Bergantín Peruano 1793

Posted By on 28 noviembre, 2011

Bergantín construido en Cartagena en 1793. Para evitar el aumento de contrabando en aguas del océano Pacífico, el virrey del Perú don Francisco Gil Taboada logró que se emitiese una real orden el 7 de noviembre de 1791 para la construcción en Cartagena de dos bergantines. Los gastos de construcción de las dos unidades, asumidos por el virreinato, ascendieron a 1.912.413 reales de vellón y 30 maravedíes, pagados en julio de 1794.

Los dos bergantines recibieron los nombres de San Francisco, alias Peruano, y San Gil, alias Limeño. Botados el 23 de agosto de 1793, al día siguiente comenzó a colocarse la arboladura. Tenían unas dimensiones de 102 pies de eslora, 91 y 2 pulgadas de quilla, 28 y 6 pulgadas de manga, 14 de plan, 12 y 6 pulgadas de calado a popa a plena carga y 11 pies y 6 pulgadas de calado a proa y a plena carga. Tenían un desplazamiento de 229 toneladas. Armados con 20 cañones de a 8 libras (10 de ellos de bronce) y 2 obuses de a 32 libras.

A primeros de junio de 1793 es designado su primer comandante, el teniente de navío don José Pascual Vivero. Debido a la guerra con Francia hubo varios retrasos en la partida de estos dos bergantines al océano Pacífico, saliendo de Cartagena el 12 de octubre de 1793 rumbo a Cádiz para completar los últimos aprestos. Al llegar a Cádiz, tres días después, son incorporados a la escuadra del teniente general don Francisco de Borja. También realizaron varias comisiones en el Mediterráneo con la escuadra de don Juan de Lángara, regresando a Cádiz en marzo de 1794. El bergantín Peruano zarpó de Cádiz en el mes de mayo rumbo a las islas Canarias, regresando en junio de 1794 y posteriormente pasó a Ceuta.

El virrey Gil y Taboada reclamó la llegada de los dos bergantines. A partir de julio fueron aprestado para la travesía y el 13 de agosto de 1794 zarparon de Cádiz armados con 16 cañones de a 6 libras y 6 obuses de a 3 libras. Tras haber escoltado hasta las islas Canarias a dos buques mercantes, llegaron los dos bergantines a Río de la Plata el 11 de octubre de 1794, fondeando en Montevideo. Después de desempeñar varias comisiones, zarparon de Montevideo el 10 de diciembre, llegando a Callao el bergantín Peruano el 13 de febrero de 1795.

El 20 de abril de 1795 zarpa de Callao para perseguir el contrabando en la costa de Arica hasta su regreso a Callao en abril de ese año, tras haber recalado en la isla Mocha, mientras el Limeño entró en Callao el 4 de febrero. En el Callao fueron sometidos los dos bergantines a algunas reparaciones. El 30 de marzo de 1795 zarpa de Callao para patrullar la costa hasta Arica y encontrar a varios buques británicos, que resultaron ser cuatro fragatas balleneras. Desde el sur de Ilo regresó a Callao el 30 de abril.

El 25 de enero de 1796 se hace de nuevo a la vela para combatir a los corsarios enemigos y llevar pertrechos a la isla Juan Fernández y Valparaíso. A primeros de marzo de 1796 releva en la patrulla al bergantín Limeño, cuando se encontraron en Talcahuano. En el puerto de Valparaíso esperó el arribo de la escuadra de don Ignacio María de Álava. Realizó una salida para dar caza a una embarcación sospechosa. El 24 de mayo se hizo a la vela rumbo a Callao en conserva de la fragata mercante Pilar, donde se encontraba embarcado el marqués de Osorno, nuevo virrey del Perú.

A su llegada a Callao, el 6 de junio, se incorporó a la escuadra de Álava, con la que zarpó el 6 de octubre. Mientras la escuadra seguía rumbo a Manila, el bergantín retornó a Callao con la correspondencia de Álava. Vuelve a zarpar de Callao el 29 de octubre con pólvora, municiones y otros pertrechos para la guarnición de Juan Fernández, regresando a Callao el 9 de diciembre.

El 21 de enero de 1797 llegó a Lima la noticia de la nueva guerra con Gran Bretaña. Sin pérdida de tiempo, vuelve a zarpar de Callao para llevar tropas y pertrechos a Juan Fernández y Valdivia y recalar en varios puertos de la costa con la noticia de la guerra. El 26 de febrero de 1797 zarpa de Coquimbo, recala en Huasco, Arica e Ilo en su regreso al Callao, capturando en esta travesía a la fragata ballenera británica Commerce, con la que entra en Callao. Llega a Pisco el 6 de abril y captura la noche del 8 de abril a la fragata ballenera británica Triumph, mandada por el capitán Thomas Anderson. Era de 330 toneladas, tripulada por 25 hombres y armada con 8 cañones de a 4 libras. El comandante Vivero embarca en la fragata a varios marineros al mando del alférez de fragata don Luis Munaryni. Se hicieron a la vela las dos naves el 10 de abril y llegaron a Callao el 13 de abril.

