Mar Cantabrico

Posted By on 15 abril, 2022

Mar Cantábrico. Autor desconocido.

Sestao. Sociedad Española de Construcción Naval. Bilbao. España, 1930.

Desplazamiento: 14.132 t. Dimensiones: Eslora 128’46, por 16’36 de manga y 10’36 metros de calado. Máquina: Diésel 4.500 C.V. Velocidad: máxima 15 nudos. Hermano del Mar Negro.

Al comenzar la guerra se encontraba en Valencia, fue incorporado al Gobierno de Madrid; por la falta de materiales fue enviado a Estados Unidos, pasando a Méjico, embarcando material de guerra en ambos puertos, a su regresó con destino a Santander o Bilbao, según pudiera llegar a cualquiera de los dos puertos, fue apresado el 8 de marzo de 1937 por el crucero sublevado Canarias, pasando a Ferrol, donde fue reparado, al concluir los trabajos se le entrego el mando al teniente de navío de la Reserva Naval D. Juan Tornos.

Recibiendo la orden de pasar al Mediterráneo como transporte, el 20 de abril quedó con base en Palma, realizando varios transportes de materiales de guerra, entre los diferentes puertos del Mediterráneo, norte de África, Cádiz e incluso uno a Sevilla, a su vez estos se intercalaban con otros, con destino a La Spezia y Cagliari, por los mismos motivos, en todas las derrotas eran escoltados por los cruceros nacionales, hasta dejarlo a salvo, fue una época de mucho navegar, dada la falta de casi todo en la zona sublevada, por ello siempre iba acompañado por el J.J. Domine, cuando los cruceros pasaban a otra comisión, a estos les daban buen resguardo los ya mercantes armados Ciudad de Alicante y Mallorca, permaneciendo cómo a tal mercante hasta el 24 de junio de 1937.

Decidió el mando por sus buenas cualidades, pasara a Ferrol para ser armado como un crucero auxiliar, lo que se produjo desde el 25 de junio seguido, fue nombrado su comandante el capitán de corbeta D. Pedro Nieto Antúnez, quien dirigió las obras de acondicionamiento del buque, entre junio y agosto, pasando primero por una gran carena y montándole cuatro cañones Vickers de 152’4/50 mm, (desmontados de la batería de costa de Monticaño, en Arteijo, Coruña, donde regresaron al finalizar la guerra) cuatro Krupp de 88/45 mm y cuatro ametralladoras Rheinmetall de 20 mm, todas la artillería principal fue dispuesta en crujía, para facilitar el tiro se recortaron planchas de su superestructura, así como los palos y se procedió a desembarcar todo aquello que fuera inútil para sus misiones, aumentando sobre todo la reserva de combustible y sus bodegas fueron rellenadas con munición, depósitos de agua y un buen almacén de víveres, adecuando a su vez los lugares de estancia y descanso de su numerosa tripulación, así como soldar unas planchas de refuerzo, donde estaban situados los pañoles de municiones, para evitar en lo posible fueran alcanzados y junto a su hermano los únicos con toda la dotación de marinos de la Armada, finalizados los trabajos se hizo a la mar el 17 de agosto.

El 23 de septiembre seguido sufrió una avería en máquinas, quedando parado a las 10:00 frente a Ibiza, fue visto por los minadores Vulcano y Júpiter, quienes quedaron en sus cercanías para darle protección, al finalizar los trabajos entró en Palma por sus propios medios, en diciembre fue elegido por el Almirante Jefe de la Flota como su buque insignia, obviamente no era el Canarias, pero como él debía estar en todas partes, en éste tenía más espacio para alojar a su Estado Mayor, quienes disponían de lugares amplios y alojamientos casi por separado, a su vez no se alejaba de la primera línea, viendo con mayor amplitud los movimientos de todos, pues en esta época ya se contaba con aviación naval desde 1917, lo que facilitaba la información de todas y cada una de las misiones a cumplir. Continuo con sus cruceros y entre ellos el 26 de diciembre seguido apresó al mercante gubernamental Victoria, al que dejo en Palma, el 28 siguiente bombardeo la estación de tren de Port Bou y seguido Palamós.

El mismo día, se le ordenó patrullar un punto a la espera de otro mercante, por la tarde el mar se levantó, pasando a muy duro en pocas horas, obligándole a permanecer a la capa para sortearlo, no era otro que el mercante Yolanda, un petrolero de 7.100 TRB, (no confundir con el Yolande, francés que era mucho más pequeño, con 1.733 TRB, éste resulto hundido por la aviación en Barcelona el 26 de enero de 1939) su propietario era griego pero con bandera de Panamá, su capitán quería entregarse a los sublevados; había salido de Estambul el 25 de enero de 1938, a pesar del mal tiempo el 2 de febrero seguido avistó al mercante a las 15:00, pasando aviso al Vulcano quien realizó la presa.

Al entrar en Cádiz de uno de sus muchos viajes con carga militar, se verificó necesitaba un repaso de máquinas, para ello el mando decidió enviarlo a su astillero de construcción, por ello se hizo a la mar y arribó a Bilbao, donde ya le estaban esperando, entro el 16 de febrero siguiente e inmediatamente se le puso en seco en Sestao, en la Sociedad Española de Construcción Naval, permaneció en reparaciones hasta el 25 de marzo continuo, realizando las pruebas de mar el siguiente 26, comprobadas arrumbo al Estrecho continuando a Palma, por ser su presencia muy necesaria, por haber pasado a Ferrol los cruceros Canarias y Almirante Cervera, por estar muy necesitados de revisar y reponer piezas de sus máquinas, continuando en sus navegaciones, bien en solitario, bien dando escolta a otros mercantes, o bien con carga a los puertos citados del Mediterráneo; encontrándose en Palma el 24 de abril de 1938, su comandante entregó el mando al capitán de corbeta D. Felipe Abarzuza Oliva, al tomar posesión, su primera salida fue para probar paravanes, (1) lo que realizó frente a cabo Blanco, así como en alguna parada, se compensó el radiogoniómetro, por saber se había desviado un tanto.

(1) Es el mecanismo usado por los dragaminas, para cortar el cable que las sujetan al “muerto” y dejar el paso libre a los buques, dotado con dos flotadores, los cuales se pueden hundir hasta alcanzar el fondo deseado, como el calado del mismo buque que transita por estas aguas o más hondo.

Salió de Palma al anochecer del 8 de mayo seguido, junto al minador Vulcano, para formar barrera entre el cabo de Bon y la isla de Pantelaria, el segundo entre Malta y Sicilia, tomando posiciones el 10, en la madrugada el 11 avistó al mercante Victoria, por la mar gruesa de poniente, le indico le siguiera hasta ser protegidos al socaire del Cabo de Bon, donde envió una dotación de presa, avisando al Vulcano para que se hiciera cargo de buque, éste le pasó su dotación de presa en la madrugada del 12 a 30 millas al NE de Bizerta, entrando en Palma el 12 siguiente; a las 15:00 del mismo día, el Almirante comunica el paso del Bósforo (comenzaba a dar sus frutos el servicio de información) del mercante Eugena Cambanis el 10 a las 15:00, con bandera griega, al mismo tiempo al minador Júpiter se le ordena salir con rumbo al mismo punto de su compañero anterior, como refuerzo del crucero auxiliar, el comandante da la orden de permanecer a longo del frontón NW de Sicilia, así se separaba del tráfico mercante de la zona para no ser descubierto, el 12 y 13 se mantuvo con la dotación con prismáticos, esperando la recalada del buque, fue advertida su presencia, poniendo proa a él llegando a su banda a las 03:00 del 15 al Norte de Pantelaria, avisando al minador de la captura, entrando en Palma el 17 los dos buques, pues por un nuevo aviso el Júpiter se quedó en la zona de patrulla. El mercante apresado, llevaba una carga de 120 vehículos diferentes, 7 cajas de accesorios y 18 t., de hierro, (de los camiones, se quedaron para la Marina 34) al ser descargado fue devuelto a su propietario.

