J.J. Dómine

Posted By on 28 marzo, 2022

J.J. Domine. Autor desconocido.

Construido por la Sociedad Española Construcción Naval en Bilbao, 1935.

Desplazamiento: 9.650 t. Dimensiones: Eslora 119’49, por 16’40 de manga y calado de 6’67 metros. Máquina: 2 motores diésel a gasoil con 6.250 C.V. Velocidad: máxima 16’2 nudos.

Buque correo de Trasmediterránea, realizando la ruta entre Barcelona y Canarias, con escala en Cádiz, encontrándose cerca de éste último puerto se enteró del alzamiento, por ello no entro y continuo rumbo a Las Palmas de Gran Canaria, donde arribó el 18 de julio de 1936, quedando en manos de los alzados, se le entregó el mando al alférez de navío D. Pedro Antonio Cardona Rodríguez, quien era Comandante Militar de la zona, pero en principio fue utilizado por su moderna instalación como estación de radio.

El 5 de septiembre de 1936 se le entregó el mando al teniente de navío D. Daniel Yusti Pita, recibiendo la orden de salir el 6 de septiembre, embarcando el teniente de navío D. Ignacio Martel Viniegra, (Comandante Militar) al mando de 650 falangistas y diverso material de guerra, con destino a Vigo (el grave problema de estos voluntarios, fue que entre ellos se sabía que, muchos se habían afiliado a la Falange en los últimos momento, al aparecer demasiados y el mando no estaba muy seguro de su fidelidad), de la única marinería fiables, era un pequeño grupo del cañonero Canalejas, quienes abordaron el mercante por seguridad, a ello se sumó el problema de haber dado a la publicidad la salida del buque, como en esos momentos la escuadra gubernamental era dueña del Estrecho, la solución de cruzar por sus aguas no era segura, de ahí que el comandante diera orden de arrumbar a mar abierto alejándose de las costas de Portugal.

Los mismos oficiales del ejército al mando de los voluntarios, tampoco estaban muy seguros de la fidelidad de los transportados, pero con la firme decisión unos y otros de impedir a toda costa se hicieran dueños del barco, lo que se confirmó cuando el 9 seguido entró en Vigo y desembarcaron, muchos de ellos desertaron, siendo en su mayoría miembros de la FAI y CNT, por estar fichados en el archipiélago, fue su forma de poder huir del peligro.

Nada más atracar Cardona fue llamado a Ferrol, dándole la orden de arribar a la misma base, pero al regresar a Vigo el barco había desembarcado el material, habiendo embarcado el general Gella, (seguramente por orden de Burgos) se hizo a la mar con rumbo de nuevo a Santa Cruz de Tenerife, al arribar volvió a embarcar una compañía de infantes y una batería de artillería, volvió a salir con rumbo a Las Palmas entrando el 21 seguido, donde desembarcó la tropa y sin perder un minuto se hizo a la mar con rumbo a Ferrol.

Donde paso a ser armado con 4 piezas Vickers de 101’6/50 mm procedentes del acorazado España 2º (El abuelo) y una ametralladora Rheinmetall de 20 mm, el 11 de octubre ya terminados los trabajos, se le entregó el mando al capitán de corbeta D. Javier de Mendizábal Gortázar, (1) quedando en aquellas aguas en comisiones de vigilancia, entre el 14 y 16 de octubre, por orden del comandante General de Ferrol, formó barrera con el acorazado España 2º y los bous de Ribadeo, en el paralelo de Cabo Villano, por tener noticia de que el vapor Silvia con bandera griega, de 5.300 TRB, transportando una carga de 40.000 fusiles y 1.300 ametralladoras, pretendía entregarse a los nacionales, pero este buque como todos los de su bandera, lo que hacían era jugar a dos bandas, de forma que nunca se le localizara, por ello se le busco en la supuesta derrota, donde no pudo ser visto, a pesar de haber bajado al paralelo de Lisboa (lo bien cierto es que, éste vapor fue apresado en dos ocasiones al cruzar el Estrecho, pero en ambas sólo llevaba carbón, se procedía a desembarcar la carga y se le dejaba en libertad).

