Bergantín Pezuela 1817

Posted By on 20 abril, 2012

En diciembre de 1816 llegó a El Callao el bergantín Cicerón, procedente de Talcahuano, en el momento en que el virrey estaba buscando buques para armar, aumentando las fuerzas navales de apostadero.

Había sido construido en Guayaquil en julio de 1816.

Se compró por 28.555 pesos y se le puso el nombre de Pezuela en honor del virrey.

Armado con 22 cañones.

El comercio de Lima costeó las obras.

El 26 de marzo de 1817 sale de Callao rumbo a Concepción con la fragata mercante armada Veloz y varios transportes con tropas, pertrechos, armas municiones y caudales. Con el bergantín Potrillo y la fragata Venganza formó parte del bloqueo de Valparaíso. Abandonó el bloqueo por falta de víveres con el bergantín Potrillo y el 30 de septiembre de 1717 llegó a El Callao con el convoy de la fragata Esmeralda, llegado desde Cádiz.

El virrey del Perú, don Joaquín de Pezuela, organizó una expedición para recuperar los territorios perdidos al sur de Talcahuano. Las tropas embarcaron en diciembre de 1717 en nueve buques mercantes, escoltados por la fragata Esmeralda, la corbeta Sebastiana y los bergantines Pezuela y Potrillo. El virrey ordenó que salieran de Talcahuano rumbo a Callao la fragata Venganza y a la corbeta Veloz. La campaña se saldó con la derrota de las tropas españolas en la batalla de Maipú el 5 de abril de 1818.

Ante la presencia en Valparaíso de una fuerte escuadra chilena, el virrey Pezuela decide enviar más buques de guerra al bloquear el puerto, llegando la fragata Esmeralda el 31 de marzo de 1818. Ya se encontraban en aquellas aguas la fragata Venganza, el bergantín Potrillo y el bergantín Pezuela, mandado por el teniente de fragata don Ramón Bañuelos. Para el 20 de abril ya sólo quedan la fragata Esmeralda y el bergantín Pezuela. El combate entre la fragata española Esmeralda y la chilena Lautaro el 27 de abril de 1818, obliga a los buques españoles a retirarse a Talcahuano.

Unos meses después, los mismos buques, con la corbeta armada Presidente y 4 mercantes acudieron al puerto de Concepción para embarcar a las tropas al mando del brigadier don José María Osorio, derrotadas en Maipú, para llevarlas a Callao. Embarcaron las tropas el 7 de septiembre y llegaron a Callao el 23 de septiembre.

En marzo de 1819 se encontraba en El Callao al mando de don Carlos García de Postigo Bulnes hasta la rendición de la plaza ante las fuerzas de Cochrane y las tropas peruanas en septiembre de 1821. García de Postigo se quedó al servicio de Perú con el bergantín, que se renombró como Balcarce.

El 4 de febrero de 1824 las tropas realistas ocuparon de nuevo Callao, donde pasaron a manos realistas, entre otros buques, el bergantín Pezuela. En los meses siguientes, el bergantín Pezuela capturó ocho lanchas cañoneras y a la corbeta mercante británica Esther cuando pretendía entregar pertrechos a los insurgentes chilenos. Rebautizada como Victoria de Ica, entró al servicio de la Armada realista.

El 7 de octubre de 1824, formando escuadra con el navío Asia, la corbeta Victoria de Ica y los bergantines Aquiles y Constante, se enfrentó a la altura de la isla San Lorenzo, situado al sur del apostadero de Callao, durante tres horas y media con varios buques al mando del chileno Guise, la fragata Protector, antigua española Prueba, una corbeta y cuatro bergantines. Tras ponerlos en fuga la formación española regresó a El Callao.

Con la misma escuadrilla volvió a zarpar del Callao el 20 de octubre escoltando a dos transportes con tropas con destino a Chilca, Ilo y, finalmente Quilca, donde, entró el 19 de noviembre. Zarpó de Quilca el 4 de diciembre y fondearon en Iló, zarpando el día 14 para perseguir por espacio de cuatro días a la escuadra de Blanco Encalada, regresando a Quilca el 19 de diciembre.

Al perder las tropas realistas la batalla de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824, el virrey José La Serna incluyó en la rendición a las fuerzas marítimas. El 1 de enero de 1825, al mando del teniente de fragata Manuel de Quesada, salió de Quilca con la anterior escuadrilla para su regreso a Callao, separándose de ella el 5 de enero para regresar a la península.

Entró en Cádiz el 7 de junio, siendo el bergantín desarmado el 20 de agosto. La travesía del Atlántico fue un verdadero milagro dado el lamentable estado en que se encontraba el bergantín. Tripulado por 128 hombres tenía víveres para sólo 70 días, agua para cuatro meses y tenía en mal estado el timón, arboladura, velamen, además de tener el casco dañado, haciendo demasiada agua. El 14 de febrero llegó al puerto de Soledad, en las Malvinas; el 16 de marzo a la isla de Trinidad; el 28 a la bahía de San Salvador en el Brasil, de donde salió el 4 de abril después de hacer unas reparaciones con sus propios medios.

Su comandante Quesada es ascendido a teniente de navío y el bergantín renombrado Temerario por su larga y penosa travesía.

En 1826 se entrega a sus antiguos dueños.

Bibliografía:

Bordejé y Morencos, Fernando de.: Crónica de la Marina española en el siglo XIX, 1800-1868. Tomo I. Ministerio de Defensa, Madrid, 1999.

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada española, desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Tomo IX. Museo Naval. Madrid, 1973.

Guillén y Tato, Julio F.: Índice de los papeles de la Sección de Corso y Presas, 1784-1838. Archivo General de Marina Don Álvaro de Bazán. Instituto Histórico de Marina. CSIC, 1953.

Ortiz Sotelo, Jorge.: Identidad nacional. Criollos al servicio de la Armada española y españoles al servicio de la Armada peruana durante la emancipación. Revista de Historia Naval. Año 1996, nº 53.

Pérez Turrado, Gaspar.: Las marinas realista y patriota en la independencia de Chile y Perú. Ministerio de Defensa. Madrid, 1996.

VV.AA. El Buque en la Armada española. Editorial Sílex. Madrid, 1999.

Compilada por Santiago Gómez.

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