El 26 de mayo de 1797 zarpa de Callao para patrullar hasta Nazca, retornando a Callao el 17 de junio con la captura de dos balleneros norteamericanos. Vuelve a zarpar el 23 de agosto a la caza de una goleta corsaria británica que había capturado en Pisco al paquebote español África. Lo busco hasta la altura de Ilo y regresó a Callao sin encontrarlo el 4 de octubre. El corsario sería capturado por el navío corsario español Hércules.

El bergantín Peruano fue sometido a varias reparaciones muy necesarias en el Callao. El 4 de junio de 1798 zarpa de Callao para llevar el situado a Panamá. Cuando se encontraba de regresó encontró al bergantín Limeño y a dos lanchas cañoneras que habían salido el 25 de agosto rumbo al norte en busca de dos corsarios británicos. El 31 de agosto de 1798 llegaron las cuatro embarcaciones a Paita y el 7 de septiembre entraron en Tumbes. Buscaron a los corsarios y balleneros hasta la isla de Gorgona, desde donde bajaron a Guayaquil el 30 de octubre. El 22 de noviembre salieron los dos bergantines en persecución de una fragata británica. El 25 de marzo de 1799 retornaron los bergantines a Callao dando escolta a un convoy de mercantes.

El bergantín Peruano necesitó nuevas reparaciones, estimadas en 22.249 pesos, que se efectuaron entre los meses de abril y julio de 1799. El 1º de septiembre de 1799 zarpan de Callao los dos bergantines con la fragata Princesa, que regresaba al apostadero de San Blas, llevando el situado de Panamá. En el regreso, dando escolta a tres mercantes, hubo serias averías en el Limeño que retrasó la navegación, permaneciendo cuatro días en Puna reparando la arboladura. Tras recalar en el puerto de Paita, entraron en Callao el 13 de enero de 1800.

El 11 de febrero de 1800 salió llevando el situado para Valdivia. Permaneció en este puerto entre el 20 y el 27 de marzo. Volvió a zarpar y recaló en las islas Mocha y Santa María. Desde Valparaíso regresó a Callao el 20 de agosto. En este último crucero capturó dos fragatas balleneras norteamericanas.

El 7 de noviembre de 1800 zarpó de Callao con la fragata Santa Leocadia y dos mercantes con destino a Panamá con el situado. La fragata naufragó el 16 de noviembre en la punta Santa Elena. El bergantín tuvo que dedicarse al rescate y llevar a Guayaquil a los supervivientes. El 27 de enero de 1801 continuó viaje a Panamá con el nuevo situado llegado a Guayaquil. Llegó a Panamá el 13 de febrero de 1801, zarpando un mes después. Recaló en Paita el 23 de marzo, donde permaneció reconociendo las islas Lobos hasta primeros de abril, que emprendió la navegación desde Paita para entrar en Callao el 1º de mayo de 1801.

En mayo de ese año es sometido a una carena en la isla de San Lorenzo. Al mes siguiente realiza una breve salida en busca de un corsario británico. A primeros de julio de 1801 el comandante Vivero se resiente de su salud y es reemplazado por el teniente de fragata don Miguel de Iriarte. El 8 de julio de 1801 se hace de nuevo a la vela con la corbeta Castor buscando a tres corsarios frente a la costa de Pisco y Arequipa. Permanecieron navegando hasta mediados de octubre, regresando a Callao el 2 de noviembre desde Arica. El 21 de noviembre se hizo a la vela rumbo a Panamá con 130.000 pesos del situado y dando escolta a la fragata mercante Peregrina, que llevaba pólvora y otros pertrechos. El 23 de abril regresó el bergantín en solitario a Callao.

El 1º de julio de 1802 toma el mando del bergantín el teniente de navío don José Ignacio Colmenares. Con el teniente de fragata don José de Moraleda, al mando de la corbeta Castor, se encargaron de levantar planos de la costa de Veragua, Nicaragua y Guatemala y de los puertos de Panamá a Sonsonate. Estas dos naves, con el bergantín Extremeño, al mando del teniente de navío don Mariano Isasbiribil, realizaron una comisión científica en la costa de Nueva Granada. Estas nuevas misiones científicas fueron posibles con la paz de Amiens en 1802, pero la paz duró poco tiempo y a finales de año 1804 España entró de nuevo en guerra contra Gran Bretaña.