(1) Lo acontecido en España, por unas horas se trasladó a Portugal, en cuya marina también se levantaron en contra del gobierno, para pasar a ayudar a la República española, tres de sus buques que se encontraban en Lisboa, los avisos Alfonso de Albuquerque y Batolomé Díaz, junto al destructor Dao, quienes hacía poco habían visitado puertos españoles, se amotinaron encerrando a sus mandos, levantaron presión en sus máquinas y por el Tajo intentaron salir al océano, para reunirse con sus amigos españoles, enterado el Gobierno dio orden tajante de pararlos, por ello al llegar a estar bajo el fuego de las defensas de costa de la capital, no dudaron y comenzaron a disparar, siendo alcanzados dos de ellos, uno el Alfonso de Alburquerque, para no irse al fondo se vio en la necesidad de varar. Una vez más quedo demostrada la diferencia de poder, de una artillería en tierra a la embarcada. Es un hecho muy poco conocido, porque a su vez el Gobierno luso lo decreto como “secreto de estado”.

El J.J. Dómine se unió al Ciudad de Valencia, ambos quedaron a las órdenes directas del Comandante General de Ferrol, siendo sustraídos al Almirante, quien a partir de este momento nada tuvo que ver, durante todo el tiempo que duró la campaña del Cantábrico; al saberse la salida de la escuadra gubernamental, con destino al norte, se quedó por orden en Ferrol, el 19 de octubre de 1936, volvieron a la mar todos los buques, pasando éste a formar pareja con el acorazado, el 25 seguido se le ordeno situarte frente a cabo Villano, para apresar a otro buque griego, el Panis, quien transportaba armas ligeras para los enemigos, pero una vez más no pudo ser avistado, al saber que no podía darle alcance, se unió al acorazado para dar protección, a la recalada en Vigo de los vapores La Palma, Plus Ultra y León y Castillo, provenientes de Canarias con tropas.

Llegó una nueva información, en la que se indicaba la intención de entregarse el mercante británico Carls, para ello éste regreso a la altura de cabo Villano, donde ya estaban los bous de Ribadeo y el Torpedero nº 2, sucediendo que el J.J. Dómine se vio forzado a abandonar la barrera, por estar muy justo de combustible, el 3 de noviembre entraba en Vigo y el 4 volvía a salir, el dispositivo se montó el 6 y se mantuvo hasta el 21, todo este tiempo la mar se mantuvo alterada, en este despliegue fueron capturados los mercantes, Lisken noruego, y los soviéticos Petowsky y Viktoraia Piatilevka, pero justo el esperado no pudo ser avistado, otro que al parecer utilizaba la treta consabida, pero por orden el mercante armado el 16 paso a vigilar los puertos de Gijón, Santander, Castro Urdiales y Bilbao, no encontró nada y recibió una nueva orden, por ella se montaba a su vez otra barrera, en el paralelo de La Estaca, por saber que el mercante Rona con bandera noruega, también quería entregarse, pero al igual que muchos otros, no era esa su intención y no pudo ser avistado.

Entre el 16 y 23 de enero de 1937, junto al acorazado bombardeo El Musel, seguido participó en una nueva barrera, pero estando en ella recibió la orden por ser designado por el mando, para trasladar personalidades marroquíes a La Meca, al entrar en el golfo de Cádiz, fue perseguido y atacado por varios destructores gubernamentales, viéndose obligado a entrar en Sanlúcar de Barrameda, al despejar la mar los enemigos, entro en Cádiz, pasando a Matagorda, donde fue desarmado por necesidad, a su vez cambió su nombre para este viaje por el de Mogreb-El-Aksa, al quedar alistado salió con rumbo a Ceuta, y Melilla donde embarco la comitiva, puesto en conocimiento del embajador en Italia, arribaron al puerto ceutí varios cruceros y destructores italianos, quienes le dieron resguardo hasta arribar al Canal de Suez, permaneció tres semanas en Mansua, desde aquí tuvo la misma protección anterior, hasta llegar a Cagliari, donde le esperaban los mercantes armados Vicente Puchol y Antonio Lázaro, al estar sobre Spartivento se les unió el crucero Canarias, y poco más tarde los minadores, y unas horas más tarde el Baleares, entrando en Ceuta el 1 de abril seguido, pero varios de los importantes transportados a La Meca, quisieron saludar y dar las gracias al Caudillo, por ello pasaron con el mismo buque a Cádiz, donde acudió el Jefe de Estado en avión; (2) todo este despliegue fue necesario, porque un avión Cant Z-501 avisto la salida de la Flota gubernamental, esto obligó al Almirante a ordenar la máxima protección al J.J. Dómine.

