Biografía de don Domingo Monteverde y Rivas

Posted By on 23 septiembre, 2014

Domingo Monteverde y Rivas. Cruz Laureada de San Fernando de 2ª clase.

Domingo Monteverde y Rivas. Cruz Laureada de San Fernando de 2ª clase.

Jefe de escuadra de la Real Armada Española.

Cruz Laureada de San Fernando de 2ª clase. 7 de octubre de 1817. Por las acciones en Venezuela entre los años 1811 y 1813.

Cruz de Caballero de la Real y Muy Distinguida Orden Española de Carlos III, pensionada.

Vino al mundo en la Laguna, Santa Cruz de Tenerife, el 2 de abril de 1773, siendo sus padres don Antonio Estanislao de Monteverde y de Lugo y doña Francisca de Rivas Ome y Ome.

El 17 de octubre de 1789 sentó plaza de guardiamarina en la Compañía del Departamento de Cartagena, pero por R.O. del 3 de marzo de 1790 se le ordena presentarse en la de Cádiz, llegando el 8 de junio siguiente. Expediente N.º 3.612.

Durante sus estudios embarcó en diferentes buques del departamento de Cádiz, realizando con ellos las prácticas de todo aprendiz en las cosas de la mar.

En 1793 fue ascendido a alférez de fragata, recibiendo la orden de embarcar en la escuadra del general don Juan de Lángara, unida a la británica del almirante Hood, estuvieron defendiendo el arsenal y la ciudad de Tolón frente a los convencionales.

A las órdenes del general Gravina, tomó parte en casi todas las acciones de la conquista a su mando, siendo la má destacada la defensa del fuerte de la Malga cuando fue atacado y en la posterior evacuación de la plaza, dirigida magistralmente por el general don Ignacio María de Álava.

Se halló también en la defensa de Rosas, donde se le dio el mando de la bombardera nº 2, pasando poco después a tierra para reforzar a la guarnición del castillo de la Trinidad, hasta ser rendida la plaza, permaneció en todas las acciones hasta ser firmada la paz de Basilea el 22 de julio de 1795, siendo recuperada la fortaleza.

Se le entregó la Real orden del 27 de agosto de 1796 con su ascenso al grado de alférez de navío, recibiendo la orden de embarcar en la fragata Paz, participando en el desafortunado combate del cabo de San Vicente, el 14 de febrero de 1797 entre la escuadra española del general don José de Córdova, contra la británica del almirante Jervis, en el que se perdieron los navíos San José y Salvador del Mundo, de 112 cañones y tres baterías, el San Nicolás, de 80 y San Isidro, de 74, ambos de dos baterías, regresando los demás a la bahía de Cádiz el 3 de marzo continuo.

Por orden del 16 de diciembre siguiente pasó al apostadero de Algeciras, donde se le dio el mando sucesivamente de varias cañoneras, llevando a cabo el bombardeo de la plaza de Gibraltar, permaneciendo dando escolta a algunos de los convoyes que transitaban por la zona hasta el 17 de noviembre de 1798.

El 1 de marzo de 1799 se le ordenó embarcar en el navío Bahama, en la escuadra del general don José de Mazarredo, zarpando el 13 de mayo con rumbo a Cartagena, sufriendo un fuerte temporal que maltrato entre otros a su buque, siendo de los oficiales que regresó a la bahía de Cádiz de transporte en el navío Mejicano, a su llegada se le ordenó embarcar de transporte en el bergantín Vivo, desembarcando en Ferrol, participando entre los días 25 á 27 de agosto de 1800, en los combates que se dieron al intentar los británicos apoderarse del Arsenal y la escuadra, quienes por la rápida reacción de las dotaciones salieron huyendo, abandonando gran cantidad de pertrechos de guerra y sobre todo la artillería de sitio desembarcada.

Pasó después a los batallones de Infantería de Marina en el Departamento de Cádiz, recibiendo la orden del 28 de julio de 1801 de embarcar en la fragata Sabina con rumbo a Cartagena de Indias donde al arribar se le otorgó el mando del bergantín Cartagenero, perteneciente al apostadero, estando en él se le entregó la Real orden del 5 de octubre de 1802 siendo ascendido al grado de teniente de fragata, permaneció hasta recibir la orden de embarcar en el navío San Leandro regresando a la península, fondeando en la bahía de Cádiz el 24 de agosto de 1804.

Desembarcó el 18 de octubre siguiente, el 17 de diciembre continuo se le otorgó el mando de la cañonera nº 6, participando con ella contra el bloqueo a que sometían los británicos a éste puerto, recibiendo la orden del 5 de octubre de 1805 de trasbordar al navío San Ildelfonso, zarpando el 20 de octubre formando parte de la escuadra combinada franco española al mando del vicealmirante francés Villeneuve, participando al día siguiente en el innecesario combate de Trafalgar, siendo su buque capturado y él prisionero.

Como todos al estar algo recuperado se presentó en el Departamento de Cádiz, donde llegó el 5 de noviembre, siendo nombrado ayudante en la compañía de guardiamarinas, por Real orden del día 9 de noviembre siguiente, promoción general para todos los que habían participado en el combate anterior, fue ascendido al grado de teniente de navío.

