Biografía de don Luis de Vallabriga y de Rozas

Posted By on 26 julio, 2013

 

Teniente General de la Real Armada.

Caballero profeso de la Militar Orden de Santiago.

Vino al mundo en la ciudad de Zaragoza en el año 1754, fueron sus padres don José Ignacio de Vallabriga y Español y doña Josefa de Rozas y Dramond.

Sentó plaza de guardiamarina el día 30 de abril del año 1767, en la Compañía del Departamento de Cádiz. Expediente N.º 1.014.

Al aprobar sus exámenes teóricos se le ordenó embarcar en diferentes buques, todos ellos en comisión de corso contra la piratería que ejercían las regencias norteafricanas, al regreso de uno de ellos de le ordenó regresar a la Compañía para ser examinado de las prácticas, por los buenos informes de sus diferentes Comandantes, se le entregó el día 21 de agosto del año 1770 su ascenso a alférez de fragata, continuando en las misma comisión embarcado en varios buques.

Al regreso de uno de sus cruceros se le entrega la Real orden del día 11 de enero del año 1773, siendo ascendido al grado de alférez de navío, regresando a su comisión anterior, al volver a la bahía de Cádiz de uno de sus cruceros se le ordena trasbordar realizando su primer viaje a Tierra Firme.

Al regreso se le entrega la Real orden del día 16 de marzo del año 1776, siéndole notificado su ascenso al grado de teniente de fragata, a los pocos días zarpa de nuevo con rumbo a Tierra Firme y posteriormente a la Habana.

A su regreso se le entrega la Real orden del día 2 de junio del año 1777, siendo ascendido al grado de teniente de navío, ordenándosele trasbordar y con el nuevo embarque pasar a los típicos cruceros entre los cabos de San María y San Vicente, en protección del tráfico marítimo procedente de Ultramar, en una de sus arribadas a Cádiz, se le ordena trasbordar, regresando con el nuevo destino a realizar tres tornaviajes consecutivos a Tierra Firme, Veracruz y la Habana, donde quedó destinado para cumplir los tres años de permanencia en el Apostadero, a su regreso se le ordena embarcar en el navío Santísima Trinidad, siendo nombrado Ayudante de la Mayoría General de la escuadra al mando del general don Luis de Córdova.

Siéndole entregado el mando del bote del navío, cuando el día 13 de septiembre del año 1782 en el ataque de las baterías flotantes a Gibraltar, éstas comenzaron a incendiarse por efecto de las ‹ balas rojas ›, rescatando a todos los que le fue posible por no poder llevar más personas a bordo, de vuelta a su navío lo abordó y con él participó en el combate del día 20 de octubre siguiente contra la escuadra al mando del almirante británico lord Howe.

Los británicos admiraron: «…el modo de maniobrar de los españoles, su pronta línea de combate, la veloz colocación del navío insignia en el centro de la fuerza y la oportunidad con que forzó la vela la retaguardia acortando las distancias » El combate tuvo una duración de cinco largas horas.

Los buques enemigos por llevar ya forradas sus obras vivas de cobre tenían mayor andar, permitiéndoles mantenerse en todo momento la distancia conveniente, cuando el resto de la escuadra española iba llegando al combate, decidieron por el mayor número de navíos españoles rehuirlo, viraron y cazaron el viento enseñando sus popas se fueron alejando del alcance de la artillería española. El coloso español, el navío Santísima Trinidad, del porte de 130 cañones sólo pudo hacer una descarga completa de todas sus baterías, su lentitud le impidió poder hacer más. Regresando la escuadra a la bahía de Cádiz en día 28 siguiente.

Encontrándose en el Departamento le fue entregada la Real orden del 21 de diciembre de 1782, por la que de acuerdo con los informes muy favorables de su general se le asciende al grado de capitán de fragata.

Al firmarse la paz el día 20 de enero con los artículos preliminares entre España y el Reino Unido de la Gran Bretaña, en Versalles y el Tratado definitivo, también en Versalles el día 3 de septiembre de 1783; elevó petición de licencia, pasando a su ciudad natal a recuperarse de algo más de catorce años ininterrumpidos de permanencía a bordo de los bajeles de Su Magestad Católica.

Al presentarse en el Departamento, fue destinado a bordo de buques que realizaban el corso contra las regencia de Argel, al regreso de uno de ellos se le entregó la Real orden del día 14 de junio del año 1785, siendo ascendido al grado de capitán de navío.

Se le ordenó embarcar en buques destinados a la Mar del Sur, con base en el Callao permaneciendo en aquellas aguas por espacio de casi tres años, al cumplirse el plazo se le destinó a Buenos Aires, donde permaneció otros tres años, donde recibió al orden de regresar, al presentarse en su Departamento de Cádiz se le ordenó pasar al de Cartagena.

Se le entregó el mando de un navío, perteneciente a la escuadra del general don Francisco de Borja, participando en la campaña naval sobre la isla de Cerdeña, siendo uno de lo que cayó enfermo al declararse abordo la epidemia por el mal estado de los víveres, regresando a Cartagena donde fue desembarcado y por su valor demostrado se le entregó al Real orden del día 25 de enero del año 1794, por la que era ascendido al grado de brigadier.

Por Real orden de finales del mes de abril del año 1797, el general don José de Mazarredo quien había tomado el mando de la escuadra del Océano después del fatídico combate del cabo de San Vicente, exigió poder elegir a sus Comandantes siéndole concedido, por esta razón se le otorgó el mando del navío San Pablo, zarpando el día 5 de febrero del año 1798 en persecución de la escuadra británica que no pudo ser alcanzada, regresando pasados ocho días a la bahía de Cádiz.

De nuevo zarpó la escuadra en el mes de mayo del año 1799, con rumbo a Cartagena donde se unió a la escuadra francesa al mando del almirante Eustache Bruix, arribando al Arsenal de Brest donde fondearon ambas escuadra el día 2 de agosto siguiente, permaneció en el fondeadero hasta ser atacado por enfermedad, viéndose obligado a ser desembarcado el día 1 de enero del año 1800, siéndole concedida licencia de regreso a su ciudad natal para restablecerse; encontrándose en su domicilio le fue entregada la Real orden del día 11 de diciembre del año 1800, por la que era ascendido al grado de jefe de escuadra.

Al recuperarse se desplazó a la Villa y Corte, donde se le entregó la Real orden del día 27 de agosto del año 1802, siéndole notificado su ascenso al grado de teniente general.

Poco pudo disfrutar de tan alto grado, pues hallándose en Madrid le sobrevino el fallecimiento por causas naturales el día 25 de noviembre del año 1803, contaba con cincuenta y dos años de edad, de ellos treinta y seis de muy honrosos servicios a España.

Bibliografía:

Carlan, J. M.: Navíos en Secuestro. La escuadra Española del Océano en Brest (1799-1802). Instituto Histórico de Marina. Madrid, 1951.

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Est. Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra» 9 tomos. Madrid, 1895—1903.

Paula Pavía, Francisco de.: Galería Biográfica de los Generales de Marina. Imprenta J. López. Madrid, 1873.

Válgoma y Finestrat, Dalmiro de la. Barón de Válgoma.: Real Compañía de Guardia Marinas y Colegio Naval. Catálogo de pruebas de Caballeros aspirantes. Instituto Histórico de Marina. Madrid, 1944 a 1956. 7 Tomos.

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