Biografía de don Francisco Grimau

Posted By on 12 octubre, 2009

Biografía de don Francisco Grimau

Mariscal de Campo de las Galeras.

Vino al mundo por el año de 1654, se desconoce el lugar.

En el año de 1671 consiguió ingresar en la escuadra de galeras de San Juan de Jerusalén, pertenecientes a la isla de Malta, en la que era soldado aventajado, participando ya en algunos combates navales.

De aquí pidió ser aceptado en el ejército español destinado en la zona de los Pirineos, se le aceptó y se traslado a España, participando en muchos combates contra los franceses, teniendo que sufrir la entrega de la plaza del Rosellón, a la que siguió un combate en el barranco de la Empolla, donde salió vivo pero herido.

Permaneció siete años en el ejército y en el año de 1678, pidió pasar de nuevo a la Armada, siendo destinado a las galeras y entregándole el mando de la llamada Nuestra Señora de la Almudena, con la que al principio se dedicó a perseguir a piratas y corsarios berberiscos.

Zarpó con la escuadra desde el puerto de Cartagena, para llevar socorros a la ciudad de Melilla, que en esos momentos estaba siendo seriamente asediada por los moros, su acertada actuación contribuyó en mucho a lo que se trasportaban llegara a su destino.

En el año de 1683 se declaró la guerra de nuevo con Francia, estando él al mando, en la ciudad de Barcelona de la Maestranza de las Atarazanas, por lo que una flota fuerte francesa compuesta de veinte navíos y treinta galeras, iba sembrando el pánico en las costas. Él con sus pocos medios, los dispuso de tal forma que aparentaban más que de los que realmente poseía, el hecho concreto es, que la escuadra enemiga al llegar a la vista del puerto, envío a inspeccionarlo por dos de sus galeras que al remo cumplieron la misión, pero cuando estas arribaron a su insignia, solo se pudo ver que la escuadra francesa viró 16 cuadras y no atacó la ciudad.

En el año de 1687, se le dio de nuevo el mando de otra galera, que pertenecía a la escuadra del Duque de Veragua, acudiendo con ella a los socorros de Orán y Peñón de Alhucemas, en este último lugar, se dio cuenta que había una fortaleza con artillería y era la causante de todo el mal de la posición española, decidido a destruirla desembarcó con doscientos de sus hombres, acometió a la posición, la tomó, cautivó a los que quedaron vivos e inutilizó las piezas de artillería. Sistema sencillo, pues se les sobrecargaba de pólvora y con mecha lenta se les hacía explosionar, lo que inevitablemente producía la destrucción de la pieza.

En el año de 1694 llevó socorros a la ciudad de Ceuta, que estaba sitiada por un gran ejército a las órdenes del Sultán de Marruecos, a continuación se dedicó a limpiar las aguas de enemigos, lo que alivió la situación de la ciudad.

Se declaró de nuevo la guerra Francia, por lo que acudió a socorrer a Barcelona, desde esta ciudad zarpó y tuvo una actuación decisoria en el combate naval de Palamós.

Al fallecimiento de don Carlos II el último de los Austrias, accedió al trono de España el primer Borbón don Felipe V, estallando con ello la guerra de Sucesión, en ella hubo varios combates navales entre ellos y en el que participó muy directamente tuvo lugar el día veinticuatro de agosto del año de 1704, en las aguas de Vélez Málaga.

Retornó al puerto de Cartagena, en él permaneció hasta que de nuevo se hicieron a la mar, al mando del cuatralbo don Luis M. Fernández de Córdoba, que mandaba la Almiranta y Grimau la Capitana, con rumbo a aguas del golfo de Valencia, estando a la altura de la propia ciudad se avistó a unos buques británicos, por lo que se dio la voz de prepararse para el combate.

Pero el cuatralbo dio la voz de < ¡rebelión! >, a la cual las dotaciones se levantaron en favor del pretendiente don Carlos, Grimau se vio sorprendido por este brusco cambio de bando e intento volver al orden a los suyos, pero estos le vencieron y lo capturaron, siendo llevado a Valencia como prisionero.

Por lo que se supo después, el cuatralbo había sobornado a las dotaciones, que a su vez se había puesto en contacto con el almirante británico al que se entregó, pero todo a escondidas de Grimau, quien permaneció en la ciudad de Valencia como prisionero, hasta el día ocho de mayo del año de 1707 en que los partidarios de don Felipe V tomaron la ciudad.

