Biografía de don Daniel Varcárcel y Ussel de Guimbarda

Posted By on 22 noviembre, 2014

Teniente de navío de la Real Armada Española.

Vino al mundo en la población de Mula actual provincia de Murcia, por 1814.

En 1824 se refundieron las tres compañías de Guardiamarinas en un Colegio, el cual debía de establecerse en la población de Puerto Real, pero se decidió trasladarlo a La Carraca, a pesar de ser un establecimiento de la Armada no se pudo poner en marcha. En 1828 se suprimió el Colegio y se dio libertad de enseñanza aplicando la Constitución de 1812, por ello ya no era necesario ser hijodalgo ni pasar las pruebas de limpieza de sangre, al estar preparado se pasaba un examen presidido por una Junta de Jefes de la Armada, quienes al dar el Vº Bº se producía el ingreso en la Corporación. No era fácil superarlo, porque en los exámenes las exigencias eran las justas y conformes a los requerimientos de la profesión, fue una época muy dura pues ante la libertad de estudio los jueces de las pruebas eran implacables en su aplicación, no perdonando ningún error por nimio que fuera.

Pasando de esta forma veintiún años en los cuales no hubo academia, ni colegio, ni compañía de guardiamarinas, siendo libre la preparación de todos los aspirantes, viviendo en «casas de confianza» e ingresando al aprobar el examen de la Junta de Jefes, hasta llegar a 1845 cuando por fin se abrió la Escuela Naval Militar en San Carlos. Por esta razón no hay expedientes de estos años.

Pasando su examen de ingreso y admitido en la Corporación el 8 de julio de 1832.

Para realizar sus prácticas de mar se le ordenó embarcar en el bergantín Relámpago, realizando un viaje a Vigo, al llegar trasbordó al navío Guerrero, perteneciente a la división al mando del capitán de navío don Antonio Quintano, quien tenía encomendada la vigilancia de nuestras fronteras con el vecino Portugal, por haberse declarado en enero de 1833 una guerra civil entre los dos pretendientes para alcanzar el trono, siendo los príncipes don Pedro y don Miguel de Braganza.

Permaneció en la comisión hasta finales del mismo año, al arribar a Ferrol por pasar a desarme su buque trasbordó al navío Soberano, en marzo de 1834 zarpó con rumbo a Cádiz, para unirse a la escolta de un convoy con tropas con destino a la Habana, al arribar a este apostadero se le ordenó trasbordar al navío Héroe, regresando al arsenal de Ferrol en el mes de noviembre siguiente.

Por pasar a desarme el navío trasbordó a la fragata Perla, incorporada a las fuerzas navales del Cantábrico por el estallido de la guerra civil, realizando algunos cruceros, al regreso de uno de ellos se le ordenó trasbordar al bergantín Guadalete, volviendo a los cruceros de guardacostas para evitar la llegada de ayuda a los carlistas, por sus buenas formas a finales de 1835 se le habilitó de oficial siéndole otorgado el mando de la lancha Vizcaya, contribuyendo en los aprovisionamientos del peñón de Guetaria, a pesar del fuego recibido de las defensas de los carlistas, fue tanto el valor demostrado durante los setenta días del asedio que el Gobierno en reconocimiento, le concedió la Cruz de la Marina de Diadema Real.

El 5 de mayo de 1836 participó en el ataque a la ciudad de San Sebastián, logrando romper la línea enemiga de defensa, pasando posteriormente al ataque para recuperar las fuerzas isabelinas el puerto de Pasajes, siendo un duro enfrentamiento por la tenacidad de ambos contendiente, cayendo herido muy grave en el ataque del 9 de junio.

Por estos méritos se le concedió el ascenso al grado de alférez de navío, pero a pesar de no estar restablecido completamente de sus heridas, participó en el ataque de los días 11 y 12 de julio siguiente, sobre Fuenterrabía.

El 3 de noviembre seguido el alférez de fragata don Juan Manuel Pareja al mando de la trincadura Churruca, a pesar del fuego enemigo consigue desembarcar en la ciudad de Bilbao trescientos quintales de pólvora y gran cantidad de víveres, recibiendo la orden Varcárcel a los pocos días, para con su lancha realizar la misma hazaña pero con treinta artilleros, para servir en las piezas de defensa de la plaza, consiguiéndolo quedando a su vez incorporado a la columna del brigadier don Miguel Araoz, hasta conseguir liberal a la ciudad de su tercer sitio.

Encontrándose en su lugar apuntando una pieza en la línea de Mallona, un proyectil enemigo la desmontó causando la baja de los nueve sirvientes y él mismo, solo se dejó vendar las heridas y al terminar salió corriendo a ocupar su puesto, su Jefe al verlo le pregunto: «A donde vá V.», le respondió sin pararse: «a cumplir con mi obligación» siendo proclamado por los bilbaínos «oficial más benemérito de todos los de la guarnición.»

Por Real orden del 22 de febrero de 1837, por todos los méritos contraídos se le ascendió al grado de teniente de navío, concediéndole al mismo tiempo el mando de un cañonero de los adscritos al servicio en la ría de Bilbao.

Pero lo que no pudieron las granadas de los cañones, las descargas de fusilería, ni los riesgos de la mar, lo consiguió fortuitamente un disparo de escopeta, efectuado en el bote con el que se dirigía a abordar el buque de su mando, como consecuencia cayó muerto casi instantáneamente, desgracia ocurrida el 22 de abril de 1837 en la ciudad de Bilbao.

Un accidente le arrebato no solo la vida, sino la gloria de morir en combate, a pesar de habérsela jugado tantas veces como tantos otros, pero el destino siempre nos guarda alguna forma extraña para que sucedan ciertas cosas, unas veces nos ensalza y otras nos deja a medio camino.

Pero ello no es óbice para dejarlo en el olvido, por eso pasa a formar parte como cualquier otro y quizás con muchos más méritos que muchos a estas páginas.

Al saberse el desenlace tan inesperado en la ciudad de Bilbao se hizo un luto casi absoluto por su pérdida, siendo enterrado en el cementerio de Mallona, campos en los que su heroísmo había quedado más que demostrado solo unos meses atrás, asistiendo a su sepelio tres oficiales y más de doscientos habitantes, quienes fueron uniéndose sin que nadie previamente les advirtiera.

Bibliografía:

Bordejé y Morencos, F. Fernando de.: Crónica de la Marina Española en el siglo XIX, 1800-1868 (Tomo I) Editorial Naval. Madrid, 1993.

Bordejé y Morencos, F. Fernando de.: Crónica de la Marina Española en el siglo XIX, 1868-1898 (Tomo II) Editorial Naval. Madrid, 1995.

Enciclopedia General del Mar. Garriga. 1958. Compilada por el contralmirante don Carlos Martínez-Valverde y Martínez.

Estado General de la Armada año de 1835. Imprenta Real. Madrid.

Paula Pavía, Francisco de.: Galería Biográfica de los Generales de Marina. Imprenta J. López. Madrid, 1873.

Pírala, Antonio.: Historia de la Guerra Civil. Y de los partidos Liberal y Carlista. Turner. Madrid 1984. Reedición de la que comienza en 1833 y termina en 1871. En ésta se recogen sus publicaciones posteriores hasta 1906, en ampliación de los datos hasta el fin de la 2ª guerra civil, (que no tercera)

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