Biografía de don Juan Rodríguez de Valcárcel y Vargas

Posted By on 20 abril, 2013

 

Jefe de escuadra de la Real Armada Española.

III Marqués de Medina.

Caballero de la Real y Militar Orden de Alcántara.

Vino al mundo en la ciudad de Sevilla, el día 3 de noviembre del año de 1730. Fueron sus padres, don Ignacio Rodríguez de Valcárcel Tous de Monsalve, 24 de Sevilla y de su esposa, doña Juana Vargas Zúñiga Céspedes.

Elevó petición de la Carta-orden y le fue concedida, sentando plaza de Guardiamarina en la Compañía del Departamento de Cádiz, el día 21 de agosto del año de 1745. Expediente N.º 449.

En sus grados inferiores, al igual que casi todos los guardiamarinas, incluso de oficiales subalternos, navegó en diferentes buques, por todos los mares y océanos, con lo que adquirió una práctica excepcional, al mismo tiempo participó en varios combates y contra diferentes enemigos, pues éstos no faltaban, sobre todo con los múltiples cruceros en comisión de corso contra las regencias norteafricanas, así como varios viajes en las Flotas de Tierra Firme e Indias.

Ya al mando de una fragata, participó en la expedición a Argel, que se efectuó en el año de 1775, estando en la escuadra del general Castejón, donde tuvo una actuación destacada, pues los fuegos de su buque, fueron tan eficaces y certeros, que protegieron y hicieron posible el reembarco de las tropas, en tan lastimosa ocasión para las armas de España.

El día 16 de enero del año de 1780, estando al mando del navío San Julián perteneciente a la escuadra del general don Juan de Lángara, ésta se enfrentó a una escuadra británica al mando del almirante Rodney, siendo su comportamiento muy valeroso, pero su navío, después de muchas horas de duro pelear quedó desmantelado y acribillado su casco, con más de la mitad de su dotación muerta o herida y él también, viéndose obligado a rendido.

Fue abordado por una dotación de presa británica, que procedían del navío Royal George, pero por los resultados no era una dotación muy experimenta en estos trabajos.

Queda esta opinión demostrada al saber que, al estar en tan mal estado el buque, los victoriosos enemigos no lograban ponerlo al rumbo por ellos deseado, dada la poca velocidad que alcanzaba el navío, por esta razón era arrastrado por las corrientes en rumbo directo a la costa, donde sin duda alguna se hubiera estrellado y perdido.

Por todo ello acudieron a Valcárcel, para que los sacara de tan apurada situación, pues era conocida su fama de práctico en las cosas de la mar y no andaban equivocados, porque a las pruebas nos remitimos.

Éste les puso la condición, por la que si salvaba el buque y a ellos, estos quedarían prisioneros de los españoles, los británicos se lo pensaron durante un tiempo, esperando por sus medios poder salir del mal trance, pero al ver que la situación no mejoraba, si no que se agravaba se decidieron al fin.

Sucediendo así que logró sacar a su navío del apuro y a los británicos con él, dándose el caso peregrino, por el que los primeros, vencedores, ahora eran los vencidos y por ello sus prisioneros, entrando en la bahía de Cádiz, con gran alegría de la dotación española.

Como recompensa a tan denodados esfuerzos y heroísmo, demostrado en éste combate, S. M. puesto en su conocimiento ordenó se le ascendiera al grado superior, por lo que recibo la Real orden con su ascenso al grado de brigadier.

Para que se restableciera de sus heridas, fue destinado al apostadero de Algeciras, aquí poco a poco se fue recuperando y al ser ya curado se le otorgó el mando del navío Santa Isabel, que pertenecía a la escuadra del general don Luis Córdova.

Participó en el desafortunado ataque de las baterías flotantes, que tuvo lugar el día 13 de septiembre contra el peñón de Gibraltar, estando a bordo de su navío y como protección de éstas, para evitar cualquier ataque por sorpresa de la escuadra británica, mientras se llevaba a cabo el bombardeo, por los disparos con ‹ bala roja › de los enemigos las flotantes se incendiaron y tuvo que enviar su bote a rescatar a los náufragos y heridos, siendo las bajas trescientos treinta y ocho muertos, seiscientos treinta y ocho heridos, ochenta ahogados y trescientos prisioneros.

El día 20 de octubre del año de 1782, participó en el combate del cabo de Espartel con su navío, en el que se enfrentaron a la escuadra del mando del almirante Howe, quien pudo elegir el espacio y distancia por llevar sus buques los cascos ya forrados de cobre, cuando por fin los navíos españoles parecía que les iban a dar alcance, el almirante británico dio la orden de arribar y ganando barlovento, les enseñó sus popas a don Luís de Córdova y se alejó sin sufrir pérdidas.

Se le nombró interinamente Mayor General de la escuadra al ser ascendido a jefe de escuadra y en este cargo permanecía cuando le sobrevino su fallecimiento.

El desenlace falta tuvo lugar el día 16 de agosto del año de 1785, en la misma ciudad que le vio nacer, Cádiz, de muerte natural, cuando contaba con 54 años de edad.

Bibliografía:

Enciclopedia General del Mar. Garriga. 1957. Compilada por el contralmirante don Carlos Martínez-Valverde y Martínez.

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Est. Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra» 9 tomos. Madrid, 1895—1903.

Guardia, Ricardo de la.: Notas para un Cronicón de la Marina Militar de España. Anales de trece siglos de historia de la marina. El Correo Gallego. 1914.

Paula Pavía, Francisco de.: Galería Biográfica de los Generales de Marina. Imprenta J. López. Madrid, 1873.

Válgoma y Finestrat, Dalmiro de la. Barón de Válgoma.: Real Compañía de Guardia Marinas y Colegio Naval. Catálogo de pruebas de Caballeros aspirantes. Instituto Histórico de Marina. Madrid, 1944 a 1956. 7 Tomos.

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