B-1 1922

Posted By on 8 octubre, 2013

Foto del sumergible B-1. Colección Todoavante. Casaú. Cartagena.

Foto del sumergible B-1. Colección Todoavante. Casaú. Cartagena.

Los submarinos de la clase “B” fueron los primeros construidos en astilleros españoles, en Cartagena, por la SECN. Nacidos de la Ley Miranda de 1915, que proyectaba la creación de una fuerza submarina de 28 unidades.

Los submarinos de la clase “B” pertenecían al tipo norteamericano Holland serie F-105, un desarrollo mejorado de la serie Holland 903-L.

Desplazaban 564 toneladas en superficie y 716 en inmersión. Medía 64,18 metros eslora, 5,6 de manga, 5,1 de puntal, 3,44 de calado medio. La dotación era de 28 hombres. Según una orden ministerial del 15 de agosto de 1934 la tripulación se elevó a 34 hombres, además del comandante, 2º comandante y un oficial.

Propulsados por dos motores diesel de 700 caballos y dos eléctricos de 210 caballos cada uno, propulsaban a las dos hélices una velocidad máxima en superficie de 16,22 nudos y 10,5 en inmersión durante una hora. Su autonomía era de 2.600 millas a 16 nudos y 4.900 a 10,5 nudos en superficie, 10 millas a 10,5 nudos en inmersión y 90 millas a 4,5 nudos en inmersión. Tenía una cota máxima de 60 metros de profundidad.

Estaba armado con un cañón Vickers de 76 mm antiaéreo y 4 tubos lanzatorpedos, dos a proa y dos a popa, con torpedos de 450 mm Whitehead X-150. Podían llevar otros cuatro torpedos de reserva.

A ninguno de los seis submarinos se le asignó nombres y sólo tenían la identificación en su torreta de los numerales “B-1” a “B-6”.

Se colocó su quilla el Cartagena el 1º de febrero de 1917. Fue botado el 2 de junio de 1921 y entró en servicio en la Armada el 11 de enero de 1922. Fue su primer comandante el teniente de navío don Francisco Regalado Rodríguez.

En la primavera de 1922 intervino en la guerra del Rif. Tomó parte en la evacuación de los heridos y no combatientes de los peñones de Alhucemas y Vélez de la Gomera, junto al submarino Isaac Peral. La operación, bajo intenso fuego enemigo, estuvo al mando del capitán de fragata don Mateo García de los Reyes, que arboló su insignia en el Isaac Peral, y en la que colaboró el acorazado España. Salieron de Cartagena el 17 de abril rumbo a Melilla, donde se unieron al acorazado, saliendo esa misma noche rumbo al Peñón de Vélez de la Gomera. Cumplida la misión, regresaron los dos submarinos a Águilas el 20 de abril, fondeando finalmente en Cartagena al día siguiente.

El 2 de junio de 1922 salieron de Cartagena los submarinos Isaac Peral, A-3 y B-1, escoltados por el torpedero Nº 22. Recalaron en Málaga el día 3, de donde salieron el día 5 y llegaron esa noche al Peñón de Alhucemas, también asediado por los moros y necesitado de agua con urgencia. Descubiertos por los moros, que dispararon desde cinco puntos diferentes de la costa, los buques tuvieron que retirarse a Melilla, regresando a Cartagena el 7 de junio. La tentativa de abastecer Alhucemas se reinició el 20 de junio al salir de Cartagena los mismos buques más el submarino B-2. Salieron de nuevo de Málaga el día 23 y llegaron esa noche a su destino. En esta ocasión podo abastecerse al Peñón, emprendiendo esa noche la retirada a Melilla, llegando finalmente a Cartagena el 25 de junio.

El 27 de julio de 1922 realizaron un reconocimiento del Peñón de Vélez de la Gomera los submarinos B-1, B-2 y el torpedero Nº 22. Fueron recibidos con disparos de fusil.

