Fragata Tetuan 1866

Posted By on 13 enero, 2013

Fragata acorazada Tetuan.

Fragata acorazada Tetuan. Colección de don José Lledó Calabuig.

Fue la primera fragata blindada construida en astilleros españoles, en Esteiro, Ferrol. El 4 de octubre de 1860 decide el gobierno español construir una fragata blindada en astilleros españoles, cuando todavía no se había terminado de construir la británica Warrior. Mientras se redactaba el proyecto por la Dirección de Ingenieros, se autorizó su construcción el 29 de noviembre de 1860.

Se colocó su quilla el 22 de mayo de 1861, en la 3ª grada del astillero de Ferrol. Fue botada el 19 de marzo de 1863. Tras una puesta en servicio prolongada, dada la novedad de este tipo de buques y la falta de experiencia de los astilleros españoles, se entregó a la Armada el 4 de abril de 1866. Costó 6.772.256 pesetas. Fue un buque de excelentes cualidades marineras.

Desplazaba 6.300 toneladas, 6.859 toneladas a plena carga. Medía 85 metros de eslora, 17 de manga, 8 de puntal y 6,95 de calado. Tripulada por 584 a 600 hombres.

Con una máquina de 1.000 caballos de vapor nominales y 8 calderas, podía alcanzar los 12 nudos de velocidad, aunque en las pruebas alcanzó una velocidad máxima de 13 nudos y medio. Podía llevar 800 toneladas de carbón.

Poseía una coraza de hierro de 13 cm que cubría la mayor parte del casco desde la cubierta alta hasta 1,20 metros por debajo de la línea de flotación.

Estaba armada con 40 cañones de 68 libras (20 cm) del tipo Rivera, todos en batería, además de otros 6 cañones de bronce para las embarcaciones menores, 2 obuses lisos de 15 cm, 2 cañones rayados de 12 cm y 2 cañones de 8 cm.

Salió de Ferrol el 31 de marzo de 1866 a probar sus máquinas. Tuvo la mala fortuna de chocar con unas rocas en el bajo de la Palma. Es destinada a la Escuadra del Pacífico y zarpó de Ferrol el 6 de abril de 1866 rumbo a Cádiz. Al llegar a este puerto se comprobó que las averías en el casco eran mayores de lo que se preveía y la fragata tuvo que ser enviada a Tolón para entrar en el dique seco el 23 de abril. Se aprovechó su estancia en el dique para realizar algunas mejoras en la maquinaria y cambiar la hélice, y así ganar algo de velocidad. Cuando quedó lista, salió de Tolón el 30 de mayo de 1866 y entró en Cádiz el 7 de junio. Para entonces, la escuadra española del Pacífico ya se había retirado de aguas peruanas y chilenas.

Fue destinada al apostadero de la Habana, saliendo de Cádiz el 22 de diciembre de 1866. Allí se unió a la división enviada por orden de Méndez Núñez, que había llegado desde Río de Janeiro. Donde permaneció destinada hasta comienzos del año 1868. Al mando del capitán de navío don Jacobo Mac-Crohon y Santiago, zarpó de la Habana el 11 de mayo de 1868 y llegó a Nueva York la tarde del 17 de mayo. El 1º de junio se trasladó al arsenal de Brooklyn para limpiar sus fondos. Una vez reparada, llegó a Cádiz el 15 de julio de 1868.

En el mes de septiembre de 1868 se encontraba en la bahía de Cádiz cuando comenzó la revolución conocida como la “Gloriosa”, uniéndose a las fuerzas de la Armada mandadas por el brigadier don Juan Bautista Topete. Estaba al mando del capitán de navío don Victoriano Sánchez Barcáiztegui. Secundados por las fuerzas del Ejército al mando del general don Juan Prim, y tras la batalla de Alcolea, triunfó la revolución y la reina Isabel II fue destronada.

En diciembre de 1868 pasó a la Escuadra del Mediterráneo, que se encontraba al mando del brigadier don Juan Bautista Antequera y Bobadilla. El 18 de noviembre de 1869 llegó a Tánger para respaldar las reclamaciones del gobierno español al sultán de Marruecos. Regresó a Cartagena el 24 de diciembre. El 16 de marzo de 1870 entró en Mahón con la escuadra, regresando a Cartagena el 27 de abril, pasando la fragata a ser desarmada.

En 1870, mientras estaba fondeada en Cartagena, se modificó su armamento, añadiendo varios cañones rayados de avancarga Armstrong de grueso calibre, e instalar un reducto blindado sobre cubierta. También se desmontó casi todo el aparejo.

En 1873 se encontraba destinada en la Escuadra del Mediterráneo. Cuando estalló la revolución cantonal en Cartagena, a mediados de julio de ese año, se encontraba desarmada en el arsenal para instalar nueva artillería. Alistada de nuevo a toda prisa, se unió a las fuerzas navales cantonales. El 25 de agosto de 1873 salió de Cartagena con la fragata blindada Numancia y el vapor Fernando el Católico.

