Isabel II 1835

Posted By on 7 mayo, 2013

 

Vapor de ruedas, con casco de madera, construido en Quebec, en los astilleros Black & Campell, y botado el 27 de abril de 1831 para la compañía Cunard, con el nombre de Royal Williams. Había iniciado su navegación en 1831 entre Quebec y Halifax. El 1833, sus armadores lo enviaron a Europa para venderlo. Salió de Nueva Escocia el 13 de agosto de 1833 y llegó al Támesis 19 días después.

Grabado del vapor de ruedas Isabel II. Colección de don José Lledó Calabuig.

Grabado del vapor de ruedas Isabel II. Colección de don José Lledó Calabuig.

Siendo ministro de Marina don José Vázquez Figueroa, el ministro de Hacienda don Juan Álvarez Mendizábal, encargó en 1834 al embajador en Londres, marqués de Miraflores, la compra o alquiler de varios vapores de ruedas, destinados a bloquear la costa del Cantábrico para evitar la llegada de armas al bando carlista, contratándose los vapores Isabel II, Reina Gobernadora y Mazzeppa.

Desplazaba 1.370 toneladas. Medía 48,8 metros de eslora, 8,54 de manga, 4,93 de puntal y 3,80 de calado. Tripulado por 160 hombres.

Su máquina era de 200 caballos nominales y 300 indicados. Velocidad de 8 nudos. Armado con 2 cañones de 32 libras y 6 carronadas del mismo calibre.

Fue alquilado por tres meses, a 20 libras diarias y 10 si estaba inmovilizado por obras, con una opción de compra por 10.000 libras (un millón de reales). Cuando fue alquilado se encontraba el vapor en Lisboa. Los portugueses lo habían alquilado como buque transporte en septiembre de 1833.

Procedente de Lisboa llegó a Ferrol el 27 de septiembre de 1834, con tripulación británica y al mando del capitán de navío Frederick Henry. Este comandante británico fue nombrado brigadier y quedó al mando de los vapores destinados al bloqueo de la costa del Cantábrico. En el arsenal se le montaron los dos cañones y seis carronadas, quedando incorporado a las fuerzas de bloqueo de la costa del Cantábrico.

Al hacerle un reconocimiento, el casco y las calderas se encontraban en mal estado, por lo que fue enviado a Inglaterra para su reparación, siendo sustituido por el vapor alquilado Reina Gobernadora, que embarcó a la tripulación y comandante del Isabel II.

Entrado en servicio, se incorporó a las Fuerzas Navales del Cantábrico, mandadas por el brigadier don Melitón Pérez del Camino. Estaba formada por la fragata Perla, los bergantines Manzanares, Guadalete y Guadiana, las goletas Isabel II y María. El resto eran buques mercantes, fletados para servir en la campaña, la balandra Atalaya, el falucho Gavilán, el lugre Vigilante, el paquebote Águila y las trincaduras Vizcaya, Valdés, Isabel II, Rigurosa, Atalante, Clotilde, Veloz, San José, Marina, Leopoldino, Infante, Reina Gobernadora, Churruca y Constitución.

Al mediodía del 11 de abril de 1839 cañoneó Zarauz, convirtiéndose en el primer vapor que abrió fuego en combate. Ese mismo mes de abril se le reventó una caldera. Volvió a navegar a primeros del mes de mayo tras hacer unas reparaciones de urgencia.

En 1840 fue enviado al puerto de Burdeos para ser carenado por el mal estado de su casco. Al estar sus maderas podridas, el casco fue reconstruido en su casi totalidad y se instaló su máquina original. Por esta razón, aparece en varios listados y fuentes como un buque de nueva construcción.

El 7 de julio de 1842 se puso al mando del teniente de navío don Eusebio Salcedo. En noviembre de 1842 se hallaba en el puerto de Barcelona, contribuyendo a sofocar la insurrección de la ciudad. Seguía al mando de Salcedo, ascendido a capitán de fragata el 23 de noviembre de ese año. En 1843 se puso al mando del capitán de fragata don Luis Hernández Pinzón.

En 1850 se le cambió su nombre por el de Santa Isabel al comprarse un vapor de ruedas al que se le puso el nombre de Isabel II. Quedó destinado al servicio de guardacostas.

En la segunda mitad del año 1852 seguía sirviendo en el servicio de guardacostas, en la tercera división, con el bergantín-goleta Águila, el místico Palomo, los faluchos de primera Espartano y Galgo, los faluchos de segunda San Antonio, Listo, Parmesano, Pimienta, Amalia, Dorado, San José, Gallo y 11 escampavías.

El 16 de agosto de 1856 llegó a Valencia desde Marsella el vapor Santa Isabel. Llevaba a bordo al príncipe Adalberto de Baviera. El 13 de septiembre de 1857 encontró en la costa de Asturias con averías al navío de guerra turco A. Fathie, siendo remolcado por el vapor Santa Isabel hasta Ferrol.

En mayo de 1858 se realizó una revista naval en Alicante, con motivo del viaje de los reyes de Alicante a Valencia a bordo del navío Rey Don Francisco de Asís. El vapor Santa Isabel formó parte de esta escuadra, mandada por el comandante general de Cartagena don Juan de Dios Sotelo. En septiembre del mismo año formó parte de la escuadra que visitó la reina Isabel II en Ferrol.

A finales de 1859 se incorporó a la escuadra formada con motivo de la guerra de África. Estaba al mando del teniente de navío don Adolfo Guerra. Se encontraba fondeado en la bahía de Algeciras cuando naufragó el 7 de enero de 1860 a causa de una temporal de Levante. Se salvó toda la tripulación excepto un marinero, muerto al ser aplastado por un cañón durante el temporal.

Bibliografía:

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Robert, Juan B.: “La evolución del buque en el siglo XIX y su repercusión en la Marina militar de España”. Revista de Historia Naval. Año 1984, nº 5.

Compilada por Santiago Gómez.

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