Biografía de don Fernando Carrillo Manuel y Muñiz de Godoy

Posted By on 19 julio, 2012

Almirante y Gobernador de la Armada Real del mar Océano.

Capitán general de Galicia

Marqués de Villafiel.

Conde de Alba de Tajo.

Comendador de Almendralejo en la Militar Orden de Santiago.

Adelantado de Andalucía.

Gobernador de Málaga.

Consejero de Guerra y de las Juntas de Armadas y Galeras.

Gentil hombre de Cámara de S. M.

Sus padres fueron don Alonso Carrillo y su madre doña Luisa Manuel y Guzmán, se desconoce la fecha exacta de su nacimiento, pero fue en el año de 1629, en la ciudad de Córdoba.

Por unos documentos sabemos que, había prestado pleito homenaje al duque de Veragua en la ciudad de Cádiz, que nada más hacerlo tomó el mando de la escuadra y la puso en orden de zarpar. El duque le advirtió que era muy posible encontrase en su rumbo a los enemigos, ya que tenía noticias que del puerto de Brest habían zarpado veinte bajeles con rumbo al de Tolón, por lo que debía tomar precauciones al respecto sobre todo utilizando las fragatas como avisos.

Una vez advertido se hizo a la vela desde la bahía de Cádiz, con rumbo a la isla de Sicilia, prestando resguardo a un gran convoy cargado con tropas y pertrechos de boca y guerra, tomando todas las precauciones consiguió arribar al puerto de Palermo, habiendo burlado a tres escuadras francesas que efectivamente le estaban esperando, y uno de los buques franceses separado de su escuadra, fue atacado por su galeón Capitana, resultando apresado.

Después de desembarcar todo lo transportado, se hizo a la vela de nuevo con rumbo a la bahía de Cádiz, al arribar y zarpando de nuevo de esta bahía sin descasar un instante mantuvo a los buques constantemente en la mar, sobre todo cruzando sobre el cabo de San Vicente, para localizar a las Flotas de Tierra Firme y así protegerlas hasta dejarlas a salvo en la bahía gaditana.

Cuando no estaba en esto, se mantenía cruzando sobra las costas norteafricanas, en las que mantuvo varios combates contra los buques de las Regencias. También estuvo presente y fue muy eficaz, para obligar a los franceses a desalojar las plazas de Messina y Augusta, a los que les realizó varias presas.

Cuando se le solicitó ayuda en tierra, no tuvo inconveniente en formar un Tercio de infantería con las tropas de abordo, a los que unió a los marineros no indispensables para mantener los buques, pasando él mismo a ponerse al frente de la unidad militar y combatiendo en su lugar sin privilegios, expresando al Virrey que eran tropas de sobresalientes.

No dejó de lado la defensa constante de las costas mediterráneas españolas fronterizas con Francia, donde tuvo varios enfrentamientos duros con sus fuerzas navales y militares en tierra, no contando nunca con más de doce galeones y dos brulotes, logrando mantenerlos siempre con la preocupación de su presencia.

En uno de los arcos de las puertas de la antigua muralla de la ciudad de Málaga se puede leer lo siguiente:

« Reinando la Católica Majestad de D. Carlos II, reedificaron estas murallas desde el Torreón a la Puerta del Mar, y se hizo el parapeto y puertas de Espartería, siendo Gobernador de la Ciudad D. Fernando Carrillo y Manuel, Comendador de Almendralejo, Orden de Santiago, y Adelantado mayor de Andalucía, D. Pedro Muñiz de Godoy, gentil hombre de Cámara de S. M., Marques de Villafiel, Conde de Alva de Tajo, del consejo de Guerra, año de 1674 »

Como era costumbre en la Corte de los Austrias, al hacerse un nombramiento de alto rango los escribanos realizaban un curriculum del elegido, para que el Rey supiera en pocas palabras los méritos del agraciado, por eso la relación de esta biografía se circunscribe a la simple transcripción de los documentos que nos muestran su vida y hechos.