Los submarinos de la flotilla, el Isaac Peral, los tres de la clase “A” y los tres primeros de la clase “B”, salieron de Cartagena rumbo a San Sebastián el 26 de agosto de 1922. En septiembre celebró la flotilla en San Sebastián los actos conmemorativos de la primera vuelta al mundo de Elcano. El rey Alfonso XIII embarcó en el submarino en Pasajes el 9 de septiembre de 1922 y realizó un viaje sumergido hasta San Sebastián. Finalizada la visita y ejercicios, la flotilla regresó a Cartagena en el mes de octubre, recalando en Ferrol, Marín, Vigo y Cádiz, el 25 de septiembre.

En el mes de marzo de 1923 realizó maniobras la flotilla, presididas por el Rey, embarcado en el destructor Villaamil, en aguas de Cartagena. En ese mismo año de 1923 se creó la división de submarinos de Mahón, siendo destinados el A-1 Monturiol y A-2 Cosme García. En Cartagena, en la división de instrucción, quedó el Isaac Peral, el A-3 y los cuatro primeros submarinos de la clase “B”.

La división de instrucción de submarinos, compuesta por el Isaac Peral, B-1, B-2, B-3 y B-4, se encontraba en Alicante a mediados de octubre de 1923. La flotilla realizó un crucero de instrucción en aguas de Cataluña y Baleares entre el 14 de septiembre y el 14 de octubre de 1923.

El capitán general de Cataluña, don Miguel Primo de Rivera dio un golpe de estado y alcanzó el poder el 13 de septiembre de 1923. Una de las primeras medidas del dictador fue un viaje a Italia. Primo de Rivera y los reyes embarcaron el 15 de noviembre de 1923 en el acorazado Jaime I. Al día siguiente salió rumbo a Italia, acompañado por el acorazado Alfonso XIII, el crucero Reina Victoria Eugenia, los destructores Cadarso y Villaamil, los submarinos B-1, B-2, B-3 y B-4 y el buque correo Rey Jaime I de la Trasmediterránea con el séquito a bordo. En el puerto de La Spezia desembarcó la familia Real y el 21 de noviembre fondeó la escuadra en Nápoles. Finalizada la visita, la escuadra llegó a Barcelona el 1º de diciembre, y a Cartagena el 14 de diciembre.

Unos días después, el 11 de enero de 1924 se puso al mando del teniente de navío don José María de Rotaeche Rodríguez, sustituido el 4 de agosto del mismo año por el del mismo empleo don José Sierra Carmona.

Procedentes de Cartagena, llegaron a Vigo el 1º de septiembre de 1926 los submarinos Isaac Peral y B-1, formando la división de submarinos de Ferrol. Dos días después entraron en Ferrol escoltados por el remolcador Cíclope. Ese mes de septiembre se puso al mando del teniente de navío don Claudio Alvargonzález.

En enero de 1927 fue carenado y modernizado. Terminadas las reparaciones en Ferrol de los submarinos Isaac Peral y B-1, pusieron rumbo a la base naval de La Graña en la primera semana de enero de 1927.

El 4 de agosto de 1927 salieron de Ferrol los dos submarinos. Llevaban a bordo a varios oficiales para realizar prácticas en submarinos. El 11 de agosto volvieron a zarpar rumbo a la ría de Ares para realizar prácticas de inmersión. En octubre de 1927 entraron los dos submarinos en el dique para realizar reparaciones. Ese mismo año se unieron a la división con base en La Graña los submarinos B-2, B-3 y B-4.

En los meses de agosto y septiembre de 1928 realizó maniobras en aguas del Cantábrico junto a los otros cinco submarinos de la clase “B” y dos de la clase “C”, el C-1 y C-2.

En los meses de octubre y noviembre de 1928 realizó con la escuadra unas maniobras en el Mediterráneo. Durante las maniobras, a las 12 de la noche del 2 de noviembre de 1928 llegó a Palma de Mallorca el transporte Almirante Lobo, buque insignia de la división de submarinos, mandada por el capitán de navío don Mateo García de los Reyes. Fondearon después los submarinos Isaac Peral, los seis submarinos de la clase “B” y los C-1 y C-2 de la clase “C”. La escuadra llegó a Barcelona el 11 de noviembre para dar descanso a las tripulaciones, entre los que se incluía a la división de submarinos, con el Isaac Peral como buque insignia. El B-1 estaba al mando del teniente de navío Ramón de Aubarede Leal, desde el 11 de septiembre. Permanecieron en puerto hasta la mañana del 20 de noviembre.

