Fragata Princesa de Asturias 1859

Posted By on 6 enero, 2013

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Fragata Princesa de Asturias de 3ª clase. Colección de don José Lledó Calabuig.

Una de las primeras fragatas de hélice que tuvo la Armada española. El 23 de junio de 1852 se autorizó su construcción como una fragata de vela clásica. El 8 de septiembre de ese mismo año se dispuso su construcción como fragata de hélice de 3ª clase. (1)

Se colocó su quilla en el arsenal de La Carraca, Cádiz, el 13 de mayo de 1853. Fue botada el 17 de noviembre de 1857 tras una dilatada construcción por los nuevos retos técnicos y problemas en el acopio de materiales. Entró en servicio el 1º de noviembre de 1859.

Con un desplazamiento de 2.800 toneladas, medía 66 metros de eslora, 15 metros de manga, 7 metros de puntal y 6,30 metros de calado.

Su máquina fue construida por el británico John Penn y había sido destinada para ser instalada en el navío Rey don Francisco de Asís, pero en 1856 se desestimó la idea de conversión del navío y se destinó la máquina a la fragata. Alimentada por cuatro calderas, con 360 caballos de potencia nominales, debía dar 11 nudos de velocidad, aunque no superó los 8 nudos. Podía llevar 230 toneladas de carbón.

La dotación de la fragata se fijó en 437 hombres. Costó 4.792.243 pesetas.

Estaba artillada con 10 cañones de 20 cm (68 libras), 26 cañones de a 16 cm (32 libras) y otros cinco cañones menores de bronce para las embarcaciones menores.

A finales de 1859 se incorporó a la escuadra de operaciones del norte de África, reunida en Algeciras por el conflicto con Marruecos, mandada por don Segundo Díaz de Herrera. En enero de 1860 bombardeó la escuadra de Díaz de Herrera las fortalezas de Tetuán en apoyo del Ejército. Al mando del brigadier don Manuel Sivila y Posada, y con la insignia del jefe de escuadra don José María de Bustillos, desde el 24 de febrero de 1860, tomó parte en el traslado del ejército de 35.000 hombres a Ceuta, realizó operaciones de bloqueo y en el bombardeo de Río Martin, y de Larache y Arcila los días 25 y 26 de febrero de 1860, sufriendo en ellos 20 impactos y 8 bajas entre su tripulación.

Con la finalización de la guerra y el tratado de paz de Tetuán del 25 de marzo de 1860, escoltó con el vapor Francisco de Asís al mercante británico Earl of Londsdale, que trajo a Gibraltar la indemnización que tuvo que pagar el sultán de Marruecos.

A primeros del mes de julio de 1860 realizó una demostración naval frente a Puerto Príncipe para presionar al gobierno de Haití a que cesara en sus agresiones contra la República Dominicana. Los buques estaban al mando del jefe de escuadra don Joaquín Gutiérrez de Rubalcaba, y eran las fragatas de hélice Príncipe de Asturias, al mando del capitán de navío don Patricio Montojo Albizu, Blanca y Berenguela, los vapores de ruedas Isabel la Católica, buque insignia, Francisco de Asís y el vapor transporte Velasco.

Durante la revista naval de Alicante de 1860, visitaron los reyes Isabel II y don Fernando varios buques de la escuadra. Embarcaron en la fragata Príncipe de Asturias el 12 de septiembre de 1862, llevados desde tierra por el vapor Liniers. La escuadra estaba compuesta por el navío Rey don Francisco de Asís, corbeta Mazarredo, los vapores de ruedas Liniers, Lepanto e Isabel II y los vapores de transporte San Quintín, Álava y San Francisco de Borja. Al mando del brigadier don José Montojo y Albizu, la escuadra realizó una travesía a Palma de Mallorca y a Barcelona, donde llegaron el 21 de septiembre.

En 1861 se destina al apostadero de la Habana. Por entonces, el general Pedro Santana, presidente de Santo Domingo desde su independencia de Haití, había pedido en repetidas ocasiones la protección del gobierno español sin resultado. Por su cuenta proclamó la soberanía española de su país, ante el temor de ser anexionado por los Estados Unidos. El general Serrano, capitán general de Cuba, envió una división al mando del jefe de escuadra don Joaquín Gutiérrez de Rubalcaba. Entre los diferentes buques, se encontraba la fragata Princesa de Asturias, al mando del capitán de navío don Patricio Montojo y Albizu. Los buques fondearon en varios puertos de Santo Domingo en mayo y junio de 1861, donde desembarcaron 3.000 soldados del Ejército y 2.000 marinos e infantes de Marina.

En el mes de julio de 1861 hicieron una nueva demostración de fuerza frente a Puerto Príncipe, Haití, para que no intentaran tomar partido de la situación, y ante la amenaza del gobierno haitiano, dirigido por el general Favre Geffrard, de declarar la guerra a España.

El mismo año de 1861 hubo una ruptura de relaciones entre España y Méjico. Otra escuadra al mando de Rubalcaba fue enviada a la costa mejicana, entre los que se encontraba el Príncipe de Asturias, al mando del capitán de navío don Juan María Alvarado y Roldán. La escuadra y los buques de transporte que llevaron al ejército del general Prim, zarparon de la Habana el 1º de diciembre de 1861. En abril de 1862 finalizó la intervención española, reembarcando las tropas y regresando a la Habana.

