Rey Jaime II-Corte

Posted By on 21 marzo, 2022

Rey Jaime II-Corte. Autor desconocido.

Construido por Swan Hunter & Wigham Richardsond. Newcastle, 1906.

Desplazamiento: 2.150 t. Dimensiones: Eslora 80’04, por 10’50 de manga y calado de 6’44 metros. Máquina: Alternativa de cuádruple expansión con 3.750 C.V. Velocidad: máxima 17 nudos.

Encargado por una naviera francesa y bautizado Corte, fue comprado en 1910 por la Compañía Isleña Marítima, quien le rebautizo con el nombre de este historial, en 1919 lo compró Trasmediterránea, participó en el desembarco de Alhucemas, en la 6ª Flotilla como reserva de transporte.

Al producirse el alzamiento prestaba servicio a Madrid, como buque prisión en Alicante, participo como a tal transporte, en el intento de desembarco del capitán Bayo en Porto Pi (Mallorca), presente la escuadra el 14 de agosto de 1936 por orden apagaron los faros, el 15 fueron bombardeadas por la aviación los diferentes puntos a desembarcar, éste día era claro y sin luna, lo que se aprovechó para salir de Mahón la flota, transportando entre 8 y 9.000 efectivos, comenzando a avanzar, la reacción de los sublevados fue contundente, en represalia el 21 y 23 bombardearon Palma, mientras Bayo pidió la presencia del acorazado Jaime I, el 25 directamente al ministro de Marina, la rápida respuesta de Italia enviando unos caza CR-32 Chirri, previo pago realizado por la aportación en oro (todo tipo de joyas) de los habitantes de la isla, logró reducir la presión gubernamental.

Al mismo tiempo fue nombrado ministro de Marina Indalecio Prieto, el 29 le informo Bayo de la difícil situación de sus tropas, el 31 los gubernamentales conquistaron la altura de Pulas, pero al día siguiente fue retomada por los nacionales, el 3 de septiembre por fin llegó el acorazado y con su apoyo se tomó terreno a los defensores, pero viendo la imposibilidad de avanzar más, Bayo recibió la orden de reembarcar sus tropas, las cuales en la noche entre 3 y 4 seguidos embarcaron unos 8.000 efectivos, pero abandonaron todo el material de guerra pesado, (1) por la rapidez que se realizó el reembarco, como consecuencia de esto, la isla de Cabrera quedo desguarnecida, porque sus efectivos se unieron a Bayo, y ahora los sublevados no tuvieron ningún problema para retomarla, quedando definitivamente por estos. (2)

(1) El material abandonado consistía en: 2 camiones blindados, 12 cañones de 75 mm y 105 mm, 8 morteros de 50, 60 y 81, 24 ametralladoras, 103 tubos de repuesto para ellas, 12.300 cargadores de munición para éstas, 320 cajas de munición de ametralladoras, 2.709 fusiles, 38 mosquetones, 20 carabinas, 298 machetes, 703.345 cartuchos de fusil, 1.638 granadas de mano, 425 granadas de fusil, 1.849 granadas de mortero, 148 proyectiles de artillería, 975 bombas de aviación, 3 barcazas tipo “K”, 12 coches ligeros y 8 camiones.

(2) Todo esto provocó que, al abandonar las aguas el 13 fue bombardeada Ibiza, y el 19 siguiente desembarco una compañía, transportada en el Ciudad de Palma, quien tomo la isla sin oposición, y el 20 seguido se ocupó Formentera, quedando en manos gubernamentales la isla de Menorca, pero esto ya eran palabras mayores en estos momentos.

De regreso de su aportación al desembarco, entro en Barcelona, de donde salió con destino a Orán, y a su regreso volvió a hacerse a la mar con rumbo a Marsella, en octubre seguido realizó como correo, varios viajes entre Barcelona y Mahón, entre estas dos ciudades realizo varios viajes, con carga de tropas y material de guerra.

Entre el 15 y 19 de junio de 1937, el sumergible General Mola, con base en Sóller, estuvo a la espera de su paso por las cercanías de la costa, pero no pudo localizarlo por el mal tiempo reinante, impidiéndole mantenerse a cota periscópica y sumándose a ello, el tener problemas con los hidrófonos.

En uno de estos transportes el 16 de septiembre seguido, cuando navegaba junto al J.J. Síster y tres destructores, en ruta desde Barcelona y Mahón, fue apresado por el crucero sublevado Canarias, tras poner en fuga a los tres destructores, (3) pasando a Palma, donde fue descargada su mercancía, consistiendo en “carga general” entre otros materiales llevaba varios automóviles, uno fue cedido al Almirante por orden de «Terminus», pero lo devolvió por no serle necesario, porque no navegaba; salió de Palma junto al petrolero Campas, por la mañana del 20 de octubre, con rumbo al Estrecho pero barajando la costa argelina, como era habitual y con la escolta del crucero Canarias, entrando en Cádiz a las 09:00 del mismo día.

