Biografía de don Francisco Ciscar y Ciscar

Posted By on 22 junio, 2014

Jefe de escuadra de la Real Armada Española.

Hermano de don Gabriel Ciscar y Ciscar.

Nació en la villa de Oliva, actual provincia de Valencia el 1 de marzo de 1762, siendo sus padres don Pedro Ciscar y Ferrándiz, y doña Rosa Ciscar y Pascual.

El 27 de octubre de 1778 sentó plaza en la Compañía de Guardiamarinas del Departamento de Cartagena. Expediente N.º 3.322.

Después de efectuar los primeros estudios, que fueron muy cortos por su perfecta preparación antes de incorporarse a la Corporación, como ocurriera con su hermano, se le ordenó embarcar en el navío San Genaro, perteneciente a la escuadra del general don Antonio Barceló, con ella participó en el bloqueo de Gibraltar y realizó el corso contra los berberiscos en el Mediterráneo, arribó a la bahía de Cádiz y se le ordenó trasbordar al chambequín Andaluz, prosiguiendo en la misma comisión.

Al regreso de uno de sus cruceros se le ordenó desembarcar, siéndole entregados el 3 de julio de 1779 los galones de alférez de fragata, y la orden de embarcar en el navío San Agustín, zarpando con rumbo a la Habana.

Al arribar se le ordenó embarcar en el navío Velasco perteneciente a la escuadra del general don José Solano, participando en la conquista a los británicos de la plaza de Penzacola, así como en casi todos los combates que tuvieron lugar, demostrando su valor lo que no pasó desapercibido para su general.

Por Real orden del 21 de diciembre de 1782 se le ascendió al grado de alférez de navío, ordenándole trasbordar al navío San Agustín, efectuando cruceros entre las Antillas transportando situado, encontrándose en Guarico en la isla de Santo Domingo, zarpó en socorro de la escuadra francesa al mando del conde de Grasse, quien después del combate naval de Los Santos, contra la escuadra británica al mando de Rodney, estaba pasando por grandes y graves necesidades.

Al ser firmada la Paz de Versalles el 3 de septiembre de 1783, recibió la orden de regresar a la península, para ello embarcó en el navío San Francisco de Asís, arribando a la bahía de Cádiz, recibiendo la orden de pasar a su Departamento de Cartagena donde quedó desembarcado, siéndole entrega la Real orden del 15 de noviembre de 1784 con su ascenso al grado de teniente de fragata, pasando destinado a la Compañía para realizar un curso de Estudios Superiores, modalidad que se había instaurado, al realizarse el año anterior el primer curso dirigido por Ceruti.

En el mes de marzo de 1786, recibió la orden de pasar al Departamento de Cádiz, donde se le ordenó embarcar en la fragata Loreto, al mando del brigadier don Vicente Tofiño, quien estaba realizando el levantamiento de su famoso «Atlas marítimo de las costas de España.»

Durante su permanencia en esta comisión se le entregó la Real orden del 28 de abril del año 1787 con su ascenso al grado de teniente de navío, al finalizar la comisión por sus buenos conocimientos se le destino al Observatorio Astronómico.

En el mes de marzo de 1788, fue destinado a la Compañía de Guardiamarinas del Departamento de Cartagena, como profesor en la materia de navegación sin gratificación, donde permaneció hasta el mes de septiembre de 1789, por recibir la Real orden de hacerse llegar a la Corte, para asistir a un curso especial de química que impartió el profesor Prust en la ciudad de Segovia.

Por no haberse dado el curso, por Real orden del mes de noviembre siguiente se le ordena regresar a Cartagena, allí dio un último repaso a su tratado «Reflexiones sobre las máquinas y maniobras del uso de a bordo», siendo revisado por el Consejo de Estado y autorizada su publicación, se le ordenó regresar a Madrid para supervisar su impresión terminando en 1791, en 4º mayor con 23 páginas.

Por sus grandes dotes S. M. firmó la Real orden del 17 de enero de 1792, siendo ascendido al grado de capitán de fragata y por la misma designado como profesor y Director del tercer curso de Estudios Superiores en Cartagena, pero no pudo impartirlo por la declaración de guerra a Francia, perdiéndose la oportunidad de dar a conocer sus bombas de achique de dos émbolos.

Por esta misma causa en 1793, se le ordenó embarcar como segundo comandante en el navío Firme, incorporándose a la escuadra del general don Juan de Lángara, a su llegada a Tolón se le ordenó transbordar al navío San Fulgencio, con éste realizó una comisión que por orden superior se debía llevar a cabo, consistiendo en trasportar al príncipe de Parma de Liorna al Arsenal de Cartagena.