Con fecha del día 30 de marzo del año de 1677, se le nombra Gobernador de la Armada del Mar Océano, por haber fallecido su antecesor en el cargo don Diego de Ibarra, por lo que se le realiza su historial mencionado de sus méritos y dice:

« Atendiendo á las prendas que concurren en vos don Fernando Carrillo y Manuel, marques de Villafiel, de mi consejo de Guerra y Juntas de Armadas y Galeras, y al acierto con que habéis servido por espacio de veintisiete años en guerra viva en las galeras, armada, ejército de Italia, Cataluña y Extremadura con los puestos de gobernador de una escuadra de bajeles del Océano, cuatralvo de las galeras de Sicilia y de las de Nápoles, maestro de campo de un tercio de infantería que se os formó de la gente de ellas para el sitio de Solsona. Gobernador de la escuadra de galeras de Nápoles, entretenido en el ejército de Extremadura cerca de la persona de D. Juan de Austria, mi hermano; almirante general de mi armada del mar Océano y gobernador de Málaga, y á que os habeis hallado en la batalla sobre las Horcas de Lérida, donde recibisteis un mosquetazo en la pierna izquierda, en la rendición de un bajel de Portugal. Con la Real en las inquietudes de Nápoles hasta su rendicion, donde tomasteis tres bajeles que manifestaban las costas de Sicilia, y el navío francés El Leon Coronado, y tambien la capitana de Ferrer, en la playa de Mataró; y entrasteis con vuestra galera y los cabos del ejército á reconocer el puerto de Barcelona para sitiarla; y en la ocasión que se tuvo con las saetías de Francia debajo del cañon de Blanes os dieron un astillazo en el costado derecho, de que estuvisteis con gran riesgo; y en la rendición de las cuarenta saetías que se cogieron debajo de San Feliú recibisteis cinco mosquetazos, el uno en los pechos; y viniendo la armada de Francia á socorrer á Barcelona salisteis en la capitana Real del Océano á reconocerla y cogisteis cuatro embarcaciones que traian bastimentos á la plaza y las quemasteis para estar desembarazado, dando aviso de su venida, con que se pudo estorbar socorro; y todo el tiempo que duró el sitio asististeis á guardar la costa y puerto hasta que se rindió á mis Reales armas; y á su vista rendisteis dos bajeles; y despues pasasteis á Nápoles; y habiendo sitiado la armada de Francia á Castelamar, la socorristeis; y habiéndoos ordenado fueseis con tres galeras á reconocer la isla de Ras y entrar en Tolon, lo ejecutasteis con gran riesgo y disteis aviso como la armada de Francia estaba sobre Palamós, donde se encaminó la nuestra y se tuvo batalla de poder á poder; y hallándoos en el sitio de Solsona de maestre de campo os acometió el enemigo una noche tan reciamente que sólo os quedaron dos oficiales, y salisteis con espada en mano alentando vuestra gente, que necesitasteis de muchos socorros y redujisteis al enemigo á que se retirára á sus puestos, y al siguiente dia se rindiese la plaza; y en el pasaje que hizo D. Juan de Austria, mi hermano, á Italia en dos galeras, habiendo embestídolas cuatro bajeles de moros y peleando con ellos, recibisteis un mosquetazo en la cara, de que perdisteis el ojo izquierdo; y viniendo á España gobernando las galeras de Nápoles, defendisteis el puerto de Cartagena de la armada de Inglaterra, combatiendo con ella; y en el ejército de Extremadura os hallasteis en demoler á Arronches; y habiéndoos nombrado por Almirante general de mi armada del Océano, la gobernasteis en diferentes ocasiones y hicisteis muchos viajes con ella á los cabos y en las costas de Galicia, habiendo defendido el trozo de armada con que os hallábais de la Francia; y manteniendo el punto de mis armas pasasteis á los estados de Flándes con gente y dinero para aquel ejército; y á la vuelta, habiendo ejecutado este estimado y difícil servicio (haciendo referencia a lo difícil que era poner una pica en Flándes) con grande dispendio de vuestra hacienda y mucho trabajo, lo continuasteis en el gobierno de Málaga con gran satisfacción y acierto, montando la artillería, reedificando sus murallas, puerto y muelle, en el cual (gobierno) habiéndose ofrecido el combate de cuatro bajeles de la armada con otros de la de Francia, gobernasteis aquella facción con gran acierto y dirección, debiéndose á vuestras asistencias el suceso que se tuvo.

