Laya 1912

Posted By on 6 noviembre, 2013

 

Los cuatro cañoneros de la clase Recalde fueron proyectados en el Plan Naval de 1908, con un presupuesto de seis millones de pesetas. Fueron construidos en Cartagena por la Sociedad Española de Construcciones Navales.

La quilla del Laya se colocó el 30 de noviembre de 1909, fue botado el 3 de agosto de 1911 y se entregó a la Armada el 15 de diciembre 1912.

Foto del cañonero Laya. Colección Todoavante. Casaú. Cartagena.

Foto del cañonero Laya. Colección Todoavante. Casaú. Cartagena.

Desplazaba 800 toneladas. Medía 65,45 metros de eslora, 9,1 de manga y 2,90 de calado. Tripulado por 130 hombres.

Disponía de dos máquinas verticales de triple expansión, construidas en Cartagena, dos calderas Yarrow, construidas por la Sociedad Española de Construcciones Metálicas, dos hélices. Alcanzaba los 1.200 caballos de potencia a tiro forzado y una velocidad de 13,5 nudos. Con una capacidad de almacenar 160 toneladas de carbón, tenía una autonomía de 3.000 millas a consumo económico de 10 nudos.

Armado con 4 cañones Vickers de 76 mm, dos en el castillo y dos en la toldilla, y dos ametralladoras Vickers de 7 mm.

Cuando se encontraba en las proximidades de la desembocadura del río Kert, el crucero Reina Regente tuvo una grave avería el 19 de enero de 1912, al saltar la tapa de una válvula de fondo, situada en la sala de máquinas de estribor, empleada para la toma de agua de mar, para descarga o la inundación rápida de la nave. Se pudo evitar el hundimiento del crucero al encallarlo en la playa con la ayuda del cañonero Laya, mandado por el capitán de fragata don José Gutiérrez Sobral.

Los cuatro cañoneros realizaron la mayoría de sus servicios en las costas de Marruecos. Tuvo su bautismo de fuego el 7 de septiembre de 1912 con el bombardeo de la zona costera de Beni Urriagel junto al cañonero Recalde. En octubre de 1914 se concedió su mando al capitán de fragata don Luis González Quintas.

A mediados de enero de 1915 salió de Cádiz rumbo a Melilla, sustituyendo al cañonero Bonifaz en las comisiones que realizaba en la costa norteafricana.

Los cuatro cañoneros eran exactamente iguales. Para distinguirlos se pintaron en julio de 1915 un zuncho de veinte centímetros de ancho en lo alto de la chimenea del Laya, dos en el Bonifaz, con treinta centímetros de separación, tres en el Recalde y cuatro en el Lauria.

Realizó algunos servicios durante la Primera Guerra Mundial. El 27 de marzo de 1915 fue enviado desde Cádiz a Las Palmas de Gran Canaria. Sustituido en ese puerto por el crucero Cataluña, fue después destinado a Santa Cruz de Tenerife. Regresó a Las Palmas el 8 de enero de 1916 custodiando al buque alemán Walhalla. Tras el hundimiento del buque portugués Emilia por el submarino alemán UC-20, el cañonero inició la búsqueda de una supuesta base de submarinos alemanes en las islas Canarias. El 17 de enero de 1918 recogió del mar a dos marineros caídos del submarino alemán U-156, siendo internados en La Estaca, isla de Hierro. El 13 de febrero de 1918 recogió a los náufragos del mercante español Ceferino, hundido al sur de la isla de Hierro por un submarino alemán.

En julio de 1918 se concedió su mando al capitán de fragata don Luis Rivera y Uruburu. Fue el buque encargado del trasladar al general Fernández Silvestre a Alhucemas en la entrevista que tuvo el 30 de marzo de 1921 con el alto comisario general Berenguer.

Atacaba la posición de Sidi-Dris por los enemigos desde el 2 de junio de 1921, el cañonero Laya, al mando del capitán de fragata don Javier Salas González, desembarcó 15 marineros al mando del alférez de navío don Pedro Pérez de Guzmán para colaborar en la defensa.

Los días 23, 24 y 25 de julio de 1921 colaboró con el cañonero Lauria y el crucero Princesa de Asturias en la defensa y posterior evacuación de las posiciones de Sidi-Dris y Afrau, aisladas tras el desastre de Annual del 22 de julio. En la acción murieron ocho marineros del cañonero Laya, entre ellos el alférez de navío don José María Lazaga Ruiz. El 22 de septiembre de 1921 sustituyó al cañonero Lauria en el servicio de vigilancia de las costas de Chafarinas.

