Biografía de don Bernardo de Vilamarí

Posted By on 21 junio, 2011

Biografía de don Bernardo de Vilamarí

Almirante de la corona de Aragón.

Muy posiblemente de los estados de Nápoles y Sicilia, una de las demarcaciones del almirantazgo aragonés.

Vino al mundo en la población de Tortosa, en el primer tercio del siglo XV.

Provenía de una noble familia, parte de sus miembros pertenecieron a las Cortes de Aragón, por su brazo Militar y que se remontan al año de 1405, por ser uno de ellos capitán general de consejero del rey Juan II, quién le otorgó el título de barón de Palamos en el año de 1466, entroncando una descendiente por matrimonio, doña Isabel de Vilamarí, con el príncipe de Baleno.

En el reinado de Alfonso V de Aragón, éste escribe a Vilamarí el día veinticinco de junio del año de 1449, con la orden de combatir al almirante Francisco de Sforça y sus aliados. Aragón buscó aliados a su vez y se le unió el estado de Milán, en su guerra contra Venecia, ya en el año de 1449, los venecianos aprovecharon el paso de una galera aragonesa y la incendiaron. El Rey de Aragón le envió como refuerzo diez galeras y la orden de pasar al Adriático.

Venecia en esos momentos contaba con doce galeras, al saber Vilamarí que se habían hecho a la mar, hizo lo propio con las suyas, pero al poco de estar en rumbo se levantó una gran tempestad, que dividió su fuerza quedando dispersas, yendo cinco de ellas a parar al puerto de Epiro, pero lo mismo les sucedió a la venecianas, por lo que buscaron refugio y al entrar en el puerto de Cotúrnico se encontraron con las aragonesas, éstas picaron los cables y salieron detrás de las enemigas, que a su vez salieron a boga arrancada en franca huída, en la persecución una veneciana fue capturada y dos acosadas decidieron irse contra la playa y embarrancar, el resto pudo escapar por entretenerse las aragonesas en sus capturas.

Viendo esta forma de reaccionar de los venecianos Vilamarí decidió dar un escarmiento, se dirigió a las diferentes islas en poder de Venecia y las asoló, esto provocó que firmaran la paz, razón por la que la escuadra aragonesa regresó a Nápoles.

En el mismo año, los turcos siempre atentos a la luchas intestinas de los cristianos aprovecharon para hacer escaramuzas en diferentes islas, por lo que Vilamarí recibió orden de dirigirse a mostrar el pabellón de Aragón y de paso, conquistó la isla de Rhodas, permaneciendo en aquellas aguas por espacio de dos años, en los cuales apresó muchos otros bajeles turcos, dejó una buena cantidad de tropas en la isla de Rhodas y en el año de 1450 regresó a Nápoles.

Mientras estaba en esta misión, en el mismo año de 1449 los florentinos pusieron sitio a la población de Castiglone de la Pescaia, recibiendo la orden de acudir con parte de sus fuerzas para dar socorro a esta plaza que estaba de antiguo en poder de Aragón, para ello se envío por tierra al conde de Castro Piero, mientras por mar lo hacía Vilamarí con los que en muy poco tiempo se retiraron los florentinos a su estado.

Llegaron a un acuerdo el Rey de Aragón y el Papa Félix V las galeras de Vilamarí fueron las encargadas de devolver Constantinopla a Constantino, en el año de 1451, al morir Constantino le sucedió su hermano Demetrio, con el que se firmó un acuerdo parecido a los posteriores de Familia, por lo que hubo un cruce de matrimonios, por lo que Aragón pasó a tener bases en Albania y la Morea, mientras que Vilamarí conquistó la plaza de Casteloryzo, lo que les permitió permanecer en aquellas aguas a una escuadra del Reino de Aragón durante tres años más.

Estaba Vilamarí al mando de una escuadra de veinte galeras en Nápoles, más otras cuatro al mando de Juan de Nava, enfrentándose al estado de Florencia, que había puesto sitio a la plaza de Vada, siendo la orden del rey de Aragón a Vilamarí, que la sostuviera a ultranza, para facilitarle el trabajo en mayo del año de 1453, se le unen otras unidades al mando de Bernardo de Requesens, Grageda y Roger de Esparça, pero todas al mando de Vilamarí, pudiendo soportar la presión y al final conseguir que se retiraran los enemigos.

En el año de 1454 de nuevo los genoveses declararon la guerra al rey de Aragón, pusieron su escuadra al mando de Juan Felipe Frisco un pertinaz enemigo de los aragoneses, dirigiéndose a atacar Nápoles e incendiar la escuadra aragonesa. Enterado Vilamarí se hizo a la mar con sus veinte galeras, para ir en busca de la enemiga, a la que descubrió a los pocos días entre las islas de Capri e Ischia, compuesta por catorce velas, pero incompresiblemente la escuadra genovesa se refugió en la isla Prócida, viendo esto Vilamarí puso rumbo a Nápoles para reforzar sus defensas, de las que carecía por completo.

La escuadra genovesa se limitó a hacer acto de presencia sobre Nápoles durante tres días, pero navegando siempre fuera del alcance de las lombardas que ahora protegían el puerto, al anochecer regresaban a su puerto de protección. Lo que aprovecho Vilamarí para salir una noche y situarse en la isla de Ischia, dejando pasar el día y otra vez por la noche zarpó con rumbo a la guarida de las genovesas en Ponza, al advertir su presencia éstas se lanzaron en una franca huída, por lo que las aragonesas les persiguieron, dando alcance a seis cuando ya se habían navegado unas veinticinco millas, siendo una de ellas la capitana al mando de Fregoso, que volvieron a utilizar el sistema para no combatir de dirigirse a la playa y embarrancar, donde sí fueron alcanzadas las enemigas, sacándose de ellas todo lo aprovechable, entre ellos se dejaron incluso los estandartes, lo que puede dar una idea de lo mal que se debieron de ver.

