Biografía de don Cipriano Mauleón

Posted By on 25 mayo, 2014

Teniente de fragata de la Real Armada Española.

Entró en la Armada como meritorio de pilotos el 3 de diciembre de 1783, pasó el examen de acceso y el mismo día embarcó en el navío Rayo, transportando tropas a diferentes puertos del Mediterráneo, regresando a la bahía de Cádiz.

Al fondear recibió la orden del 15 de agosto de 1785 de trasbordar al navío Astuto, zarpando junto a la fragata Santa Tecla y la urca Regla, transportó al regimiento de infantería Princesa con rumbo a Cartagena de Indias, encontrándose aquí le llego la noticia fechada el 10 de diciembre siguiente siendo ascendido a tercer piloto.

De Cartagena de Indias pasó a la Habana, recibiendo la orden de trasbordar a la fragata Liebre, zarpando con rumbo a Veracruz donde embarcó caudales para desembarcarlos en la Habana, donde a su vez embarcaron situado para transportarlo a San Juan de Puerto Rico y Santo Domingo, regresando a la Habana, recibiendo la orden de trasbordar a la fragata Matilde, realizando la misma derrota, regresando de nuevo a la Habana.

Recibió la orden del 10 de diciembre de 1787 de trasbordar a la balandra San Miguel, zarpando en comisión de cruzar sobre la costa de los Mosquitos y Omoa, en uno de sus regresos a la Habana se le ordenó trasbordar a la goleta San Bruno, realizando la misma comisión anterior hasta el 28 de abril de 1792.

En este día recibió la orden de trasbordar a la fragata Ceres, permaneciendo hasta el 15 de agosto siguiente trasbordando al bergantín Princesa, zarpando con situado a la isla de Trinidad de Barlovento regresando a la Habana, donde se le dió la orden del 25 de noviembre siguiente de trasbordar al navío Pelayo, zarpando rumbo a la bahía de Cádiz, donde fondeó el 12 de mayo de 1793.

En 28 de octubre de 1793 fue ascendido a segundo piloto, el día 30 continuo se le dio la orden de embarcar en el navío San Isidro, permaneciendo hasta el 30 de diciembre de 1794.

Desembarcó por haberse recibido la Real orden del 20 de septiembre próximo pasado, por ser nombrado maestro de fortificación y dibujo en la Compañía de Guardiamarinas de Cádiz, transmitiendo además sus conocimientos como profesor de aritmética, geometría y maniobra.

El 21 de mayo de 1797 pasó al cuerpo de ingenieros de marina, con el grado de alférez de fragata graduado.

Producido el alzamiento nacional el 2 de mayo de 1808, entre los días 9 al 14 de junio siguiente participó con la batería emplazada en la Casería de Ocio, en la rendición de la escuadra francesa del almirante Rosilly, siendo los restos del combate de Trafalgar, sirvió después a las órdenes de don Francisco Prat en las obras de la población de San Carlos, permaneciendo en ellas hasta el 10 de diciembre siguiente, por pasar a Sevilla e incorporarse a los batallones de Marina en organización.

Por Real orden del 23 de febrero de 1809 obtuvo en efectividad el grado de alférez de fragata y ayudante de ingenieros, estando a las órdenes del jefe de escuadra don José Serrano Valdenebro, comandante del cantón de Santa Olalla y proyectando las fortificaciones que en él se hicieron, levantando después partidas de escopeteros patriotas.

Poco después al pasar el general Serrano a las órdenes del duque de Alburquerque, jefe del ejército de Extremadura, se incorporó con él, siendo nombrado ayudante del Duque, realizó la campaña de Extremadura, tomando parte en la famosa retirada a la Isla de León, siendo ascendido por sus acciones al grado de alférez de navío e ingeniero extraordinario por Real orden del 24 de junio del año 1809.

El 6 de febrero de 1810 se presentó en el Departamento de Cádiz, pasando destinado en el mismo día a las baterías del Arsenal de La Carraca, permaneció en ellas hasta el 12 de septiembre siguiente por ser nombrado ayudante de campo de Serrano Valdenebro, comandante general de las fuerzas estacionadas en la serranía de Ronda.

El 16 de noviembre siguiente sostuvo un duro combate contra los franceses, por encontrarse transportando el tren de artillería a la población de Ronda para instalarla por ser un punto de obligado paso para los napoleónicos, no solo defendió los cañones con gran valor a pesar de ser mayor el número de enemigos, sino que les obligó a replegarse, logrando llegar con su piezas y reforzar la plaza.

Entre el 4 y el 8 de diciembre participó en la sierra de Juan Santa en el combate que tuvo lugar, logrando parar a los enemigos, a los pocos días estaba defendiendo el pueblo de Igualejas, el 9 de marzo de 1811 participó en el ataque sobre Estepona, poco después en el de las lomas de Cantarranas, el 27 siguiente en el frente de la provincia de Cáceres, continuando los combates en la sierra de Loberia, en las cercanías de Pueblo de Gausín, el 17 de mayo continuo en la villa de Zahara, y el 5 de junio seguido al mando de varias partidas, hizo frente al ataque de toda la guarnición francesa de Ronda, consiguiendo rechazarlos y obligándoles a regresar a sus líneas de partida.