(2) Esto lo relatamos porque demuestra hasta donde llegaba el problema, que no era poco: El piloto era un suboficial, quien en el viaje de regreso no sabía distinguir las ciudades (o quizás era otra su intención) siendo el mismo Franco quien se sentó a su lado y le fue indicando el rumbo, hasta dejarlo a salvo en Salamanca; después se supo que el piloto a su regreso, se pasó a los gubernamentales. No es de extrañar las suspicacias del Generalísimo al respecto, y por ello rara vez aparecía en público o realizaba viajes, estando prácticamente toda la guerra en su «Terminus», donde sí se encontraba seguro. Por la misma razón los altos mandos siempre iban por carretera, nunca en aviones. A veces las cosas no son tan sencillas como aparentan.

Al arribar a Cádiz, por orden del Almirante se le volvió a armar, ahora con cuatro Vickers de 120/45 mm, (por estar muy desgastados los montados del acorazado España 2º) estos procedentes del Baleares, por ello se entregó el mando al capitán de corbeta D. Jerónimo Bustamante y de la Rocha, a su vez fue nombrado su Comandante Militar, el teniente de navío D. Fernando Balén Gracia, (este mando era de las tropas encargadas, para evitar que los transportados o dotación, se amotinaran y se pasara el buque al bando contrario, estaba presente en todos los buques civiles militarizados, pero no nos es posible saberlos todos) pasando destinado como transporte a Palma, comenzando a realizar varios viajes a La Spezia y Cagliari en el mismo mes de abril, lo que fue algo habitual dadas las necesidades de la escuadra, así como del ejército, a finales de mayo de 1937 seguido salió de Palma, (como otras tantas veces) con rumbo a los mismo puertos citados, donde embarcó material de guerra diverso, allí acudieron para darle escolta, el Ciudad de Alicante y Mallorca, y junto a su compañero el Mar Cantábrico, salieron con rumbo a Palma el 7 de junio, donde entraron al día siguiente, para salir el mismo día con escolta para desembarcar parte de lo transportado en Cádiz.

Continuó en su misión, el mando viendo su gran velocidad, prosiguió prestando sus servicios como transporte rápido, utilizando según convenía el nombre de Archenfels, dándose el caso de ser detenido por dos destructores gubernamentales en el Mediterráneo, pero izó bandera italiana y por radio aviso a estos del intento de ser capturado, al oírlo en un perfecto italiano, los dos destructores lo dejaron libre. La típica picaresca española estaba en marcha.

A su vez se le destinaba a trasladar materiales y efectivos entre Melilla y Argel, o entre las dos ciudades españolas norteafricanas, cómo de estas a Palma y a Cádiz, de hecho el Almirante formó dos parejas de mercantes, una formada por el Marqués de Comillas y J.J. Dómine, denominada como “rápida” y otra con dos mercantes que sólo daban 11 nudos de la naviera Sota y Aznar, el 17 de julio salió de Palma escoltado por el crucero Canarias, con rumbo a Spartivento, cambiando el nombre por Stelvio, por ser uno con matricula de Génova, al estar a salvo, el crucero regresó a su zona de patrulla; continuó viaje entrando en el arsenal de La Spezia el 22 seguido a las 22:00, para embarcar material de guerra para el ejército, encargado por el gobierno de Salamanca, el 27 continuo salió de La Spezia, con cien oficiales y suboficiales italianos del C.T.V., varias piezas de artillería de 65 mm, 75mm, y 105 mm, todos ellos para el ejército, siendo escoltado por el destructor italiano Leone Pancaldo, hasta estar próximo a la isla de Cabrera, donde continuo con la escolta el Malaspina, entrando ambos en Palma el 31 a las 11:30, a pesar de ser su destino Sevilla, pero de nuevo la flota gubernamental estaba en la mar, de ahí el no confiarse por estar la división de cruceros en otras comisiones.

