Biografía de don Diego González de Guiral y del Corral

Posted By on 7 junio, 2015

 

Teniente general de la Real Armada.

Vino al mundo en Córdoba en 1739 siendo sus padres don Martín González de Guiral y Concha, 24 de Córdoba y Alcalde de su Hermandad, y doña Bárbara Corral y Givaja.

Sentó plaza de guardiamarina en la compañía del Departamento de Cádiz el 15 de septiembre de 1753. Expediente N.º 675.

Al aprobar sus exámenes teóricos se le ordenó embarcar en 1757, pasando a transportar pertrechos a la asediada ciudad de Ceuta, formó parte en 1758 de la dotación del recién terminado navío Conquistador, pasando a combatir el corso contra las regencias norteafricanas, estuvo en las escuadras de los generales, don Andrés Reggio y conde de Vega Florida, pasó como uno más de los guardiamarinas a la expedición del general don Juan José Navarro, formada exprofeso para transportar a la Real familia de Nápoles a España de don Carlos III, regresando a Cartagena el 2 de noviembre de 1759.

Fue ascendido a alférez de fragata el 18 de febrero de 1760, pasó a Ferrol desde donde realizó varios viajes con pliegos, regresando a la bahía de Cádiz zarpando con rumbo a Veracruz y la Habana, al llegar estaba bloqueada por los británicos, su comandante regresó a Veracruz de donde volvió a dar la vela con los pertrechos suficientes para cruzar el océano, arribando a la bahía de Cádiz habiendo burlado a los enemigos, a los que le esperaban en todo el seno mejicano como sobre las Azores y cabo de San Vicente, arribando a principios de 1763.

En 1764 pasó a las órdenes de don Antonio Barceló, participando en cuantos combates se dieron combatiendo a la regencia de Argel; al dictar don Caros III la orden de expulsión de los jesuitas en 1766, participó en su expatriación a tierras del Papa, en este mismo año por Real orden del 15 de enero se le ascendió al grado de alférez de navío, continuó cumpliendo sus cometidos entregándole la Real orden del 17 de septiembre de 1767 con su ascenso al grado de teniente de fragata.

En 1771 fue destinado a la escuadra de don Miguel Gastón, realizando los típicos cruceros sobre los cabos de Santa María y San Vicente, al regreso de uno de ellos se le entregó la Real orden del 21 de diciembre de 1772 con su ascenso al grado de teniente de navío, otorgándole el mando de la urca San Julián, transportando tropas de la isla de Puerto Rico a la península.

En 1774 se le otorgó el mando de la urca Bizarra, navegando rumbo a Montevideo para traer tropas a la península, pero antes de zarpar se le ordenó trasbordar y tomar el mando de la urca Anónima, cargada con frutos de la tierra regresándo a la península en 1776, recibió una Real orden para reconocer el puerto y dársena de Gijón, elevando informe a S. M., siendo destinado durante ocho meses como segundo comandante del Arsenal de La Carraca, en 1778 se le otorgó el mando de la urca Santa Rita, incorporada a la escuadra del general don Luis de Córdova, siendo el buque destinado a hospital de la misma.

Por Real orden del 13 de mayo de 1779 fue ascendido al grado de capitán de fragata, por orden pasó a supervisar la construcción del navío San Fernando, al terminarse quedó embarcado en el mismo como su segundo e incorporado a la escuadra del general don Luis de Córdova, participando en la primera campaña del canal de la Mancha.

Quedó por orden en el puerto de Brest como responsable del hospital, despachó otros asuntos de la escuadra, encontrándose aquí socorrió a una urca en difícil situación, auxilió a un convoy y a dos fragatas de guerra, siendo destinado como subinspector de los buques encargándose del armamento de cuatro balandras, fue quien pagó al puerto por la estancia de la escuadra española cuando ésta poco después zarpó.

En la primavera de 1782 dio la vela la escuadra de don Luis de Córdova en unión de la francesa al mando del conde de Guichen, realizando la segunda campaña del canal de la Mancha, en la cual apresaron cinco buques mercantes británicos en esta nueva presencia en las mismas costas de Albión.

Pasando a participar en el gran bloqueo de Gibraltar, tomando parte en cuantas acciones se llevaron a cabo, incluida la desastrosa utilización de las baterías flotantes el 13 de septiembre de 1782, así como en el posterior combate del 20 de octubre contra la escuadra británica del almirante Howe, en el llamado del cabo Espartel, regresando a la bahía de Cádiz. Donde le fue entregada la Real orden del 21 de diciembre siguiente comunicándole su ascenso al grado de capitán de navío.

A pesar de su ascenso permaneció desembarcado hasta 1790, pasando a la escuadra del marqués del Socorro alistada para cruzar sobre el cabo de Finisterre, por la previsible declaración de guerra contra los británicos por el problema sobre los límites en Nutka, se evitó la confrontación, regresando la escuadra a la bahía de Cádiz el 8 de septiembre siguiente.