El 24 de mayo de 1811 fue ascendido al grado de teniente de fragata continuando su campaña en tierra, hasta recibir la orden de embarcar en la fragata Sabina en el puerto de Algeciras, de la que desembarcó el 17 de agosto siguiente en la bahía de Cádiz, recibiendo la Real orden del 19 de octubre de permanecer en el Departamento, pero destinado a servicios de mar.

Por ello se le otorgó el mando del cañonero nº 24, entregando su mando el 17 de noviembre siguiente, regresando al 4º ejército al ser reclamado por su jefe el general don Francisco Ballesteros, permaneció un tiempo por ser destinado posteriormente al Apostadero de Algeciras, siendo nombrado comandante del mismo cañonero anterior, después se le dio el mando del místico Bruno, a continuación el de la goleta Julia y más tarde el de la barca Golondrina, con todos ellos estuvo siempre prestando apoyo a las tropas del ejército, participando en varias acciones de guerra.

El 1 de mayo de 1813, se le otorgó el mando de una barca particular armada por nombre la Golondrina, (todo lo que flotaba y pudiera llevar un cañón era bueno para combatir), poco después se le otorgó el mando del falucho número 41, unos meses más tarde el místico Bruno, y más tarde el cañonero nº 1, con todos ellos realizó las mismas comisiones de apoyo a las tropas de tierra, así como buscar lugares apropiados para el desembarco de tropas o molestar a la artillería enemiga, para no darle descanso y menos aún confianza, permaneció en estas acciones hasta el 18 de enero de 1813, pues este día embarcó en la urca Astrea para ser transportado a la bahía de Cádiz, desembarcando el 21 de febrero continuo.

Por todos estos méritos y acciones, emanó una Real orden del 4 de mayo siguiente, pasando destinado al Cuerpo General de la Real Armada y el de Ingenieros, con el grado que ya poseía de teniente de fragata.

El 7 de febrero de 1814 se le otorgó el mando de la goleta-correo la Galatea, del porte de un cañón giratorio de á 12 libras, cuatro carronadas y dos obuses de á 4, con ochenta hombres de dotación, zarpando el 18 de septiembre siguiente con su carga habitual con rumbo a la Habana y Veracruz.

El 11 de noviembre siguiente estando a la vista de Matanzas, tuvo un durísimo combate con la goleta insurgente de Cartagena de Indias, la Superior, del porte de un cañón giratorio de á 18 libras y 12 carronadas de á 12, con ciento cincuenta hombres de dotación, ésta se acercó a él llevando izada la bandera de los Estados Unidos de Norteamérica.

La goleta insurgente abrió fuego al mismo tiempo que enarbolaba su autentico pabellón a tope de palo, indicando no habría cuartel, ante esto la Galatea, abrió fuego pero era tan corta la distancia que lo efectuó al mismo tiempo la artillería y la fusilería, causándose mutuamente muchas bajas y destrozos, pero las sufridas era vitales pues fueron a dar en el velamen, restándole velocidad y poder de maniobra, permitiendo a la enemiga abordarla con ochenta hombres, pero ya se llevaban siete muertos y diecinueve heridos, por ello el mismo comandante se puso al frente de sus hombres, siendo herido por seis golpes de sable en la cara y cabeza, y un balazo en el costado izquierdo dejándolo mal herido, fue relevado por el segundo, pero habiendo dado su palabra toda la dotación ninguno quiso arriar el pabellón español, actitud que enfureció tanto a los enemigos que al contador de la goleta don Antonio Duarte después de rendido se le disparó para herirle. Al final fueron nueve los muertos y veintiocho los heridos, entre estos el comandante, el segundo, el contramaestre y el oficial contador del Ministerio.

Como es preceptivo Mauleón tuvo que pasar un consejo de guerra de Generales, siendo el veredicto, absuelto de toda culpa, pero por estar complacido S. M. por su extraordinario comportamiento le distinguió a él y toda su dotación concediéndole la Cruz de la Marina de Diadema Real.

Por Real orden del 11 de abril de 1815 se le otorgó el mando de la goleta Galga, con el buque de su mando más el falucho San Fernando y la goleta Barbarita, navegaban por el canal de Bahama a finales del mes de abril de 1816 dando escolta a un convoy con tropas y pertrechos de guerra con destino a San Agustín de la Florida, cumplida la comisión se hicieron a la vela por el Canal Viejo de Bahama, cuando divisaron una división de corsarios insurgentes compuesta por seis buques todos de mayor porte, no siendo posible entablar combate por la gran diferencia de número y poder, dio la orden a sus buques de cazar el viento y huir, pero el falucho mucho más lento fue capturado por los más rápidos de los enemigos, mientras la Galga se dirigió a los arrecifes de cabo Savidal, donde embarrancó y después de salvar todo lo posible le dio fuego, una vez en tierra por ella llegaron a la Habana.

El 8 de septiembre siguiente paso por el consejo de guerra de Generales, pero el resultado fue el mismo que el anterior, absuelto con todos los pronunciamientos favorables a su conducta.