Tomó parte en el bombardeo de Alicante el 27 de septiembre, donde los buques cantonales, las fragatas blindadas Numancia, Tetuán y Méndez Núñez, lanzaron 500 proyectiles. Por sufrir una vía de agua accidental, la fragata fue remolcada a puerto por el vapor Fernando el Católico, entrando en el dique seco del arsenal.

A primeros del mes de octubre salió la fragata de Cartagena con el vapor Fernando el Católico. Sin ninguna oposición por parte de la escuadra del gobierno, recalaron en Garrucha, Cuevas, Mojácar y Torre.

Fragata acorazada Tetuan.

Fragata acorazada Tetuan. Colección de don José Lledó Calabuig.

Tomó parte en el combate naval de Portman el 11 de octubre de 1873. La mañana del 13 de octubre salieron de nuevo de Cartagena los buques cantonales para romper el bloqueo con las fragatas Tetuán, Méndez Núñez, Numancia y el vapor Fernando el Católico, seguidos a distancia por el vapor Buenaventura con la bandera de la Cruz Roja. A las dos de la tarde abrió fuego la Tetuán contra la escuadra al mando del contraalmirante don Miguel Lobo, pero Lobo rehuyó el combate y levantó el bloqueo.

Días después, el 17 de octubre volvieron a salir de Cartagena los mismos buques para llevar a Valencia y Barcelona a varios jefes cantonales, pero el día 20 de octubre, la fragata Numancia espoloneó y echó a pique al vapor Fernando el Católico en aguas de Alicante. Tras el accidente, regresaron los buques a Cartagena. Finalizada la sublevación, en enero de 1874, fue entregada al gobierno.

La fragata quedó destruida el 30 de diciembre de 1873 a causa de un incendio, cuando se encontraba frente al dique de la Curra. Sobre las 11 de la mañana del día 30 se embarcó pólvora en la fragata y comenzó un incendio que fue rápidamente sofocado, pero se reavivó esa misma tarde y ya fue descontrolado. La gente se agolpaba en los muelles para ver el espectáculo hasta que la munición de la fragata comenzó a explotar. Muchas lanchas, botes y otras embarcaciones comenzaron a recoger la tripulación que se lanzaba al agua y, por suerte, sólo hubo dos bajas.

Cuando comenzaba a hundirse, el incendio terminó por hacer explotar los pañoles de municiones, perdiéndose la fragata completamente. Por suerte, sólo explotaron pequeños pañoles con municiones y pólvora. Si hubiera explotado el pañol principal buena parte de la ciudad hubiera sido afectada. En las investigaciones posteriores, se averiguó que fue un fogonero el causante deliberado del incendio. Hubo otros implicados, pero la falta de pruebas y al no querer abrir viejas heridas, no se investigó más profundamente.

Varias de sus planchas de hierro fueron recuperadas y utilizadas en la batería flotante Duque de Tetuán, en construcción en el arsenal de Ferrol. Varios años después, entre enero de 1877 y enero de 1879 se recuperaron algunos restos de la fragata, siendo desguazada in situ con voladuras parciales controladas, quedando el puerto de Cartagena despejado.

Bibliografía:

Bordejé y Morencos, Fernando de.: Crónica de la Marina española en el siglo XIX, 1868-1898. Tomo II. Ministerio de Defensa. Madrid, 1995.

Constitucional, El. Un redactor. Individuo correspondiente de la Academia de la Historia.: Las Fragatas Insurrectas y el Bombardeo de Alicante. 20 de julio de 1873 hasta el 31 de octubre. Imp. de Gossart y Seva. Alicante, 1873.

González-Llanos Galvache, Santiago.: “La construcción naval en Ferrol durante el siglo XIX”. Cuaderno monográfico nº 29. Instituto de Historia y Cultura Naval. Madrid. Noviembre 1996.

González, Marcelino.: 50 Barcos españoles. Fundación Alvargonzález. Gijón, 2009.

González, Marcelino.: Otros 50 Barcos españoles. Fundación Alvargonzález. Gijón, 2012.

Lledó Calabuig, José.: Buques de vapor de la Armada española. Del vapor de ruedas a la fragata acorazada, 1834-1885. Aqualarga Editores. Madrid, 1997.

Pérez Crespo, Antonio.: El cantón murciano. Academia Alfonso X el Sabio. Murcia, 1990.

Rodríguez González, Agustín Ramón y Coello Lillo, José Luis.: La fragata en la Armada española. 500 años de historia. IZAR. Construcciones Navales, S.A. 2003.

VV.AA.: El Buque en la Armada española. Editorial Sílex. Madrid, 1999.

Compilada por Santiago Gómez.

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