1748 Combate naval de la Habana 12 / X

Posted By on 8 septiembre, 2014

Fue el único combate naval importante entre las escuadras española y británica en el escenario americano.

A primeros de enero de 1748 Charles Knowles es ascendido a contralmirante y designado nuevo comandante de la escuadra británica en Jamaica. Desde Boston llega a Barbados escoltando un convoy con los navíos Canterbury, Norwich, fragatas Lark, Fowey y goleta Achilles. Allí se reúne con los buques de la estación naval y navega por aquellas aguas destruyendo algunos fortines españoles en Santo Domingo. Knowles y su escuadra llega a Port Royal el 7 de febrero. Las intenciones del nuevo comandante era obtener una victoria que acallara las críticas de la opinión pública británica.

Los corsarios españoles causaban estragos en el comercio británico, sobre todo los de Santiago de Cuba. En enero y febrero de 1748 las naves dirigidas por don Vicente López capturaron una fragata con víveres y caballos y tres balandras con armas. En el mes de marzo apresaron dos bergantines, tres paquebotes, una goleta mercante y otra goleta corsaria.

El 13 de febrero de 1748 salía de Jamaica una escuadra al mando del contralmirante Charles Henry Knowles. Su primera intención era atacar el puerto de Santiago de Cuba, pero vientos contrarios del norte hacían casi imposible la travesía y decidió atacar el puerto de Port Louis, en el lado sur de la isla de La Española, llegando allí el 8 de marzo. Tras la operación de castigo contra ese puerto y capturar cinco pequeñas naves, Knowles y su escuadra puso rumbo a Santiago de Cuba. Se presentó ante la plaza de Santiago de Cuba el 8 de abril.

Además de vengar y castigar a los corsarios españoles, quería hacer olvidar el anterior desastre de Vernon y Wenworth en el ataque a la misma plaza en 1741. Su escuadra consistía en ocho navíos, dos fragatas, un paquebote, tres balandras y 3.000 hombres de desembarco, contando con otros 250 hombres de infantería escogidos mandados por el gobernador de Jamaica general Trelawny. Al día siguiente intentó forzar la entrada a la bahía, avanzando en cabeza un navío de 60 cañones, seguido por otro de 80 y el resto de dos en dos. Las tropas españolas, con 500 hombres y algunos milicianos, estaban prevenidas del ataque y sus cañones listos. El navío de cabeza tuvo que ser retirado a remolque después de sólo media hora de fuego, sin timón, ni palo mayor ni bauprés. El siguiente navío dejó parte de su popa en el agua. En los dos buques hubo más de 100 muertos y 200 heridos. Al amanecer del 10 de abril apareció la escuadra británica en línea y las lanchas llenas de tropas para el desembarco. El gobernador de Santiago de Cuba, don Alonso de Arcos y Moreno, había sido reforzado con más milicianos. Knowles renunció al desembarco ante la tenaz defensa y el aumento de tropas españolas. Al anochecer puso proa a Jamaica.

Movimientos de las escuadras:

Knowles decidió, por considerarlo más sencillo, interceptar a la flota del tesoro en su viaje desde Veracruz a la Habana y así resarcirse ante el Almirantazgo de su último fracaso. Se hace a la vela de Port Royal a mediados de julio con tres navíos y tres fragatas. Estos buques son avistados sobre los cabos de San Antonio y Corrientes. La escuadra del teniente general don Andrés Reggio salió de la Habana el 22 de julio, compuesta por los navíos África, Invencible, Conquistador, Real Familia, Nueva España, Dragón y una balandra. Después de una búsqueda infructuosa de la escuadra británica, la española regresó a la Habana el 14 de agosto.

Una nueva escuadra británica, con siete navíos, se encontraba de nuevo en alta mar. Cruzó sobre la sonda de la Tortuga, no lejos de los bancos de la Florida, estando al acecho para capturar la escuadra del tesoro. La escuadra británica había zarpado con seis navíos y varios buques menores el 20 de agosto, regresando a puerto a los cuatro días. Volvieron a zarpar el 29 de agosto con los mismos navíos, varias balandras y un brulote. Regresan a los tres días por una vía de agua en uno de los navíos. Dejando al navío Elizabeth carenándose en puerto, zarpan de nuevo el 12 de septiembre.

