Biografía de don Diego Colón y Moniz de Perestrello

Posted By on 2 abril, 2010

Biografía de don Diego Colón y Moniz de Perestrello

II Almirante y Virrey de Indias.

I Duque de Veragua.

Diego Colón y Moniz de Perestrello

Era hijo de Cristóbal Colón y de doña Felipa Moniz de Perestrello.

Vino al mundo en la ciudad de Lisboa o Porto Santo a lo largo del año de 1474.

En el año de 1492 al emprender el gran viaje del descubrimiento su padre, lo dejó como paje del Príncipe de Asturias don Juan, al que acompañaba su hermano natural Fernando, así los dos se convirtieron en los compañeros de juegos, pero al fallecer el don Juan en el año de 1498, la reina doña Isabel los acogió como propios, continuando así en la Corte. Todo porque los Reyes habían visto el aprecio que habían mostrado a su hijo desaparecido.

A la muerte del almirante, demandó al Rey que le diera todo los que se había firmado entre su padre y el Monarca, pero don Fernando le daba evasivas. El Rey viajó a Nápoles y a su regreso en el año de 1508, volvió a insistir, pero don Fernando le dijo: « que no podía conceder cargo tan importante por sucesión sin saber si los futuros sucesores de Colón reunirían condiciones para el desempeño de aquellos altos cargos » (1)

Esto le decidió a presentar demanda judicial al mismo Rey, por lo que acudió al Consejo de Indias, a los que presentó todos sus documentos, sobre todo las capitulaciones entre los Reyes Católicos y su padre. Reunido el Consejo falló a su favor por unanimidad, pero esto a don Fernando no le decía mucho. Pero Diego fue algo más listo, ya que se las arreglo para contraer matrimonio con doña María Álvarez de Toledo, hija de don Fernando, Gran Maestre de León y éste sobrino de don Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez, 2º Duque de Alba, que a su vez era un gran allegado a la Corte.

Al ver esto don Fernando, ya unido a una de las más nobles familias de España, no tenía la menor duda de que el nombramiento iba a ser correcto, aunque un poco contrariado por la maniobra tan hábil que había conseguido Diego, pero por otra parte la valoraba como se merecía, ya que ganarle a él en maniobras de este tipo era difícil y eso decía mucho del joven Diego. Por lo que por Real Cédula del día veintinueve de octubre del año de 1508, se le nombra Gobernador de las Indias en sustitución de Ovando, pero aún así no le concedió el título de virrey. (Y es que don Fernando era muy duro en los asuntos de Estado)

Arribó a la isla de La Española el día diez de julio del año de 1509. Pronto destacó la esmerada educación de doña María, que le abrió las puertas de todas las grandes casas de la isla de Santo Domingo, de hecho y a pesar de no tener el título de virrey entre ellos les trataban con ese nombre. Pero se formaron dos partidos, uno al mando de Fonseca y encabezado por el tesorero Pasamonte, llamado « partido del Rey », en el que el ex gobernador no cejó un instante en atacar a don Diego y el otro lógicamente sostenido por los partidarios del hijo del almirante.

Pero fue tal la presión a que fue sometido, sobre todo por Fonseca, que envío al Rey permiso para regresar a la Península, así el día nueve de abril del año de 1515 embarcaba desde Santo Domingo, dejando allí a su esposa. En la Corte se le reconoció que era un buen Gobernador, solo que la pertinaz resistencia de su persona en defensa de los nativos, le había llevado a enemistarse hasta con los muy bien acaudalados de la isla.

El día veintitrés de de enero del año de 1516 falleció don Fernando y el cardenal Jiménez de Cisneros quedo como Regente del Reino, por lo que envió a los padres Jerónimos a que se hicieran cargo de la administración de la isla. Don Diego quedó en la Península a la espera del nuevo Rey, a la llegada de don Carlos I se informó del caso, por instancia de don Diego, llegando a la conclusión de que todo era una farsa para dominar la situación unos pocos en la isla, así que a finales del año de 1519 lo nombra Virrey y Gobernador de las Indias, embarcando en el mes de enero del año de 1520 con rumbo a La Española.

