Jacinto Antonio de Echeverri y Rober

Posted By on 7 mayo, 2019


Almirante de una Flota de Azogue.

            Nació en San Sebastián en 1625. Fueron sus padres don Domingo Echeverri y Celandaia y doña Mariana de Rober y Salina, Condesa de Villarcázar de Sirga, y marquesa de Villarubia de Langre. Su padre fue Secretario de los reyes Felipe III y IV. Fue bautizado en la parroquia de Santa María de la ciudad. Hermano de Juan y Juan Domingo. Una carta de don Pedro Guerrero de Andía a doña Mariana de Rober y Salinas, del 8 de abril de 1625 en la Coruña, dándole la enhorabuena por el nacimiento de su hijo. Suponemos corresponde a Jacinto Antonio, dando por sentado que como poco vino al mundo en marzo. Desde muy joven comenzó su carrera de marino, incorporándose como soldado en los buques siguiendo así la estela de sus ancestros y parientes, hombre decidido, organizador y sagaz, a quien no le importaba coger la pluma ó la espada, alcanzando el grado de almirante en una flota de azogues. Por carta del 3 de julio de 1649 en Messina, se cuenta que estaba enfermo y desahuciado, es seguro se recupero.

            Al mando de un galeón a su regreso de la Habana con caudales por los vientos entró en Cádiz, por no hacerlo en Sanlúcar quedaba fuera del control de la Casa de Contratación, ésta envió a un alto funcionario de ella para hacerse cargo y responsable de ser transportado por tierra a Sevilla, para llevar bien los números, a su vez fue encarcelado, este abuso lo denunció escribiendo al Rey un memorial, el cual a su vez lo publicó para conocimiento de sus amigos, esto provocó que unos meses más tarde se le diera la libertad. Por carta del 4 de agosto de 1673 en Sevilla, del fiscal de la Casa de Contratación comunica en relación al galeón Nuestra Señora de la Purificación de la Armada de Indias de 1651, quedan libres los herederos. Carta del 2 de febrero de 1656 en Madrid, de don Juan Antonio de Rubio Bustamante a Juan Domingo, sobre el memorial que dio a la Junta de Armadas ofreciéndose a hacer asiento de una escuadra de seis navíos para la Armada del Mar Océano y sobre la escuadra del marqués de Falces, quien cuenta con la colaboración de don Jacinto Antonio Echeverri por la que tiene que fabricar un galeón. Por otra del 4 seguido en Santullán, del marqués de Villarrubia diciéndole que ha llamado de Madrid el conde de Peñaranda, que el marqués de Flaces ha ofrecido a don Jacinto Antonio la almiranta de la escuadra que ha formado.

            Zarpó don Juan Echeverri en 1658 con la Flota de Tierra Firme el 5 de junio del mismo año, acompañándole sus dos hermanos Jacinto Antonio y Juan Domingo, ambos como capitanes de mar y guerra, la expedición estaba compuesta por la escuadra de Galeones del Océano, con doce de ellos, dando escolta a diecisiete buques mercantes, lo cuales como siempre en el viaje de ida iban cargados de azogue, arribando a Cartagena de Indias el 18 de julio siguiente, después de tan solo cuarenta y tres días de navegación. Aquí comenzaba el trasiego de descargar y cargar los caudales, más mercancías de particulares apreciadas en la península, zarpando con rumbo a Veracruz y posteriormente a la Habana, de donde zarpó transportando veinte millones de plata amonedara, más las mercancías preciosas que a veces eran más rentables que el oro o plata. A los pocos días de navegación se avistaron velas, estas se acercaron a la formación del convoy, mientras los galeones de la escuadra ocuparon su puesto de combate, como era costumbre a barlovento de la Flota, al llegar a la vista se trataba de una escuadra corsaria inglesa, formada por treinta y una velas al mando de Doyley, pero al ver la fortaleza de los galeones españoles, prefirió dejarlo para mejor ocasión. Por ello cruzaron el océano sin mayores molestias ni avistamientos, al arribar a las islas Terceras pensó que si estaban avisados los enemigos de su presencia, estarían esperándole en el cabo de San Vicente, por esta razón optó por arribar al Cantábrico alejado de la vista del cabo de Finisterre, así consiguió fondear con veinticinco de sus buques, de los treinta y uno iníciales, al parecer se sufrió un temporal y como siempre cada capitán procuraba mantenerse en el convoy, pero otros por las dificultades marineras de sus buques les resultaba imposible hacerlo. Posteriormente se supo que dos arribaron directamente a la bahía de Cádiz y los cuatro restantes debieron de ser tragados por la mar.