El 20 anterior se le comunicó al Almirante, por el agregado naval en Roma, el capitán de fragata Arturo Génova Torruella, quien estaba al mando de toda la vigilancia en su zona, que el gobierno italiano habían autorizado una vieja proposición del Almirante, no siendo otra que poseer una base en la isla de Stampalia (o Astiyalia) en el Dodecaneso, lo que permitía enviar a ella los mercantes armados, para su abastecimiento y si era posible algún descanso de las dotaciones.

Tanto el Ciudad de Alicante como el que se trata en este historial, participaron en varias ocasiones en la misma derrota, siendo salir de Palma y estacionarse a poniente y levante de la isla de Pantelaria, vigilando el cuello de botella que esta isla produce entre Italia y África, para a su vez poder avisar del paso de las posibles presas, a los cruceros Canarias y Baleares, pero la presencia precisamente de los cruceros, al ser vistos por otros mercantes en tránsito, se supone avisaban de su presencia a los buscados, de forma que resultaba peor el remedio que la enfermedad.

En otro viaje a Cádiz el 1 de agosto, sobre el cabo de Tres Forcas, su escolta el crucero Canarias le dejo a salvo, mantenido su rumbo a Cádiz, donde entró el mismo día, al desembarcar lo transportado salió con rumbo a Palma, donde al arribar se le dio un pequeño descanso a la dotación, salió junto Marqués de Comillas, con rumbo al puerto italiano, al regreso, al llegar a Pantelaria se le unió el crucero Canarias, al estar cerca de Palma, éste continuó en la mar, mientras el mercante armado entraba en Palma el 13 por la tarde, al día siguiente salieron de nuevo los dos mercantes armados, con rumbo al puerto italiano (al parecer se había llegado a un acuerdo con los italianos, para ellos preparar los materiales, por ello debían llegar los buques los 15 y 30 de cada mes), donde embarcaron material de guerra, saliendo de Cagliari de nuevo, a su regreso el 27 seguido fueron escoltados por el destructor italiano Usodimare, quien se retiró al encontrarse con los dos cruceros, (porque en este caso se había unido los dos grupos de mercantes, el Marqués de Comillas y J.J. Dómine, y Vicente Puchol y Mallorca) en éste último al llegar a Palma y desembarcar los materiales, embarcaron las futuras dotaciones, para hacerse cargo de los dos destructores comprados a Italia.

Quedaron ambos mercantes en Cádiz, a primeros de septiembre fue nombrado el teniente de navío D. Daniel Yusti Pita, como Comandante militar, saliendo junto al Marqués de Comillas el 12 seguido al medio día, reuniéndose con el destructor Velasco, (por haber estado en una profunda reparación en Ferrol, llevada a buen término entre el 13 de junio al 3 de septiembre y el día 11 entro en Palma), junto al crucero Baleares, a la altura de las islas Habidas, al siguiente día 13, se incorporó a la escolta el crucero Canarias, hasta dejar a los mercantes al 290 y 64 millas del cabo Bagut (muy próximo al paralelo de la isla de Cabrera), dando la orden el Almirante (quien enarbolaba su insignia en el crucero) de continuar por el sur de Spartivento, arribando a La Spezia sin novedad el 15 por la mañana.

Al estar listos ambos mercantes se hicieron a la mar el 18 seguido, con la escolta del destructor italiano Ugolino Vivaldi, hasta rebasar Spartivento, (la carga de éste mercante era: 3 piezas de artillería de 150 mm, 4 de 75 mm, 20 de 65 mm, 86.000 proyectiles de 67 mm y 127.000 de 45 mm, más materiales de fortificación para el cuerpo de ingenieros, todo ello para el Ejército, sumando en total 1.433 t., más un cónsul de milicias y 139 oficiales y suboficiales del C.T.V.), al ser conocida la salida, de nuevo los dos cruceros nacionales acudieron al lugar ya descrito, donde se hicieron cargo de la escolta, pero por avisos de salida de la flota gubernamental, se les unió la aviación de Palma, para poder avisar en caso de ser avistada la contraria, su navegación era los dos mercantes en línea, y a su costados cada uno de los cruceros, navegando al 217, para arribar el 21 a las 05:30 a 15 millas de Argel, entre el cabo Ténez y cabo Ivi, donde el Almirante dio orden al Baleares de vigilar la costa al norte de Valencia, entrando los mercantes en Cádiz el 22 por la mañana, donde a su vez desembarco el Almirante por primera vez por enfermedad, quedando el mando de la escuadra a las órdenes del capitán de navío (estampillado de contralmirante) D. Manuel de Vierna y Belando, comandante del crucero Baleares y de la división de cruceros.

