Biografía don Luis Váez de Torres

Posted By on 9 octubre, 2011

Luis Váez Torres. Wikipedia.

Explorador y navegante portugués a caballo de los siglos XVI y XVII.

No se sabe el lugar ni la fecha de nacimiento, aunque está debió de tener lugar en la década de los 60 del siglo XVI.

Al servicio de España. (En su época el reino de Portugal estaba incorporado al de España).

Acompañó como almirante al general don Pedro Fernández de Quiros, en su viaje de exploración de las tierras australes, compuesta por las naos San Pedro y San Pablo de ciento cincuenta y cinco toneladas la San Pedro, de ciento veinte almirante a cuyo mando iba Váez y el patache o zabra Tres Reyes. En conjunto era buques muy veleros, de fuerte armazón y armados con laguna pieza de artillería, con buena carga de alimentos y agua, y tan solo con ciento treinta hombres de dotación, más seis frailes Franciscanos y cuatro hermanos legos de San Juan de Dios, como enfermeros y practicantes, todo dispuesto se hicieron a la vela con buen viento desde el puerto del Callao el día veintiuno de diciembre del año de 1605.

La navegación era buena por el buen tiempo, navegando entre los paralelos 13 á 15º con rumbo a la isla de Santa Cruz, la principal de Las Marquesas, en la que falleció Mendaña, pero no encontrándola comenzaron a realizar grandes viradas para cubrir más mar, descubriendo varias islas, de ellas las primeras once no eran habitables por carecer de agua, las veintitrés siguientes si estaban habitadas por nativos muy ágiles y de buena estatura, aunque pacíficos en general algunos no lo eran y como eran tantas, a todas se les bautizó pero algunas con nombres como: Luna Puesta, Conversión de San Pablo, Sagitaria, Peregrina, San Bernardo, etc.

En el mes de mayo siguiente descubrieron la isla del Espíritu Santo (Nuevas Hébridas), siendo nombrado en ellas maestre de campo. En principio fue bautizada como Tierra de Cardona y en ella las bahías de San Felipe y Santiago, tomando como fondeadero el de Veracruz por ser el más amplio con un longitud de veinte a veinticinco leguas.

El día ocho de junio salieron a recorrer las islas vecinas, sufriendo un duro temporal, que obligó a correrlo cada cual a su forma, por lo que se perdieron de vista los bajeles, pudiendo Torres con la almiranta volver al fondeadero, uniéndosele allí solamente el patache; la capitana de Quiros, desmantelada por el temporal, se dirigió a Nueva España.

Torres zarpó al día siguiente en su búsqueda pero nada encontró, regresando al fondeadero, donde estuvo quince días esperando al general, al ver que no aparecía llamó a Consejo de oficiales, decidiendo abrir los pliegos sellados del virrey del Perú, decidiendo proseguir la expedición con esta frase: « . .pues no son viajes éstos que se hacen cada día, ni había S. M. de ser engañado » así se hicieron de nuevo a la vela.

Recorrió parte de ella bojeando con los dos buques, luego viraron al SO., pero nos descubrían tierra, virando de nuevo al NO., a los pocos días vieron tierra siendo la isla de Nueva Guinea, navegaron barajando la costa por el Oeste y por el Sur, pero no pudieron reconocerlas por el Este, por ser los vientos contrarios. Reconocieron puertos y levantaron planos, los nativos eran muy oscuros de piel, pero navegando algo más todavía eran más oscuros, estos labraban el hierro, vieron campanas de china, mercaderes mahometanos, desembarcaron y conocieron la noticia de los problemas en las Molucas, así que se hicieron de nuevo a la vela con rumbo a ellas.

A pesar de ello reconocieron unas 160 leguas de costa, descubriendo la tierra de San Buenaventura y las bahías de San Pedro de Arlanza y de San Lorenzo o puerto de Monterrey.

« Puertos y bayas de tierra de San Bvenaventura » descubierta por don Luis Vaez de Torres, el 18 de julio de 1606, á los 10º 2/3 Sur. Dibujados en colores por el capitan D. Diego de Prado y Tovar, 77 X 40 cent. — Original en el Archivo de Simáncas.

« Plano de la baya de Sanct Pedro de Arlança, en la tierra de S. Santiago de los papvas », descubierta en 1606, dibujado por el capitan D. diego de Prado y Tovar, en colores, 56 X 40 cent. — Original en el Archivo de Simáncas.

Adquirió de los indígenas papúas algunos productos típicos del lugar y estableció tratos de amistad con los mahometanos que poblaban algunos lugares de las islas, en ocasiones tuvo que hacer uso de las armas, ya que siempre ocurre algo que obliga a ello para defender la vida.

Atravesó el estrecho que existe entre Nueva Guinea y Australia, que aún lleva su apellido como nombre (Torres). Aunque él lo denomina estrecho, en realidad no dice que hubiera tierra al otro lado, debiendo sacar la conclusión de que lo era por las corrientes marinas, pero no por haber visto tierra que hubiera sido la actual isla de Australia.

Recorrió parte de la costa de este continente dirigiéndose a continuación a unas pequeñas islas, pertenecientes al archipiélago de las islas Filipinas, sometiendo a los indígenas sublevados contra su jefe y tomó posesión de ellas en nombre del rey don Felipe III.