Regresó a las órdenes de su jefe, por ello llegó a tiempo de participar en la defensa de Rosas y posteriormente en el bloqueo de la escuadra francesa, sobre la isla de Santa Margarita y también en las costas de Génova.

Cuando se firmó la paz de Basilea con la República de Francia, el 22 de julio de 1795, lo hizo ya con la graduación de capitán de navío, pero dada su imposibilidad de poder continuar en la mar se le concedió el retiro.

Escribió: «Memorial elemental sobre los nuevos pesos y medidas decimales fundados en la naturaleza.», según anuncio inserto en el Mercurio de España, el 31 de diciembre de 1804, en su página 333.

El 25 de enero de 1807 pidió el reingreso en el servicio, siéndole otorgado y se le respeto el grado anterior, el 24 de marzo siguiente fue elegido oficial primero de la secretaría del Almirantazgo, hasta ser destinado en 1808 al Consejo Supremo de Marina, sustituto del Almirantazgo, pero con otro nombre, permaneció en este puesto hasta que el Rey salió en dirección a Bayona.

Producido el alzamiento nacional el 2 de mayo de 1808, a pesar de las dificultades pudo escapar de Madrid, presentándose en la ciudad de Valencia, de donde salió con dirección a Cartagena presentándose a su comandante el 31 de agosto seguido.

Por la derrota sufrida por las tropas napoleónicas en Bailen el Rey intruso abandonó la capital, recibiendo Ciscar la orden del 22 de septiembre de regresar a Madrid por las órdenes recibidas de las Secretaria del Supremo Consejo de Marina, emanadas por los generales don Antonio de Escaño y don Ignacio María de Álava, llegó primero a Aranjuez, presentándose al presidente de la Junta Central a la sazón el conde de Floridablanca.

Al volver los napoleónicos a sitiar la capital, se hizo cargo de la artillería en la puerta de los Pozos, retrocediendo hacia el Retiro, pero abierta una brecha en la muralla por la calle de Alcalá al lado de la Aduana, lugar donde los disparos enemigos causaban estragos, a punto de capitular la capital se unió al brigadier don Antonio Pareja, con la intención de abrirse camino espada en mano por la carretera de Móstoles, pero estando casi fuera de peligro una unidad de caballería los apresó.

Sufrieron malos tratos y pensaron serían fusilados como solían hacer, pero fueron trasladados a Madrid, donde estuvo ocho días, vuelto a sacar de la prisión y llevado a Somosierra, donde se recibió la orden de llevarlo a Madrid por ser marino, de nuevo en la capital se le entregó a don José de Mazarredo, Ministro de Marina del Rey intruso y bajo su responsabilidad.

Se negó a jurar al nuevo Monarca, por ello se le ordenó ir a vivir a un lugar expresamente para ser mejor vigilado, viendo que su salud empeoraba le pidió al Ministro le dejara tomar las aguas de Trillo, siéndole concedió, aprovechó un descuido de sus vigilante para escapar, logrando presentarse en la ciudad de Valencia, enterado el capitán general don José de Caro se le juzgó por haber permanecido en territorio ocupado, saliendo con los mejores pronunciamientos, por falta de marina no eran necesarios sus servicios, quedando en la capital a las órdenes directas del General, pasando una inspección a los fuertes y fortalezas de la costas en la población de Alcalá de Chisbert.

Fue elegido diputado a Corte por el reino de Valencia, por ello se desplazó a Cádiz en el mes de agosto de 1811, al constituirse el Congreso Constituyente, fue uno de los diputados que realizó el proyecto de la futura Constitución, especialmente en el apartado de política y monarquía española.

En una de sus intervenciones en las Cortes propuso fuera nombrado capitán general de los ejércitos aliados en España Lord Wellington, quien ya era duque de Ciudad Rodrigo, Grande de España y capitán general de los ejércitos españoles, cuya propuesta fue aceptada y votada a favor.

Fue nombrado Presidente de las Cortes en 1813, por ello tomó parte activa en el nombramiento de la Junta de Regencia, siendo llamada del «quintillo», por estar compuesta por don Joaquín Mosquera y Figueroa, don Ignacio Rodríguez de Rivas, Duque del Infantado, don Juan María de Villavicencio y el Conde de La Bisbal, quienes nombraron a Ciscar jefe de un canal de comunicaciones entre el mar del Sur y el seno mejicano, instalando un puesto de mando en el istmo de Tehualtepeque, en la corriente del río Guasacoales para facilitar la llegada de noticias a la isla de León.