El 26 de septiembre, junto al Mar Negro salían de Cádiz a las 18:00, con rumbo a La Spezia, con la protección del crucero Canarias y al estar en la zona de peligro se unió el Baleares, al igual que siempre, al terminar de embarcar los materiales, esta vez fueron 400 t., de material de guerra y 750 efectivos del C.T.V., quedando avisados por sus mandos, que obedecieran sin objeciones al comandante militar del buque; salió el 2 de octubre, con la escolta del destructor italiano Leone Pancaldo, con rumbo a la isla de Cabrera, donde le esperaba el crucero Canarias, al sur de la isla el día 4 a las 05:15 (en estos momentos el único en servicio), por ello el destructor italiano viro a su zona, entrando en Cádiz el 6 a primeras horas del día, (como curiosidad decir que el crucero, en tan sólo un año de servicio y unos pocos días, había navegado 91.160 millas).

El 10 de octubre salió de Cádiz, con rumbo a Palma, junto al Campuzano y con la escolta del crucero Canarias y minador Júpiter; en este caso transportaba, bombas de aviación, proyectiles y materiales de defensa portuaria, entrando en Palma el seguido 11 a las 14:30, justo al entrar el crucero, se encontraba fondeado el de su mismo tipo HMS London, con la insignia del contralmirante Sir James Fownes Somerville, (quien se hizo famoso durante la II G. M., como jefe de la escuadra basada en Gibraltar) rindiendo honores al que entraba, como era preceptivo universalmente y en estos detalles, los británicos no fallaban ni por casualidad, pero no por ello continuarían los enfrentamientos, por dar protección ellos a sus buques, porque el negocio no está reñido con la guerra, por ello en el fondo, ésta en sí es un negocio muy macabro, pero negocio.

El 14 de noviembre salieron éste y el Marqués de Comillas, rumbo a La Spezia, al estar en aguas italianas y como siempre, cambiaron los nombres de los buques y la bandera por la de este país, entrando el 16 seguido, embarcando materiales de guerra y como era habitual efectivos de reemplazo del C.T.V., el 21 consecutivo salió éste y el 23 el Marqués de Comillas, lo que nos indica que una vez embarcados los materiales, no se esperaba, eso sí al salir le dio escolta el destructor italiano Antonio da Noli, mientras que a su compañero, fue el Leone Pancaldo, quienes los dejaron a salvo sobre la isla de Cabrera el 23, por estar a la espera de primero del destructor Velasco, el 25 se incorporó el cañonero Dato, porque por estar en otra comisión el crucero Canarias, no pudo acudir a la cita, mientras se incorporó a este convoy el petrolero Campas, el crucero se presentó el 26 a primera hora, transcurriendo la navegación sin sobresaltos, entrando el 27 el Campas en Ceuta, mientras el Velasco, J.J. Dómine y Marqués de Comillas, lo hacían el 28 en Cádiz de madrugada, una vez todos a salvo el crucero entro a las 08:00.

Transcribimos por considerarlo pertinente que, en el parte del Comandante Militar del J.J. Dómine, teniente de navío D. Daniel Yusty Pita, en este transporte dice: «La actitud de las fuerzas de transporte italianas dejó bastante que desear; más parecía una fuerza disciplinaria que otra cosa estando el calabozo del barco constantemente lleno de arrestados a los que alguno hubo que poner en barra.» Esta última expresión, según la Enciclopedia General del Mar significa: Hierro largo con grilletes, para asegurar a los presos.

