Reina Regente 1910

Posted By on 25 febrero, 2013

Crucero Reina Regente 2º. Colección de don Alfredo Aguilera.

Crucero Reina Regente 2º. Colección de don Alfredo Aguilera.

Crucero protegido, único de su clase. Designado en algunas fuentes como crucero acorazado, más bien por su aspecto, no así por su escasa protección para lo que se espera de un buque de ese tipo.

Tras la desaparición, por temporal en el estrecho del crucero Reina Regente, el gobierno pensó en disponer de otro buque con el mismo nombre a los pocos meses del naufragio. Se colocó su quilla en Ferrol el 19 de marzo de 1897. Realmente se colocó la primera sección de la quilla en el astillero de Ferrol, quedando definitivamente en grada en 1899, según el proyecto del ingeniero de la Armada Torelló.

Obstáculos administrativos, financieros y técnicos fueron retrasando su construcción. La botadura del crucero Reina Regente se verificó el 20 de septiembre de 1906. Tras pasar más de diez años de construcción, era entregado a la Armada el 8 de octubre de 1910.

Desplazaba 5.871 toneladas. Medía 110,92 metros de eslora, 15,98 de manga, 10,85 de puntal y 4,95 de calado. Disponía de una tripulación de 452 hombres.

Disponía de dos máquinas verticales de triple expansión, fabricadas por la Maquinaria Terrestre y Marítima de Barcelona, calderas Belleville y dos hélices. Potencia de 9.100 a 11.000 caballos a tiro forzado, que le daba una velocidad a tiro forzado de 19,5 nudos, en pruebas. Tenía una autonomía de 6.000 millas a tiro natural. Capacidad de llevar 1.190 toneladas de carbón.

Tenía la cubierta protegida por un blindaje de espesor variable entre 90 y 110 mm.

Armado con 10 cañones González Rueda de 15 cm, 2 Vickers de 75 mm, 12 Nordenfelt de 75 mm y 8 ametralladoras. Por primera vez en la Armada se emplearon complejos artilleros binarios, a proa y popa, resultando también una novedad el monocalibre de la artillería principal.

Por Real Decreto de 17 de enero de 1908 se nombra comandante del crucero al capitán de navío don Gabriel Rodríguez, mientras el crucero se encontraba alistándose a flote.

En febrero de 1911, formando parte de la Escuadra de Instrucción, fue visitado por el rey Alfonso XIII. Poco después realizó viaje a las costas británicas con motivo de la coronación del rey Jorge V, el 22 de junio de 1911, y la posterior parada naval en el puerto de Portsmouth. Visitó de nuevo Inglaterra en el mes de julio de 1911 con motivo de las regatas de Cowes, a las que asistió el rey español, saliendo de Santander dando escolta al yate real Giralda. Regresó a las costas españolas en el mes de agosto. Al regreso de este viaje fue puesto al mando del capitán de navío don Augusto Miranda y Godoy.

Posteriormente tomó parte en las operaciones del norte de África, bombardeando en varias ocasiones las costas y posiciones de las cábilas rifeñas, además de otras operaciones de patrulla. Cuando se encontraba en las proximidades de la desembocadura del río Kert tuvo una grave avería el 19 de enero de 1912, al saltar la tapa de una válvula de fondo, situada en la sala de máquinas de estribor, empleada para la toma de agua de mar, para descarga o la inundación rápida de la nave. Se pudo evitar el hundimiento del crucero al encallarlo en una playa cercana, acudiendo en su ayuda el cañonero Laya. Fue reparado en el arsenal de Cartagena, a donde llegó escoltado por el crucero Princesa de Asturias.

En 1912 estallaron conflictos en los Balcanes. El gobierno español envió al crucero Reina Regente para proteger a los ciudadanos españoles residentes en Turquía. Partió de Málaga el día 6 de noviembre de 1912 al mando del capitán de navío don Augusto Miranda, fondeando en Constantinopla el día 13 de ese mes y año. Dado el buen papel que dejó a España, por sus dotes de diplomático conciliador, en 1913 es ascendido Miranda y Godoy a contraalmirante y posteriormente nombrado ministro de Marina en octubre de 1913.

Al regreso de la comisión en el Bósforo, es destinado de nuevo a las operaciones del norte de África. En junio de 1913 le tocó bombardear los restos del encallado cañonero General Concha, para evitar su captura por los rifeños.

En el año 1914 comienza a ser utilizado como buque escuela de guardiamarinas, limitando los viajes de instrucción a las costas peninsulares y a las islas Canarias, a causa del comienzo de la primera guerra mundial.

A partir de 1915, experimento una serie de deficiencias en sus maquinas, obligándolo a frecuentar los astilleros para ser reparado. En octubre de 1918, en el curso de un viaje de instrucción, el buque quedo a la deriva y tuvo que ser remolcado a puerto por el crucero Reina Victoria Eugenia.

En los años siguientes, cuando ya lo permitieron las circunstancias internacionales, realizó diversos viajes de instrucción por el Mediterráneo y el Atlántico, pero siempre a velocidad reducida. El octubre de 1920 fondeó en Buenos Aires.

En 1921 volvió a efectuar operaciones militares en aguas del norte de África, pero debido a sus continuas averías de máquinas y calderas, fue destinado a otras comisiones, como su destino en Canarias en 1922.

En 1924 entró en el arsenal de La Carraca para ser carenado. El mal estado de su maquinaria desaconsejó emprender cualquier reparación. Dado de baja el 31 de diciembre de 1926, vendiéndose como chatarra tres años después por 535.000 pesetas.

Bibliografía:

Alfredo y Elías, Vicente.: Buques de guerra españoles, 1885-1971. Editorial San Martín. Madrid, 1980.

Antón Viscasillas, Jaime.: “El almirante don Augusto Miranda y Godoy, creador del arma submarina”. Revista General de Marina. Octubre 2006.

Bordejé y Morencos, Fernando de.: Crónica de la Marina española en el siglo XIX, 1868-1898. Tomo II. Ministerio de Defensa. Madrid, 1995.

El Mundo Naval Ilustrado. Año 1, nº 1. Madrid, 1º de mayo de 1897, página 6.

Periódico ABC. Viernes, 13 de junio de 1913, página 6.

Periódico La Vanguardia. Jueves, 19 de julio de 1906, página 7.

Periódico La Vanguardia. Viernes, 17 de enero de 1908, página 7.

VV.AA.: El Buque en la Armada española. Editorial Sílex. Madrid, 1999.

Compilada por Santiago Gómez.

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