Haciéndose a la mar, puso rumbo a Terrenate (las Molucas), al llegar efectivamente los nativos estaban alzados, ayudando a su gobernador don Juan de Esquivel a someter a los indígenas rebelados contra su autoridad.

Dejando allí al patache con veinte hombres, como refuerzo de la posesión española.

Volvió a la mar con rumbo a Manila, al llegar no fue debidamente atendido por las autoridades, lo que le llevó a elevar su queja al Rey, en carta fechada el doce de junio del año de 1607.

« Relación enviada al Rey de las islas de Salomón y tierra austral, que cita Quirós en su memorial. Carta á Pedro Fernandez de Quiros desde Manila á 15 de junio de 1607, de su navegación desde la bahía de San Felipe y Santiago en la tierra Austral, que la tenia original Quirós, como él refiere en su expresado memorial » Biblioteca de Pinelo, tomo 2.º colección 671.

Según Fernández Duro: «. . .habiéndola empezado con sólo pan y agua y malas voluntades »

En su carta el Rey entre otras cosa le indica: « por la culpa de Quirós no se descubrió lo que más estimaba el Conde de Monterrey, la coronilla del Polo Antártico, habiendo estado tan cerca de ella » y en juicio del Dr. E. T. Hamy, en un estudio, publicado en el Boletin de la Sociedad Geográfica. Madrid, 1878., con el título ‹ Comentarios sobre algunas cartas antiguas de la Nueva Guinea para servir á la historia del descubrimiento de aquel pais por los españoles › Traducido de D. Martín Ferreiro, dice: « más á su desaparición fué debido el admirable viaje de Váez, que ha inmortalizado su nombre, el más atrevido y mejor manejado de los que han llevado á cabo los españoles en las aguas desconocidas del Océano Pacífico »

Desde esta fecha se desconoce lo que sucedió, porque ya nada se supo de él.

En el año de 1613 desde Goa, volvió a repetir la queja, pero esta vez era uno de sus compañeros, don Diego de Prado y Tovar, por lo que debemos suponer que Vaéz de Torres había ya fallecido.

« Carta al rey, con fecha de goa á 25 de setiembre 1613, sobre el descubrimiento de la Magan Margarita, hecho por Luis Vaez de Torres, almirante de Pedro Fernandez de Quiros, con un mapa del mismo descubrimiento » Simancas, legajo: España-Castilla, año de 1613, 3.º, N.º 249.

En el Consejo de Indias, ya sabían muy bien quien era Quiros, ya que en las cartas de don Diego de Prado y Tovar, lo aclara diciendo: « era hablador, de embusteros y de falsario » Por otras cartas de don Juan de Iturbe, veedor y contador de la expedición, dice: « á quien tuviera calidad y partes diferentes que las de este capitán, el cual pudiera haber hecho mucho más si admitiera consejo, y si no fuera tan desvanecido, soberbio y de poca substancia como es, y por lo debido al servicio de Su Majestad, advertía ser conveniente no encargar aquello á este hombre » Y el mismo Conde Lemos Presidente del Consejo consignó: « No es hombre bien fundado aunque se le ha puesto en la cabeza que ha de ser otro Colón, y en efecto es ser doliente »

Hay que hacer notar, que al contrario de otras expediciones anteriores, en esta no se habla de enfermos, al parecer ya se comenzaba a tomar en serio el problema, de hecho se sabe con certeza que ya llevaban alambiques de cobre para desalar el agua, lo que daba más capacidad de transporte de alimentos y como colofón, ya iban practicantes, enfermeros prácticos que sabían dar los medicamentos y cuales a quienes. Hay una nota, que explica que estando en la bahía de San Felipe comieron ciertos peces llamados ‹ ciguatos › poniéndose enfermos la mayor parte de las dotaciones, pero la reacción perfecta de los enfermeros evitó que no hubieran fallecidos, siendo tratados con triaca (1)

(1) Triaca: Thriaca: Composición de varios simples medicamentos calientes, en que entran por principal los trociscos (2) de la vibora. Su uso es contra las mordeduras de animales, è insectos venenosos, y para restaurar la debilitación por falta del calor natural. Llamase asi de la voz griega Therion, que significa Vívora, por ser ella misma antidoto contra qualquier veneno. Latín: Theriaca

(2) Trocisco: Trozo, que se hace de la massa, formada de varios ingredientes medicinales, y se dispone en varias figuras; y de ellos se forman despues las pildoras. Es voz Griega, que vale cosa redonda, porque regularmente se les dá esta figura. Latín: Trochiscus. Quev. Fort. Y no debe nuestro sudor nada a los trociscos de la vibora.

Bibliografía:

Enciclopedia General del Mar. 1957. Sin iníciales de identificación del compilador.

Fernández de Navarrete, Martín.: Biblioteca Marítima Española. Obra póstuma. Imprenta de la Viuda de Calero. Madrid, 1851.

Fernández Duro, Cesáreo.: Disquisiciones Náuticas. Facsímil. Madrid, 1996. 6 Tomos.

VV. AA.: Diccionario de Autores. Real Academia Española. Editorial Gredos. Madrid, 2002. Edición Facsímil del primer diccionario de la Real Academia publicado en 1737.

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