El 9 de diciembre, por un avistamiento aéreo, se supo la presencia en Argel de tres mercantes, a la espera de recibir protección para entrar en Cartagena, en esos momentos sólo estaba en servicio en la Flota gubernamental el crucero Méndez Núñez, quien salió junto a seis destructores, por ello el Almirante ordenó reunirse la división de cruceros, Canarias, Baleares y Almirante Cervera, por coincidir a su vez con la salida de Cádiz, del J.J. Dómine y Mar Cantábrico, con destino a La Spezia, los crucero bombardearon a los mercantes gubernamentales, sin saber su efectividad, pero su presencia fue conocida en Cartagena, permaneciendo toda la noche en zafarrancho, el 10 por ello vigilantes pero sin consecuencias, y el 11 el Baleares y Almirante Cervera, pasaron cerca del puerto, pero sólo pudieron identificar a uno, el Mar Caribe, se reunieron de nuevo los tres cruceros el mismo día a las 08:50, a unas 15 millas de la costa argelina, al paralelo 36’53 N. al no existir peligro, el Almirante ordenó al Almirante Cervera destacarse, para dar escolta a los dos mercantes, quienes se reunieron el 12 a 8 millas al N. de las islas Habidas.

En este espacio de tiempo, el Canarias y Baleares, bombardearon el puerto de Valencia, al cumplir esta acción arrumbaron a 18 nudos al 140, al llegar a la altura del cabo La Nao, viraron al 197, para encontrase con los tres barcos a las 11:30; al cortar el meridiano de Mahón, los tres cruceros dejaron la escolta, continuando los mercantes rumbo a Spartivento, pasando a La Spezia donde embarco varios cañones de 105 mm, 10 de 149 mm, 26 camiones, 11 camionetas, 200 bicicletas, etc. más 40 oficiales, varios suboficiales y 75 soldados del C.T.V. de reemplazo, y dos oficiales españoles mutilados, saliendo el 27 siguiente con la escolta del destructor italiano Ugolino Vivaldi, hasta la isla de Cabrera, donde le esperaba el cañonero Cánovas del Castillo, quien le dio resguardo hasta Cádiz, entrando el 29 seguido.

Entre el 7 y 9 de enero de 1938, realizo un transporte entre Cádiz y Palma, debía ser algo muy importante, pues la escolta fue de la división de cruceros al completo, sólo con la diferencia de que al no ir embarcado el Almirante, el insignia de la división era el Baleares, entrando en Palma el 9; entre el 19 y 20 de febrero, junto al petrolero Campas y el mercante armado Rey Jaime II, de nuevo escoltados por la división de cruceros, cruzaron desde Formentera hasta Tres Forcas, en este caso el insignia era el Canarias por ir a bordo el Almirante, entrando el 9 en Cádiz.

El 4 de abril de 1938, fue nombrado su Comandante el capitán de corbeta D. Julio César del Castillo y Escarza, sin escolta salió de Cádiz con rumbo a Santa Cruz de Tenerife, donde embarco tropas, recaló para la misma comisión en La Luz de Gran Canaria, entre estos puertos embarcó 2.749 efectivos, tan sólo al mando de un teniente, 4 sargentos y 8 cabos, a quienes desembarco en Ceuta el 12 seguido, eso sí por prevención ascendió por el océano, al virar la ruta para llegar a su puerto de destino, parecía venía de las Azores, al desembarcar la tropa salió con rumbo a Cádiz, seguido realizó dos viajes redondos entre su base y La Spezia, el primero se demoró por estar de visita Hitler, coincidiendo en la base italiana, por ello se le cambio el nombre por Stelvio, así el visitante no podría identificarlo, al pasar el invitado, fue saludado como correspondía a unos italianos.

Al concluir la visita inesperada, continuaron sus trabajos, entre ellos volver a renombrar el buque, por su nombre original, saliendo el 23 de mayo, arribando a Cádiz el 25 seguido, donde desembarcó diverso material de guerra, sobre todo piezas de artillería y munición así como 50 soldados italianos y 18 evadidos de la zona gubernamental, entre ellos el teniente de navío de la Marina española D. Antonio Álvarez Ossorio y Carranza, seis oficiales del Ejército español, dos abogados, seis civiles y cinco jóvenes estudiantes, entre ellos D. Juan José Espinosa San Martín, quien más tarde fue ministro de Hacienda y D. José Ramón Fernández Bugallal, quien pasados los años fue Subsecretario de Hacienda; en el segundo con escala en Palma, transporto 400 soldados italianos y 550 t., de material de guerra.

