D-3 1954

Posted By on 26 octubre, 2013

 

Foto del sumergible D-3 — S-22. Colección Todoavante. Casaú. Cartagena.

Foto del sumergible D-3 — S-22. Colección Todoavante. Casaú. Cartagena.

El ministro de Marina don José Giral Pereira, encargó a la SECN elaborar el proyecto y diseño de un nuevo submarino de unas mil toneladas y veinte nudos de velocidad en superficie. El 22 de noviembre de 1932 se firmó un contrato para la construcción del submarino del tipo “D”. Fue proyectado por el ingeniero naval español don Áureo Fernández Ávila.

El 27 de marzo de 1934, el nuevo ministro Rocha García, aprobó la construcción de otros dos submarinos de la clase “D”. Se pusieron sus quillas en 1934, el del D-3 el 11 de diciembre. Cuando comenzó la guerra civil sólo se habían hecho acopio de algunos materiales. Con la guerra se pararon las obras. En febrero de 1940, ya finalizada la guerra, se decidió seguir su construcción de los tres submarinos. Las obras se realizaron muy lentamente por la precaria situación económica de la posguerra. La llegada de la segunda guerra mundial dificultó la obtención de materiales y equipos.

Aunque eran buques modernos cuando fueron diseñados, las peripecias en su construcción y no poder disponer de materiales necesarios por el aislamiento internacional español, fueron submarinos con muchos problemas desde sus pruebas de mar. En una de ellas no llegó a los 60 metros de profundidad. Tenía mala estanqueidad, problemas de estabilidad, vibraciones de los motores que proporcionaban otras averías.

Económicamente fueron un desastre. El D-1 costó más de treinta y dos millones de pesetas, el doble de lo presupuestado. Los otros dos submarinos costaron casi cuarenta millones, a lo que habría que sumar los excesivos costes de mantenimiento y numerosas reparaciones.

Desplazaba 1.075 toneladas en superficie y 1.409 en inmersión. Medían 84 metros de eslora, 6,63 de manga y 4,06 de calado. Su dotación era de 60 hombres.

Disponía de dos motores diesel Sulzer de 2.500 caballos y dos motores eléctricos de 650 caballos cada uno. Podía navegar a 20 nudos en superficie y 9,5 nudos en inmersión durante una hora. Tenía una autonomía de 9.000 millas en superficie a 12 nudos. Su cota prevista de inmersión era de 80 metros, pero nunca sobrepasó los 60.

Estaba armado con un cañón Krupp de 88 mm a proa (el inicialmente previsto era un cañón Vickers de 120 mm), una ametralladora de 20 mm, situada a popa de la torreta y 6 tubos lanzatorpedos, 4 a proa y 2 a popa, con capacidad para llevar 8 torpedos de reserva.

La botadura del D-3 tuvo lugar el 20 de febrero de 1952. Los trabajos a flote duraron dos años más, entregándose a la Armada el 20 de febrero de 1954.

A causa de muchos defectos de sus dos precedentes, se pensó en no seguir con su construcción, pero como no había nada mejor, se siguió con ella, entrando en servicio tras 20 años en gradas.

Mientras se completaba su construcción a flote, se puso al mando, el 3 de febrero de 1952, del capitán de corbeta don José María Fernández González, sustituido por el capitán de corbeta don Miguel Cebrián Cuquerella el 3 de mayo de 1958.

A mediados de septiembre de 1954 zarparon de Cartagena varios buques de la 2ª división de la Flota para realizar maniobras en el Mediterráneo, el crucero Miguel de Cervantes, cuatro destructores, varios buques menores y los submarinos D-1, D-2, D-3 y G-7.

El 7 de octubre de 1957 presenció Franco en Cartagena unas maniobras de la escuadra. Ese mismo día salió Franco de Cartagena a bordo del crucero Canarias, escoltado por dos destructores, un cañonero y los submarinos D-1, D-3, G-7 y General Sanjurjo.

Cuando llegó la ayuda norteamericana en 1956, fue incluido en los planes de modernización. Entró en el dique de Cartagena para comenzar las obras de modernización el 15 de octubre de 1960. Se incorporó al servicio el 14 de marzo de 1963. Cambió su aspecto externo con una nueva forma aerodinámica, una torreta más pequeña, se eliminó el cañón y los dos tubos lanzatorpedos de popa. Fueron corregidos sus problemas de escora, de estabilidad. Recibió equipos de navegación, comunicaciones, radar, sonar e hidrófonos. Su velocidad en superficie se redujo a 18 nudos y la de inmersión se aumentó a 10 nudos. Con los nuevos equipos se necesitaba más personal, aumentando a 72 hombres.

Por una orden del 15 de junio de 1961 se cambiaron los numerales de los tres submarinos. El D-3 pasó a ser el S-22.

Los dos submarinos modernizados tomaron parte en numerosos ejercicios. Ambos tomaron parte en 1964 en los ejercicios “Hispania-1”.

El 12 de diciembre de 1965 se le entregó la bandera de combate en Cartagena junto al submarino S-21, acto que fue presidido por el ministro de Marina Nieto Antúnez. Se encontraba al mando del capitán de corbeta don Mariano Herrán Perruca desde el 1º de septiembre de 1964, sustituido el 21 de diciembre de 1965 por el capitán de corbeta don Juan A. Sánchez Tembleque.

En 1966 el S-22 tomó parte en la I Semana Naval de Barcelona. En diciembre de 1966 recibió la bandera de combate en el puerto de Cartagena.

A causa de las muchas averías, a finales de la década de los sesenta redujo mucho su actividad. El 14 de julio de 1967 se pone al mando del capitán de corbeta don Juan Francisco Ruiz Montero.

El 9 de octubre de 1970 abordó y hundió en Cartagena al mercante Almenara. Estaba al mando, desde el 11 de septiembre de 1969, del capitán de corbeta don Pedro Soler Yolif. A causa de este accidente y posteriores daños fue retirado del servicio y dado de baja en febrero de 1971.

Bibliografía:

Aguilera, Alfredo y Elías, Vicente.: Buques de guerra españoles, 1885-1971. Editorial San Martín. Madrid, 1980.

Coello Lillo, Juan Luis. Buques de la Armada española. Los años de posguerra. Aqualarga. Madrid. 2000.

Diarios ABC, La Vanguardia.

González, Marcelino.: Otros 50 barcos españoles. Fundación Alvargonzález. Gijón, 2012.

Compilada por Santiago Gómez.

Todoavante ©

About the author

Comments

Comments are closed.