Con motivo de la inauguración de la exposición universal de Barcelona el 19 de mayo de 1929, visitaron el puerto varias escuadras. Unos días antes entraron varios buques españoles, entre ellos los seis submarinos de la clase “B” y los C-1, C-2 y C-3, abandonando el puerto la última semana del mes de mayo.

A finales de julio de 1929 fondearon en Ferrol los submarinos B-1, B-2, B-3 y B-4, mandados por el capitán de corbeta don Casimiro Carro Chicarro. Llegaron acompañados por el remolcador Galicia. Estos submarinos formaban la división de Ferrol, con base en la Graña.

Participó en las maniobras anuales de la escuadra en el Mediterráneo entre mediados de septiembre y mediados de octubre de 1929. Fue uno de los buques que llegó a Barcelona a mediados de octubre para dar descanso a las tripulaciones.

El 25 de abril de 1930 entraron en el arsenal de Ferrol los submarinos de la base naval de La Graña para efectuar reparaciones, B-1, B-2, B-3 y B-4. A mediados de septiembre de 1932 se puso al mando del teniente de navío don Félix Ozamiz Rodríguez, sustituido en octubre de 1934 por el del mismo empleo don Narciso Núñez de Olañeta.

En julio de 1932 realizó trabajos hidrográficos con el submarino B-3 y el guardapescas Contramaestre Castelló en el paso del Centollo, lugar del naufragio del crucero Blas de Lezo.

El 16 de abril de 1935 son destinados a la estación naval de Mahón los cuatro submarinos con base en La Graña, B-1, B-2, B-3 y B-4.

Cuando comenzó la guerra civil en julio de 1936 se encontraba en la flotilla con base en Mahón, junto a los submarinos B-2, B-3 y B-4. El 18 de julio de 1936 se hizo cargo del submarino, que se encontraba en reparaciones, el alférez de navío don Sebastián Gallo Martínez. Su anterior comandante, el teniente Núñez de Olañeta y su segundo el teniente de navío don José María Pasquín Daban, fueron asesinados en la fortaleza de La Mota.

Finalizados los trabajos de reparación en Mahón, el B-1 se trasladó a Cartagena en diciembre de 1936. Durante la guerra civil fue destacado a Barcelona en enero de 1937, desde donde realizó algunas patrullas. Fue destinado a Almería en abril de 1937, regresando a Cartagena el 23 de mayo.

En el mes de agosto realizó patrullas por los cabos de Gata y San Antonio, entrando en Alicante en septiembre y el día 12 en Valencia. El 9 de noviembre recibió órdenes de regresar a Cartagena. A causa de una avería tuvo que entrar al día siguiente en Alicante. Allí colisionó con un mercante británico y quedó con la proa dañada, pero llegó a Cartagena el día 11 de noviembre. Una vez reparado, realizó varias salidas para abastecer Mahón. Ese mismo mes de noviembre quedó arrumbado en Cartagena y ya no realizó ningún servicio en toda la guerra.

Permaneció averiado en la base cartagenera hasta el final de la guerra. Los vencedores encontraron al submarino en la misma base, lo repararon y pusieron al mando del teniente de navío don José María Mena Ruiz de Port, sustituido un mes después, el 13 de mayo de 1939, por el del mismo empleo don José Luis Pérez Cela.

Dado de baja el 21 de octubre de 1941. Fue hundido como blanco de destructores en 1949.

Bibliografía:

Aguilera, Alfredo y Elías, Vicente.: Buques de guerra españoles, 1885-1971. Editorial San Martín. Madrid, 1980.

Cervera Pery, José.: La guerra naval española (1936-39). Editorial San Martín. Madrid, 1988.

Diarios ABC, La Vanguardia.

González, Marcelino.: 50 Barcos españoles. Fundación Alvargozález. Gijón, 2009.

González, Marcelino.: Otros 50 barcos españoles. Fundación Alvargonzález. Gijón, 2012.

Compilada por Santiago Gómez.

Todoavante ©

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