Cuando regresó a la península, se incorporó a la Escuadra de Instrucción, mandada por el jefe de escuadra don Luis Hernández Pinzón. La fragata estaba al mando del capitán de navío don José María Alvarado y Roldán. El 9 de junio de 1862 efectuó la escuadra unas maniobras en presencia del ministro de Marina, el teniente general del Ejército don Juan de Zabala. La escuadra fue disuelta el 12 de junio de 1862, pasando la fragata a Cádiz. Embarcaron a bordo de la fragata los ex ministros dominicanos, zarpando rumbo a Santo Domingo y Cuba. Realizó nuevas operaciones en Santo Domingo.

Se encontraba en el apostadero de la Habana, cuando el 22 de enero de 1864 es puesta al mando del capitán de navío don Casto Méndez Núñez, zarpando al día siguiente. El 9 de agosto de 1864 dejó el mando de la fragata el capitán Méndez Núñez. En el apostadero de la Habana fue sustituida en sus comisiones por el vapor Isabel la Católica, regresando la fragata a la península el 17 de noviembre de 1765.

Al llegar a la península fue sometida a varias reparaciones que duraron todo el año de 1865, por lo que no fue enviada a la Escuadra del Pacífico. De nuevo en servicio en marzo de 1866, es puesta al mando del capitán de navío don Rafael Sostoa Ordóñez.

El levantamiento contra el régimen, llamado la “Gloriosa”, sorprendió a la fragata en aguas de Almería y su comandante, el capitán de navío don José Soroa y San Martín, no dudó en unirse al alzamiento contra la reina Isabel II. Al finalizar la revolución, que terminó con la corona de la reina, hubo cambios de nombres en las unidades de la Armada. Por orden del 13 de octubre de 1868 se cambió su nombre por el de Asturias y se modificó el artillado, quedando con 10 cañones de 20 cm y 18 de 16 cm en la batería, más un de 20 cm a proa en montaje de colisa. En 1869 se incorporó a la Escuadra del Mediterráneo.

Fragata Asturias como Escuela Naval Flotante en Ferrol.

Fragata Asturias como Escuela Naval Flotante en Ferrol. Colección de don José Lledó Calabuig.

Entre 1870 y 1871 entró en el arsenal de Ferrol para ser reformada al ser destinada a servir como sede de la Escuela Naval Flotante, creada por decreto del 10 de septiembre de 1869, sustituyendo al Colegio Naval Militar. Se le desmontó la máquina, la mayor parte de la artillería y arboladura, se hicieron nuevos alojamientos y otros cambios, quedando con un desplazamiento de 1.576 toneladas y el aspecto de un navío de dos puentes.

Comenzó el nuevo servicio el 1º de abril de 1871, fondeada en Ferrol. Su primer director fue el capitán de navío don Victoriano Sánchez Barcáiztegui y disponía de 15 tenientes de navío profesores.

En 1886 perdió su clasificación de buque de primera clase para ser clasificada como pontón, siguiendo con sus servicios de buque escuela. En 1906 pasaron por sus aulas la última promoción de aspirantes.

Dada de baja en 1908 al decidirse el traslado de la Escuela Naval a San Fernando. La fragata se vendió para su desguace al año siguiente.

(1) Diferentes autores la clasifican como de 1ª clase, basándose solamente en el número de bocas de fuego, que era de 50 piezas el mismo que las de su pretendida categoría, pero por su desplazamiento no es correcto, pues pertenecía a la 3ª, ya que el número de bocas no eran todos del mismo calibre y por tanto su poder de fuego no correspondía para clasificarla de 1ª.

Bibliografía:

Bordejé y Morencos, Fernando de.: Crónica de la Marina española en el siglo XIX, 1868-1898. Tomo II. Ministerio de Defensa. Madrid, 1995.

González Echegaray, Rafael. “La fragata Asturias”. Revista General de Marina. Marzo 1976.

González, Marcelino.: 50 Barcos españoles. Fundación Alvargonzález. Gijón, 2009.

Lledó Calabuig, José.: Buques de vapor de la Armada española. Del vapor de ruedas a la fragata acorazada, 1834-1885. Aqualarga Editores. Madrid, 1997.

Rodríguez González, Agustín Ramón y Coello Lillo, José Luis.: La fragata en la Armada española. 500 años de historia. IZAR. Construcciones Navales, S.A. 2003.

Rolandi Sánchez-Solís, Manuel.: “La participación de la Marina de guerra española en la campaña de Santo Domingo (1861-1865)”. Revista de Historia Naval. Año 2012, nº 117.

VV.AA.: Biografía del Excmo. Señor Don Casto Méndez Núñez, Jefe de la Escuadra Española en el Pacífico. Imprenta Moliner y Compañía. Madrid, 1866.

VV.AA.: El Buque en la Armada española. Editorial Sílex. Madrid, 1999.

Compilada por Santiago Gómez.

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