Y esperando lo continuaréis así, he resulto encargaros del gobierno de la dicha mi armada del mar Océano »

Otro documento dice:

« El Rey. — Ignacio de Soroa, capitan de la Maestranza de Cantabria. El Conde (1) de Villafiel, en carta de 7 de marzo pasado, ha dado cuenta de que cuando llegó á Ibiza le dijo el Gobernador de aquella isla se hallaba allí el maestro de fábricas de bajeles que hizo en Arens la Capitana que se quemó á vista de Palermo, y al nombrado Don Pedro, que eran bajeles de porte afragatados y largos, que enmendando que tengan un poco más de puntal y yugo, u la manga muy en su lugar, serán muy arrogantes, como los navíos del Rey cristianísimo, que son de este modelo y con porteria bastantemente rasgada, que hace el uso de la artillería y la puntería muy dispuesta á la mayor facilidad, y que la fabrica de Vizcaya es excelente si fuesen las naos á este modelo. Y habiendo visto en mi Junta de armadas, ha parecido advertiros de estas noticias, para que en las fabricas que hiciéredes esten prevenidos estos reparos y ejecuteis lo mejor, y del recibo de este despacho dareis cuenta. Aranjuez, 27 de Abril de 1678. — Yo el Rey. — Por mandado del Rey nuestro señor.— D. Gabriel Benardo de Quiros »

« Verdadera relacion y carta enviada al Excmo. Sr. Don Fernando Carrillo, Marqués de Villafiel, y Capitan General de la Armada Real de S. M. Católica. Refiérese los sucesos que dicha Armada tuvo despues de haber salido en 1º de Marzo de la vadía de Cádiz yendo la vuelta de las costas de Galicia, teniendo un feliz suceso contra seis carabelas de turcos que habian apresado dos de Mallorca; llegó tan buena ocasion, que la almiranta disparando cuatro piezas, fueron combatidos los infieles y libertados los cristianos. Y asimismo se refiere cómo el miércoles 15 de Marzo de halló afortunada de una cruel borrasca que duró por término de siete horas, contrastando el árbol mayor de la capitana Real, y las demas que iban en su conserva y viéndose dicho General en tan peligro, llamó á la Virgen del Pilar, por cuya intercesión se libró dicha Armada en este año de 1679.

Desde el dia en que el divino Paracleto bajó en lenguas amorosas para dar sabiduría y ciencia á los Apóstoles para que predicasen la fe en diversas partes, desde ese dia escogió Dios á España para jardin de sus delicias; que si este Señor dice que las tiene con los hijos de los hombres, en ninguna parte las tendrá sino en España, pues es ella la que siempre obediente á sus preceptos ha guardado su fe, y por ella han derramado sus hijos la sangre de sus venas, y esta dicha han conseguido por su España, la primera que veneró en altares á la Vírgen soberana, áun estando esta Señora en Jerusalen.

Tambien fué dichosa en que á Santiago le tocase la suerte de venir á predicar á ella, que siendo este apóstol primo de Cristo, le ilustró con ciencia y valor para que con la ciencia sembrase la fe en España, y con el valor bajase de la gloria y arruinase los rebeldes escuadrones del agareno, y por eso fué patron de España, como la Vírgen su protectora.

Predicó este divino apóstol en Zaragoza, y viendo que ninguno se convertia estaba afligido, cuando se le aparece la Vírgen en un Pilar á orillas del rio Ebro, y le dice que la labre allí templo, y que prosiga en su buen intento, que allí ha de ser venerada de los que se han de convertir; y en cuantos reinos gobierna nuestro Monarca hispano, tienen por su protectora á la Vírgen, y la adoran, y por eso se defienden de sus enemigos.