Se le concedió licencia para terminar de sanar de sus heridas, con pasaporte a la Laguna, regresando al recuperarse a Cádiz el 6 de marzo de 1807, quedando destinado en el propio Departamento.

Al sobrevenir la invasión napoleónica y producirse el alzamiento nacional del 2 de mayo de 1808, se le dio el mando de una batería de artillería, hostigando a la escuadra francesa del almirante Rosilly, entre los días 9 á 14 de junio de 1808, por rendirse su almirante Rosilly, convirtiéndose en la primera victoria de la larga guerra de la Independencia.

Recibió la orden del 21 de julio siguiente de embarcar en el navío Plutón, permaneciendo hasta el 1 de septiembre por pasar a desarme el buque, y por orden del 10 de diciembre pasó a Sevilla, siendo nombrado capitán de cazadores del Segundo Batallón del primer Regimiento de Infantería de Marina, destinándole a la región de Extremadura.

Tomando parte en todas las acciones de guerra que se produjeron en esta región, pasando sucesivamente, a las de la Mancha y Andalucía, estando a su vez a las ordenes de diferentes jefes, como los generales Venegas, Cuesta, Arizaga y duque de Alburquerque, e interviniendo muy decididamente en el combate por Ciudad Real el 28 de junio de 1809, posteriormente en el de Talavera de la Reina los 27 y 28 de julio siguiente donde fue derrotado el ejército napoleónico, por esta última acción fue recompensado con el ascenso a capitán de fragata y se le concedió y condecoró con la cruz conmemorativa de dicho combate, continuo en los distintos frentes así en los meses de septiembre y octubre pasó a defender el Tajo y el 19 de noviembre en el sangriento combate de Ocaña, siendo herido pero prosiguió hasta Sierra Morena, donde ya reforzado el ejército napoleónico el duque se vió obligado a retirarse hasta la isla de León.

Restablecido de su herida, el 4 de abril de 1810 por orden embarcó en el navío San Lorenzo, zarpando el 18 de mayo con rumbo a Tenerife, de donde se arrumbó a la Habana, pasando a San Juan de Puerto Rico donde se le dió el mando de ciento cincuenta hombres de marina, siendo desembarcados en Tierra Firme.

A principios de 1812 se inició la guerra de emancipación en Venezuela, se le envió con doscientos cincuenta hombres a la provincia de Coro y al pueblo de Sisique a unir sus fuerzas a las del cacique indio Juan de los Reyes, defensor de los españoles; unió a sus fuerzas las de éste estando compuestas por otros doscientos fusileros y cien flechero.

Aumentado su poder militar se dirigió a Caracas, donde se hallaba una guarnición de setecientos hombres, pero sin pensárselo arremetió contra ellos y al primer asalto los domino, recogiendo siete cañones y muchas armas portátiles y pertrechos, con ellos aumentó en poder de fuego de sus tropas.

Después hubo un terremoto y aprovechando el desconcierto de los pobladores de Barquisimeto, arremetió su vanguardia venciéndolos y apoderándose de otros siete cañones, reforzándose más su poder ofensivo.

El enemigo quería pararlo y lo intentó, movilizando a siete mil quinientos hombres quienes remontaron el río Orinoco, tratando de envolverlo, utilizando una estratagema consiguió sacar a sus fuerzas de la planeada encerrona.

Continuó sus avances y esta vez le toco el turno a la ciudad de Valencia, la cual tomó al asalto; después de todo esto recibió una comunicación impidiéndole su avance sin antes recibir apoyo de Coro.

Pero su buena racha y su valor le llevó a atacar a una columna de mil hombres y ciento ochenta caballos, venciéndolos, continuó sus ataque a otras poblaciones y fueron cayendo en su poder, Barinas, Tocuyo, Trujillo y San Carlos, en esta última ciudad su guarnición era muy poderosa, pero las venció produciéndoles doscientos muertos, ciento veintisiete heridos, cuatrocientos setenta prisioneros, apoderándose de quinientos fusiles y de toda la caballería.

Como no podía dejar fuerzas de ocupación, tuvo que volver a Valencia a enfrentarse con los insurrectos, obteniendo una gran victoria, obligando a ponerse en franca huída al mismo Gobierno de la insurrección.

Por esta hazaña por Real orden del 27 de junio de 1812 fue ascendido al grado de capitán de navío y por otra fechada el 30 de septiembre siguiente se le nombró capitán general de las provincias de Venezuela y con este cargo el anexo de presidente de la Audiencia de Caracas, por otra del 2 de octubre se le nombraba Jefe político de las mismas, con todas las preeminencias de ordenanza de las Leyes de Indias.

Los insurgentes volvieron a la ciudad con un ejército de cuatro mil hombres al mando del general Miranda, Monteverde le batió en toda la línea obligándole a abandonar sus posiciones.

Los españoles presos en Puerto Cabello azuzados por el éxito se sublevaron y con mucho valor y heroísmo consiguieron dominar a la guarnición de insurrectos.

