Biografía de don José Muller

Posted By on 31 julio, 2015

 

Jefe de escuadra de la Real Armada Española.

Ingeniero Director.

Vino al mundo en uno de los cantones suizos en 1761, acompañando a su padre por estar al servicio como capitán de uno de los regimientos contratados por España, quiso entrar en la milicia, para ello su progenitor le buscó una plaza en el colegio militar existente entonces en la ciudad de Barcelona, donde realizó sus estudios de preparación. Es de resaltar la coincidencia que entraron y salieron juntos, él y don Francisco Javier Castaños, el vencedor años más tarde de los ejércitos napoleónicos en el combate de Bailen y por ello otorgado el titulo de Duque del mismo lugar de la victoria, pero se separaron, pues don José quiso entrar en el ramo de ingenieros de la Real Armada.

Por Real orden del 10 de octubre de 1770 se creó el cuerpo de Ingenieros Navales, se presentó a los exámenes de acceso aprobándolos, siendo ascendido el 21 de abril de 1776 al grado de alférez de navío e ingeniero extraordinario, comenzado sus prácticas profesionales, pues las náuticas como se ve por las fechas permaneció casi seis años embarcado.

Por Real orden del 23 de mayo de 1778 fue ascendido al grado de teniente de navío e ingeniero ordinario, volvió a embarcar participando en comisiones de corso y combatiendo en diferentes ocasiones contra los buques de las regencias norteafricanas.

Por Real orden del 15 de noviembre de 1784 se le ascendió al grado de capitán de fragata e ingeniero segundo, al ser ascendido regresó a pisar las cubiertas, siendo destinado por un año Comandante de ingenieros en una escuadra del Reino de las Dos Sicilias, al regresar fue destinado a San Sebastián, donde fue comisionado especialmente para revisar el estado de los montes, permaneciendo hasta ser ascendido.

Por Real orden del 14 de agosto de 1792 ascendió al grado de capitán de navío e ingeniero director cuando tan solo contaba con treinta y un años de edad, lo que habla por sí solo de sus méritos, siendo destinado al Departamento de Ferrol.

Con intervalos permaneció en este servicio por espacio de treinta años, pues a veces era reclamado por el Gobierno para la construcción de sistemas hidráulicos en el ámbito civil, bajo su dirección se construyeron los navíos Montañés y Argonauta, siendo los mejores de su época e intentados copiar por el resto de potencias navales del momento.

Fue quien puso las quillas de los Emprendedor y Tridente, pero al sobrevenir el alzamiento nacional del 2 de mayo de 1808 se encontraban en grada, para impedir pudieran ser terminados por el invasor, se decidió desguazarlos y vender sus maderas para otros usos.

Como un soldado más se puso a las órdenes de sus jefes, siendo destinado al ejército británico del general sir John Moore, permaneciendo nueve meses, habiendo demostrado sus capacidades le nombro cuartel maestre general (equivalente a Mayor General de su Ejército o Jefe de Estado Mayor actualmente) hallándose en la retirada de las tropas de Galicia y la muerte del general Moore, al reembarcar las tropas se le intento convencer para permanecer en el ejército británico, pero a pesar de ser español de adopción se negó a ello, o quizás por esta razón.

Por Real orden del 15 de marzo de 1809 fue ascendido al grado de brigadier, al verse obligados los invasores a abandonar Galicia regresó al Departamento, donde permaneció y se le entregó la Real orden del 14 de octubre de 1814 comunicándole su ascenso al grado de jefe de escuadra.

Al regresar don Fernando VII de su cautiverio y crear la Orden de San Hermenegildo, en 1816 por cumplir los requisitos le fue otorgada la Gran Cruz.

Continuó al frente del Departamento, hasta su fallecimiento ocurrido en 1818 en la ciudad de Ferrol, cuando contaba con sesenta y cinco años de edad, de ellos cuarenta y dos de ejemplares y honrados servicios a España.

Lo grave fue que al fallecer se encontraba en la pobreza, pues el Gobierno le debía doce mil pesos fuertes, habiendo perdido en vales reales algo más de veinticinco mil, por el robo en su casa durante la invasión napoleónica. Este es el triste fin de los buenos servidores a España, mientras otros viven muy holgadamente porque sus fondos no tienen límites, es algo ya muy conocido e históricamente sabido. Así pagan los diferentes Gobiernos de España en cualquier época a sus mejores servidores. Nada nuevo bajo el Sol.

Bibliografía:

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Est. Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra» 9 tomos. Madrid, 1895—1903.

Paula Pavía, Francisco de.: Galería Biográfica de los Generales de Marina. Imprenta J. López. Madrid, 1873.

Compilada por Todoavante ©

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