Vilamarí decidió pasar unos días y verificar que en el refugio de Ponza no había nada importante, estando allí fondeadas las galeras aragonesas se advirtió la llegada de unas genovesas al mando de Anequino, que no sabía lo que había pasado con su escuadra, encima, Vilamarí aprovechando la captura de los estandartes ordenó izarlos en sus galeras, de forma que cuando se dio cuenta del engaño el genovés, no le quedó otra solución que darse por prisionero. Regresando a Nápoles con dos galeras enemigas y muchos caballeros, no pudiendo salvar más naves se les dio fuego. Al resto de las huídas en el primer combate tuvieron la desagracia de ser casi todas hundidas por un nuevo temporal.

El Rey muy agradecido, le entregó los títulos de Gobernador y Capitán de los condados del Rosellón y Cerdaña.

En el año de 1455, atacaron la plaza genovesa de la isla de Córcega, Bonifacio, que su gobernador había entregado por documento al rey de Aragón, por lo que acudió Vilamarí y Juan de Sant Climent, que se quedó como Gobernador de la plaza. No habían terminado con esta conquista, cuando recibió la orden de pasar a conquistar la señoría de Génova, ya que su Dux, don Pedro de Campofregoso, había abdicado en el rey de Francia, don Carlos VII, enviando éste a la Milán como gobernador a Juan de Anjou, duque de Calabria, el cual llegó el día once de mayo del año de 1458, siendo muy bien recibido por los genoveses, que odiaban a los aragoneses.

El Rey llamó a todos para reforzar la empresa, así acudieron Pedro Serra, con dos galeras, cuatro naos gruesas y un ballenero, Pedro Juan de Santclimente, capitán de la armada de las naos, Galcerán de Requesens, con escuadra personal de galeras, Vidal de Vilanova, Suero de Nava y Juan Torrellas, todos bajo el mando de Vilamarí y en conjunto según fuentes se alcanzó el número de sesenta velas.

Zarpó la escuadra con rumo a Noli, que cayó en sus manos muy pronto, pasaron a Recho, cuando ya estaba casi en su poder llegó una escuadra genovesa para dejar socorros, lo que retrasó su conquista, pero también cayó en manos de los aragoneses, pasando después a tomar el castillo de Camacho, y ya por último se puso sitio a la misma ciudad de Génova. Pero Génova estaba muy apoyada por los franceses quienes habían llevado considerables refuerzos, a pesar de ello no podían con el empuje de los aragoneses, que aún sufriendo grandes pérdidas cada día que pasaba el cerco se cerraba y precisamente cuando ya se estaban preparando para dar el último asalto, les llegó la noticia del fallecimiento del rey don Alfonso V “El Magnánimo”, que había tenido lugar el día veintisiete de junio del año de 1458.

Las fuerzas al conocer la noticia sin que nadie lo pudiera evitar se dispersaron en todas las dirección, menos los buques que regresaron a Barcelona y Nápoles. Esta pudo ser una gran victoria de Vilamarí, pero su presión ejercida causo por la mala alimentación en la plaza y falta de casi todo, que impidió se pudieran alegrar de la huída de los aragoneses, puesto que se declaró una epidemia que en realidad mató a más personas que las propias armas aragonesas.

Al fallecer el rey Alfonso V, le sucedió en el trono su hermano Juan II, el cual lo confirmó en su cargo de almirante de la escuadra de galeras, recibiendo la Orden Real de permanecer cruzando las aguas del Mediterráneo, para despejar a los corsarios turcos y berberiscos, que como siempre interrumpían el tráfico marítimo comercial del reino de Aragón.

Después de limpiar o despejar estas aguas, se introdujo en las más orientales, en busca de enemigos, de resultas de este viaje consiguió la liberación de la isla de Chipre y la de la isla de Castell-Roig, actual Castellorizzo, que era la base principal de las galeras del reino de Aragón en aquellas aguas, y habiendo sido usurpada por los turcos la recuperó.

A renglón seguido, puso rumbo a las aguas de Egipto, donde se introdujo por el río Nilo, librando un combate naval en la laguna de Damieta, en la que venció a una escuadra turca, que se enviaba como refuerzo de Mohamed II, que ante la pérdida de su esperada ayuda, se vió obligado a firmar un acuerdo, en el que se daba libertad de navegación a las naves del reino de Aragón, por aquellas aguas.

En el año de 1471, al mando de su escuadra, compuesta de veinte galeras y dieciséis naves, puso bloqueo al puerto de Barcelona, consiguiendo con su férrea postura cerrar totalmente el acceso marítimo a ésta, siendo la clave de la victoria y con ella se puso fin a la guerra civil declarada.

En el año de 1479 falleció el rey Juan II, fue su heredero Fernando V, después “El Católico”, quien de nuevo lo ratificó en el cargo, pero a partir de aquí se le pierde la pista, sabiendo que mantuvo diferentes combates y siempre vencedor, hasta la fecha de su fallecimiento, que tuvo lugar en el año de 1512, probablemente en la ciudad de Barcelona.

Por mandato Real, se le sepultó en la Basílica de Monserrat, lápida y sepulcro, que fue profanado y destruido, por las tropas napoleónicas en su invasión de España en el año de 1809, cuando se encontraron con el sagrado lugar.

Bibliografía:

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www.revistadegirona.cat/recursos/1958/0005_037.pdf

Zurita, Jerónimo.: Anales de la Corona de Aragón. C. S. I. C. Institución ‹ Fernando el Católico › Zaragoza, 1967. Facsímil de la Edición Príncipe de 1562 y la mejorada de 1585.

Compilada por Todoavante.

 

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