El 11 de septiembre es capturada la fragata británica María y llevada a la Habana la noche del 13 de septiembre por el paquebote Diligente y la balandra Teresa. Su capitán Peter Aham es interrogado la mañana del 14 y por sus declaraciones se supo que la escuadra de Knowles tenía intenciones de capturar a los buques que debían salir de Veracruz cargados de caudales. Estos buques eran los navíos León, Galga y San Francisco Javier, que había llegado a Veracruz desde Cádiz con un convoy de mercantes en la primavera de 1748 al mando del capitán de navío Juan de Egues. Estos mismos buques, la fragata de dos puentes Bizarra y otros seis mercantes se encontraban listos para zarpar rumbo a la Habana y Cádiz con nueve millones de pesos y otros productos. También se enteró Reggio de la salida de Jamaica, el día 5 de agosto, de un convoy de 50 mercantes rumbo a Inglaterra. Knowles había destacado al comandante Holmes, a bordo del navío Lenox, para escoltar el citado convoy. Este navío se reunió con la escuadra de Knowles a mediados de septiembre tras haber asegurado al convoy en el canal de Florida. La fragata capturada pertenecía a este convoy.

Convocado un consejo de guerra, Reggio dispuso enviar una goleta corsaria propiedad de don Nicolás Gómez a Veracruz. Zarpó de la Habana el 15 de septiembre al mando del teniente de navío don Luis Gijón del Río con los pliegos que enviaba Reggio al virrey de Nueva España para informarle de la presencia de la escuadra enemiga y prevenirle que no saliesen de puerto los buques del tesoro. También se despachó una goleta a Pensacola y un bergantín a Campeche con las mismas noticias. Los astilleros trabajaron frenéticamente para poner en buen estado a los únicos seis navíos disponibles. Se sacó el palo mayor del navío San Antonio para colocárselo en el Conquistador, que acababa de ser carenado. El gobernador de la Habana dispuso que se embarcasen en la escuadra granaderos, milicianos y otras tropas y gente hasta completar las dotaciones a razón de 600 hombres los navíos de 70 y 500 los de 60 cañones. El 20 de septiembre se agregó a la escuadra la fragata corsaria Galga, al igual que un pequeño jabeque y un paquebote.

La escuadra española zarpa de la Habana la mañana del 2 de octubre de 1748, precedidos por un bergantín ó paquebote de particulares y un jabeque para actuar de exploradores. La fragata y el jabeque apresaron dos días después a la goleta enemiga llamada La Susana en la sonda de la Tortuga, cerca de los bancos de Florida; separados los oficiales y los tripulantes, declararon que la escuadra británica navegaba sobre el cabo de San Antonio y se componía de nueve navíos, los llamados Cornwall, de 80 cañones, Elizabeth y Lenox, de 70, Canterbury, Warwick, Strafford, Oxford y Tibury, de 60, Milford, de 50, y una balandra de 14 cañones, y otros detalles como artillería, calibre, tripulación, condiciones de los buques británicos.

El teniente general Reggio tuvo un consejo de oficiales. Una de las opciones propuestas era dirigirse a Veracruz y unirse a los buques de guerra que allí se encontraban para después enfrentarse a los británicos, pero los palos mayores de los navíos Invencible y Real Familia no aguantarían un temporal del norte además de faltarles cables suficientes en caso de fondear en Veracruz. Reggio decidió regresar a la Habana, convencido de no salir victorioso ante una fuerza superior. La tarde del 4 de octubre puso rumbo a la Habana. La noche del día 5 recalaron sobre la sierra de Jaruco y al amanecer del día siguiente se encontraba la escuadra a tres leguas del castillo del Morro de la Habana, destacando a puerto al jabeque para informar al gobernador.