            En septiembre de 1661 se le otorga el mando del patache que ha de ir a la isla Margarita. Escritura fechada el 22 de agosto de 1662 por los capitanes don Jacinto Antonio de Echeverri y Miguel de Aristeguieta, dueños del navío El Buen Jesús y San Ignacio, se repartirán a partes iguales los beneficios y gastos en el viaje que hará a las Indias al mando del primero. A fines de año de nuevo S. M., le entregó el mando a don Juan Echeverri de la Flota de Tierra Firme, con la promesa de que a su regreso le otorgaría la Grandeza de España, zarpó de nuevo el 6 de noviembre de 1662 de la bahía de Cádiz rumbo a Tierra Firme, pero al estar como a unas cien leguas de la salida le sobrevino la muerte el 12 seguido, fue tan sentida por todos que la Flota quedó al pairo por tres días, mientras se decidía si regresaban para darle cristiana sepultura, pero por su enfermedad la descomposición del cuerpo era muy rápida, por esta razón su hermano don Jacinto Antonio, a la sazón Almirante de la Flota ordenó fuera sepultado en la mar, efectuándose con todos los honores correspondientes en medio de verdaderas muestras de dolor. Hay una carta firmada por el Rey que dice:«Por la carta de la Marquesa de Villarrubia, vuestra madre, he entendido del fallecimiento del conde de Villalcázar de Sirga, vuestro padre, de que me he desplacido por haber fallecido un tan buen vasallo, y he holgado de que vos hayan subcedido en su lugar, teniendo por cierto que me serviréis con el afecto y celo que él lo hizo y sus antecesores.»

            Don Juan de Viedma y Carvajal, dio la noticia de su fallecimiento a su hermano don Jacinto Echeverri, la cual concluye con un soneto en honor a su hermano: «Cháveri ilustre, si el amigo es cierto, / que vive adonde estima, bien se advierte, / que en vuestra vida no cabiendo muerte, / yo sólo vengo á ser en vos el muerto./ Obsequias á mi vida le concierto, / pues sin vos, en tristeza se convierte / y elogios claros en dichosa suerte / cantaré, si de vos la gloria acierto. / No, acaso no, que Thetis, envidiosa / de esos astros que os gozan luminosos, / quiso entrar á la parte en tanta gloria: / Deuda á vuestra amistad era forzosa / que eternicen sus hechos tan gloriosos / esos cielos, la mar y mi memoria.»

            Por carta del 25 marzo de 1664 de don Pedro de Mendrano, en Madrid, se le ordena active el apresto de su galeón, el Buen Jesús y San Ignacio, para dar la vela lo antes posible cargado con azogues, se le pide transportar a Nueva Vizcaya a su nuevo gobernador don Antonio de Oca y Sarmiento. Zarpó en conserva del galeón Nuestra Señora de la O, más un patache y un mercante el 5 de mayo seguido, cargados con azogue al mando del general don Francisco Martínez de Granada, con rumbo a Veracruz donde fondearon el 30 de julio, desembarcaron el material y embarcaron mercancías y caudales, dando la vela el 9 de septiembre arribando en vez de a Sanlúcar de Barrameda, a la bahía de Cádiz el 8 de enero de 1665. Al desobedecer la orden (era la segunda vez) del lugar de arribada tuvieron problemas con la Casa de Contratación, sabiéndose que con fecha del 26 de septiembre de 1665 en Madrid, se le comunica estar libre de prisión. Por carta de Jacinto a su hermano Juan Domingo del 20 de junio de 1666 en Madrid, le comunica el suceso con un buque de Francia con la Armada de Barlovento, compuesta por cinco galeones a su mando, por haber izado un cabo la bandera a tope. Por carta del 17 de abril de 1667 en Cádiz, de don Fernando de Acevedo, le comunica el estado de la carena de los buques de la Armada de Barlovento y la compra de una fragatilla bretona, como patache de la escuadra. Por otra del 2 de junio seguido en Madrid, de don Juan del Solar, participándole la orden de la Reina regente para el viaje con su buque. Por otra del mismo del 14 de junio siguiente le comunica el estado de la capitana de la Flota de Nueva España.

            Por carta de 1672, se excusa no poder comparecer a la demanda en San Sebastián, por encontrarse en Portugalete a punto de dar la vela con la capitana de la Flota de Nueva España, para entregarla en la bahía de Cádiz. Fernández Duro, en su V tomo de las Disquisiciones, entre las páginas 120 y 141 trascribe todo un tratado sobre construcción naval, firmado por don Jacinto, pero escrito entre los tres hermanos enviado a S. M., en él se recalca diferenciar de una vez los buques mercantes de los de guerra, para que estos sean más rápidos y mejor armados, como al parecer ya lo eran los de otros países, todo porque nadie en el reino estaba dispuesto a arriesgar dinero variando medidas hasta dar con las adecuadas y no hacer caso los constructores a los sabios en la materia, de ahí que los buques salgan muy pesados pero poco veleros, lo que no quita ni resta lo uno a lo otro si los trazados son los correspondientes. La obra: «Discurso sobre construcción naval comparada, segun las várias ordenanzas, por el general don Jacinto Antonio Echeverri en 1673.» Estaba reuniendo hasta cinco discursos por observaciones de sus allegados, se encontraba en este trabajo cuando le sobrevino el fallecimiento en 1673, en su ciudad natal.

Bibliografía:

Alonso del Val, José María.: Juan Echeverri y Rober (1609-1662), Capitán General y Almirante de las reales Flotas de Indias. Centro de Estudios Montañeses. Santander.

Fernández Duro, Cesáreo.: Disquisiciones Náuticas. Facsímil. Madrid, 1996. 6 Tomos.

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Est. Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra» 9 tomos. Madrid, 1895—1903.

Vargas y Ponce, Joseph de.: Catálogo de la Colección de Documentos. Instituto Histórico de Marina. Madrid, 1979.

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