1849 – 1850 – Socorro al Papa y sus posesiones terrenales

Posted By on 22 mayo, 2015

En el puerto de Barcelona se estaba formando una expedición al mando del brigadier don José María de Bustillo, compuesta por la fragata Cortés, corbetas Villa de Bilbao, Ferrolana y Mazarredo, bergantín Volador y los vapores Vulcano, Lepanto, Piles, Castilla, Colón, León y Blasco de Garay, para transportar a las fuerzas del ejército del general Fernández de Córdoba, marqués de Mendigorría, y como segundo el mariscal de campo don Francisco de Lersundi, compuesto por 4.900 hombres; dos batallones del regimiento San Marcial, 7º batallón de Cazadores de Chiclana, 3º de Granaderos, 3º del Rey, 1º de la Reina Gobernadora, una compañía de ingenieros, dos baterías de artillería montada y una sección de caballería, estando España aliada a Austria, Francia y las Dos Sicilias, para concurrir a proteger los bienes terrenales del Papa Pío IX, zarpando Bustillo el 7 de enero con su insignia a bordo de la corbeta Mazarredo de la bahía de Cádiz.

A su arribada a Gaeta el 14 de febrero le esperaba la expedición, ante la presencia naval se tranquilizaron los intentos de asalto a la ciudad del Vaticano, la expedición zarpó con rumbo a Terracina por seguir en armas, desembarcando las tropas tomándola el 29 de abril siguiente, pasando después a Nápoles y Porto D’Auro, donde se realizaron maniobras de demostración de fuerza, contribuyendo muy eficazmente a ser alcanzada la paz evitándose derramamiento de sangre innecesario. Lo curioso fue que Fernández de Córdova, sin encontrar una resistencia seria a su paso tranquilizó el territorio, al poco y ya con el campo despejado entró el general francés Oudinot en Roma, al frente de treinta mil hombres, obligando a reconocer los territorios del Papa por la naciente república italiana. El Rey de las Dos Sicilias les concedió la Gran Cruz de Francisco I de Nápoles. El Sumo Pontífice la Cruz de Comendador de la Orden de San Gregorio, como a todos los mandos que acudieron en su auxilio. El 18 de mayo siguiente desembarcaron en Gaeta y el 29 el Papa Pío IX desde el alcázar de la corbeta Villa de Bilbao, bendijo a las tropas por haber acudido en su socorro portando éstas las banderas rendidas, al concluir las celebraciones la escuadra regreso en marzo de 1850, como el resto de sus compañeros recibió las Gracias por Real orden.

Bibliografía:

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