(3) En las Memorias del Almirante dice: «La táctica de los destructores cuya misión era proteger el convoy, maniobraron del peor modo posible, abandonaron aquel desde el primer momento. Estos buques, bien manejados, hubieran podido seguramente torpedear al Canarias». Sobre esto escribe el Comisario Político del Almirante Antequera, por constar en el mismo informe: «Si Gravina hubiese efectuado el ataque con sus torpedos, así como el Sánchez (Barcáiztegui) que, viéndose en peligro, dejó el convoy y acudió demasiado tarde, es muy seguro que el gran crucero enemigo lo hubiese pasado mal.»

El 29 de diciembre salió de Cádiz con rumbo a Melilla, transportando materiales para los buques de esta base, para ello se aprovechó la presencia de los minadores, quienes le daban escolta, entre lo transportado iban dos buzos, para intentar salvar al remolcador Ferrolano hundido en el puerto por avería, pero su baja velocidad y estando a mitad de derrota, se avisó de la presencia de dos destructores gubernamentales, por ello acudieron con gran rapidez los cruceros Almirante Cervera y Canarias, ante su presencia los enemigos dieron toda y se alejaron, entrando el convoy en su puerto de destino.

Se recibió orden del Almirante para que los cruceros estuvieran vigilantes en la mar, mientras desembarcaba lo transportado, al finalizar salió protegido por los cruceros con rumbo a Palma, entrando el 31 de diciembre al anochecer, continuó realizando servicios parecidos, hasta que junto al Campas y J.J. Dómine salieron de Palma, con rumbo a La Spezia, para embarcar material de guerra, de donde salieron con rumbo a Palma, pero ya en el meridiano de Pantelaria, se reunieron con los cruceros, quienes les dieron escolta hasta entrar en Palma el 19 de febrero de 1938, pero sólo los mercantes, recibiendo la orden del Almirante de incorporarse a Ceuta, a las fuerzas de bloqueo del Estrecho.

El 3 de marzo salió de Ceuta junto al cañonero Lauria más dos dragaminas Castor y Pollux, con rumbo a Málaga, donde atracaron, la división de cruceros salió de Palma dando escolta a los mercantes Unbe-Mendi y Aizkori-Mendi el 5 seguido, para darles escolta hasta el cabo de Tres Forcas, donde a su vez por estar de regreso el Rey Jaime II y Gobeo, les escoltarían hasta Palma, siendo en la noche del 6 cuando sucedió el hundimiento del Baleares, por ello era uno de los que formaba parte del convoy al que daba resguardo la división de cruceros.

Entre el 19 y 20 de marzo salió de Palma con rumbo a Sevilla, donde embarcó a la aviación negrilla, trasladándola a Pollensa, de donde salió con rumbo a Palma fondeando el 21, todo por orden del Almirante, por haber pedido medios aéreos para vigilar las islas Baleares, realizó unos cruceros al canal de Sicilia, al ser tomada Vinaroz, junto a sus compañeros, realizó varios viajes con tropas y materiales, el 7 de julio transportó 550 efectivos, el siguiente 10 junto al Antonio Lázaro, transportaron 1.800 efectivos, a finales de mes zarpó con rumbo a las Islas Canarias con materiales y provisiones, a su regreso paso a Matagorda, donde se le montaron dos cañones Vickers de 101’6/50 mm, procedentes del crucero Almirante Cervera, entregándole el mando el 5 de agosto al capitán de corbeta D. Julio César del Castillo y Escarza, confirmando su base en Palma.

Desde donde continuo con los regulares cruceros al canal de Sicilia, a su vez el 15 de enero junto al cañonero Calvo Sotelo, bombardeo el puerto de Adra; al alcanzar las tropas nacionales la Ciudad Condal, el 29 de enero de 1939, fue el cuarto buque en entrar, lo que hizo el 1 de febrero, el 3 seguido se recibió la orden del Almirante de concentrase en Barcelona, junto a otros tres mercantes armados, los Antonio Lázaro, J.J. Síster y Vicente Puchol, quedando reunidos el 4 de febrero por la mañana, con la intención de «Terminus» de efectuar un desembarco en la retaguardia enemiga, para impedir el paso de los materiales a Francia, pero no se llegó a realizar, porque el avance de las topas ocuparon el puerto de destino, antes incluso de embarcar las tropas.