El bergantín Peruano, al mando del teniente Colmenares, que se encontraba en la costa de Chile en octubre de 1804, volvió a desempeñar servicios de guerra. Aún en la época de paz, las autoridades españoles debían combatir a los corsarios y a los contrabandistas. Mientras el capitán de fragata Colmenares levantaba los planos de la isla Chiloé, debía también reconocer las islas Santa María y Juan Fernández de Afuera según una real orden del 25 de junio de 1803, pues se tenían sospechas de establecimientos extranjeros.

El bergantín Peruano entró en Talcahuano el 10 de febrero de 1804, donde Colmenares informó a don Luis de Álava, gobernador de Concepción. Los buques norteamericanos habían dejado una población de unos 500 hombres y mujeres bien provistos de todo. El virrey del Perú ordenó desalojarlos, enviando a la corbeta Castor y a la goleta Alavesa. Por su parte, don José Ignacio Colmenares salió de Pisco y recaló en la isla Mocha, donde levantó planos y quemó los establecimientos ilegales.

El 1º de enero de 1805 sorprendió en la isla Santa María a la goleta norteamericana Nancy y al bergantín Snow Polly, dejando libre a su capitán John F. Trowbridge al no encontrar mercancías de contrabando. De la Nancy se recogieron la pólvora y armas y el teniente Luis Munarini mandó la nave con parte de la tripulación española. En enero de 1805 reconoció la isla Juan Fernández, donde se detuvo a dieciséis norteamericanos, que son llevados a Valparaíso.

El 6 de febrero de 1805 ordenó el presidente y capitán general de Chile zarpar al teniente Colmenares en busca de varios buques británicos, avistados en aguas de Coquimbo. Salió en conserva de la fragata Astrea, recién llegada al océano Pacífico. El 10 de febrero llegó el bergantín frente a Coquimbo, colocándose a las ocho de la noche a tiro de pistola del bergantín británico Dardo. Colmenares pidió a su capitán los papeles, informándole que al día siguiente registraría su carga. Aprovechando la noche, el bergantín enemigo escapó, aunque sería perseguido y disparado por el bergantín y la fragata Astrea, que había llegado en la noche.

En julio de 1805 zarpa de Callao con la corbeta Castor para dar caza a varios buques enemigos. El 27 de julio capturan a la fragata británica Sprightl. Regresaron a Callao el 25 de agosto dando escolta a un convoy de 12 mercantes. Aprovechando las obras de carena que se le hicieron, se le puso la arboladura de corbeta, a instancias del teniente Colmenares. A partir de ese instante se le cambió la denominación de bergantín a corbeta. La artillería quedó compuesta por 18 cañones de a 8 libras y 2 carronadas. Poco después, en el mes de octubre de 1805 se encontraba en Coquimbo, desde donde Colmenares dio la noticia de la captura del bergantín Extremeño.

Para el mes de marzo de 1806 había regresado a Callao, haciéndose a la vela de nuevo el 29 de mayo para patrullas entre Callao y Pisco, regresando el 20 de junio. Poco después zarpó con la corbeta Castor para dar protección al comercio y llevar el situado a Panamá y Chiloé. A finales de año partió de nuevo a Panamá, regresando a Callao a comienzos de 1807 dando escolta a las fragatas Peregrina y Rosita.

En septiembre de 1807 se hizo a la mar con la corbeta Castor para patrullar la costa chilena, buscando a la fragata británica Cornwallis. Dejaron en Valparaíso 30.000 pesos, 20.000 quintales de plomo en barras, 30 libras de acero y un cajón con mil piedras de chispa. Desembarcado este cargamento, regresaron al Callao el 2 de octubre, patrullando antes la costa en busca de corsarios sin ningún resultado.

El 2 de enero de 1808 se hace a la vela rumbo a Panamá con el situado y dando escolta al mercante Margarita, llegando a su destino el 25 de febrero. A su regreso a Callao el 4 de junio se le debían hacer varios trabajos de reparación que se suspendieron por la falta de fondos y la llegada de la paz con Gran Bretaña. Llegaron años de inactividad, donde permaneció desarmado en el apostadero de Callao.

Entre 1808 y 1810 estuvo al mando del teniente de navío graduado don Joaquín de Toledo y Parra. Exceptuando una corta navegación en 1815, permaneció desarmada esta corbeta hasta 1816, necesitada de unas reparaciones que nunca se realizaban. El 14 de noviembre de 1816 la Junta del Apostadero aprobó su venta, que se realizó en julio de 1817 a Antonio Calvo por 7.238 pesos. También se vendió, por su mal estado, el bergantín Trinidad por 10.100 pesos, con la intención de costear la compra de otra embarcación en mejores condiciones.

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Compilada por Santiago Gómez.

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