El gobernador de Cuba, don Francisco Cagigal de la Vega, ordenó a Reggio mantenerse en la zona al pairo o cruzando, mientras se enviaba a la escuadra alguna jarcia y velamen, dos compañías de infantería del regimiento de Portugal y dos de dragones. Al mediodía del 7 de octubre, cuando se encontraba cruzando la costa cercana a la Habana, destacó al jabeque en busca de la escuadra enemiga en la Sonda y en el cabo de San Antonio.

Al amanecer del 10 de octubre se encontraba la escuadra española al nordeste de las Sierras de Santa Ana. Como a unas seis leguas de distancia descubre doce velas. Toda la escuadra se puso en su caza, enviando en descubierta la fragata Galga, seguida del navío Real Familia. El convoy británico navegaba rumbo al Canal de Bahama escoltado por el navío de 70 cañones y cuatro fragatas de 40 a 48 cañones. Son perseguidos todo el día por el navío Real Familia y la fragata Galga. A las nueve de la mañana del 11 de agosto apareció la fragata Galga con otra enemiga, capturada al abordaje tras dos horas de refriega y otra embarcación, mientras el resto huía hacia la escuadra de Knowles, cuya proximidad conocían. La fragata era la llamada Bahaser, su capitán Thomas Benizer y estaba armada con 20 a 22 cañones. Los capitanes de las dos presas declararon no saber nada de la escuadra de Knowles.

Fuerzas enfrentadas:

Escuadra británica:

Navío: Cornwall. 80 cañones. 600 hombres. Contralmirante Charles H. Knowles. Capitán Policarpus Taylor.

Navío: Lennox. 70 cañones (*). 400 hombres. Capitán Charles Holmes.

Navío: Tilbury. 60 cañones. 400 hombres. Capitán Charles Powlet.

Navío: Strafford. 60 cañones. 400 hombres. Capitán David Brodie.

Navío: Warwick. 60 cañones. 400 hombres. Capitán Thomas Innes.

Navío: Canterbury. 60 cañones. 400 hombres. Capitán Edward Clarke.

Navío: Oxford. 54 cañones. 400 hombres. Capitán Edmund Toll.

*Lleva sólo 56 cañones

Escuadra española:

Navío: África. 70-74 cañones (*). 660-710 hombres (*). Teniente general Andrés Reggio. Capitán de fragata Juan Antonio de la Colina.

Navío: Invencible. 70-74 cañones. 640-700 hombres. Benito María Espínola. Capitán de fragata Antonio Marroquín.

Navío: Conquistador. 64-64 cañones. 560-610 hombres. Capitán de navío Tomás de San Justo.

Navío: Dragón. 60-64 cañones. 500-610 hombres. Capitán de navío Manuel de Paz.

Navío: Nueva España. 60-64 cañones. 508-610 hombres. Capitán de navío Fernando Varela.

Navío: Real Familia. 60-64 cañones. 505-610 hombres. Capitán de navío Marcos Forastal.

Fragata: Galga. 30-36 cañones. 200-300 hombres. Capitán de fragata Pedro de Garaycoechea.

* La segunda cifra es excesiva, tanto en cañones como en dotación, tomado de varias fuentes británicas.

El Combate:

Durante todo el día 11 de octubre estuvo la escuadra española al pairo, a unas cuatro leguas a barlovento del Morro de la Habana. Al amanecer del 12 de octubre se avistaron las dos escuadras como a unas siete leguas al nordeste de Matanzas, siendo el encuentro inevitable entre la Habana y Matanzas, cerca de la costa, más concretamente entre Boca de Jaruco y la actual Santa Cruz del Norte. Los españoles tenían la ventaja del barlovento, pero se perdió por no abandonar al navío Dragón, que hacía mucha agua y al amanecer del 12 de octubre se encontraba bastante atrasado. Reggio ordenó que formaran sobre él la línea de combate, para lo cual recogieron velas y así lograr la unión de la escuadra a costa de perder la ventaja del barlovento.

Los británicos formaron con siete navíos y a su retaguardia se encontraban otras 10 velas. Al mediodía, Reggio ordenó a Garaycoechea, comandante de la fragata Galga, que se retirara de la formación por los muchos daños que tenía en su costado y velamen. Pocos días antes se había enfrentado al convoy británico e incluso había combatido con el navío Lenox, del cual la fragata española había salido con muchos daños. Knowles ordenó también que se separara el navío Oxford.

