Corbeta Elena, Santa 1779

Posted By on 18 junio, 2012

Corbeta construida en Ferrol en 1779.

Armada con 20 a 22 cañones, 16 de a 6 libras en batería.

En 1782 se puso al mando del comandante don Ramón Clairac. En agosto de 1783 es forrada de cobre en el arsenal de Ferrol.

Llegó a Montevideo el 20 de febrero de 1784 formando parte de un convoy compuesto por las fragatas Santa Sabina, Santa Perpetua, el bergantín Ardilla y las urcas Santa Rita, Santa Florentina, Santa Amalia y Anunciación, que llevaban a bordo tropas del regimiento de infantería Burgos.

En diciembre de 1784 llegó a Puerto Soledad desde Montevideo, donde su comandante, el capitán de fragata Clairac, se hizo cargo del gobierno de las islas Malvinas hasta el 15 de mayo de 1785.

El 16 de abril de 1786 entra en Montevideo al mando de Clairac procedente de las islas Malvinas. El capitán de fragata Clairac estuvo de nuevo al mando del gobierno de las islas Malvinas entre 1787 y 1788, comandante a su vez de la corbeta Santa Elena.

En 1789 realizó una expedición a la Patagonia, en la zona de Puerto Deseado, San Julián y río Santa Cruz, mandada por el capitán de fragata don Ramón Clairac. La flotilla estaba compuesta por la corbeta Santa Elena, los bergantines Nuestra Señora de Belén y Nuestra Señora del Carmen y Ánimas, alias Carmen, mandadas por los pilotos don Juan Bautista de Acosta y don José de la Peña. La corbeta Santa Elena estaba tripulada por 116 hombres. El capitán Clairac recibió el pliego de instrucciones el 1º de marzo de 1789 del marqués de Loreto, virrey del Río de la Plata, y de Antonio Valdés, ministro de Marina, según las cuales debía reconocer los parajes señalados y verificar la presencia de buques extranjeros corsarios o dedicados a la pesca de la ballena, convirtiendo su expedición en básicamente de carácter militar.

Salieron de Montevideo las tres naves al mando de Clairac el 19 de marzo. Al poco tiempo de arribar a Puerto Deseado, el 2 de abril, avistaron a dos buques británicos, la fragata Isabel Margarita y el bergantín Sappho, mandados por los capitanes James Hopper y Thomas Middleton. Tras tomarles declaración por separado, las respuestas fueron prácticamente iguales, demostrando que los británicos tenían un protocolo preestablecido en caso de ser detenidos e interrogados. Thomas Middleton volvió a entrar en Puerto Deseado en febrero de 1792 cuando se encontraba en puerto el teniente Elizalde, a bordo de la corbeta San Pío. Una de las respuestas habituales de los británicos es que desconocían la soberanía española sobre las costas de Patagonia, que las suponían desiertas y no reclamadas por ninguna potencia, lo que les dada derecho, según ellos, para establecer puestos terrestres.

El 4 de abril envía Clairac al teniente de fragata Miguel Escalante a inspeccionar los barcos, encontrando aceite de ballena y unos diez mil cueros de lobo. Al día siguiente manda un escrito a los capitanes Hopper y Middleton, donde les recuerda que se encuentran en aguas españolas y está prohibido pescar sin permiso. Les menciona que en Montevideo se están alistando varias naves para perseguir y capturar a los balleneros. Les da un generoso plazo de seis días para recoger los efectos que tienen en la costa e islas cercanas y les ofrece la ayuda necesaria para ello. Los británicos no levaron anclas hasta el día 16 de abril ante la excesiva prudencia diplomática del capitán Clairac y la habilidad de los británicos para el engaño. A mediados de abril el piloto José de la Peña levanta un plano de Puerto Deseado.

Clairac debía partir rumbo sur, pero con la pérdida de la lancha de la corbeta el 9 de abril decide dar por finalizada la expedición y parte rumbo a puerto Soledad, en las Malvinas, donde lleva pertrechos y releva al gobernador Pedro de Mesa y Castro, mientras los dos bergantines parten rumbo al sur a buscar y reconocer la isla Pepys.

Regresó a Cádiz el 5 de abril de 1791 según Martínez Montero, ó el 1º de mayo de 1791 según Chicharro Ortega. En 1793 se encontraba asignada al departamento de Cádiz, desarmada y al mando del capitán de navío don José de Ribas, que tenía también a su cargo las fragatas San Gil y Santa Rosa.

A finales de septiembre de 1794 se encontraba en la escuadra del Mediterráneo al mando del capitán de fragata don Miguel Cuadrado. En 1795 seguía al mando del capitán de fragata don Miguel Cuadrado.

Dado de baja en 1804.

Bibliografía:

Chicharro Ortega, Juan.: La expedición Clairac a la Patagonia. Revista General de Marina. Enero-febrero 2010.

García Hourcade, José Jesús. Pedro Pablo de Sanguineto y Basso (1760-1806), marino y geógrafo cartagenero. Revista Murgetana. Año 2011, nº 125.

Hedelvio Destéfani, Laurio.: Las Malvinas en la época hispana (1600-1811). Corregidor, 1981.

Juan-García Aguado, José María de.: José Romero F. Landa. Un ingeniero de Marina en el siglo XVIII. Servicio publicaciones de la Universidad de La Coruña, 1998.

Maeso Buenasmañanas, Juan Alfonso.: “La expedición de Ramón de Clairac a la Patagonia en 1789”. Revista Espacio, Tiempo y Forma. Tomo 12, 1999.

Martínez Montero, Homero.: El apostadero de Montevideo, 1776-1814. CSIC. Instituto Histórico de Marina. Madrid, 1968.

Paula Pavía, Francisco de.: Galería biográfica de los Generales de Marina. Madrid, 1873.

VV.AA.: El Buque en la Armada española. Editorial Sílex, Madrid, 1999.

Compilada por Santiago Gómez.

© Todavante.

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