Al dejar la presa aprovecho para recargar combustible y víveres, recibiendo la orden de salir el 18 por la tarde, con destino al canal de Sicilia y a altura del cabo de Bon, para ayudar al Canarias, llegando al lugar en la mañana del 19, poco después desde Palma el Almirante le comunica ser posible la presencia de unidades navales gubernamentales, recomendándole se sitúe cerca de Pantelaria por si fuera necesario refugiarse.

Efectivamente el Canarias apresó a unas 15 millas al sur de cabo Passaro, al mercante Ellinico-Vouono, con bandera griega, (su carga eran 250 camiones con sus repuestos, pero contratados por CAMPSA y destino Orán) comunicando al Mar Cantábrico la posición para hacerse cargo del buque apresado, se encontraron a 10 millas al Sur de cabo Scalambri (Sicilia) el 20, a las 23:30 al llegar a la voz del crucero, su comandante le comunicó, había transmitido por su radio determinadas señales, por ello le había arriado su antena, para impedir siguiera con su intención de dar la posición de los españoles, pusieron rumbo a Palma, pero la mar seguía muy movida, por ello el apresado sólo daba 4 nudos y el crucero auxiliar tenía que navegar a su misma velocidad, mientras el Canarias a rumbo a la isla de Galita, para capturar al petrolero Irania con bandera noruega, arribando al lugar el 21, al comenzar esta singladura el Mar Cantábrico, la mar era gruesa, con vientos duros del NW y horizontes tomados.

Al intentar el crucero auxiliar pasar por la popa del apresado, para confirmar su rumbo el mercante realizó una extraña maniobra, pues viró en redondo, paró máquinas y empezó a desahogar las seguridades, unos minutos más tarde desde el apresador avisto dos botes, yendo embarcados los tripulantes del apresado, todo esto de noche cerrada y como se ha dicho con una mar, nada aceptable para esta maniobra, el comandante del crucero auxiliar comunicó al Almirante el problema y seguido al Canarias, pidiendo a ambos instrucciones, recibiendo en poco tiempo las dos respuestas, el Almirante ordenó marinar el buque y de no ser posible, echarlo a pique.

Del crucero se le indicó estaba a rumbo de vuelta encontrada, para recuperar la dotación del apresado y marinar el buque si el estado de la mar lo permitía, el crucero a pesar del mal estado de la mar, navegaba a 22 nudos, para llegar lo antes posible al encuentro, al hacerlo, por Scott intercambiaron mensajes con el crucero auxiliar, al parecer todo había sido provocado, porque el comandante del crucero auxiliar, había comunicado al apresado con hundirlo si utilizaba la radio, se supone que el capitán del mercante interpreto que lo iba a hundir, por ello dio la orden de abandonar el buque, pero a esta explicación-suposición, el comandante del crucero reprendió al del auxiliar, porque ya le había advertido que él había dado la orden de anular la antena de la radio y no era necesario otro aviso.

Aclarado el mal entendido, el Canarias regresó a su zona de patrulla a la espera del Irania, el crucero auxiliar a pesar del mal tiempo, porque se mantenía el viento fresco de NW, mar gruesa y horizontes achubascados, pasando varias horas hasta que pudo arriar el bote mixto a las 11:00, momento aprovechado por calmar algo el viento y con ello la mar, además de efectuar un vertido de aceite para facilitar la navegación del bote, pasando la dotación de presa al mando del teniente de navío D. José Ramírez Martínez, el mismo bote arrumbo para recoger a toda la dotación del capturado, excepto el radiotelegrafista y un herido que permanecían a bordo, la dotación se puso manos a la obra y a las 17:00 el apresado dio avante, y en sus cercanías el Mar Cantábrico, por la baja velocidad del capturado, entraban en Palma el 25 por la mañana.

Al fondear desembarco la dotación del apresado y pasó el auxiliar a avituallarse, dando un poco de descanso a la dotación, de hecho no salió a la mar hasta el 26 de junio, junto con el minador Júpiter, por haberse recibido noticias, del paso del Bósforo del mercante griego Flora Nomicos, el 23 anterior con carga de material de guerra, de nuevo se estableció una barrera entre ambos buques, llegando el crucero auxiliar el 27 al anochecer entre cabo Bon y la isla de Pantelaria, mientras el minador se situó entre la isla de Malta y Sicilia a las 00:00 del 28, el crucero auxiliar permaneció a la espera los siguientes días hasta el 30, en ellos vieron pasar varios buques, tanto de guerra británicos y franceses, así como aviones de guerra de ambas naciones, lo que llevó a pensar al comandante del crucero haber sido descubierto, por ello comunico con el Almirante lo acontecido, solicitando autorización para cambiar de zona, situándose entre Lampedusa y el Sur de Malta, por ello se le autorizo.

Al mediodía del 30 se le notificó, la salida de El Pireo el 29 del mercante Sousy con bandera griega, (como se verá a lo largo de todos los historiales, estos buques con esta bandera, se aprovecharon todo lo que pudieron de nuestra guerra) transportando material de guerra y al mismo tiempo el anuncio de la salida el 1 de julio, de otro mercante, el Hermes con la misma bandera y puerto el 30, con rumbo a Corinto y Pantelaria, de éste se supo su derrota, por ello los dos nacionales lo esperaron al Este y Oeste de Pantelaria, donde llegó el crucero auxiliar a las 03:00 y el día 2 a las 10:00 el Júpiter, pero por causas de fuerza mayor el Almirante el día 3, ordenó el regreso de ambos a Palma, donde entraban a las 00:00 del 4 el primero y por la tarde del 5 el segundo. Todo motivado por llegar ordenes de «Terminus», dando por seguro el traslado masivo de tropas de Barcelona a Valencia por mar, lo que no se llevó a efecto.

Continuo con sus cruceros sobre las mismas aguas, en las que intercepto varios mercantes, pero todos eran legales y ninguno con destino a puertos españoles del Mediterráneo, razón por la que los dejaba en libertad, el 21 de julio el Almirante recibió un comunicado del Jefe de Estado Mayor de la Armada, quien a su vez había sido informado por el Generalísimo, de la pretensión del ejército gubernamental de efectuar un ataque en el sector de Tortosa, con la intención de llegar al mar, para proteger la costa dio órdenes al Almirante Cervera y Vulcano de abandonar su zona en Pantelaria y arrumbar a la zona descrita, al mismo tiempo el Canarias y Navarra, para acudir al mismo lugar, y por último al Mar Cantábrico, destructor Velasco, más los cañoneros Cánovas y Canalejas de salir a la mismas coordenadas, para cubrir la costa entre Vinaroz y Tortosa, el crucero auxiliar salió de Palma el mismo 21, mientras que los dos minadores, lo hicieron desde Vinaroz, al amanecer del 23 salieron a su vez las lanchas torpederas Oviedo y Badajoz desde Castellón, para reforzar el bloqueo, al reunirse, el destructor Velasco iba en cabeza zigzagueando, con los rastrillos contra-minas, formando la línea de fila el crucero auxiliar, al que seguían los dos cañoneros, el 23 se unieron las lanchas torpederas, tomando la posición a ambas bandas y altura del crucero auxiliar.

La orden era impedir la construcción de un puente de barcazas sobre el Ebro, por el que al parecer querían cruzar el río los gubernamentales, el Almirante recomendó al comandante del crucero auxiliar, utilizar su artillería, pero con cargas de pólvora reducidas, para evitar un gran desgaste (como se ve desde el principio de la guerra, la mayor preocupación del Almirante era, el gran desgaste de las piezas de artillería, porque en muchos casos no había repuesto y la guerra no había terminado), a su vez recibió el Almirante la solicitud del comandante del crucero auxiliar, para poder reforzar la agrupación naval, por si hiciera acto de presencia la aviación “negrilla”, al amanecer del 23 el Cánovas, por orden del jefe de la agrupación naval el comandante del crucero auxiliar, se acercó a la costa empezando por la playa del Trabucador, entre el cabo Tortosa y La Braña, pero no pudo distinguir el lugar exacto, a su vez un avión nacional sobrevoló la zona y tampoco pudo situarla.