Participó en el desembarco en Ciudadela el 9 de febrero de 1939, el Almirante transmitió al Jefe del Estado Mayor de la Marina, el parte de instrucciones, pero por ausencia del Jefe, estaba su segundo, el capitán de navío D. Salvador Moreno Fernández, quien inmediatamente transmitió a su hermano el Almirante, «tener cuidado no sea una añagaza», lo que lógicamente no cayó en saco roto, para ello se mantuvo a cierta distancia el crucero auxiliar Mar Negro, por ser el que mayor calibre y número de piezas disponía, pero los que entraron lo hicieron con las cubiertas llenas de soldados, todos con sus armas cargadas y muchas ametralladoras situadas en lugares altos, para protección de las tropas, el primero en entrar fue el Vicente Puchol, quien al atracar comenzó a desembarcar tropas, eran las del batallón 101 al mando de un comandante.

Al comprobar que no existía resistencia, en camiones fueron trasladados a Mahón, donde tomaron el castillo de La Mola, asegurando así casi el resto de la isla, al quedar por los nacionales la artillería de 381/45 mm que en esta loma se encontraba, le siguió el J.J. Síster, Antonio Lázaro y Vicente Puchol, entrando éste último por falta de espacio a las 11:00, y al estar asegurado el puerto, dio fondo el Mar Negro por falta de espacio a las 14:00.

Las tropas se pasearon por la isla recibiendo el aplauso de los liberados, al llegar a Mahón volvieron a embarcar, se quedó en la isla para darle protección una media brigada de la división 105, una vez reembarcadas las tropas, abandonaron el puerto a las 00:00 del 12, pero navegaron por el N. de la isla, para evitar ser atacados por la aviación enemiga, entrando en Tarragona al medio día del mismo 12.

Pero no les dieron ni tiempo para descansar, la guerra es así, porque «Terminus» demando el 15 fuera trasladado el cuerpo de ejército de Aragón, de Tarragona a Castellón, para ello se unieron los cuatro anteriores mercantes armados, más el Ciudad de Valencia y Mallorca, estando como buque insignia de esta operación el minador Vulcano; el Vicente Puchol sufrió una fuerte avería en la roda y las tuberías del motor, al entrar de noche y abordar el espigón, necesitando ser puesto en seco, a su vez estuvieron presentes varios mercantes, pues todos en los mercantes armados no era posible transportarlos, el 14 el comandante de la expedición a las 20:40, informo al Almirante no haber llegado nadie del Ejército, cuando sus buques estaban todos dispuestos hacia horas, el Almirante se puso en contacto con Burgos, de aquí le respondieron que, los planes habían cambiado, (esto demuestra las malas comunicaciones entre Ejército y Marina, porque si no pregunta, no se le informa) ahora debería entrar en Palamós, donde embarcaría la 12 División, (al mando del general de brigada (estampillado) D. Carlos Asensio Cabanillas) con 12.000 efectivos y 1.200 acémilas, permaneciendo en este transporte entre el 15 y 22 seguidos; en la última semana de febrero, recibió la orden de regresa a su base en Ceuta, prosiguiendo en su cometido como a tal crucero.

El 5 de marzo fue de los primeros en embarcar en Málaga, los efectivos de la división 122, pero en su caso eran el 8º batallón expedicionario de Infantería de Marina, compuesto por tres compañía de fusiles y una de ametralladoras, al estar todos a bordo salió el mismo día a las 02:25 con rumbo a Cartagena, siendo a su vez el primero en salir a su destino, al ser conocedor el Almirante de esta operación, por ser dada la orden directamente desde el Estado Mayor de la Marina, sin aviso previo a su persona, se enteró de ella por las transmisiones entre buques, (en esta operación nada tuvo que ver al principio el Almirante y sólo cuando se enteró, porque las comunicaciones mencionadas entre todos los buques, por trabajar en diferentes onda, fueron oídas en su Cuartel General que como a tal Almirante de las Fuerzas de Bloqueo del Mediterráneo, disponía de varios equipos, para poder enviar o recibir órdenes de todos ellos), por ello el Almirante se limitó a emitir una orden dictada a las 04:50 del mismo día, pero no se pudo (o no se quiso) dar a conocer hasta las 06:00: «Preferencia absoluta: No acercarse a tierra. Incorporarse al Mar Cantábrico a 8 millas al 180 de Cartagena», recibiendo a las 11:50 una comunicación de éste buque diciendo: «Sin novedad» siendo el único controlado por el Almirante, de los restantes salidos del mismo puerto, nada más supo, el mercante a las 13:30 quedo incorporado al Mar Cantábrico y Mar Negro.

Fueron llegando otros buques, entre ellos el crucero Canarias, a su bordo el Jefe de la División de Cruceros, quien saludo a la voz al Almirante en su insignia, permaneciendo todos ellos voltejeando sobre Cartagena, a la distancia ya mencionada por seguridad, dado que el control de las baterías de costa del arsenal no estaba seguro, por más que el general Barrionuevo, emitiera que todas ellas estaban en su poder, (4) continuo la espera y la llegada de otras unidades de la escuadra, destructores, minadores y cañoneros, así como de mercantes armados y mercantes, a esto sumar que la aviación gubernamental no paraba de estar presente, pero era en algunos casos contrarrestada por la DCA de los nacionales.

