conseguir cortar y desenredar el cabo de la hélice, recuperando así el control del bote, en éste se encontraba el marineo Melchor Uso, que ayudó en todo lo que pudo a su cabo de mar, incluso cubriendo con su cuerpo las salidas del agua para tomar aire de Benigno.

Esto no pudo ser observado por la fragata, primero por estar tapada por el mismo Peñón y segundo por la bruma que se había levantado, pero visto desde el Peñón se le aviso por banderas de lo que estaba ocurriendo, dio vapor poniéndose en marcha, acudiendo de inmediato y cubriendo con su importante fuego a los botes, pero al ver a la fragata tan a mano, los moros aumentaron el fuego por haberse ido añadiendo más y más, aunque el fuego de la Numancia hacía estragos cuando un proyectil se les acercaba mucho.

Al fuego del buque se unió de inmediato el del mismo Peñón, de forma que el de éste se dirigía a las posiciones de los rifeños, para evitar que salieran de ellas y se acercaran a la playa, mientras el buque lo repartía entre el de contrabatería y sobre los mismos peñascos donde se escondían los enemigos, ayudando así al fuego del Peñón y los botes en el medio de este arriesgado espectáculo. Entretenido el enemigo por la gran cantidad de fuego que se hacía desde el buque y el Peñón, el bote de vapor consiguió lanzar otro cabo y con suerte arrastrando su remolque se pudo colocar por haberse acercado mucho a sotafuego del casco de la Numancia.

Por esta heroica acción sus jefes elevaron la petición para concederle la Cruz Laureada de la Real y Militar Orden de San Fernando, formándose al poco tiempo el juicio contradictorio que es obligatorio para obtenerla, al concluir éste y ser favorable se le otorgó a los dos, dándose el caso que primero la recibió el marinero don Melchor Uso, siéndole impuesta por Su Majestad don Alfonso XIII como manda la norma, pero a don Benigno no pudo ser el mismo día, por estar embarcado y de viaje en la corbeta Nautilus, siéndole impuesta por el mismo Monarca un tiempo después.

Aquí terminan los datos sobre este Contramaestre, que como muchos otros, en algún momento de su vida, se la jugaron por el bien de sus compañeros.

Falleció en el año de 1956, tampoco hay más datos de él.

Bibliografía:

Diario El Globo 13 septiembre de 1909.

Enciclopedia General del Mar. Garriga. 1957. Sin iniciales del compilador.

Compilada por Todoavante.

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