Pasadas unas horas, regresaron y barajaron la costa en formación de línea de fila, pero ni rastro del dicho puente, el comandante por radio (que era un peligro por si era detectada su presencia) con el Almirante, le comunico que tanto por aire como por mar no se sabía dónde podía estar, e intentar bombardearlo a más 9 millas de distancia era una temeridad, por los daños que podría causar sin saber a dónde dirigir el fuego, porque se sumaba que los nacionales estaban en la margen derecha del cauce, y algún que otro proyectil podía caer sobre ellos, por todo ello se recibió la orden de virar todos los buques poco después de las 12:00, arribando a Vinaroz los cañoneros y a Castellón el crucero auxiliar y las lanchas torpederas, pero sucedió que el crucero auxiliar con práctico a bordo, al entrar toco fondo en dos ocasiones y estando en la dársena interior, varo de proa y popa, viendo el peligro se acercó una petrolera a la que trasvaso parte de su combustible, y con ayuda de varios dragaminas, lograron a media tarde ponerlo a flote.

Quedo de manifiesto en esta ocasión la descoordinación entre las fuerzas de Tierra y la Armada, de hecho al medio día del 23 el Almirante ordenó repetir el cruce de la costa, para el siguiente 25, pero tratando de enmendar el error anterior el Jefe del Estado Mayor de la Armada, por la noche del mismo 23, comunicó las posiciones pero sin concretar coordenadas y advirtiendo tener en cuenta que la orilla derecha estaban los nacionales, ante esto el Almirante volvió a insistir sobre la falta de información fiable y había mucho en juego, por ello había dado la orden al grupo naval de entrar en los puertos de Vinaroz y Castellón, el parte decía: «estoy completamente convencido de la inutilidad de la presencia de los buques frente a la gola del Ebro.»

Un comunicado posterior del Jefe del Ejército del Norte, confirmaba el intento del ejército gubernamental de cruzar por el puente, pero que su artillería lo había destruido, a su vez había desplazado parte de sus tropas a Amposta, para impedir el avance enemigo. Una vez más queda de manifiesto que al parecer «Terminus», ni siquiera daba información fiable a su propia Marina, lo que obviamente al Almirante lo sacaba de quicio y no era para menos.

No obstante el Almirante era consciente del peligro de la escuadra gubernamental, por ello ordenó el mismo 25, acudieran en apoyo de la agrupación naval el minador Vulcano y el destructor Velasco, ambos y como jefe de la agrupación el comandante del Vulcano, el capitán de fragata D. Benigno González-Aller Acebal, quienes salieron de Palma a las 00:00 del 26, de nuevo el crucero auxiliar al salir de Castellón a las 19:00 del 25 varó, no logrando desembarazarse de su estado hasta el día siguiente a la misma hora.

La noche del 25 estuvieron en la mar los dos cañoneros y las dos lanchas torpederas, al amanecer salieron el minador Vulcano y el destructor Velasco, entrando en Vinaroz las dos lanchas para repostar, todo el grupo quedo reunido y prosiguió en su comisión de vigilar la costa, permaneciendo a la espera de órdenes, llegando sólo una, la de regresar a puerto al anochecer del 27; se supo poco después la entrada en Barcelona de cinco destructores gubernamentales, (salieron de Barcelona el 27 y entraron en Cartagena al día siguiente, al concluir la guerra se pudo comprobar eran los Ulloa, Jorge Juan, Almirante Miranda y Escaño, quienes navegaron a 30 millas de distancia del grupo nacional y a 26 nudos de velocidad. Lo escribimos entre paréntesis, no por quitar méritos, sino porque la información ha llegado más tarde, pero había que incluirla, pero son cuatro y no cinco).

Pero muy seguro pasaron de noche, alejados de la costa y a muy alta velocidad, por ello y al saber la noticia anterior, el Almirante dio orden de salir a todos los buques, lo que realizaron de los dos puertos al atardecer del 27, se reunieron a las 22:00 a 10 millas al 090 de Vinaroz, el comandante del Vulcano y jefe del grupo ordeno navegar en línea de fila, a 1.000 metros de distancia y a 10 nudos de velocidad, yendo en cabeza el insignia, seguido del crucero auxiliar, Canalejas y Cánovas al rumbo N63E, mientras el Velasco se posicionó por el través de estribor del Vulcano a 2.000 metros, a las 22:45 se unieron las lanchas torpederas, situándose la Badajoz a 3.000 metros por la amura de estribor del Vulcano y la Oviedo a la misma distancia y posición pero por babor del minador, al llegar a su posición ambas comenzaron a navegar en zigzag, los primero 15 minutos navegando al rumbo 124, hasta que a las 23:15 el comandante del grupo ordenó virar al 004, comenzando de nuevo a zigzaguear.

La noche del 27 al 28 de julio sucedieron varios incidentes, por ser detectados varias veces y varios buques que, al final unos eran supuestos y otros reales, (de estos después por los cuadernos de bitácora, se supo que los comandantes de las lanchas, confundieron como convoy enemigo a sus propios compañeros, un error muy fácil de ocurrir, porque el único a bordo de ellas que sabía lo que se hacía era el comandante, pero a su vez tenía que estar al timón y dar órdenes y vigilar el horizonte, algo que en pocas horas de mar agotaba al más preparado. Quien hace esta aclaración es uno de los autores, de La Guerra Silenciosa y Silenciada, quien su primer mando fue comandante de la L-24 por ello sabe muy bien lo que dice) todo provocado por la casi imposibilidad de situarse las lanchas torpederas, y menos aún afinar la situación de un buque contrario.

La Badajoz pidió permiso para abrir rumbo otros 500 metros, al hacerlo avistó supuestamente al mercante gubernamental Tramontana, al que le lanzó dos torpedos, con intervalo de 25 minutos, pero ninguno hizo blanco, ante el desconcierto y falta de dirección, el Almirante ordenó la salida de Palma de los cruceros Canarias y Almirante Cervera, embarcando en el primero, enarbolando su insignia, arrumbando a Sagunto a 26 nudos en formación de exploración, (separados por unas 10 millas, para comunicarse entre ellos si había algún avistamiento y cubrir mucha más mar) barajaron la costa desde Valencia a Vinaroz, sin encontrar buque alguno, reunido con el grupo naval anterior, dio orden al Mar Cantábrico y Cánovas regresar a Palma, entrando en la bahía al anochecer del 29, permaneciendo en estas comisiones hasta finales de agosto.

El 1 de septiembre recibió la orden de salir y arrumbar al Estrecho, para relevar a otras unidades que permanecían a la espera, de la salida del destructor gubernamental José Luis Díez de Gibraltar, pero no lo hizo por recibir noticia del cruce del Bósforo del mercante Tashkent, el 31 de agosto, por ello salió de Palma el 2 de septiembre a las 18:00, el 4 se encontraba en Pantelaria, y a las 13:00 a 12 millas de la isla avistó al buque, arrumbó a él y lo detuvo, transbordo una dotación de presa, con orden de arribar a Palma, previa recalada en San Antíoco (isla de Cerdeña), prosiguió su vigilancia reconociendo 49 buques mercantes con diferentes banderas, el día 8 se encontraba en el canal de Malta, no obtuvo avistamientos, y en la madrugada del 11 entraba en Palma; el mercante apresado fue puesto en libertad, al ser revisado y confirmar no transportaba nada militar.