Ya en libertad, se le dio mando y en el año de 1708, participó en la recuperación de la ciudad de Tortosa, que había sido toma por los partidarios del archiduque don Carlos.

De nuevo en el año de 1711, regresó a la población de Tortosa, pero esta vez con socorros ante el intento de ser tomada otra vez por los imperiales, llegando oportunamente y evitando que fuera conquistada.

En el año de 1713, estuvo presente en la evacuación de las fuerzas de don Carlos, al ser vencidos en la ciudad de Tarragona.

Este mismo año estuvo en el asedio de Barcelona, hasta que pasado un año la ciudad se rindió, por lo que la guerra en la Península parecía terminar.

Pero aún quedaban las islas Balares, que seguían en poder de los partidarios del archiduque, así en el año de 1715 zarpó al mando de todas las galeras disponibles, arribando a la isla de Mallorca, al mismo tiempo envío parte de su escuadra a la isla de Ibiza, en las cuales se presentó y advirtió de las consecuencias de presentar combate, lo que al parecer convenció a los partidarios de los imperiales y ante el perdón, si no había derramamiento de sangre, se entregaron, tomando las islas de esta forma tan convincente como efectiva.

Esto sabido por el Rey, le felicitó por la forma de actuar y en agradecimiento, le nombró primer Jefe de Escuadra de sus galeras, así como otorgándole los honores de Mariscal de Campo.

Casi sin pérdida de tiempo pasó con su escuadra a tomar parte en la recuperación de la isla de Cerdeña, donde de nuevo su participación fue notable.

En el año de 1718, estaba al mando de seis galeras y una galeota, con las que se unió para la toma de la isla de Sicilia, participando en el desembarco que se realizó en Castellmare y posteriormente en Palermo, en el mes de agosto del mismo año, siendo tomadas ambas pacíficamente.

Poco después asistió al desastroso combate naval del golfo de Araich, en que la escuadra española fue vencida, pero las pérdidas fueron menores, gracias a la decisión guiada por su intrepidez y gran valor, con sus galeras se metió en medio del combate, lanzando cables a los buques más dañados y a remolque los fue sacando del centro del combate, evitando así su pérdida total.

Estuvo destinado durante dos años a guarnecer a la isla, donde desempeñó grandes servicios, ya que las galeras al ser independientes del viento, aún estaban en condiciones con algo de conocimiento y astucia de prestar muy buenos resultados, y él lo hizo así.

A finales del año de 1720, se le llamó urgentemente para asistir a la defensa de la ciudad de Ceuta, que aprovechando la incertidumbre aún reinante en España los marroquíes intentaron tomarla; lo antes que le permitió el viento y las fuerzas de sus bogantes se presentó en Cádiz con su escuadra.

Aquí recibió la orden de intentar un desembarco en la playa Benítez, con la intención de que al verse sorprendidos los sitiadores destinaran parte de sus tropas a evitarlo y ser atacados por la espalda, en ese instante sería cuando las tropas de la ciudad saldrían a hacer frente al resto, así cogidos entre dos fuegos acabarían con la situación tan apurada y precaria que mantenían a la ciudad.

El día quince de noviembre del año de 1720, se llevó a efecto el desembarco y la salida de las tropas de Ceuta, lo que se tradujo en una victoria resonante, ya que los marroquíes huyeron en desbandada en dirección a Tánger y Tetuán, pero el mando español había previsto que se explotara el éxito, intentando tomar Tánger acción que se comenzó y era cosa casi fácil, por lo desordenado de la huída, pero surgieron los británicos, que al ver la maniobra, no la aceptaron como viable para sus interés y amenazaron con destruir a la flota española si se llevaba a termino, así el general al mando ordenó que se paralizase la ofensiva.

Viendo esto Grimau, que no era de la opinión de ceder ante la presión de los británicos, decidió arribar a Cartagena, escribiendo un suplicatorio al Monarca presentando la dimisión de su cargo y responsabilidad, que le fue aceptada por el Rey.

Para no estar cerca de intereses ocultos y presiones inadmisibles, que no iban con su forma y carácter, se residenció en la misma Cartagena alejada de todo camino Real, permaneciendo en ella hasta que le sobrevino el óbito en el año de 1724.

Bibliografía:

Enciclopedia General del Mar. Garriga. 1957. Compilada por el contralmirante don Carlos Martínez-Valverde y Martínez.

Enciclopedia Universal Ilustrada. Espasa. Tomo 26, 1925, página 1336 y 1337.

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española, desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Museo Naval. Madrid. 1973.

Compilada por Todoavante.

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