En las Indias á la Vírgen de Copacabana; veneran en Nápoles á la Vírgen del Cármen; en Valencia á la Vírgen de los Desamparados; en Zaragoza á la Vírgen del Pilar, y en Madrid á la Vírgen de Atocha tienen por patrona los monarcas castellanos. Y para que sea notorio á España las felicidades y triunfos que se alcanzan de la mano poderosa de Dios por intercesion de esta soberana Señora, hallarán los católicos el suceso más feliz que se escribe en los anales, y fue el siguiente:

Estando el Excmo. Sr. D. Fernando Carrillo en la vadía de Cádiz con la Armada Real, tuvo órden el 1º de Marzo de que partiese á Vigo y la Coruña á alojar su gente. Salió el dia 4 de la vadía de Cádiz, y yendo con viento en popa, descubrieron la mar adentro dos carabelas de Mallorca que pasaban á Roma con algunos pasajeros, y que habiendo dado en alta mar con seis carabelas de turcos, procuraban defenderse.

Viendo esto el bizarro General, dando velas á la Real en que iba, y siguiéndole la Almiranta, dieron en los turcos: los quitaron la presa y cautivaron muchos, y siguiendo su derrota, el día 15 de Marzo, enojado el furioso mar, sin duda de la dicha de los cristianos, quiso vengarse el aquilon y el noto; con ira y furia grande arrancaban los árboles con velocidad; ya todos los que iban en la Armada se juzgaban perdidos, todo era confusion, todo voces, sin poderse valer los unos á los otros: los capellanes de la Armada les procuraban alentar; pero viendo que crecia la tormenta, todo era desesperacion y voces, hasta que el bizarro general D. Fernando Carrillo, sacando de su pecho á la Vírgen del Pilar la dijo: « Hermosa Madre mia, ahora es tiempo de que me ampareis ejercitando vuestras piedades, no sólo conmigo, sino con mi Rey y con tantos soldados como le sirven en estas naves. Mi navío, Señora, que es la Capitana, es el que veo con más riesgo, pues le falta el árbol y el timon. Amparadme, Vírgen pura » Esto dijo con tal fervor, que á poco tiempo se vió una luz hermosa en el cielo: juzgaron algunos si era el San Telmo que serena las tempestades y tormentas; pero no era sino la Vírgen del Pilar que en trono de serafines serenó la tormenta, poniendo freno á aquel soberbio bruto marítimo.

El General prudente llegó á la Coruña, adonde se cantó el Te Deum laudamus, y avisando deste suceso al Rey nuestro Señor, se dispuso que en Zaragoza se hiciese un Novenario en agradecimiento del beneficio recibido; y á la Vírgen antigua del Pilar hizo el General se le hiciese fiesta por tal suceso; y esta dichosa córte á 23 deste mes de Abril se dice saldrá en procesión la Vírgen, para que todos en la córte le den gracias por beneficios tan grandes como nos hace. Esta Señora nos guie y libre de todos males, y nos dé gracias en la vida, y en la muerte nos ampare »

El mismo general dice: « Todos acudieron á Dios y yo los acompañé, esforzándolos á la diligencia de cortar cabos », terminando su relato del suceso: « Suplico á V. M. se den á Dios y á su Madre Santísima las debidas gracias por tanta misericordia como ha derramado sobre la Capitana, y sobre los que han padecido en el servicio de V. M., un subceso tan inmediato al evidente peligro de la vida. Galeon Santiago, Capitana Real, Playa de Oporto, 20 de enero de 1679 »

Desde esta ciudad de Oporto zarpó en bandolas, aun así se le lanzó un cable para no perder el rumbo por la falta del timón, a la entrada de la ría de Coruña fue remolcada la capitana hasta Ferrol, allí se pusieron inmediatamente a trabajar con la escuadra, al cabo de seis meses ya todos los bajeles tenían reparadas sus averías, se puso a rumbo dando guarda a un convoy con tropas y materiales para Flandes, porque estaban haciendo falta, a pesar de lo complicado y difícil lo consiguió.