Al regreso de su cautiverio el Rey ordenó el traslado de las Cortes a Madrid, pero él se quedó en Cádiz, donde le llegó la noticia del decreto firmado en Valencia el 4 de mayo de 1814, por el que era abolida la Constitución, cambiando por completo la vida de muchas personas y el regreso al absolutismo, añadiéndose la orden de prisión para todos los regentes y muchos de los diputados de las Cortes.

Por ello pidió licencia ilimitada y se le concedió para regresar a su casa en la villa de Oliva, pasando los años en sus estudios y lecturas, a pesar de ello por Real orden del 5 de julio de 1815, se le ascendió al grado de brigadier, pero nada alteró su vida hasta llegar la noticia del alzamiento del 1 de enero de 1820, encabezado por el general Riego en Cabezas de San Juan, cuyo efecto se fue extendiendo por la península obligando a don Fernando VII a jurar la Constitución el 7 de marzo siguiente.

El nuevo Gobierno designo a don Francisco Ciscar vocal de la Junta de Arreglo de la Marina, habiendo sido elegido diputado a Cortes por la jurisdicción de Valencia, desplazándose a Madrid donde tenía la sede la Junta a la que había sido incorporado.

Por Real orden del 27 de marzo de 1822 fue nombrado vocal de la junta de asistencia a la Dirección General, siendo cesado el 14 de agosto siguiente por haberse activado de nuevo el Almirantazgo, llegando a Cartagena el 11 de septiembre continuo, donde se le destinó como comisario provincial de la Artillería de Marina, permaneciendo hasta el 16 de abril de 1827 por haberse suprimido el cargo anterior.

Al quedar sin mando, por orden superior se le encargó la redacción de las cartillas de artillería, maniobra y táctica naval para el estudio de los guardiamarinas, para ello se desplazó a Madrid donde a su vez se le encargaron otras comisiones.

En 1829 se imprimió un método claro y sencillo de arqueo para el cobro de los fletes en los puertos de la península, por Real orden del 3 de agosto siguiente se le nombró Vocal de la Junta de Dirección general de la Armada, por otra fechada el 20 de octubre siguiente, S. M. le daba las gracias por todos sus trabajos, especialmente por su obra del tratado de artillería que tan buenos resultados estaba dando entre las nuevas promociones y sobre todo para la brigada Real de Artillería, por ello se le entregó la Real orden del 6 de octubre continuo notificándole su ascenso al grado de jefe de escuadra, poco después se le comunicó la concesión por tener los requisitos cumplidos, la Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.

En este año se publicó: «Tratado de artillería de marina para uso de los individuos de la brigada real del mismo cuerpo, escrito de real orden por D. F. C. etc.» Impreso de orden superior en Madrid, 1829: 2 tomos en 4º con 13 láminas.

«Cartilla de artillería de marina para el uso de los guardia-marinas, escrita de real orden por D. F. C. etc.» Madrid, 1830, en 4º, 210 páginas y cuatro láminas.

«Reglamento que debe observarse para el arqueo ó medida de las capacidades interiores de los buques de todas clases formado de real orden por el Excmo. Sr. D. F. C. etc.» De orden superior Madrid, 1831.

Por Real orden del 2 de febrero de 1830, se le nombró Vocal de la Junta Superior del Gobierno de la Armada, desempeñando este alto cargo falleció en Madrid, el 9 de agosto de 1833, cuando contaba con setenta y un años de edad, de ellos cincuenta y cinco de muy especiales servicios a España.

Bibliografía:

Enciclopedia General del Mar. Garriga. 1957. Compilada por el contralmirante don Carlos Martínez-Valverde y Martínez.

Fernández de Navarrete, Martín.: Biblioteca Marítima Española. Obra póstuma. Imprenta de la Viuda de Calero. Madrid, 1851.

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Est. Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra» 9 tomos. Madrid, 1895—1903.

Paula Pavía, Francisco de.: Galería Biográfica de los Generales de Marina. Imprenta J. López. Madrid, 1873.

Válgoma y Finestrat, Dalmiro de la. Barón de Válgoma.: Real Compañía de Guardia Marinas y Colegio Naval. Catálogo de pruebas de Caballeros aspirantes. Instituto Histórico de Marina. Madrid, 1944 a 1956. 7 Tomos.

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