Permanecían en Vinaroz sólo las dos lanchas torpederas, de ahí que el Jefe del Estado Mayor de la Marina, ordenara al Almirante reforzar esas aguas, por el ataque de los gubernamentales en su ofensiva del Ebro, por pensar «Terminus» un posible desembarco del enemigo en su retaguardia para favorecer el cruce, por ello el Almirante ordenó a los cañoneros, pasar de su vigilancia en la isla de Ibiza, a Vinaroz y desde aquí bojear la costa para impedir el paso de otros buques, mientras quedaba en aguas de la isla el Mar Cantábrico y el minador Vulcano, permaneciendo en estas aguas hasta el 15 seguido, abandonándolas para pasar a Vinaroz, donde al entrar ya se encontraban los cañoneros, fondeando cerca de ellos, al mediodía del viernes 16, se hacían a la mar los tres buques, al mando de todos el comandante del crucero auxiliar, pasaron por el islote de Tagomago, virando con rumbo a la costa, comenzando a bojear la costa a 5 millas de distancia entre Vinaroz y Burriana.

Al verificar no encontrar buque alguno, recibió la orden el comandante del grupo regresar y entrar en Ibiza, lo que efectuaban a las 14:17 del 17, al llegar demandó se vigilara la entrada del puerto, para ello se destinó a un falucho con bengalas, para poder avisar de la presencia de enemigos, ante esto, en la mañana del 18 el comandante comunicó con el Almirante, el alto riesgo en el que se encontraban los buques, recibiendo la orden a las 00:00 del 19, pero poco después (casi seguro por presiones) envió otro mensaje, indicando que cambiara de fondeadero cada poco tiempo «para evitar peligro, que estimo remoto, de ataque submarino», obedeciendo las ordenes durante la noche cambio tres veces su posición en el puerto.

El Almirante decidió mover sus fuerzas, entre ellos recibió la orden el crucero auxiliar, de salir de Ibiza el 20 a las 09:45 con los dos cañoneros, Canalejas y Dato con rumbo a la vista de Vinaroz, pero todo fue en vano, (porque hasta no finalizar la guerra, no se supo que había un espía entre los nacionales, aunque nunca se llegó a aclarar del todo), al variar rumbo navegando al 155 para recalar en Cala Figueras, por la noche se avisto posibles enemigos, pero no fue a más el error, al poder distinguir era el otro grupo de buques nacionales, por ello regresaron a Palma, donde precisamente al crucero auxiliar pasaron los mecánicos a revisar su máquina, por haber fallado en algún momento de la anterior patrulla.

Reparado salió de Palma el 27 de septiembre a las 07:00 con rumbo a Ibiza, incorporándose los dos compañeros a las 13:00, formaron barrera, primero a 10 millas de la costa en el paralelo de las Columbretes, permaneciendo entre las 22:55 del 27 y las 04:00 del 28, pasando a una segunda frente a Los Alfaques, entre las 07:20 y las 15:55 del mismo día, y la tercera, frente de nuevo a las Columbretes, entre las 20:35 del 28 y las 04:20 del 29, esta movilidad impedía ser detectados por la aviación enemiga, o buques “inocentes” que transmitían sus posiciones, facilitando de esta forma evitar malos encuentros en aguas tan próximas a la costa, a su vez por la poca visibilidad y confirmado más tarde nulo tráfico marítimo, como es natural no se pudo avistar a ningún buque.

Durante el mes de octubre, participo en múltiples comisiones, siempre en conjunto con el resto de la escuadra; el Almirante volvió a sentir la presión de «Terminus», dándose el caso peregrino de recibir el 1 de este mes, la orden directa para que el crucero auxiliar fuera destinado a un punto, el Almirante, estupefacto que desde el Estado Mayor se supiera dónde estaba cada buque, no tuvo más remedio que sacarlos de su error, pues el crucero auxiliar estaba en Palma, pero revisando motores desde hacía tres días, por ello imposible fuera precisamente el buque demandado, para ello aunque pocos (como recalco en su parte) sí había alguno que podían acudir, quedando a la espera (con mucha ironía) de las órdenes para proceder.

Las presiones a veces no son buenas consejeras, y lo mejor era dejar al mando in situ, quien a su vez ya había demostrado su capacidad, y dejarlo hacer, eso sí, si se recibía como había sucedido en muchas ocasiones, comunicaciones de los informadores, al cruzar el Bósforo éste o aquel buque, era lógico actuar en consecuencia, pero nunca indicar que unidad debía acudir, pues a lo peor había una mucho más cerca; incongruencias del poder absoluto y en el fondo la desconfianza en los mandos que, era precisamente lo que más molestaba a todos.

Ya revisadas y reparadas su averías, salió el 5 de octubre de Palma, con la orden de capturar a dos mercantes con bandera de Panamá, el Beme e Ionia, así como el abanderado noruego México (curioso cuando menos y que llama mucho la atención), pero el cañonero Dato si capturó al México el 6, al que envió dotación de presa, variando rumbo para entrar en Palma el mercante, y a las 19:00 navegando a longo de la costa de Sicilia, se cruzó con el cañonero también con rumbo a Palma, para reabastecerse de combustible, el mismo 7 a las 23:00 al N/S con Scalambri (Sicilia) comenzó el crucero auxiliar a cruzar en forma de rectángulo de 120 millas de largo por 25 de ancho, hasta el 11 a las 14:30, en este tiempo avisto y detuvo al petrolero Ionia (con carga de gasolina 2.840 t.) y el vapor Kyma (con carbón), en el caso de éste, se vio forzado a disparar con una de sus piezas gruesas, porque el mercante no paraba de radiar su posición y captura.

Pero no quedo aquí el problema a resolver, al llegar la dotación de presa, entre ellos iba un cabo radiotelegrafista, quien al llegar a la mesa el primer oficial del mercante, intento apoderarse del registro de radiogramas, por ello y ante esta actitud el cabo montó su fusil, y le dio orden de no acercarse, a su vez éste elemento, ya había arrojado una bombilla al mismo equipo de radio, con la intención de pegarle fuego, por ello ya llovía sobre mojado, y a su vez el teniente de navío D. Fernando Solís y Núñez de Prado comandante de la dotación de presa, se le encaró y le advirtió que de seguir así, se vería forzado a tomar medidas drásticas, ante esto el díscolo oficial cesó de inmediato en su proceder; en ambos buques embarco dotación de presa, siendo despachados a Palma, una vez comprobada la documentación de ambos, fueron puestos en libertad, pero la carga fue depositada en Palma, el crucero auxiliar entraba en Palma el 14 seguido a las 06:00, pasando de nuevo a quedar inmovilizado, por haberse detectado fallos en sus máquinas, permaneciendo de nuevo otros 4 días parado, (se piensa que el infiltrado tenía mucho que ver en el tema).

Decir que la escuadra de Palma había quedado reducida a tres unidades, siendo el de este historial y los cañoneros Dato y Canalejas, dado que el resto se encontraba en Cádiz, por orden del Almirante Jefe del Estado Mayor de la Marina, no regresando a su base hasta el 8 seguido a las 12:30.

Dado el último enfrentamiento, el Almirante pidió al Jefe de Estado Mayor, le dijera si para mover los buques necesitaba su visto bueno, o él podía como hasta ahora, «tener la libertad de acción para mover a los demás buques con arreglo información y criterio personal», le respondió casi a renglón seguido, que todo seguiría igual. (Pero se le forzó a tenerlo que advertir, o al menos preguntar, por su actual situación, lo que dice muy mucho de las ciertas prisas de «Terminus» por acabar la guerra, cuando no era para nada necesaria su intervención, al menos en la Marina, como ya era más que demostrada la valía de todos sus miembros, a pesar de los pocos buques con que realizar su trabajo.)

Ya reparadas las averías salió de Palma el 21 a las 08:40, con destino al Canal de Sicilia, y a las 17:00 le seguía el Almirante Cervera con rumbo al meridiano de cabo Colonne, para cruzar entre los cabos Passaro e isla de Malta, conforme iba avanzando el crucero auxiliar el tiempo empezó a empeorar, llegando a ser de fuerza 8 con viento del SE, mar muy gruesa y horizontes achubascados, viendo la casi imposibilidad de soportar el mal tiempo, radio al Almirante pidiendo permiso, para arrumbar al cabo San Vito, situado en la extremidad NW de la isla de Sicilia entre Trapani y Palermo, se le autorizo como era de esperar, allí permaneció al socaire desde la madruga hasta el atardecer del 26 de octubre.