Enterado de esta acción, reunió su ejército presentándose en la ciudad, derrotó al resto de la guarnición consiguiendo todos los recursos que necesitaba, pues reunió más hombres y material, Bolívar pudo escaparse por la mar, lo peor fue que recibió tres heridas graves en este combate.

Continuó no obstante al mando, logrando someter a las provincias de Cumaná y de Barcelona, más la isla Margarita, obligándoles a reconocer el poder del Rey de España en toda la capitanía general de Caracas, logrando a su vez apaciguar la revuelta de los negros de 1812.

En 1813 continuó con sus combates en aquella capitanía, pero muchos de los cuales no le fueron afortunados, aún así se le concedió la Cruz de Caballero de la Real y Muy Distinguida Orden Española de Carlos III, pensionada.

Bolívar ataco Puerto Cabello con lo mejor de sus tropas el 30 de agosto, pero Monteverde con las suyas le rechazó y además le causó seiscientos muertos.

El 14 de septiembre siguiente arribó la fragata Venganza al mando de don Diego Prieto González, dando escolta a un convoy transportando el regimiento de Granada, reforzadas sus fuerzas efectuó casi inmediatamente una salida, pero en uno de los combates fue herido de gravedad, pues perdió casi toda la mandíbula inferior.

Un grupo de sus oficiales le convenció dadas las circunstancias de su salud, para que entregara el mando y regresara a España, lo cual realizó casi a la fuerza el 28 de diciembre continuo.

Embarcó con rumbo a Puerto Rico y desde aquí a la península, siéndole entregada la Real orden del 22 de agosto de 1817, notificándole su ascendido al grado de brigadier, asimismo se le concedieron las condecoraciones de la Gran Cruz de la Real Orden Americana de Isabel la Católica y la Cruz Laureada de San Fernando de segunda.

Intentó recuperar su pérdida salud por efecto de las heridas recibidas en tan brillantes combates, ello le llevo casi seis años, reincorporándose en 1823.

Pensando estaba ya repuesto, se le nombró de capitán general de Puerto Rico, pero antes de poderse embarcar notó le era imposible, presentando la renuncia, porque su conciencia le dictaba no poder desarrollarlo con la dignidad que representaba su alto destino, a causa de su pobre estado de salud.

Por Real orden del 21 de junio de 1824 se le ascendió al grado de jefe de escuadra, dándole el mando de comandante principal de los tercios de Levante, para poder llegar a su destino embarcó de transporte en la corbeta Diana, zarpando de la bahía de Cádiz y desembarcando en Cartagena, permaneciendo en su destino hasta el 7 de marzo de 1827, por haberse desactivado las comandancias principales de los tercios.

En 1827 fue creada la brigada Real de Marina, reuniendo por primera vez a las armas de Infantería y Artillería de Marina, siendo nombrando su coronel general por Real orden del día 24 de junio siguiente.

Fue hecho prisionero por los oficiales sublevados del mismo cuerpo en 1831, al ser vencida la intentona de rebelión, fue puesto en libertad.

Pero se le juzgó en Consejo de Guerra, para dirimir su conducta en los hechos recientemente pasados; siendo absuelto y repuesto en su cargo, junto al capitán general del Departamento don José de Quevedo y el comandante general del Arsenal de La Carraca don Joaquín María Pery.

Éste trámite en otras circunstancias no hubiera tenido mayores consecuencias, pero en su estado de salud le causó una gran preocupación por su elevado pundonor tantas veces demostrado, ello sin ningún lugar a dudas adelanto su fallecimiento, produciéndose en la isla de San Fernando el 15 de septiembre de 1832, cuando contaba con cincuenta y nueve años de edad, de ellos cuarenta y tres de excelentes servicios a su patria.

Bibliografía:

Aragón Fontela, Miguel.: La Rendición de la Escuadra Francesa de Rosilly (14 de junio de 1808) Cuaderno Monográfico del Instituto de Historia y Cultura naval, N.º 55. Madrid, 2007. Págs. 67 a 90.

Barbudo Duarte, Enrique.: Apresamiento de la escuadra francesa del almirante Rosilly en la bahía de Cádiz, el 14 de junio de 1808.

Ceballos-Escalera y Gila, Alfonso de. Vizconde de Ayala, Ceballos-Escalera y Gila, Luis de, y Madueño y Galán, José María.: Los Marinos en la Orden de San Fernando. Ministerio de Defensa. Madrid, 2011.

Enciclopedia General del Mar. Garriga. 1957. Compilada por el contralmirante don Carlos Martínez-Valverde y Martínez.

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Est. Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra» 9 tomos. Madrid, 1895—1903.

Paula Pavía, Francisco de.: Galería Biográfica de los Generales de Marina. Imprenta J. López. Madrid, 1873.

Válgoma y Finestrat, Dalmiro de la. Barón de Válgoma.: Real Compañía de Guardia Marinas y Colegio Naval. Catálogo de pruebas de Caballeros aspirantes. Instituto Histórico de Marina. Madrid, 1944 a 1956. 7 Tomos.

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