La línea española estaba encabezada por el Invencible, seguido por los navíos Conquistador, África, Dragón, Nueva España y Real Familia, mientras la fragata Galga se mantenía detrás de la línea española, lista para entrar en combate si era necesario. Los británicos formaron la línea con el Canterbury, Strafford, Lenox, Cornwall, Warwick y Tillbury. Ambas escuadras navegaban hacia el suroeste, a unas trece leguas de la Habana.

Alrededor de las 15:00 de la tarde, estando en paralelo, rompieron fuego las dos escuadras. Reggio concentró su fuego contra el navío insignia de Knowles, con el apoyo del Invencible y Conquistador, consiguiendo que el Cornwall, a la media hora de combate, se retirarse de la formación para poder reparar sus daños en la arboladura, puesto que es ocupado en la línea por el Oxford. El navío Dragón, después de maltratar a algunos de los navíos enemigos, comenzó a quedarse rezagado por sus vías de agua que ya tenía antes del combate, rompiéndose la formación, momento en que aprovecharon los británicos para atacar con tres navíos al África. El Real Familia acudió al socorro del navío insignia español haciendo retirarse a dos navíos británicos al verse desarbolados de los masteleros principales, aunque finalmente tuvo que retirarse de la acción, alrededor de las cinco de la tarde, al no poderse gobernar por el daño sufrido en jarcias y velas, sin palo mayor ni de mesana y con diecisiete agujeros a flor de agua.

Desde el principio del combate falleció en el Conquistador su comandante Tomás de San Justo y dos oficiales, quedando sus aparejos destrozados. Dos navíos británicos se acercaron por su popa e incendiaron al español arrojándole bombas incendiarias. Su segundo y nuevo comandante, el capitán de fragata don Vicente de la Quintana, murió y la tripulación tuvo que dejar los cañones para apagar los incendios, rindiéndose al navío Strafford, que había enviado algunos botes para tomar posesión del navío español. Reggio amenazó a los tripulantes del Conquistador para que izara la bandera española o sería atacado por el África. El Cornwall, vuelto al combate antes de las cinco de la tarde, se sumó al castigo del navío español. En ese momento entró en acción el Canterbury, y su capitán Clarke manifestó más tarde que el navío español se rindió por su entrada en acción. Estas palabras enfurecerían posteriormente a Knowles. Knowles lanzó otra andanada desde su navío cuando el español estaba rendido.

A las seis de la tarde, quedaban sólo tres navíos españoles contra siete enemigos. El Invencible rechazó con sus fuegos a Knowles cuando se disponía a abordar al África con su navío y otros dos más. Cuando los dos españoles se encontraban en situación apurada, acudió el Nueva España a socorrerlos. Habiendo reparado con premura los principales daños, llegó de nuevo al combate el comandante Forestal con el Real Familia disparando sus baterías contra el navío insignia de Knowles.

Al anochecer, los buques británicos fueron reforzados por la escolta de fragatas del convoy perseguido antes de la batalla por Reggio, estrellándose de nuevo contra la defensa española. Este dato lo aportan varios autores españoles, citando las declaraciones hechas por Juan Antonio de la Colina en el consejo de guerra posterior al combate. Los británicos no mencionan en ningún momento la intervención de las fragatas. Sea como fuera, las fragatas no variarían el resultado final del combate.

Balance y consecuencias:

Los británicos cesaron el fuego a las 21:30 horas. Aquella misma noche cayeron los tres palos del África, y los tres masteleros del Invencible. El Real Familia había recibido 190 cañonazos en el costado, 12 en la línea de flotación y cinco por debajo, teniendo además todas las vergas partidas. La situación había sido desesperada para los españoles, sobre todo tras la pérdida del Conquistador. Cada navío español se batía al menos con dos británicos, y su decisión de no abandonar en su empeño de combatir, cobró sus frutos.