Al calmar el temporal a viento fresquito del SW, fuerza 5 y marejada, puso de nuevo rumbo a su zona de vigilancia, el 28 a las 00:30 situado a 31 millas al 085 de la isla de Pantelaria, avisto un mercante al que puso proa, a llegar a la vista era uno con bandera griega Grigorios-C II, al que obligo a parar, enviando una dotación de presa, al embarcar comprobaron que transportaba higos y material para fabricar porcelana, procedente de Grecia y Turquía, con destino a Amberes, Rotterdam y Hamburgo, pero como estaba en la lista de los sospechosos, por orden del Almirante del 28 a las 10:30 arrumbaron ambos a Palma, en su viaje de regreso la mar volvió a enfurecerse, vientos duros del NW y mar gruesa, con este movido mar entraban en Palma el 30 a las 10:00; el mercante después de ser vuelto a registrar de quilla a perilla, se ordenó dejarlo en libertad.

En este nuevo crucero registro otros 30 buques, como se puede comprobar, no estaban de vacaciones a bordo. A su vez el crucero auxiliar volvió a estar en parada, para limpiar la tubería de circulación de aceite de los motores, pero lo justo, porque se esperaba la llegada del Mar Negro para mediados de noviembre, por ello se realizó el trabajo muy rápidamente quedando listo una semana más tarde, pero sólo con los miembros de la dotación.

Mar Cantábrico popa-estribor. Autor desconocido.

Al quedar alistado, salió de Palma a un nuevo crucero, se hizo a la mar el 7 de noviembre a las 16:30, no había casi transcurrido dos horas, cuando se verificó problemas graves en la refrigeración de los cilindros de los motores, virando para regresar a su base, entrando el 8 a las 00:50, quedando a la espera de poder ser enviado a su astillero de construcción y revisar a fondo el problema, pues algo había que no se veía, la arribada a Palma del Mar Negro el 12 de noviembre a las 20:30, daba la posibilidad de darle al Mar Cantábrico (su hermano) el descanso necesario, el Almirante decidió se hiciera a la mar, saliendo el 13 seguido, entrando en Bilbao el 26, después de dos indispensables recorridos en Cádiz y Ferrol, para que pudiera arribar al puerto donde había nacido.

Fue alistado de nuevo, se confirmó en el mando al anterior comandante, quien a su vez reclamo embarcar a la misma dotación, no lo pudo lograr al 100%, pero si la mayoría, salió el 22 de febrero de 1939, entrando en Santander y Ferrol en ambas embarco parte de la anterior dotación y a su vez embarcaron prisioneros de guerra, para desembarcarlos en Cádiz, de donde al cumplir esta comisión, salió con rumbo a Palma, donde entro el 2 de marzo, quedando de nuevo incorporado a las Fuerzas de Bloqueo de Tierra Mar y Aire del Mediterráneo.

El 5 de marzo, se recibió la orden de trasladar tropas para un desembarco en Cartagena, por saber en «Terminus» que una parte de ellas, se había levantado contra el gobierno de Barcelona, y ante el riesgo de perder la escuadra gubernamental salió a la mar, permanecieron unas horas a la espera de noticias, hasta que desde Madrid se les comunicó se presentaran a las autoridades francesas en Bizerta; el Almirante inmediatamente dio orden de salir de Palma, siendo a las 15:00 cuando levaron, le acompañaba el Mar Negro, con rumbo al cabo de Palos, tres minadores lo hicieron a las 13:00 rumbo a Castellón, el rumbo de los dos cruceros auxiliares era al 225 a 12 nudos en línea de fila, hasta las 20:45, al estar al 180 de Formentera, cuando metieron al 270 variando a las 22:45 al 230, arrumbando al cabo de Palos.

El Almirante se encontraba en una encrucijada, la flota gubernamental contaba con tres cruceros, y no menos de ocho destructores, mientras él en esos momentos, sólo podía disponer del Canarias y los cruceros auxiliares, pero estos era descabellado enfrentarlos a tan poderosos enemigos, pero no quedaba otra, por ello en principio se mantuvo a la expectativa, y cuando le fue confirmado que la escuadra enemiga, navegaba con rumbo al norte de África, dio orden de acercarse al arsenal sublevado; esto le fue comunicado por ordenar despegar a la aviación de Palma y con la ayuda de la “legionaria”, quienes la avistaron sin acercarse en demasía, lo comunicaron a las 15:30 del mismo día, confirmando eran tres cruceros y ocho buques menores, situados a 40 millas al 180 de cabo Palos con rumbo 090, esto indudablemente le tranquilizó, pues todo su Estado Mayor le recomendaba virar y entrar en Palma, pero no era de los que abandonan, ya lo había demostrado al principio de la contienda, con el hundimiento del destructor Almirante Ferrándiz en el Estrecho y el daño moral que significó durante toda la guerra al bando contrario.

El comunicado que envió el Almirante al tener estas noticias a «Terminus» dice: «Aviación legionaria dice que a 15:30 avistó Flota roja compuesta por tres cruceros y ocho destructores 40 millas al Sur de cabo Palos, rumbo 090. No creo posible se dirija a Valencia. Entiendo se dirige a Argel. Continúo con Mar Cantábrico y Mar Negro sobre cabo Palos. A 19:00 estoy E/W con Formentera. Ruego me comunique si se efectúa desembarco en cabo Palos o si se espera localizar dónde se encuentra Flota roja» los mensajes fueron muchos y sería prolijo transcribirlos, pero queda constancia de la gravedad de la situación, por una parte el Generalísimo recibía noticias y enviaba órdenes con gran fluidez, entre ellos quizás el más importante, era poner en conocimiento del Almirante, las divisiones a embarcar y las prisas lógicas de efectuar el desembarco, siendo muy minucioso en todo él, llegando incluso a denominar cada buque y la unidad militar a embarcar y en que puerto, incluyendo en ello hasta los que debían embarcar en Málaga, el resto correspondía a puertos al norte de Valencia, se baraja la posibilidad de que lo embarcado en Málaga, efectuase el desembarco en la población de Águilas; a las 17:10 del 6, el Almirante comunica a su Jefe que la escuadra gubernamental, se encontraba próxima a Bujía.

Los dos cruceros auxiliares a las 07:30 del 6, llegaron a estar a cinco millas de Cartagena, justo en ese momento se recibieron 12 disparos, de la batería de poniente, cayendo los piques muy cercanos, por ello ordenó el Almirante arrumbar al Sur y alejarse del peligro, siendo manifiesto que «Terminus» no estaba al segundo de lo que ocurría, pues  transmitió incluso la orden para que los cruceros entraran en Cartagena, pero este fuego demostraba que no estaba dominada la situación, esto a su vez fue puesto en conocimiento del Estado Mayor de la Marina y a las 09:40 recibió un comunicado el Almirante diciendo: «V.E. tiene mando toda la operación».

Pensamos que con éste cambio de actitud queda todo dicho. (Vendría bien explicar la situación del momento, las prisas eran obvias, pero se basaban en los radios interceptados del general Barrionuevo que, había dado el golpe de estado en el Arsenal, estos para infundir miedo a los enemigos eran abultados en resultados, de ahí que al decir que dominaban la ciudad, lo que en parte era cierto, no era lo mismo con las potentes defensas de costa, de las que una parte si llegaron a tomar, pero la otra no, por ello al acercarse y ser divisados, fueron recibidos, nunca mejor dicho, a cañonazos. Mientras que a «Terminus» sólo le llegaban esas transmisiones, haciéndole creer que todo era más fácil, pero provocado porque Barrionuevo si era conocedor de que sus emisiones, eran conocidas en el bando contrario, de ahí que las hinchara para bajar su moral, pero no era nada seguras y había mucho en juego.)