En julio realizó otros dos viajes a La Spezia, con regreso a Cádiz, en el primero embarcó siete aviones desmontados, más 1.057 t., de material para el C.T.V. a su vez embarcaron de este mismo cuerpo 31 oficiales, 20 suboficiales y 346 soldados; en el segundo 10 cajas con 3 ametralladoras Scotti de 20 mm y 80 cajas de munición con 18.000 proyectiles, estas tres armas estaban destinadas a Bilbao, para ser montadas en el crucero auxiliar Mar Negro, el 30 de julio de 1938 entregó el mando de éste mercante armado, D. Julio César del Castillo y Escarza, pasando tomar el del Rey Jaime II.

Inexplicablemente en este lapso de tiempo, agosto de 1938 y primeros de marzo de 1939, no se tiene noticias sobre él, es posible que dado su tanto navegar permaneciera un tiempo en reparaciones, o bien por estar muy avanzada la guerra, se le dejó descansar, si sabemos que realizó viajes con materiales de guerra a Vinaroz, Castellón, Tarragona, y puede que también parte o la totalidad de sus dotación fuera necesaria para embarcar en otros buques de guerra, porque algunos se incorporaron en este tiempo.

El 5 de marzo de 1939 a las 15:15 salió de Cádiz con rumbo a Málaga, donde atracó el 6 a las 02:00, a su vez fue nombrado su Comandante militar el teniente de navío D. José Estrella Martínez, comenzando a embarcar 2.800 hombres de la División 122, 7.000 bombas de aviación, más otros materiales, saliendo el 6 a las 13:40 a una velocidad de 14 nudos, con la orden de ponerse en contacto con el Almirante Jefe del Bloqueo, cuando llegara a la vista de la plaza, (3) formando parte del convoy que debía desembarcar en Cartagena, al llegar a la zona fue recibido con fuego de la batería de Portman, su comandante reacciono de inmediato alejándose del alcance de ésta, pero no pudo evitar que los proyectiles al explosionar al contacto con la mar, su cubierta sufriera daños, pero ninguno de importancia, y sin sufrir heridos.

(3) Con esta referencia, quedaba muy claro el descontrol provocado, desde el Cuartel General del Estado Mayor de la Marina, pues sólo el detalle de «con la orden de ponerse en contacto con el Almirante Jefe del Bloqueo, cuando llegara a la vista de la plaza» era una orden descabellada, por peligrosa, por ignorar las importantes defensas de la plaza, o que como realmente sucedió, se pensaba que la sublevación había triunfado, lo que de todas, todas, no era cierto como quedó demostrado con lo sucedido al Castillo Olite, que no fueron a más por las precauciones tomadas por el Almirante. Bien es cierto que el general Barrionuevo, jefe de la sublevación, en sus radios transmitía esa seguridad ampliada, por saber que era oído por los gubernamentales, pero por los resultados, sólo era para desanimar a estos y de ahí la confusión creada en su propio bando.

A las 05:00 del 7 fue avistado por el crucero Canarias sobre el cabo de Palos, comunicándole: «Manténgase a 10 millas al Sur de cabo Palos. Pida instrucciones al Almirante del Bloqueo en Mar Cantábrico» pero por las prisas ordenadas, el comandante respondió: «No tenemos clave», (otra que dice y no poco, la mala organización o falta de comunicación entre Ejército y Marina) a esto el comandante del crucero le indicó: «Siga mis aguas», puesto en conocimiento del Almirante, ordeno a su insignia aproar a su posición, llegando a la voz a las 16:07, recibiendo la orden de regresar a Málaga, donde desembarco la tropa, quedando en éste puerto hasta finalizar la guerra, recibiendo a los pocos días la orden de salir con rumbo a Cádiz, unos meses más tarde pasó a Matagorda para ser desarmado, e intentar devolverle su estado inicial, siendo entregado a su propietario, la compañía Trasmediterránea.

Bibliografía: Para leer clicar sobre ella.

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