A principios del año de 1682, por la falta cada vez más acuciante de casi todo, pues no llegaban los víveres, aún menos las pagas y ni contar, con vestimenta nueva para los marinos y tropas de a bordo, este casi desorden le ocasionó algún disgusto, pues algunos oficiales tuvieron que vender hasta la plata de sus insignias para comer, lo que les llevó a un estado de dejadez que rápidamente se extendió a la marinería y tropa, lo que le obligó a tomar medidas drásticas, por ellas encarceló a cuatro capitanes por permitir ciertas indisciplinas, este acto de firmeza hecho a la vista de todos tuvo su efecto inmediato, pues a los pocos días volvían a estar en el justo orden de policía.

(Se puede apreciar, que no se castiga a los marineros y tropa, si no a los oficiales por permitirlo, esto como es natural fue un gran ejemplo al que pronto se aplicaron todos para evitar las consecuencias)

El día 8 de julio del año de 1682, tuvo un suceso, que el mismo Marqués de Villafiel pone en conocimiento del Rey don Carlos II. Como obligó a saludar a una nao de Génova y otras de Holanda:

« Señor. — Luégo que se fueron los ingleses y franceses, como di cuenta á V. M. en carta de 13, dispuse mejorarme á foso abierto con todas las naos, así las que truje de Vigo como las de V. M. fabricadas en Holanda.

A 16 por la tarde me hice á la vela; y no habiendo saludado á esta Real estandarte una nao gruesa con gallardete en el tope, llamada Capitana de Génova, convoy de otras naos que hay en la bahía de esta nación, y corriendo voces en tierra de que lo habia excusado por capitular como con la plaza, me fuí sólo con esta capitana guiñando la vuelta de ella, con resolucion si no saludaba de echarla los árboles abajo y en caso necesario á pique; y estando á distancia de mosquete, fué de mi parte un teniente de maestro de campo general á decirle saludase.

Respondióme lo ejecutaria, y llegado á más cercanía hizo salva con quince cañones, y le respondí con tres, como á bajel que manda escuadra, que es lo que contiene la Real órden de V. M., no teniendo Estandarte arriba.

Dí fondo; y algunos bajeles holandeses de guerra y cabos de escuadras que no habian saludado, saludaron, intentando primero ser respondidos desta capitana con dos piezas ménos; pero entre el agasajo que les hice y la resolucion que les manifesté, hubieron de ceder, á mi entender porque podia más, saludando con quince y con once.

A los cabos de escuadra respondí con tres, y á los bajeles sencillos de guerra con uno y trompetas, de que he tenido por mí obligación dar cuenta V. M. C. C. R. P. Guarde Dios como la Xpt. há menester. — Bahía de Cádiz, galeon Santiago, capitana Real, 27 de setiembre de 1682. — El Marqués de Villafiel »

Permaneció dieciséis años en el cargo de Almirante y Gobernador de la Armada del Mar Océano, hasta que le sobrevino el óbito en el año de 1683, siendo sepultado en la catedral de Córdoba.

Durante su vida escribió unas obras:

« Instrucciones para el gobierno de la escuadra de galeras de Sicilia, del mando del Marqués de Villafiel » año de 1678.

« Relación de la victoria que tuvo en marzo de 1579 (2) contra caravelas de turcos, que encontró yendo de Cádiz la vuelta de las costas de Galicia, y llevaban apresados dos navíos mallorquines » Códice en folio. núm. 31.

(1) Obsérvese que en un documento se le trata como Marqués y en otro lugar como Conde de Villafiel.

(2) Obsérvese que el año esta mal, ya que es el de 1679 y no 1579.

Bibliografía:

Fernández Duro, Cesáreo.: Disquisiciones Náuticas. Madrid 1996. Tomo I, página 303. Tomo III, páginas, 105, 106, y 161 a 169. Tomo V, páginas 103 y 104.

Fernández de Navarrete, Martín.: Biblioteca Marítima Española. Obra póstuma. Madrid. Imprenta de la Viuda de Calero. 1851.

Vargas y Ponce, Joseph de.: Catálogo de la Colección de Documentos. Instituto Histórico de Marina. Madrid 1979.

Transcrita-compilada por Todoavante ©

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