Por fin llega el crucero Canarias, quien modero su velocidad para cruzar la proa del Mar Cantábrico a 20 nudos, quedando incorporado al dispositivo de fuerza de desembarco, eran las 09:35 del 6 de marzo, manteniéndose los tres cruceros, entre cabo de Palos y Cartagena, llegó el Rey Jaime II, con tropas siendo el primero, procedente de Málaga quedando unido a la agrupación, más tarde fueron reuniéndose otros, en esta situación la aviación de ambos contendientes estaba casi todo el tiempo sobre ellos, llegando a abrir fuego contra ellos desde los cruceros, a las 19:40 el Almirante recibe el radiograma siguiente del Jefe del Estado Mayor de la Marina: «Jefatura Aire, comunica avistada a 15:45 (2)(casi cuatro horas más tarde) Flota roja continuaba navegando hacía Levante probablemente hacia Bizerta», esto suponía un peligro menos facilitando el desembarco.

(2) Recordar que esa jefatura estaba al frente del general de división del Ejército, Excmo. Sr. Don Alfredo Kindelán y Duany, quien fue el primer capitán del Arma de Ingenieros (del ejército de Tierra) que estuvo al mando de una escuadrilla el 28 de febrero de 1913, quien a su vez fue el creador del Ministerio del Aire el 8 de agosto de 1939 y el Ejército del Aire fue creado, como a tal el 7 de octubre de 1939, pero en esta época estaba enfrentado al Almirante, porque éste pretendía que la Aeronáutica Naval siguiera perteneciendo a la Marina, pero Kindelán al final consiguió pasara a manos de su nuevo Ejército, cuando la Aeronáutica Naval había sido creada el 15 de septiembre de 1917, llegando a ser la más potente del Mediterráneo. Y como final, decir que las aeronaves de ala fija de la Armada, fueron en principio vetadas por el E.A. de hecho en 1964 se compraron cuatro avionetas Piper Comanche, dos monomotores PA-24 y dos bimotores PA-30, por estar prevista la compra de los AV-8A y que sirvieran de escuela, pero se vieron forzados a matricularlas como civiles para poder volar, por el contrario si dejaron que las alas rotatorias pudieran pertenecer a la Armada, siendo autorizadas las primera de ala fija en la 4ª escuadrilla (las tres anteriores eran de helicópteros) por la Orden Ministerial 77, del 25 de enero de 1977. Cosas de España.

Se intentó efectuarlo sobre Portman, pero las baterías hundieron varias barcazas de desembarco, viéndose obligado el Almirante a suspender la operación, a partir de aquí se sucedieron las noticias, como una que decía que, las tropas sublevadas iban a tomar la batería de costa del Tiñoso, pero no fue posible y el daño ya estaba causado, a su vez otro del Estado Mayor, casi a las 24:00 horas indicando la posible salida de Valencia, de mercantes con obras de arte con destino a Francia, para ello se destacó un destructor y vigilar esta posibilidad (sólo hay que ponerse en el momento y lugar, para saber a cuantos frentes debía el Almirante estar pendiente, y todo sin una marina adecuada, metiendo baza en realidad don Estados Mayores y obviando al suyo, el cual al fin y a la postre sería el responsable de todo.)

Amaneció 7 con buen tiempo, viento en calma y la mar llana, varios mensajes más para terminar de dotar los buques, y poder realizar el desembarco en Portman, pero nada al respecto de la situación en las baterías de costa, en las que insistía el Almirante, su posición era muy comprometida, pues se jugaba prácticamente a todos su buques, si las batería no estaban en buenas manos; esto se confirmó definitivamente, cuando a las 07:25 comenzaron a recibir piques de la batería de Portman de 152 mm y la del Negrete de 381 mm, lo único que se pudo hacer por tener algo más de alcance, fue ordenar al Canarias abriera fuego sobre la de Negrete, además de ser la más peligrosa, pero sólo pudo disparar una salva con los cañones de popa, que por desgracia no acertaron, por ello se dio la orden al minador Vulcano, tendiera una cortina de humo sobre los mercantes, dado que estos eran casi el blanco preferido y los piques se iban acercando a ellos, cada cual recibió la orden de a su máxima velocidad salir del alcance de lo que caía, lo que costo un poco a los mercantes por no disponer de altas velocidades, pero con el zigzag y el humo constante entre ellos, lograron salir de tan apurada situación, al hacerlo se dio la orden de navegar a 7 nudos al 090.

El Almirante embarco en su bote y se acercó al Vulcano, porque en él iba el jefe de la 83 división embarcada, permaneció unos 40 minutos de conversaciones, desde el mismo minador a las 09:00, el Almirante dicto un mensaje para el Almirante Jefe del Estado Mayor de la Marina, diciendo: «Durante última noche enemigo se apoderó batería 38 y 15 cm. Este de Portman abriendo fuego al amanecer sobre los buques por depresión»; a las 10:50 trasbordo a su insignia y a las 11:10 envío otro un mensaje al Estado Mayor: «Ruego comunique a Generalísimo lo siguiente. Situación Cartagena desconocida. No es posible comunicar plaza. Baterías Portman en poder del enemigo. General cuerpo desembarco me propone enviar de noche 150 hombres para ocupar por sorpresa dichas baterías. De no poder ser, propongo desembarco esta noche en cabo Palos o Mazarrón» a su vez y a la espera de noticias, todos los buques navegaban en línea de fila, unas tres millas fuera del alcance de las baterías de costa. 

El mismo 7 a las 10:30 se incorporó a la Flota procedente de Palma, el destructor Teruel, unidad que no llevaba tropas y su velocidad máxima de 21 nudos, le servía al Almirante como aviso, dándole la orden de cruzar fuera del alcance de la artillería de costa, en toda la línea y a hasta donde se perdía de vista, por ello contribuyó a avisar, al mercante Castillo Mombeltrán procedente de Málaga, para que se reuniera con el convoy, más tarde avistó al Sebastián quien había salido de Castellón, indicándole la posición del convoy; a las 12:10 desde Palma se le comunicó al Almirante: «Avistada Escuadra roja compuesta 3 cruceros 8 destructores fuera puerto Bizerta a 10:30 martes 7», como es comprensible esta noticia ya daba por finalizada en sí la campaña naval, o al menos el posible enfrentamiento con la escuadra gubernamental, a las 13:00 se le confirmó la anterior noticia: «El hidro Cant Z-506 73-2 que despego a 07:00 del 7 de marzo de Cagliari y arrumbo a Bizerta donde, a 07:45, avistó a los tres cruceros fondeados frente al puerto y los 8 destructores maniobrando en las proximidades. No arbolaban bandera y se notaba mucha actividad a bordo. La altura de la observación fue de 800 metros. Por habérsele roto la antena, regresó a Cagliari a 09:05. Volvió a despegar a 10:35 y a 12:55 amaró en Pollensa.»

El minador Júpiter, avistó un mercante navegando entre cabo Palos y Cartagena a 12 millas de la costa, arrumbó sobre él, al llegar a la voz le ordeno siguiera sus aguas, era el holandés Aurora, pero unos minutos más tarde, comenzaron a levantarse pique de más de 50 metros de altura, indicando eran las piezas de 381 mm y a menos de 200 metros del casco, su comandante se puso en contacto con el Almirante y éste dio la orden de dejar la presa y salir de allí a toda máquina, a su vez unos minutos más tarde, el minador sufrió el ataque de unos 20 aviones, respondiendo con sus piezas DCA de 88 mm, pero hubo unos momentos que fue rodeado por las bombas que caían, milagrosamente no acertó ninguna, pues volaban muy altos y eso fue lo que le salvó.