La noche del 25 de octubre de 1922 salieron de Melilla los buques de la escuadra al mando del almirante Aznar, compuesta por el acorazado Alfonso XIII, el crucero Cataluña, los destructores Bustamante, Cadarso y Villaamil, los cañoneros Laya y Bonifaz, el Dédalo, las gasolineras H-2 y H-3, dos torpederos, los guardacostas Tetuán y Larache y otros buques menores, hasta 19. Esta escuadra actuó en la zona de Melilla, en el frente comprendido entre Dar-Quebdani y Azru. La escuadra bombardeó posiciones enemigas en Sidi-Dris y Afrau desde el 26 de octubre. En diciembre de 1923 se puso al mando del capitán de fragata don Miguel Dagreda, sustituyendo al del mismo empleo don Juan Posi Díaz.

Organizadas las fuerzas navales a comienzos de 1924, las del Norte de África quedaron al mando del contraalmirante don Eduardo Guerra, formadas por los cruceros Cataluña y Extremadura, los cañoneros Recalde, Laya, Bonifaz y Lauria, los guardacostas Alcázar, Arcila, Tetuán, Larache, Guarich, Uad Xauen, Uad Muluya, Uad Kert y Uad Martín y el remolcador Gaditano.

En marzo de 1924 se concede su mando al capitán de fragata don Manuel García Díez. Los días 14 y 15 de noviembre de 1924 apoyó con su fuego, junto al cañonero Bonifaz y otras unidades, la retirada de las tropas españolas de la guarnición de Uad Lau.

Formando parte de las Fuerzas Navales del Norte de África, mandadas por el contraalmirante Guerra Goyena, junto a los cañoneros Lauria y Recalde, participó en las operaciones navales del desembarco de Alhucemas en septiembre de 1925.

El 8 de mayo de 1929 llegó a Sevilla remolcando una réplica de la nao Santa María, que permaneció en el puerto hispalense con motivo de la exposición iberoamericana de 1929.

Tomó parte en las maniobras conjuntas que realizó la escuadra en el Mediterráneo en septiembre y octubre de 1929. En marzo de 1935 dejó su mando el capitán don Fernando Bastarreche.

Cuando comenzó la guerra civil se hallada destacado en Huelva. A su comandante, el capitán de corbeta don José Ramón Rodríguez y Gil de Atienza, se le ordenó dirigirse a Larache para impedir el paso de las tropas nacionalistas a la península. Poco después de zarpar, el comandante hizo saber a la dotación que se pasaba al bando sublevado. Al no hacer caso a las indicaciones que se le hacían desde Madrid, se ordenó al destructor Churruca abrir fuego contra el cañonero en caso de encontrarlo.

La noche del 18 al 19 de julio se hicieron con el control del cañonero Laya varios hombres de la dotación, encabezados por el auxiliar de artillería Fernández Vázquez. La tarde del 19 de julio llegó a Tánger, donde se habían concentrado varios buques. El comandante José Ramón Rodríguez y varios oficiales son desembarcados y llevados a bordo del crucero Libertad, donde el 3 de agosto fueron asesinados. El cañonero partió dos días después rumbo a Cartagena y el 23 de julio se puso al mando del alférez de navío don Fernando de la Rocha.

Poco tiempo después se trasladó al puerto de Valencia, donde permaneció amarrado hasta el final de la guerra. Fue bombardeado por la aviación y hundido el 15 de junio de 1938. Finalizada la guerra, fue reflotado por la Comisión de Salvamento de Buques el 28 de febrero de 1940.

Debido a su pésimo estado, fue dado de baja el 13 de marzo de ese año y destinado al desguace.

Bibliografía:

Aguilera, Alfredo y Elías, Vicente.: Buques de guerra españoles, 1885-1971. Editorial San Martín. Madrid, 1980.

Cervera Cervera, Pascual.: “La Marina y su colaboración en el Ejército de Tierra en Marruecos”. Revista Ejército. Nº 395. Diciembre 1972.

Cervera Pery, José.: La guerra naval española (1936-39). Editorial San Martín. Madrid, 1988.

Diarios ABC, La Correspondencia Militar, La Época, El Sol, La Vanguardia, La Voz.

Martín Tornero, Antonio.: “El desembarco de Alhucemas. Organización, ejecución y consecuencias”. Revista de Historia Militar. Año XXV, nº 70. Madrid. Servicio Histórico Militar, 1991.

Rubio Márquez, David.: “Los cañoneros del Plan de Escuadra de 1908”. Revista General de Marina. Abril 2013.

Semanario Vida Marítima.

Compilada por Santiago Gómez.

Todoavante ©

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