Biografía de don Diego Juan de Mendoza y Carrillo

Posted By on 18 agosto, 2014

 

Capitán general de las Galeras de España.

Caballero de la Real y Militar Orden de Santiago.

Vino al mundo por 1520, siendo sus padres don Bernardino Hurtado de Mendoza, y su esposa doña Elvira Carrillo y Córdoba.

En 1545 ya obtuvo el cargo de cuatralbo, pues desde bien joven estuvo junto a su padre sobre las cubiertas de las galeras.

Realizó todo tipo de navegaciones por el Mediterráneo, sobre todo en los socorros de las plazas norteafricanas, así como constantes viajes por las costas de la Península, las itálicas y norteafricanas, convirtiéndose en uno de los grandes marinos de su época.

También fue alcaide de Cartagena, Comendador de Mérida y Comendador residente en la Orden de Santiago.

Con la entrada de Dragut en el Mediterráneo occidental después de intentar tomar la isla de Malta, a la que no llegó a enfrentarse dada su gran defensa, presentándose sobre Nápoles en junio de 1552, comunicado al Rey ordenó se reunieran las escuadras de Génova al mando de don Andrea Doria y las de España a las de don Juan de Mendoza, las cuales acudieron a Barcelona reuniéndose dieciséis, saliendo con rumbo a la república donde se les unieron veintitrés, lo incomodo era que el turco disponía de ciento cinco.

La intención era llegar con refuerzos a Nápoles, encontrándose en Ostia se recibieron noticias de que la escuadra enemiga se encontraba en la isla de Ponza, ante ello Doria llamó a consejo de capitanes, acudiendo entre otros, Juan de Mendoza, Antonio Doria y Marco Centurión, oídas las propuestas Doria se mantuvo firme de proseguir rumbo a su destino por no creer en las noticias recibidas.

Mala decisión, pues en la noche del día siguiente fueron atacados, siendo capturadas seis galeras de Doria y dos de España, la Granada y la Santa Bárbara, ésta cuando ya tenía casi ganada a la de Dragut, pero fue socorrido por dos francesas que le liberaron y capturaron a la española.

Don Juan de Mendoza se preocupó muy mucho de unir las suyas, reunidas las catorce restantes puso rumbo a la isla de Cerdeña, donde fondearon a la espera de noticias, estas tardaron una semana, pues el pirata turco al ver los pabellones de las apresadas se dio por enterado que serían reforzadas, por ello abandonó las aguas, lo que permitió a don Juan desembarcar sin problemas en Nápoles dos mil soldados del Sacro Imperio como refuerzo, la escuadra regresó fondeando dividida en Málaga y Sevilla, éstas para ser reparadas.

En la primavera de 1555 salió con ocho de sus galeras, las nombradas: Patrona, Soberana, San Juan, Victoria, Leona Nueva, Luna, Mendoza y Envidia, aprestadas para transportar situado a Génova, de donde pasaron a Nápoles, para realizar cruceros sobre berbería, al regreso se les unieron cuatro galeras de Marco Centurión, una del marqués de Terranova y otra del señor de Mónaco, pasando la invernada.

Volviendo a la mar en la primavera de 1556, pasando a la misma comisión de recorrer las aguas en busca de las turcas, el 10 de julio siguiente se avistaron velas por Levante, se ordenó aprestarse al combate, no se les pudo dar alcance y anocheció, esperando a la nueva amanecida en la que poco o nada se habían separado, al principio eran siete velas pero sobre la isla de Sapienza se les unieron otras dos, continuó la persecución hasta el islote de Estrófades donde se refugiaron, de poco les sirvió pues estando más cerca se distinguió eran galeotas, siendo atacas y al hablar los arcabuces la mayor parte de los enemigos se lanzaron al mar. Fueron capturadas las nueve, se liberaron quinientos cristianos e igual cantidad se apresaron de enemigos, siendo llevados a Messina.

Don Juan recibió la orden de incorporarse a la expedición al mando del virrey de Sicilia don Juan de la Cerda, duque de Medinaceli, con destino a tomar Los Gelves, pero se negó a acudir, primero por ser el mes de noviembre de 1559 y estar en invernada, y segundo, porque el mando de la escuadra se le había dado al recién nombrado Juanetín Doria, lo que consideraba no era de justicia, con su firmeza libró a su escuadra de la derrota sufrida por los cristianos en esta jornada, pues al llegar a Nápoles a finales de junio de 1560 para unirse a la escuadra supo de la pérdida de dieciséis mil hombre y veintisiete vasos, habiéndose librado solo una veintena que en el puerto se encontraban, pertenecientes a las escuadra de Nápoles, Sicilia, de Doria o Génova y Florencia.

Regresó la escuadra a su base de Málaga; con doce de España más seis de Nápoles, seis del marqués don Antonio Doria, dos de Etefano de Mari y dos de Bendineli Sauli, se le unieron para realizar un transporte de tropas a Orán, zarparon el 19 de octubre de 1562, al poco de estar en la mar saltó un fuerte Levante, por ello no quiso embarrancarlas en las mismas playas de Málaga, pues serían destruidas, navegando unas cuarenta millas se quiso guarecer en la rada de La Herradura que era más segura, donde se lanzaron las anclas para soportar la mar, pero roló el viento al S., con tal virulencia que pronto comenzaron a faltar los cables y ser arrastrados los vasos contra la arena donde los golpes de mar las deshicieron, o bien por abordarse unas contra otras, la Capitana terminada cinco meses antes en Nápoles de 28 bancos, fue atravesada por un golpe de mar y puesta quilla al aire, don Juan cayó y quiso nadar pero un madero le golpeo la cabeza perdiendo el sentido y con él la vida.

Fue sustituido en el mando de la escuadra de Galeras de España por don Álvaro de Bazán y Guzmán, comenzando con los restos de los Gelves y de La Herradura, siendo seis sus vasos, tres de las salvadas de éste último temporal y el resto del Puerto de Santa María siendo las: Fama, Victoria, Envidia, Soberana, San Juan y Mendoza Nueva.

Bibliografía:

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Est. Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra» 9 tomos. Madrid, 1895—1903.

Gordillo Courcières, José Luis.: Membranzas de la galera Envidia. Albatros. Valencia, 2003.

Compilada por Todoavante ©

About the author

Comments

Comments are closed.