A las 14:30 el Almirante recibió un mensaje del Estado Mayor de la Marina, diciendo: «En vista de noticias que envía de encontrarse baterías parte occidental y Portman en poder fuerzas rojas, que hostilizan Escuadra, puede ordenar que tropas regresen a punto de partida permaneciendo escuadra frente a Cartagena por ahora.»

El Almirante aún permaneció unas horas pensando posibilidades, pero ninguna le parecía conveniente, por ellos a las 15:25 y 15:35, cada una para una agrupación, dio la orden de regreso a su puerto de partida, a las 16:30 emano un parte del Almirante que se ha podido saber fue manipulado o mal entendido, a causa de las claves a utilizar para realizarlo, uno da cuenta de todos y cada uno de los mercantes, e incluso de los buques de la Marina que llevaban tropas, a su vez en el mismo parte, consta que tanto el Castillo Peñafiel como el Castillo Olite, estaban de regreso, lo que como es sabido no era cierto.

El primero después de una travesía muy dura por el estado de la mar, más los constantes ataques de la aviación, logró llegar a puerto al día siguiente entrando en Ibiza, por efecto de los bombardeos sufrió un boquete en su obra viva, en forma de cruz y de un metro de longitud cada brazo, en estas condiciones no podía navegar, habiendo sufrido cuatro muertos y 25 heridos; las tropas, heridos y muertos embarcaron el seguido 10 y desembarcaron al día siguiente en Castellón, pero el segundo fue hundido en Escombreras, transportaba 2.200 efectivos del ejército, no pudo saber nada de lo que ocurría, por no llevar estación radiotelegráfica, por ello el 7 sobre el medio día, ya resuelta la sublevación, se acercó a tierra por Escombreras, donde la artillería de costa lo hundió, muriendo 1.477 efectivos y el resto fueron capturados, 342 de ellos heridos de mayor o menor gravedad y 293 quedaron prisioneros, sufriendo a su vez diferente suerte, unos fusilados, otros pudieron escapar y de los apresados, y heridos los que quedaron, fueron puestos en libertad al entrar los nacionales. Sin duda alguna fue el mayor desastre sufrido en la guerra naval, superando en bajas al hundimiento del crucero Baleares.

De hecho y mientras vivió el Almirante, nadie dio la cara por él, ni siquiera se le invitaba a ciertas celebraciones, y se mantuvo en el más oscuro secreto su buen hacer durante toda la contienda, porque en opinión de sus jefes e incluso algún general, le ignoraban por ser el culpable del hundimiento del Castillo Olite. A ello se sumaba que el Generalísimo no le perdonó nunca que hubiera intentado, estar por encima de él en esta operación, sumando a ello los múltiples enfrentamientos durante la guerra, cuando desde «Terminus» se le daba una orden que, por falta de medios o los buques estar muy lejos del objetivo, o algunos en reparaciones era materialmente imposible cumplirla, pero eso sólo lo sabía quién estaba al minuto sobre sus barcos y dotaciones, y no quien sobre un mapa en su mesa, movía los peones cual partida de ajedrez, pero con resultados reales de muertes y heridos de personas.

El Almirante ordenó a su insignia el Mar Cantábrico y a su hermano el Mar Negro, pasar a bloquear la mar entre Sagunto y cabo La Nao, auxiliados por tres destructores, comenzando el 12 de marzo, pero en principio sólo el segundo estuvo en ello, mientras el suyo fue repasado y un breve permiso a la dotación, al cumplir su comisión con todo lo sucedido, durante unas horas ambos comandante revisaron la problemática de la zona, por ello el Mar Cantábrico relevó a su hermano en las aguas de la península, saliendo de Palma el 17 a las 18:00, pasando a vigilar las aguas entre Sagunto y el cabo La Nao, el 18 a las 06:10 se encontraba frente a Valencia, cruzándose en varias ocasiones con el crucero HMS Sussex, eso sí ambos intercambiaron señales de cortesía, a las 08:00, el destructor Huesca salía de Palma para incorporarse a esta vigilancia, quedando en encontrarse, lo hicieron el mismo 18 a las 15:00, a 10 millas al 090 de Cullera, por orden del auxiliar, el destructor se acercó al puerto de Valencia, para vigilar al crucero británico por si quería embarcar refugiados en el puerto.

Pero justo al llegar a la zona se les anuncio a ambos un cambio de tiempo, pasando del actual que era bueno, a un fuerte temporal del NE, ya de madrugada se hacía sentir, por ello aguantó lo que pudo pero a las 10:15, al destructor se le dio permiso para buscar refugio al socaire de Ibiza, al medio día había aumentado la fuerza, ahora era de 8 y viento del NNE, así el destructor pudo, aumentando su velocidad a 20 nudos, llegar a su lugar, donde se le remitió un mensaje de no salir de allí hasta recibir orden superior, éste era el capitán de navío encargado del despacho en Palma.

Las causas de estos problemas eran que, estos buques no estaban construidos para soportar semejante temporal, de hecho al llegar el Almirante, pues había sido llamado a Burgos, tomo el mando de toda decisión, dado que las condiciones de mar eran, fuerza 10, viento del NE, mar arbolada, cerrazón y lluvia intensa, por ello se emitió una orden al crucero auxiliar diciendo: «Me refiero radio V.S. nº 406. Mantener contacto radiotelegráfico con Huesca estando al tanto de situación, rumbo y velocidad para ir a su encuentro y auxiliarle si es necesario. Téngame al corriente incidencias», logrando alcanzarla el destructor dio fondo en la playa Codolá (al sudoeste de la isla, entre punta Jondal y cabo Falcó) a 18:30, y el crucero auxiliar a las 19:10, al amanecer se dieron cuenta estaba en sus cercanías el minador Marte, pero éste con graves averías, al día siguiente el destructor levó rumbo a Palma, donde entró a primeras horas del 21.

El crucero auxiliar permaneció en su lugar fondeado, hasta la madrugada del 20, al medio día estaba en su zona de vigilancia, a las 17:00 avisto un mercante, aumentando velocidad de aproximación, era el francés Lezardrieux, ya conocido contrabandista, a las 19:17 cuando reconoció al buque, comunicó al Almirante la interceptación y que iba con mucha gente a bordo, recibiendo la orden de vigilarlo y si entraba en nuestras aguas lo apresara, pero quien había respondido no era el Almirante, (de nuevo había sido llamado a Burgos) sino un miembro de su Estado Mayor, porque sería imposible que el mercante ya con carga se atreviera a entrar en nuestras aguas, el crucero permaneció no obstante 6 horas cercano al mercante, y como no, ahora aparecía en escena el crucero HMS Penélope, quien había sustituido al HMS Sussex, he intercambiaron señales, incluso el británico le envió al crucero un mensaje diciendo: «Espero tendremos buen tiempo y que su guerra termine pronto».

El tiempo realmente había cambiado totalmente, ahora era un viento flojito del NW y marejadilla, el 21 con la misma mar, a las 09:00 se encontraba frente a Gandía cuando de pronto se oyeron motores de aviones, eran cinco que se les venían encima, dando la orden de zafarrancho y a los pocos instantes, empezaron a disparar los 4 cañones de 88 mm y las ametralladoras, pero se dio el alto el fuego, por distinguirse la cruz de San Andrés, aunque ya se había disparado 16 proyectiles de los primeros y 154 de las segundas, menos mal que no acertaron, al medio día se encontraba en el cabo La Nao y 24 horas más tarde frente al de San Antonio.

El 22 a las 16:30 estaba frente a Sagunto, viendo salir un mercante de Valencia, virando de inmediato para verificar el buque, al intentar llegar apareció como no el HMS Penelope, quien se interpuso dando tiempo al Seabank Spary a salir de nuestra aguas, por ello cuando pudo llegar el auxiliar ya no había solución, a su vez y para tranquilidad de éste, el comandante del HMS, le dijo que iba en lastre con rumbo a Orán; si uno quiere, se lo cree, y si no, pues no, sobre las 18:00 el auxiliar ve como el HMS variaba rumbo de nuevo a Valencia, al mismo tiempo divisó que, otro mercante se encontraba en el interior entre los malecones, dio orden de zafarrancho y aumento la velocidad al máximo, por Scott ordenó al mercante repetidas veces parara máquinas, pero no obtuvo respuesta.

