Biografía de don Julio Alberoni

Posted By on 29 enero, 2014

Julio Alberoni. Cortesía del Museo Naval. Madrid.

Julio Alberoni. Cortesía del Museo Naval. Madrid.

Ministro Universal del rey don Felipe V.

Grande de España.

Cardenal.

Vino al mundo el día 31 de marzo del año 1664 en la población de Fiorenzicola, en las cercanías de Parma, siendo hijo de un viñador, comenzó sus estudios con los monjes barnabitas de Plasencia, prosiguiendo en Ravena con los vicelegados papales, donde terminó  la carrera eclesiástica.

Bien dotado de formas suaves y hablar convincente al declararse la guerra logró hacer amistad con el duque de Vendôme, a quien acompañó a París de donde pasó a España, al fallecer el conde en el año 1712 todos los que confiaban con él continuaron con su protegido, por ello pasó a Parma donde su Duque le encomendó todo tipo de trabajos, saliendo airoso por su buen hacer e inmejorables maneras, en agradecimiento lo nombró Conde y poco después lo envió como representante de su ducado a la Corte de España.

Fue quien intervino directamente para conseguir que la sobrina del Duque doña Isabel de Farnesio contrajera matrimonio con don Felipe V, a su llegada a España logró echar de la Corte a la omnipotente Princesa de los Ursinos, delegada del Rey de Francia para informar de los asuntos de Madrid a París, doña Isabel aprovechando esa falta de apoyo a su esposo en el año 1717 lo propuso a don Felipe para Ministro, pues ya era su consejero y persona de confianza, habiendo previamente conseguido fuera elevado al capelo cardenalicio.

El Rey lo nombró Ministro, poco después por sus logros le entregó la Grandeza de España, era diminuto de altura, grueso, pero con una tenacidad incansable y un hombre que dormía poco para poder atender cuantos temas le eran planteados, al mismo tiempo dio comienzo a su trabajo de devolver a España los territorios perdidos por la guerra de Sucesión.

Primero ordenó la Hacienda Real, consiguió poner y mantener en pie un ejército de cien mil hombres bien adiestrados, y más despacio consiguió sacar a la Real Armada de su ostracismo, todo ello le causó el gran problema, pues el duque de Orleans Regente de Francia por minoría de edad de Luis XV, se alió con el Reino Unido para impedir el rápido y poderoso crecimiento de España.

En el orden interno, trajo a buenos arquitectos quienes enseñaron las nuevas técnicas a los españoles, se levantaron nuevas fábricas y se mejoraron los riegos, todo ello se tradujo en un crecimiento económico importante que daba suficiente para su propósito de reconquista, encaminada esta parte se crearon escuelas de marinería y nuevos almacenes, extirpando de la Justicia diferentes abusos.

A esto se sumó el poder de la Reina, por ello se llevó a cabo el intento de recuperar lo perdido que si bien era su propósito, la Reina no le dejaba se olvidará de él, de ahí nacieron las expediciones sobre Milán, Nápoles, Sicilia y Cerdeña, recuperándose lo que después sería la base para el nacimiento de la actual Italia, pues no en balde gran parte de ella lo era del Reino de las Dos Sicilias, el fracasó se produjo al formarse la Cuádruple Alianza, firmada por el Reino Unido, Austria, Francia y Holanda, las mal hadadas de los británicos en el combate de cabo Passaro, donde fue casi destruida la escuadra española, los austriacos atacando por Sicilia, los franceses desplazando un fuerte ejército a los Pirineos y los británicos a su vez invadieron parte de Galicia, obligando a don Felipe V a exonerar al Cardenal el día 5 de diciembre del año 1719, con la orden de abandonar Madrid en el plazo de ocho días y España en tres semanas, por ello se vió forzado a refugiarse en Roma. Un antecedente de lo sucedido posteriormente con el marqués de la Ensenada, la Historia se repite constantemente.

A su llegada el Papa Clemente XI le quiso enjuiciar, por ello salió huyendo a Bolonia refugiándose en un convento, esperó, al fallecer el Papa en el año 1721, formó parte del Conclave que eligió a Inocencio XIII, con quien mantenía una buena relación, por ello se quedó en Roma, a la llegada al solio pontifico de Clemente XII, en el año 1734 lo nombró legado en Ravena, y al ser elegido Benedicto XIV (su elección fue la más larga de la Historia moderna, pues duró el conclave seis meses) en agosto del año 1740 un tiempo después lo nombró legado en Bolonia, donde permaneció por espacio de tres años, regresando a Plasencia donde falleció el día 16 de junio del año 1752, cuando contaba con ochenta y ocho años de edad.

Al salir de España su fortuna pasó directamente a manos del Rey. Estando en Roma, dice un autor, «…sus gratas formas y dotes eran tales, y tal la admiración que excitó su talento, que en más de una elección le faltaron pocos votos para subir al trono pontificio. »

Bibliografía:

Danvila, Alfonso.: La Princesa de los Ursinos. Espasa-Calpe. Madrid, 1930.

Enciclopedia Universal Ilustrada. Espasa. Tomo 4. Madrid, 1909, páginas 117 y 118.

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Est. Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra» 9 tomos. Madrid, 1895—1903.

Paula Pavía, Francisco de.: Galería Biográfica de los Generales de Marina. Imprenta J. López. Madrid, 1873.

Tomás Melgar, Luis.: Historia de los Papas. Santos y Señores- Libsa. Madrid, 2004.

Vidal Manzanares, César.: Diccionario de los Papas. Península. Barcelona 1997.

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