(4) Es conveniente advertir aquí, que el general emitía este tipo de informaciones, sabedor de ser escuchadas por los gubernamentales, por ello se daba ya como todo controlado para jugar con su moral, pero lo bien cierto era que a su vez confundía a los suyos, de hecho poco falto para que los cruceros auxiliares, entraran en el puerto, lo que hubiera supuesto con total seguridad la pérdida de ambos buques y sus dotaciones.

El 7 con buena mar, la escuadra y ya muchos de los mercantes con tropas, se mantenían a la espera de noticias fiables, pero por ser muchos más, ahora cubrían entre las 8 y 10 millas de distancia de la costa, se reciben órdenes directas de «Terminus», para efectuar un desembarco en Portman, indicando en él incluso la forma de efectuarlo, (5) lo bien cierto es que ningún buque pudo avistar al Castillo Olite ni al Castillo Peñafiel, dando orden ya de noche el Almirante, para que algunos de los buques pequeños, pudieran acercarse a tierra e intentar averiguar donde se encontraban, pero la noche es traicionera y nada pudieron avistar, siendo sabedor que ninguno de los dos mercantes llevaba radio, dio por sentada su pérdida, por ello prácticamente no le dejó dormir esta noche, aunque ni era la primera ni sería la última pasada en vela.

(5) Omitimos partes y más partes, porque sería interminable el trabajo; como aclaración a todo ello, se puede resumir diciendo que, por primera vez el Generalísimo perdió los nervios, llegando a confundir con sus órdenes y contraórdenes al más plantado, todo por el nerviosismo y premura que emitía el general en tierra, con sus partes; y en parte en otros historiales de buques algo se menciona al respecto.

Para probar que el tema de las baterías era cierto, el Almirante con su insignia Mar Cantábrico y su hermano, se acercaron a Portman, eran las 07:25 cuando de pronto cayeron muy cercanos, unos proyectiles que, por lo piques levantados se supo eran los de 381 mm y otros algo más alejados del 152’4 mm, confirmando la imposibilidad de poder efectuar el desembarco, de hecho los dos cruceros auxiliares viraron 180º y a toda máquina se alejaron del peligro, visto y comprobado esto, envió un mensaje a al Jefe de Estado Mayor, explicándole lo ocurrido, así a las 14:30 (el mensaje del Almirante fue nada más estar a salvo, por lo que podemos decir claramente que, bien se lo pensaron en las alturas, pues hay más de 6 horas de diferencia, entre el emitido por el Almirante y recibir respuesta, como si el Almirante no quisiera terminar la guerra, al igual que todos sus superiores) se recibe un radio mensaje diciendo: «En vista de noticias que envía de encontrarse baterías parte occidental y Portman en poder fuerzas rojas, que hostilizan Escuadra, puede ordenar que tropas regresen a punto de partida permaneciendo Escuadra frente a Cartagena por ahora», es clara la contrariedad con que está escrita, pero eso le paso a todos los presentes, porque en definitiva eran quienes se jugaban la vida.

A las 15:25 y 15:35 el Almirante recibe dos mensajes del Jefe del Estado Mayor, indicándole nombre de buques y horas de salida, para que regresen a su mismo punto de partida, sin demora, pero de todos ellos el que no pudo regresar fue el Castillo Olite, el Almirante transmitió a todos ellos las órdenes, el de este historial a las 16:30 puso proa a Málaga, junto al Domine, Cabo Huertas y Castillo Monbeltrán, siendo escoltados por los destructores, mientras los destinados Castellón, iban protegidos por los cañoneros, en su regreso se turnaron dando remolque al R-12, éste, Antonio Lázaro y minador Vulcano, hasta dejarlo cerca de Ibiza, continuando a su puerto de partida, el resto de unidades cada cual a su puerto base, y los dos cruceros auxiliares a Palma.

Con la salida de la escuadra gubernamental de su base de Cartagena, causada por este alzamiento, al final quedo fondeada en Bizerta, estos buques en sí y casi finalizada la guerra, no tenían razón de existir, además había que intentar recuperar la economía del país, y desde siempre los buques han sido parte muy importante en ello, porque España no es una isla, pero de alguna forma siempre lo ha sido por una u otras razones, porque al final solo queda un camino, el de la mar, por todo ello y como otros muchos compañeros, quedo a la espera de saber el final, cuando se pudo confirmar, pasó a Matagorda para ser desarmado y devuelto a su propietario.

Bibliografía: Para leer clicar sobre ella.

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