El Mar Cantábrico sin temor se metió en nuestras aguas (las tres millas consabidas desde la costa), a las 19:00 estaba a 2’5 millas de tierra navegando al 090 de la farola de Valencia, en este momento metió timón a babor, pasando a pocos metros de la popa del mercante, comprobando ahora se trataba del Stancor de bandera británica, con esta maniobra el auxiliar le había ganado la mano al HMS, pero el tema no había terminado, a pesar de navegar muy cerca del mercante, lo llevaba a babor impidiéndole salir a mar abierto y navegando ambos al 090, todo sin cesar en ordenarle parara máquinas, el mercante lejos de obedecer aumentó la velocidad, mientras el HMS se puso a la misma altura a estribor del auxiliar, por lo que quedo una bonita imagen de los tres navegando en línea de frente, viendo el mercante le era imposible salir, a las 19:15 metió caña a estribor con la intención de abordar al auxiliar, este aumento la velocidad para evitar el abordaje, pero esto le permito al mercante británico pasar por la popa del auxiliar a escasos metros, el tema se alargó entonces entre el HMS y el crucero nacional.

A las 00:45 del 23 el comandante del auxiliar puso en conocimiento del Almirante el incidente, a las 05:00 cuando aún navegaban los tres en la misma distribución, se comunicó al Almirante que el crucero HMS, no había resuelto nada y solicitaba instrucciones, el Almirante que termina de llegar a Palma, fue puesto al corriente y le respondió; continuara navegando con los ingleses, al mismo tiempo le enviaba al destructor Teruel para apoyo, a las 07:45 llegó a la escena el crucero HMS Galatea, con insignia de Almirante, 15 minutos más tarde el Teruel se incorporaba a la comitiva, para no extendernos en demasía, como era de esperar al final el mismo Almirante británico, respondía que daba por seguro lo que le indicaba su subordinado, aunque éste no había podido ver desde el principio las señales de parar máquinas al mercante, por ello dejaba en libertad al mercante y se dirigía a Palma a consulta con el Almirante Jefe de las Fuerzas de Bloqueo.

Cuando se solucionó la controversia eran las 17:00, momento en que la flota de los cinco buques se encontraba a 10 millas de Dragonera, pero eso sí la falsa cortesía británica no falto, pues al ir despidiéndose los buques, el capitán del HMS Penélope, trasmitió al comandante del auxiliar: «Lamento que las respectivas misiones hubiesen dado lugar a contrariedades», pero no obtuvo respuesta del español; se supo más tarde que el mercante navegaba al máximo de refugiados, pero más listo o avisado por el anterior, ahora todos estaban a cubierto.

Terminado el problema el crucero auxiliar vario rumbo, para seguir en su zona de vigilancia, al amanecer del 24 reconoció fuera de las aguas territoriales, al mercante francés Mascot, al que dejo ir, y más tarde al inglés Stanland, pero éste estaba autorizado por el Estado Mayor de la Marina para entrar en Valencia, por ello no se le puso ningún impedimento, el mar en este día estaba de nuevo alterado, al amanecer del 25 avistó al Mar Negro, quien se presentaba para relevarle.

Al entrar en Palma, el comandante del Mar Cantábrico, escribo un informe muy revelador, es largo pero lo recortamos a lo imprescindible: «Un solo buque para cubrir 65 millas, era materialmente imposible, máxime cuando sólo daba 12 nudos de máxima, caer a 180º le costaba cuatro minutos, además de perder velocidad; la costa y lo cerca que navegaban de ella, estaba seguro vigilado el buque, por ello se aprovechaba su distancia del puerto, para efectuar la salida el mercante de turno, a ello añadir que era muy probable, fuera el crucero británico quien avisara confirmando tiempo y lugar; además, los mercantes salían de Sagunto, Valencia, Gandía y Denia, dificultando su apresamiento por falta de más velocidad y buques, se sabía la existencia de artillería de costa instalada durante la guerra, incluso aprovechando los cañones del acorazado Jaime I, de 305 mm de calibre, más otros de 152 y 120 mm y algunos más pequeños, pero todos ellos efectivos a tan corta distancia de tierra y como colofón, al parecer se había dado orden para que los mercantes, intentaran abordar y con ello salir de las dichosas 3 millas de las aguas territoriales, reconocidas principalmente por la entonces poderosa Royal Navy, (poco le quedaba de ser tan poderosa) y éste margen daba muy poco espacio disponible, máxime con la amenaza de la artillería de costa, de hecho con este incidente permaneció durante 20 horas, sin poder vigilar su zona, pidiendo al menos otro buque para mejorarla».

El buque insignia entró en Palma a media tarde del 25, quedando a la espera de noticias, debía reabastecerse y dar un descanso a la dotación. Por Decreto publicado en el B.O.E. del 24 de marzo, se cesaba en el mando del Bloqueo al vicealmirante D. Francisco Moreno Fernández, otro decreto del 29 le nombraba Comandante General del Departamento Marítimo de Cartagena (muchas gracias Generalísimo, por el detalle, seguro no había otro puesto con mayor responsabilidad), el Almirante fue dando órdenes para trasladar a todo su Estado Mayor a su nuevo destino, para formar allí el del nuevo Departamento, curiosamente el Jefe del Estado Mayor de la Marina, continuó los días 30 y 31 nombrándole por su anterior cargo, en cuantas órdenes emitía, es muy posible que ni él mismo supiera del cambio de destino, y que las Fuerzas de Bloqueo habían desaparecido, (con esto queda demostrado la buena línea de comunicación, incluso con el Estado Mayor de la Marina) el Almirante dio sus últimas órdenes, recogió todos sus papeles y el 31 de marzo embarco en su anterior insignia, con rumbo a Cartagena, donde entró el 1 de abril.

En este día se concentraron varios buques, el primero en llegar fue el cañonero Dato, quien daba escolta al vapor Sendeja, donde desde Málaga iba embarcado el 2º Batallón expedicionario de Infantería de Marina, porque el día anterior aún había focos de fuego enemigo y debían asegurar al menos la dársena, iba en él el capitán de fragata D. Augusto Chereguini Buitrago, nombrado por el Estado Mayor Comandante de Marina de Cartagena, quien nada más desembarcar tomo el mando, un poco más tarde arribaron los cruceros Canarias y Navarra, el Mar Cantábrico, J. J. Síster y los sumergibles General Mola y General Sanjurjo, sucesivamente, al estar todos se llamó al práctico, entrando el primero el Canarias quien amarro de punta al muelle de La Curra, casi seguido el Navarra a su costado, siguió el Dato, pero para mejor desembarcar amarró al muelle del Club de Regatas, desembarcando la Infantería de Marina y pasar a controlar la zona, e igualmente el nuevo Comandante de Marina del puerto.

A las 10:20 inicio su entrada el Mar Cantábrico, al atracar desembarco el Capitán General del Departamento, (aunque seguía con el grado de vicealmirante estampillado) desembarco con su Estado Mayor, pero todo el arsenal y dependencias estaba en lamentable estado, por ello sólo pudieron verificar daños y ordenar empezar al menos a limpiar escombros, tres días más tarde llegó desde Palma el yate Alcora, donde se instaló D. Francisco, y el Estado Mayor le siguió al llegar el Marqués de Comillas, el resto fue entrando y atracando o fondeando según las necesidades.

Éste crucero auxiliar, por estar sus máquinas más gastadas que las de su hermano, no siguió la misma suerte por ello al finalizar el conflicto, como todos estos buques se le desarmó, siendo devuelto a su propietario, la compañía Marítima del Nervión.

Bibliografia: Para leer clicar sobre ella.

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