Lo importante para los españoles es que habían conseguido escapar a una total aniquilación, excepto la captura de un navío. Entraron en la Habana al día siguiente del combate los navíos Invencible, Nueva España, Real Familia, Dragón y la fragata Galga. A las 3:30 de la mañana del 13 de octubre el navío África llega remolcado por sus botes la playa de Jijiras ó Xixiras, como a 9 leguas a barlovento del puerto de la Habana, próxima a Bahía Honda. Los tripulantes bajan a tierra. Al amanecer del día 14 estaba listo para hacerse a la vela con una vela puesta en la proa y remolcado por dos lanchas y un jabeque. Desde la playa se ve la llegada de la fragata Galga, pero llevaba puesta la señal de enemigos, que la seguían para capturarla. Llegó la fragata a las 20:00 de la noche y se colocó en la proa del navío para socorrerlo. Por la falta de viento se encontraban en la misma situación a las 02:00 de la noche. Aparecen en ese momento por la punta de Jaruco las luces de dos faroles de los británicos a una distancia de una legua y media. Reggio ordena al comandante Garaicoechea que se salve con la ayuda de remos. Al amanecer del día 15 de octubre aparecen 8 buques británicos. Reggio ordena desembarcar y se queda con algunos oficiales y seis hombres. El resto embarcan en las dos lanchas y el jabeque para llegar a la Habana. A las 11.00 se acercaban a tierra las lanchas de los navíos británicos pero no llegan por la falta de viento a las cercanías del navío África hasta las 14:00 horas. Reggio ordena quemar su navío, mientras tres de los navíos enemigos hacen una descarga de toda su artillería. Los pocos españoles que quedaban llegan a la Habana a bordo de una canoa el 16.

En la escuadra española resultaron muertos varios oficiales, entre ellos el capitán de navío don Tomás de San Justo, los capitanes de fragata don Vicente de la Quintana, segundo comandante del navío África, y don Melchor de Vallecilla, segundo comandante del navío Invencible, el teniente de navío don Gaspar Tavares, el teniente de fragata José Pumarejo, el capitán de granaderos del regimiento de Portugal don Fernando Cagigal, el alférez de granaderos del regimiento Almansa don Diego de Veroa (Orria) y otros 80 hombres, además de alrededor de 200 heridos, entre los que estaban el propio Reggio y 14 oficiales. Las cifras de bajas varían según las fuentes consultadas. Otras cifras las estiman en 98 muertos y más de 200 heridos. Muchos heridos fallecían días después a causa de las heridas y las infecciones, pero el número total de muertos y heridos ronda los 300.

Las cifras de bajas en cada navío son las siguientes. 28 muertos y 100 heridos en el África: 18 muertos y 33 heridos en el Invencible; 17 muertos y 37 heridos en el Nueva España; 7 muertos y 15 heridos en el Real Familia; 8 muertos y 11 heridos en el Conquistador; 3 muertos y 11 heridos en el Dragón. Las cifras manejadas en el artículo de García del Pino no menciona las bajas del los navío África y Conquistador, mientras que del resto son las siguientes: 23 muertos y 45 heridos en el Invencible, 7 muertos y 14 heridos en el Real Familia, 15 muertos y 39 heridos en el Nueva España, 4 muertos y 11 heridos en el Dragón, y un muerto y 6 heridos en la fragata Galga. Las bajas británicas fueron 59 muertos y 120 heridos.

Los británicos no quedaron satisfechos con el combate. Hubo un consejo de guerra en el que algunos comandantes criticaron a Knowles, resentidos y humillados pues habían perdido dos ocasiones; una, de destruir completamente a la escuadra enemiga y otra, que la escuadra española había salvado a la flota del tesoro. Ninguno de los dos comandantes de las escuadras conocía que la paz se había firmado en Aquisgran el 20 de abril de 1748. Knowles conoció la noticia el 16 de octubre al llegarle unos pliegos mandados por el gobernador de Providencia y traídos por un bergantín. Igual noticia había salido de Cádiz en un bergantín, que había apresado por un corsario británico. Knowles escribió al Almirantazgo: “fue una lástima no haber tenido un mes más para que toda la flota española hubiera caído en mis manos”.

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Compilada por Santiago Gómez.

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