Efectivamente al arribar se encontró la isla en un reino de taifas, habiéndola dividido y en cada trozo de ella con un Gobernador, por lo que los destituyó a todos y nombró personas de su confianza, quedando algo más claro el panorama de la isla. En el año de 1522 ya tuvo que reprimir una sublevación de esclavos, donde se uso gran firmeza. Y el día dieciséis de septiembre del año de 1523 embarcó con rumbo a la Península, por ser reclamado por el Rey ya que le habían llegado nuevas acusaciones.

Arribó a Sanlúcar de Barrameda el día cinco de noviembre del mismo años, recorriendo toda la Península de Sur a Norte, ya que la Corte en ese momento se encontraba en la ciudad de Vitoria, donde fue recibido por don Carlos, siéndole muy fácil desmentir todo de lo que se le acusaba, ya que lo principal era mantener unida la isla y bien tratados los pobladores, al parecer era esto lo que molestaba a los demás, que para criticar y salirse con la suya no dudaban en molestar a S. M.

Pero el Rey no estaba muy convencido de todo, así que lo agregó a su Corte y viajó primero a la ciudad de Toledo, donde permanecieron un tiempo, en el cual don Diego ya se encontró enfermo. Salieron de Toledo para trasladarse a la ciudad de Sevilla, porque en ella iba a contraer matrimonio don Carlos con doña Isabel de Portugal.

Para ser trasladado se le dispuso de una litera, pero al pasar por la población de Puebla de Montalbán se indispuso más, siendo alojado en casa de don Alonso Téllez Pacheco, donde llegaron el día veinticuatro de febrero del año de 1526, pero la fiebre le continúo subiendo y manteniéndose muy alta, por lo que falleció el día veintiséis del mismo mes y año.

Según los biógrafos coinciden, que fue una persona muy franca y noble, por lo que estos fueron los defectos que sus enemigos aprovecharon para calumniarle hasta la muerte.

(1) Al parecer las dudas de don Fernando se basaban en que don Diego había mantenido relaciones con dos mujeres y de ellas un hijo de cada una; la primera era doña Constanza Rosa y su hijo tuvo la desgracia de fallecer en la expedición al mando de Cristóbal de la Peña, justo en el intento de conquista del territorio de Veragua. Y la segunda doña Isabel Samba, que vivía en Bilbao o Guernica, su hijo si le heredó, ya que por el testamento otorgado en la isla de Santo Domingo fechado el día ocho de septiembre del año de 1523, le entregaron el quinto que él finado ordenaba de todos sus bienes.

Bibliografía:

Casas, Fray Bartolomé de las.: Historia de las Indias. Biblioteca de Autores Españoles. Ediciones Atlas. Madrid, 1957.

Enciclopedia General del Mar. Garriga. 1968. Compilada por don José María Martínez-Hidalgo.

Enciclopedia Universal Ilustrada. Espasa. Tomo 14. 1912, páginas, 195 y 196.

Fernández de Oviedo Valdés, Gonzalo.: Historia General y Natural de las Indias. Edición y Estudio de Juan Pérez de Tudela Bueso. Biblioteca de Autores Españoles. Atlas. Madrid, 1992. Basada en la obra original del año de 1548.

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española, desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Museo Naval. Madrid, 1973.

López de Gómara, Francisco.: Historia General de las Indias hasta 1552. Tomo I Hispania Victrix. Tomo II Conquista de Méjico. Ediciones Orbis, S. A. Barcelona, 1985.

O‘Donnell y Duque de Estrada, Hugo.: Los Álvarez de Toledo el Mar. Junta de Castilla y León. María del Pilar García Pinacho (Ed.) Los Álvarez de Toledo Nobleza viva. 1998.

Pereyra, Carlos.: Historia de la América Española. ED. Saturnino Calleja. Madrid 1924.

Compilada por Todoavante.

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