Hallándose en la bahía se le entregó la Real orden otorgándole el mando de la fragata Nuestra Señora de Loreto, cargada con azogues zarpó el 29 de febrero de 1792 con rumbo al puerto del Callao, encontrándose cerca del Mar del Plata los vientos contrarios le obligaron a variarlo para arribar a Montevideo donde fondeó el 27 de mayo siguiente, por efecto de los vientos fue el buque a estrellarse contra la costa a pesar de haber picado los palos, al amanecer del 30 en una jangada lograron ponerse a salvo parte de la dotación, una segunda preparada también llegó a tierra, pero previamente una racha de viento y mar se llevó de ella a veinte hombres, entre ellos los alférez de fragata don Francisco Delgado y don José López, junto al médico de abordo don Magín Walls, se preparó una tercera, estando a punto de comenzar a desembarcar para abordarla el viento calmó, viéndose venir varias decenas de botes a boga forzada, los cuales al llegar embarcaron al resto de los hombres, el último en abandonarlo fue su comandante y reforzados por los hombres de la fragata regresaron en menor tiempo, menos mal que fue así, pues comenzando a poner los pies en tierra, el viento y la mar se desbordaban por sí solos, tanto que minutos después la fragata fue aconchándose sobre uno de sus costados y poco después tragada. No se pudo recuperar nada de ella.

Pasó el consabido Consejo de Guerra por la pérdida de su buque, al oír las declaraciones de todos los que lo vivieron, diciendo se había ejecutado lo único posible y si algunos se salvaron fue casi providencialmente por la caída del viento tan solo una media hora, ante ello salió con todos los parabienes y libre de cargos.

En 1794 fue destinado a la escuadra del general don Juan de Lángara, realizando cruceros por el Mediterráneo, en diciembre siguiente se le otorgó el mando del navío San Hermenegildo, zarpando de Cartagena en conserva de la fragata Ifigenia, transportando prisioneros franceses a la bahía de Cádiz, al llegar fue incorporado a la escuadra del general don José de Mazarredo, zarpando en conserva y escolta de la urca Presentación con destino a Ferrol, donde al arribar se le dió la orden de desembarcar por pasar a desarme el buque.

Encontrándose en el Arsenal sin destino le fue entregada la Real orden del 5 de septiembre de 1795 con su ascenso al grado de brigadier, pasando en marzo de 1796 a la bahía de Cádiz quedando desembarcando, hasta recibir la Real orden de enero de 1797 siéndole otorgado el mando del navío Santa Ana, desembarcando el 1 de abril siguiente.

En octubre de 1799 se le entregó la llave de la Caja de los Batallones de Infantería de Marina, permaneciendo en esta alta responsabilidad hasta junio de 1800, por recibir la Real orden otorgándole el mando del navío Santa Ana, permaneciendo a su mando hasta el 16 de febrero de 1805.

Recibió la Real orden del 6 de febrero de 1806 nombrándole Comandante General del Arsenal de La Carraca, permaneciendo hasta el 1 de octubre de 1807, por pasar a ser el segundo comandante del Departamento, ocupando este puesto participó directamente en los combates que se dieron entre los días 9 á 14 de junio de 1808 contra la escuadra francesa al mando del almirante Rosilly, los restos de este país del combate de Trafalgar, siendo rendidos, convirtiéndose en la primera victoria de la guerra de la Independencia.

Por Real orden del 23 de agosto siguiente se le ascendió al grado de jefe de escuadra, permaneciendo en su puesto de segundo del Departamento de Cádiz, continuando hasta recibir la orden del 26 de noviembre de 1812 firmada por la Regencia, nombrándole gobernador militar y político de Sanlúcar de Barrameda.

Por Real orden del 14 de octubre de 1814 se le ascendió al grado de teniente general, siendo cesado en su anterior destino, quedando en el mismo Departamento sin cargo, desempeñando las comisiones que le eran ordenadas, hasta fallecer el 24 de noviembre de 1823 de enfermedad natural cuando contaba con ochenta y cuatro años de edad, y algo más de setenta de extraordinarios servicios.

Bibliografía:

Aragón Fontela, Miguel.: La Rendición de la Escuadra Francesa de Rosilly (14 de junio de 1808) Cuaderno Monográfico del Instituto de Historia y Cultura naval, N.º 55. Madrid, 2007. Págs. 67 a 90.

Barbudo Duarte, Enrique.: Apresamiento de la escuadra francesa del almirante Rosilly en la bahía de Cádiz, el 14 de junio de 1808.

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Est. Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra» 9 tomos. Madrid, 1895—1903.

Fernández Duro, Cesáreo.: Naufragios de la Armada Española. Establecimiento tipográfico de Estrada, Díaz y López. Madrid, 1867.

Guardia, Ricardo de la.: Notas para un Cronicón de la Marina Militar de España. Anales de trece siglos de historia de la marina. El Correo Gallego. 1914.

Paula Pavía, Francisco de.: Galería Biográfica de los Generales de Marina. Imprenta J. López. Madrid, 1873.

Válgoma y Finestrat, Dalmiro de la. Barón de Válgoma.: Real Compañía de Guardia Marinas y Colegio Naval. Catálogo de pruebas de Caballeros aspirantes. Instituto Histórico de Marina. Madrid, 1944 a 1956. 7 Tomos.

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