Alvarado 1895

Posted By on 26 marzo, 2013

Cañonero Alvarado. Colección de don Alfredo Aguilera.

Cañonero Alvarado. Colección de don Alfredo Aguilera.

A causa de la insurrección cubana en 1895, se hizo necesaria la adquisición de buques de guerra, contratándose siete cañoneros a astilleros británicos y 18 lanchas cañoneras en los astilleros gaditanos. Los cañoneros eran de tres tipos diferentes, los tres Pizarro, los dos Diego Velázquez y los dos Alvarado.

El contrato se firmó el 8 de julio de 1895 y el 11 de julio recibieron sus nombres, todos de conquistadores españoles. Su quilla fue colocada en los astilleros Thomson, de Clydebank, en Glasgow, en el mes de julio de 1895. Botado el 30 de agosto de 1895.

Desplazaba 100 toneladas, 115,5 a plena carga. Medía 33,54 metros de eslora, 4,72 de manga, 2,67 de puntal y 1,50 de calado. Tripulado por 33 hombres.

Tenía una máquina vertical de triple expansión de 137 caballos indicados con tiro natural y 300 caballos a tiro forzado, una hélice, alcanzando una velocidad de 10 a 12 nudos.

Armado con un cañón Nordenfelt de 57 mm en el castillo y una ametralladora Maxim de 37 mm en la toldilla.

Los dos cañoneros Alvarado y Sandoval, una vez entregados, partieron directamente a Cuba. Realizó el cañonero una escala en Funchal, islas Azores, de donde salió el 23 de noviembre de 1895 rumbo a Puerto Rico, llegando finalmente a la Habana a primeros de diciembre de 1895.

Combatió en varias operaciones a los insurgentes cubanos. Al mando del teniente de navío Cervera, fue disparado desde la costa por los rebeldes cuando se dirigía al puerto de Taco, el 21 de marzo de 1896.

Al mes siguiente siguió patrullando la costa de Baracoa y tuvo nuevos encuentros con el enemigo. La mañana del 25 de abril de 1896 tomó parte en los combates librados en Maraví, al oeste de Baracoa y costa norte de Cuba, yendo en conserva del cañonero Pizarro. Al acercarse a puerto, los dos cañoneros son recibidos con un nutrido fuego de fusil, contestado por los cañones y fusiles de marinos y tropa embarcada. En la acción resultó muerto un cabo y heridos un oficial y siete soldados del ejército, además de 8 marinos heridos, entre ellos el teniente de navío don Manuel Antón, comandante del Pizarro.

El 5 de junio de 1896 llevó a bordo 1.200 hombres del ejército junto al crucero Jorge Juan y a los cañoneros Pizarro y Pinzón, desde Baracoa a la playa de Toar, cerca de Maraví. Al mando del segundo comandante del crucero desembarcaron varios marineros para reconocer la playa. Una vez establecida la cabeza de playa, desembarcó el ejército en 4 lanchones remolcados por los botes a vapor de los barcos, y se tomó el puerto de Maraví. Allí quedó el crucero para su defensa.

El 4 de octubre de 1897, con el crucero Conde de Venadito y los cañoneros Marqués de Molíns y Sandoval, llevó a bordo una brigada del Ejército y atacaron en Río Seco, copando a 260 insurrectos cubanos, capturado a varios prisioneros, 183 fusiles, municiones y 28 caballos.

Durante el mes de marzo y las tres primeras semanas de abril de 1898 colaboró el crucero Conde de Venadito en la ofensiva del general Blanco en la parte oriental de la isla de Cuba, llevando pertrechos y tropas.

Cuando comenzó la guerra con Estados Unidos, en 1898, el cañonero Alvarado es destinado en Santiago de Cuba, al mando del teniente de navío don Mauricio Arauco. Este comandante recibe el mando de las defensas submarinas de Santiago de Cuba. Fue el encargado de abrir las defensas que obstruían el canal al paso de la escuadra de Cervera, la noche del 2 de abril.

Con la rendición de Santiago de Cuba el 17 de julio, el cañonero Alvarado cayó en poder de los norteamericanos el 4 de agosto, combatiendo desde el otro bando a nuestras tropas, como el 12 de agosto en el bombardeo y la toma de Manzanillo.

En la Marina norteamericana realizó varios servicios hasta su baja definitiva en junio de 1912.

Bibliografía:

Aguilera, Alfredo y Elías, Vicente.: Buques de guerra españoles, 1885-1971. Editorial San Martín. Madrid, 1980.

Bordejé y Morencos, Fernando de.: Crónica de la Marina española en el siglo XIX, 1868-1898. Tomo II. Ministerio de Defensa. Madrid, 1995.

Coello Lillo, José Luis, Rodríguez González, Agustín Ramón.: Buques de la Armada española a través de la fotografía (1849-1900). Ministerio de Defensa. Instituto de Historia y Cultura Naval. Aqualarga. Madrid, 2001.

Franco Castañón, Hermenegildo.: Los apostaderos y estaciones navales españolas en Ultramar. Empresa Nacional Bazán, 1998.

Vila Miranda, Carlos.: España y la Armada en las guerras de Cuba. Fundación Alvargonzález. Gijón, 1998.

VV.AA.: El Buque en la Armada española. Editorial Sílex. Madrid, 1999.

Compilada por Santiago Gómez.

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