Por Real orden del 4 de octubre de 1817, se le otorgó el mando del bergantín Consulado, del porte de 14 cañones realizando varios cruceros por todo el seno mejicano y Antillas.

Se encontraba en el puerto de Veracruz, cuando por haberse recibido noticias de la presencia de buques corsarios en aguas de Tabasco y la Laguna, el virrey le dió la orden de zarpar y confirmarla, se hizo a la vela el 17 de diciembre de 1819, llegando en su crucero hasta Campeche sin avistar enemigos contra quienes combatir, estando de regreso se percató que pronto iba a saltar el viento de Norte, un temible viento por su dureza en esa zona, dando inmediatamente la orden de forzar de vela para poder entrar en Veracruz antes de que se declarara con toda su virulencia el temporal.

A pesar de la corta distancia que le separaba del puerto de destino,  sobre la una de la madrugada del 31 de diciembre, al doblar la punta del Soldado, por ello a solo unas brazas de poder fondear algo protegido, sopló de pronto el viento, se lanzaron las anclas, cortaron los palos, pero nada pudo impedir fuera estrellado el casco contra el bajo de los Hornos, desapareciendo en pocos minutos, a pesar de ser vistos desde el castillo de San Juan de Ulúa, pero sin poder hacer nada por la gran fuerza de los vientos y la mar.

Al amanecer solo se vieron algunos trozos de madera y los cadáveres del comandante más treinta hombres de su dotación, unos veinte aún agarrados a las rocas pudieron ser rescatados desde la orilla sobre las ocho de la mañana cuando el viento comenzó a calmar.

Para hacernos una idea de lo que ocurrió esa noche, al mismo tiempo que el bergantín Consulado hizo unas salvas para avisar de su segura perdida, dentro del puerto otros cuatro mercantes estaban en su misma situación, al bergantín Voluntario le garraron sus anclas, yéndose a estrellar contra la goleta Guía, por el impacto ésta con su quilla cortó sus propios cables, siendo arrastrada sin remedio contra el bajo del Pastelillo donde se perdió, a su vez el bergantín fue arrastrado varando en la zapata del castillo, con grandes averías y embarcando gran cantidad de agua, los bergantines Saeta y Vengador, más la goleta Belona, estaban amarrados al resguardo del baluarte de San Crispín, golpeándose entre ellos causándose graves averías.

Se formó el Consejo de Guerra, en él se llegó al dictamen que todos los comandante habían cumplido con las normas, pero añadiendo los expertos de la zona que era imposible se sostuvieran con esa fuerza de viento con indiferencia de los cables que se hubieran utilizado, pues nunca habían visto tal temporal en su vida.

De los dos buques perdidos, el bergantín Consulado y la goleta Guía, no se sabe el número exacto de víctimas, basándose en lo que se pudo recoger de listas y a base de memoria de compañeros, se calculó fueron entorno a los ciento veinte, de todos estos solo aparecieron los treinta y un cadáveres en la playa, más los veinte supervivientes a los que ni siquiera se les llamó al Consejo de Guerra, los cuerpo de los recuperados fueron enterrados en la iglesia de la Boca del Río.

Falleció en la mar el 30 de diciembre de 1819. No sabemos la edad que tenía pero sí llevaba treinta y seis años al servicio de España y por no ser hijodalgo, solo llegó al grado de teniente de fragata, a pesar de tener más millas navegadas que muchos otros compañeros con grados superiores en la Real Armada.

En el Panteón de Marinos Ilustres se instaló una lápida que dice:

A la memoria

del Teniente de fragata

Don Cipriano Mauleón

Muerto en el naufragio del bergantín «Consulado»

de su mando en los bajos de Hornos a la entrada

del puerto de Veracruz 30 de diciembre de 1819

Lápida en el Panteón de Marinos Ilustres en recuerdo de don Cipriano Mauleón. Cortesía del Museo Naval. Madrid.

Lápida en el Panteón de Marinos Ilustres en recuerdo de don Cipriano Mauleón. Cortesía del Museo Naval. Madrid.

Bibliografía:

Aragón Fontela, Miguel.: La Rendición de la Escuadra Francesa de Rosilly (14 de junio de 1808) Cuaderno Monográfico del Instituto de Historia y Cultura naval, N.º 55. Madrid, 2007. Págs. 67 a 90.

Barbudo Duarte, Enrique.: Apresamiento de la escuadra francesa del almirante Rosilly en la bahía de Cádiz, el 14 de junio de 1808.

Cervera Pery, José.: El Panteón de Marinos Ilustres, trayectoria histórica, reseña biográfica. Ministerio de Defensa. Madrid, 2004.

Cervera y Jácome, Juan. El Panteón de Marinos Ilustres. Ministerio de Marina. Madrid. 1926.

Enciclopedia General del Mar. Garriga, 1957. Compilada por el contralmirante don Carlos Martínez-Valverde y Martínez.

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Est. Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra» 9 tomos. Madrid, 1895—1903.

Fernández Duro, Cesáreo.: Naufragios de la Armada Española. Establecimiento tipográfico de Estrada, Díaz y López. Madrid, 1867.

Compilada por Todoavante ©

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